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Sumario
1.- FACTORES QUE DETERMINAN LA ILUMINACIÓN
Parece obvio decir que la luz es imprescindible en fotografía ya que sin luz resulta imposible ver los objetos e impresionar la película. Raramente se fotografían objetos con luz propia, como los fluorescentes, lo más normal es captar la luz que reflejan.
La luz puede provenir de fuentes naturales o artificiales, y en cada caso posee una serie de características.
La LUZ NATURAL es más difícil de controlar pues cambia constantemente de intensidad, dirección, calidad y color; sin embargo es intensa, cubre grandes extensiones y es gratuita. La LUZ ARTIFICIAL todos estos parámetros pueden controlarse, pero resulta más cara e incómoda de usar y además limita la extensión de la superficie iluminable.
Aparte de ser un factor físico imprescindible en el proceso fotográfico, la
luz posee una función plástica de expresión y modelado que confiere un
significado y un carácter tal, que muchas veces ella sola determina la calidad
de una fotografía.
Los principales factores que determinan la iluminación son:
El
origen determina muchas veces el resto de los factores. Se entiende
por luz natural la proporcionada por el sol aunque está oculto por las
nubes o tras el horizonte. La luna y las estrellas e incluso el fuego,
son también iluminación natural, aunque por su poca intensidad raramente
se utilizan. La luz artificial puede ser a su vez continua (bombillas) o
discontinua (flash). |
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5. En síntesis, la luz dura produce, en general, efectos fuertes y espectaculares, mientras que la suave resta importancia a las sombras y hace que sea el volumen del motivo el que domine sobre las lineas. Ambos tipos de iluminación están determinados por el tamaño y proximidad de la fuente luminosa.
6.
En general, los seis primeros factores influyen casi de la
misma forma sobre fotografía en blanco y negro y color. Por ello veremos este
último factor por separado.
Ya dijimos que las longitudes de onda de la luz visible oscilan aproximadamente entre los 400 y 700 nanómetros. La luz solar combina homogéneamente rayos de todas estas longitudes que en conjunto producen la luz blanca. Pero en realidad, las proporciones en que se combinan varían a lo largo del día, lo que implica un cambio de color en los objetos.
El color de un objeto depende fundamentalmente de su constitución
fisico-química, del acabado de su superficie y de la intensidad y
longitud de onda de la luz que lo ilumina y, secundariamente, del color de las
reflexiones difusas de los objetos que lo rodean.
Basándose en lo anterior, en teatro, ilusionismo y seudo espiritismo se utiliza
un viejo truco para, por ejemplo, mover objetos por el aire sin hilos. La
explicación consiste en que la escena se ilumina con una luz monocromática
(generalmente roja-naranja) y una persona totalmente vestida (enguantada y
encapuchada) del color complementario (verde) puede tomar y mover los objetos
dando la apariencia de que estos vuelan. Esto es debido a que, con luz naranja
un objeto aparece totalmente negro ya que esa luz carece del componente verde
que es el único que podría reflejar el objeto.
La luz natural varía constantemente durante el día, fundamentalmente debido
a la inclinación con que los rayos solares inciden en la atmósfera, desde el
azul intenso hasta la naranja rojizo.
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La intensidad de la luz como factor determinante del color, es únicamente una ilusión óptica debida a la peculiar fisiología de nuestra retina.
Recordemos
que los receptores luminosos de la retina son de dos tipos: conos y bastones.
Los bastones son mucho más numerosos (entre 75 y 150 millones por ojo) y más
sensibles a la luz (tanto por su número, como por su conexión en paralelo),
pero sólo son capaces de ver en blanco y negro.
Por el contrario, los conos, que son de tres tipos distintos en función del
color que los excite, son más escasos (entre 15 y 150 mil) y menos sensibles,
pero distinguen perfectamente los colores.
Al descender el nivel de iluminación, los bastones poco a poco van siendo
porcentualmente los responsables de la visión, con lo que la vista humana va
perdiendo la capacidad de discernir los colores. Este efecto (desplazamiento de
Purkinje) que comienza con la extinción de los rojos y prosigue hacia los
azules, este es el motivo por el que la imagen parece que va perdiendo color
conforme el nivel de iluminación va descendiendo. De ahí lo de que : "de
noche todos los gatos son pardos".
Sin embargo, la película ordinaria en
color no sufre este efecto y es capaz de captar todo el colorido incluso a
bajísimos niveles de iluminación (descontando el desequilibrio cromático
producido por el llamado fallo de no reciprocidad que explicaremos más
adelante).
