Querida/o amiga/o:
Cada uno conoce su propia noche, esa que nadie ve.
La Palabra de Dios resuena en esta Navidad diciendo que
en las tinieblas ha brillado una gran luz.
Por eso, en el corazón de tu pena, en tu temor, en tu inquietud,
hay una presencia, hay un llamado y un sentido.
¡Feliz navidad!
Que sea feliz para vos y para los tuyos,
no porque está todo bien,
sino porque con Jesús podés seguir caminando.
En su rostro se refleja toda la fuerza de la misericordia,
para que la recibas y la compartas.
Que él te ayude con su gracia
y te conceda unas reparadoras vacaciones.
Con afecto.
Mons. Víctor Manuel Fernández
Rector