No todo nos sale bien en la vida, y así recordamos que no somos dioses. En este año que acaba no todo ocurrió como esperábamos,
y así reconocemos que esta tierra no es el paraíso al que estamos llamados.
Pero que no fracase el sentido de tu vida, que no se caiga la opción más profunda que algunas veces estimuló tus sueños,
que no se apague la luz interior, que no ceda la esperanza, que no se pierda el deseo de amar.
Jesús viene a rescatar todo eso que vale la pena. Si él entra, seguramente podrás empezar un año mejor.
¡Muy feliz Navidad!
Mons. Víctor Manuel Fernández