Como prueba de ello, podemos ver a la derecha una foto tomada el plenilunio del 12 de diciembre de 1999 hacia la 1,15 horas de la madrugada, usando como única iluminación la luz de la luna (excepcionalmente esa luna, llamada luna negra, fue la mayor de los últimos 150 años debido a la conjunción del plenilunio, solsticio de invierno y máxima aproximación de la órbita lunar a la Tierra) pero con luna llena y tiempo claro, pueden lograrse tomas similares con película de 100 ISO y entre 1 y 2 minutos a f/1.4.
Si
queremos expresar el valor de un color no podemos utilizar el de su longitud de
onda debido a que la luz natural no es monocromática sino que está compuesta
por la mezcla de muchas radiaciones de diferentes longitudes: de igual
intensidad en el caso de la luz blanca, y en distintas proporciones en el caso
de la luz coloreada.. En fotografía se utilizan varias escalas para describir
el color de la luz, aunque la más utilizada hoy en día es la ESCALA DE
TEMPERATURA DE COLOR expresada en GRADOS KELVIN que, indica la temperatura
necesaria para calentar un teórico cuerpo negro ideal hasta que emita una
luz de color equivalente.
La llamada luz de día tiene un valor de 5.500 ºK, el mismo que los flashes electrónicos. Esta es la que consideramos luz blanca. Entre los 2.000 y los 4.000 ºK las luces son ya algo rojizas o amarillentas y entre ellas se encuentran casi todas las bombillas halógenas y de incandescencia, y más abajo, con coloraciones aún más rojizas, se encuentran las velas, el fuego, etc. En días claros y soleados, si fotografiamos al mediodía un objeto a la sombra, veremos que las fotografías nos salen ligeramente azuladas, esto es debido a la elevada temperatura de color del cielo azul, hasta 12.000 ºK.
Al utilizar película normal para luz de día, DL ó "DAYLIGTH", si fotografiamos a la luz de una bombilla casera obtendremos fotografías anaranjadas por más que a nosotros nos siga pareciendo que esa luz es blanca (nuestro ojo tiene un poder acomodaticio enorme). Esta película tiene equilibrados los colores químicamente para dar blanco con luz de 5.500 ºK.
Existe otro tipo de película para focos de estudio, llamada T, ó DE TUNGSTENO
que se fabrica (o al menos de fabricaba hqasta hace unos años) para dos
temperaturas de color diferentes, la A equilibrada para luz 3.400º,
y la Tungsteno B, equilibrada para 3.200ºK . Estas dos
películas están calibradas para los sistemas de iluminación más usados en
estudio. Lógicamente, si usamos algunas de estas películas en exteriores,
obtendremos una dominante azulada en todas las fotografías. Dado que cualquier
desviación de más de 100 ºK resulta perceptible en una copia, ni con película
Daylight, ni con Tungsteno podremos equilibrar con precisión el color con luz
de cualquier otro tono. Para solucionar esto, el fotógrafo lo que hace es
utilizar filtros azules, de distintas densidades, para aumentar la temperatura
de color de la fuente luminosa, o de color ámbar para disminuirla. De esta
manera, para fotografiar a la luz de una bombilla se utiliza un filtro azul,
aunque muchas veces la tonalidad cálida que ofrece esa iluminación, puede ser
muy adecuada para ciertos temas.
La medida de la temperatura
de color se realiza en fotografía con un aparato llamado termocolorímetro
(ver figura izquierda).
Su empleo es muy similar al de un fotómetro de mano. Primero
se introducen los datos el tipo de película a utilizar, en cuanto a su
equilibrado de color, y luego se antepone ante la fuente de luz a analizar.
Pulsando un botón, el termocolorímetro ofrece en su pantalla, tanto la
temperatura de color de la luz analizada, como el valor de filtraje correcto
para neutralizarla.
Es muy caro, así que en la práctica, siempre que no podamos recurrir directa o
indirectamente a la luz del sol, emplearemos algún tipo de iluminación
artificial cuya temperatura de color conozcamos de antemano.
Un alternativa sencilla y hasta cierto
punto limitada, es el uso de nomogramas de películas, filtros y
temperaturas, tal como el de la imagen derecha (pulse sobre ella para verla en
una nueva ventana ampliada e imprimirla desde ahí, si lo desea).
