Mientras el mundo civil espera el estruendo de la medianoche para marcar el cambio de folio, para un servidor, y para aquellos que honramos la memoria de las antiguas tradiciones, el año nuevo se recibe con calma y reflexión al atardecer.
Tal como lo hacían nuestros antepasados, entiendo que el día no nace en la oscuridad de la madrugada, sino que comienza cuando el sol se oculta, dando paso al descanso y a la luz de las primeras estrellas. Esta víspera es el verdadero umbral del 2026.
Como genealogistas e historiadores familiares, somos guardianes del tiempo. Sabemos que un año más no es solo una cifra en el calendario, sino un eslabón más en la inmensa cadena que une a quienes nos precedieron con quienes vendrán después de nosotros.
Mis deseos para ustedes en este 2026:
• Descubrimientos: Que aquellos "muros de ladrillo" en sus investigaciones finalmente cedan y revelen los nombres que han estado esperando ser encontrados.
• Conexión: Que sea un año para estrechar lazos con los familiares vivos, preservando sus historias orales antes de que el tiempo las borre.
• Preservación: Que tengamos la sabiduría y la paciencia para organizar y proteger nuestro legado documental.
Que este nuevo ciclo que inicia con la paz del atardecer traiga salud a sus hogares y claridad a sus investigaciones.
Con afecto y respeto,