El uso de esta gráfica se realiza trazando una línea desde la columna izquierda, que representa la temperatura de color de la luz utilizada (si se desconoce pueden usarse las descripciones aproximadas que hay en el margen izquierdo) con la columna derecha, que representa el tipo de película utilizada en función del equilibrio de color para la que fue diseñada. Aunque el valor figura en Mired (unidad hoy prácticamente en deshuso), puede convertirse a ºK o mejor aún en MegaKelvins, mediante la siguiente fórmula:
Valor en Mireds = 1.000.000 * (Tª luz - Tª peli ) / (Tª luz - Tª peli)
El punto de la columna central que intersecta la recta así trazada, figuran
los valores de filtraje corrector para neutralizar las dominantes de color
causadas por la luz.
Las cifras de filtraje se corresponden con la nomenclatura estándar de filtros
Kodak, a la que hacen referencia la mayor parte de los fabricantes en sus
códigos de filtros.
Dejando a un lado la débil iluminación por fuego, velas, candiles, etc., el primer intento de iluminación artificial para fotografía lo realizó Ibbetson en 1839 con la LUZ DE CALCIO, haciendo pasar a través de un cilindro de cal y una llama de hidrógeno, un chorro de oxígeno hasta poner la cal incandescente. Tras algunos intentos de emplear bengalas y pirotecnia , se pasó en 1864 a utilizar corrientemente las famosas luces de magnesio , con humareda incluida. Menos populares fueron las luces de gas , debido a su pobreza en radiaciones azul-verdosas, que son las más actínicas. Los primeros flashes no estrictamente electrónicos, se realizaron con hilos de aluminio introducidos en ampollas ricas en oxígeno.
Los actuales sistemas de iluminación artificial, están basados
exclusivamente en el uso de energía eléctrica. Los más utilizados son: las
bombillas domésticas, las sobrevoltadas, las halógenas y las lámparas de flash.
·
LÁMPARAS
DOMÉSTICAS:
Aunque su coste es muy barato, su potencia no suele sobrepasar los 250 W y a su
escasa intensidad de luz hay que unir una temperatura de color muy baja (2.600
a 2.800ºK) y sin calibrar, es decir, que su temperatura de color, además de ser
desconocida y variable en función del fabricante, también puede variar a los
largo de su vida útil. En color habría que utilizar filtros azules tan intensos
que la iluminación se reduciría a menos de la mitad y por tanto no merecería la
pena usarlas. Sin filtrar, proporcionan un tono excesivamente anaranjado.
·
LAMPARAS
SOBREVOLTADAS:
Son bombillas normales con filamento de tungsteno (wolframio) pero forzadas a
producir el doble de luz con la misma potencia (por lo general 500 W),
lógicamente la vida de la bombilla es mucho más corta y se sabe de antemano el
número aproximado de horas que lucirá hasta fundirse. Existen dos tipos:
· Las NITRAPHOT o "Nitras", funcionan a 500 W y duran unas 100 horas. Su temperatura de color es de 3.200 ºK. Todas las marcas de bombillas tienen varios modelos. En fotografía en color pueden utilizarse estas lámparas sin filtro cuando se usa película de tungsteno tipo B. Con película para luz de día es necesario colocar en el objetivo el filtro azul intenso Wratten 80B.
· El otro tipo, las PHOTOFLOOD, están aún más sobrevoltadas y la mayoría también tienen una potencia de 500 W, por lo que su uso se reduce sólo a 6 ó 7 horas. Su temperatura de color es de 3.400 ºK, por lo que pueden utilizarse sin filtros con película de tungsteno de tipo A. o anteponiendo el filtro azul 80A cuando se usa película Dayligth.
·
LÁMPARAS
HALÓGENAS:
Estas lámparas, aún siendo de menor tamaño, producen una
iluminación intensísima con potencias de 650 a 2.000 W. Lo específico de ellas
es que su temperatura de color (3.400 ºK ) no varía durante su vida útil
(unas 15 horas), pero por desgracia, se recalientan tanto que precisan
incorporar ventiladores y el ambiente en el estudio se hace al poco rato
sofocante. Ese mismo exceso de temperatura, hace que se eleve considerablemente
el riesgo de incendios si anteponemos filtros o difusores.
Es importante destacar que, debido a al peculiar funcionamiento del ciclo
tungsteno-halógeno, en el que se alcanzan en la ampolla temperatura máximas de
1.250ºC en el filamento y entre 250 y 800ºC en el vidrio externo, cualquier
acúmulo de grasa o suciedad en el cristal, hace que el tungsteno evaporado no
se restituya en el mismo punto del filamento del que salió y éste acabe por
romperse, con el consiguiente fundido de la bombilla. De ahí la importancia que
dan los fabricantes a no tocarlas nunca con los dedos. Si esto ocurriese, lo
mejor sería limpiarlas a fondo con alcohol para eliminar cualquier vestigio de
grasa.
Se emplea tanto en fotografía como en cine, comercialzándose en este último
caso, lámparas de cuarzo de hasta 20.000 watios.
Con película en color, se actúa igual que con las Photoflood de 3.400ºK.
· LÁMPARAS DE HALOGENUROS:
También
llamadas HMI o "Sirios" en cine.
Se usan en cinematografía o cuando se precisan en estudio intensas fuentes de
luz y baja emisión de calor.
Como ventajas presentan:
· El mayor rendimiento de iluminación hasta el momento: 80-90 lúmenes por watio.
· Temperatura de color (correlacionada, porque son lámparas de descarga) de 4000 a 6000º Kelvin.
· Indice de reproducción cromática 95 (los usables para fotografía van de 85 a 100).
Las desventajas son:
· Precio: Unas 125.000 Ptas. la lámpara PAR64 de Osram
· Baja inercia, por lo que el parpadeo puede aparecer a simple vista y exige tiempos de exposición mínimos de 1/60 (La luz fluctua hasta un 60% de su valor 100 veces por segundo, y un 60% supone 2/3 de paso de subexposición si se disparara a más de 1/60 y coincidiera con el mínimo de iluminación).
· Muy lentas en alcanzar el encendido de servicio: Tardan unos 5 minutos en poder emplearse desde que pulsas el interruptor para encenderlas. Los apagados de las lámparas realizados antes de alcanzar las condiciones de servicio reducen la vida de la lámpara.
· Explosión. Las lámparas se funden explotando. No se pueden usar en ambientes con riesgo. Como la vida depende de la frecuencia de encendidos y apagados, no puede garantizarse cuando explotarán, por lo que hay que cambiarlas siempre cuando aún funcionan. Esto sumado al precio hace que la gente corra el riesgo de llevar las lámparas hasta sus últimos minutos.
· LÁMPARAS DE DESCARGA Y FLUORESCENTES:
Producen la luz por excitación eléctrica
de un gas (xenon, mercurio sodio...) encerrado en una ampolla o en un
tubo.
No suelen usarse en fotografía en color, por que su curva de emisión no es
contínua. Al contrario que todas las anteriores, su spectro de emisión no es
una curva más o menos suave, sino una serie de intensos picos y valles,
situados en distintas zonas del espectro en función del gas que contienen.
En muchas ocasiones, llevan a faltar regiones de color completas, produciéndose
entonces dominantes del color complementario.
El las lámparas de vapor de sodio, tan
comunes en las farolas de las ciudades, llegan a faltar las regiones azul-cián,
con lo que producen una fuerte dominante anaranjada. De igual forma, los tubos
flourescentes ordinarios, carecen de la región correspondiente al púrpura, con lo
que las fotos tomadas en ambientes industriales, en los que con tanta
frecuencia se usan estos tubos, toman una dominante verdosa (véase la imagen
izquierda).
En todos estos casos, resulta imposible un filtrado que los neutralize y,
aunque en el caso de los tubos fluorescentes, se comercialicen fitros tipo FL o
FLW, nunca llegan a eliminar por completo las dominantes.
Debido a que no tienen un espectro contínuo y a que su luz procede de
excitación y no de incandescencia, no puede hablarse nunca en estos casos de
una temperatura de color propia.
· Como ventajas, presentan:
Como desventajas:
Más información en: http://edison.upc.es/curs/llum/lamparas/ldesc2.html
·
FLASH
ELECTRÓNICO:
Se basa en la descarga de energía producida entre dos electrodos encerrados
dentro de un tubo con gas, al hacer pasar corriente continua de alto voltaje
procedente de uno o varios condensadores.
Al producirse el disparo, lo condensadores se descargan de golpe por completo,
proporcionando una corriente de alto voltaje que va a parar al tubo de gas
excitándolo y emitiendo una luz de gran intensidad.
Con el objeto de acelerar la carga de los condensadores, la mayor parte de los
flashes actuales, van provistos de circuítos que permiten recuperar parte del
de la descarga eléctrica sobrante, cuando el destello es cortado en modo
automático, y desviar está de nuevo hacia los condensadores. De esta manera se
evita el derroche de energía al tiempo que el flash se recagra más rápidamente.
Para conocer a fondo el funcionamiento y la utilización del flash electrónico
os recomiendo visitar la página de mi amigoHugo Rodríguez
que incluye un excelente curso "on line" sobre flash.
Sus componentes principales son: una fuente de energía (baterías o corriente alterna), un elevador de tensión, un condensador que acumula esta energía, un circuito de disparo y control conectado a los mecanismos de la cámara y un tubo flash lleno de un gas noble (generalmente Xenón).
El flash supone un gran avance respecto a los sistemas anteriores, ya que posee las siguientes ventajas:
Como desventajas, presenta una mayor dificultad para calcular la exposición y la imposibilidad de previsualizar el efecto de moldeado que imprimirá a la escena, aunque los flashes profesionales de estudio, suelen contar para esto con una bombilla de modelado junto al tubo del flash.
El cálculo de la exposición se realiza sin ayuda del fotómetro, a partir del llamado NUMERO GUÍA y el control se efectúa únicamente con el diafragma debido a que la máxima velocidad de disparo del obturador es fija, pues está limitada como veremos a la velocidad de sincronización para flash (entre 1/30 y 1/250 de segundo, según el modelo). Esta velocidad figura en el dial del obturador de la cámara marcada con una X o destacada con un color especial.

El problema de SINCRONIZACIÓN CON EL FLASH: Ya vimos al hablar de los obturadores planofocales en que explicamos que son dos las cortinillas las que controlan los tiempos de apertura y cierre del mismo: a primera descubre el fotograma al activarse el disparador y, a continuación, la segunda lo tapa (foto 1). Cuando aumenta la velocidad de disparo ocurre qué, a partir de ciertas velocidades y para poder realizar el recorrido en tiempos tan cortos, las segunda cortinilla del obturador, empieza a cerrar aún antes de que la primera haya terminado su recorrido (foto 2), de esta manera si la velocidad de disparo es muy elevada (>1/250) puede ocurrir que corran tan juntas que en realidad sea una barra de luz la que recorra el fotograma (foto 3), entonces el rapidísimo destello de un flash electrónico con una velocidad entre 1/500 y 1/60.000 de segundo se encuentra con que sólo puede iluminar una pequeña franja de la película, tanto más corta cuanto más breve sea el destello (foto 4). En la imagen, los números 1 y 2 corresponden a las sombras producidas por las cortinillas primera y segunda a distintas velocidades de obturación. Esto le ocurre a mucha gente que usa flashes manuales sin preocuparse de ajustar en la cámara la velocidad máxima de sincronización. El resultado final puede llegar a ser una foto negra con una única banda correctamente expuesta.
Un flash, al ser un foco de luz puntual, cumple estrictamente la ley del cuadrado inverso y emite siempre la misma intensidad de luz, por lo tanto nos están permitidas tres formas de control :
En los flashes manuales, el cálculo lo puede realizar el fotógrafo, a partir
del NUMERO GUÍA, o mediante un flashímetro. Este aparato es un exposímetro
especial capaz de memorizar los breves destellos de un flash pero, en la
práctica, sólo resulta útil fotografiando en estudio con flash múltiple.
La potencia de un flash, es decir la máxima distancia a la que se conseguirá una exposición correcta, está definida por su NUMERO GUÍA (NG) y figura en las instrucciones y hojas técnicas de todos los flashes.
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NG = f x d |
El NG se calcula multiplicando la abertura ( f ), por la distancia del flash al objeto ( d ) y se suele indicar si es en metros o en pies. Esta cifra se sobreentiende que es con película de 100 ASA y, si cómo ocurre con los modelos más recientes, estuviese provisto el flash de un reflector interno móvil, que varíe el tamaño del área iluminada en función de la distancia focal del objetivo, ésta sería de 50mm. ya que, para distancias focales mayores, el reflector concentra la luz en un área más reducida incrementándose entonces el número guía.
Por ejemplo, con un flash de NG = 55 y un objeto situado a 5
metros, la exposición correcta se consigue con diafragma f/11. Es decir,
para calcular el diafragma, se divide el Número Guía por la distancia al motivo
(55/5 = 11). Para conocer el NG con cualquier otra sensibilidad de película, se
divide entre 1,41 cada vez que la sensibilidad se reduce a la mitad; y se
multiplica por 1,41, cada vez que la sensibilidad se duplica. En todos estos
cálculos, cuando las cifras no coinciden con los diafragmas, se redondean al
valor más cercano.
Un FLASH
MANUAL es aquel en que los condensadores se vacían siempre por
completo y emiten por tanto siempre la misma intensidad de luz y con la
misma duración. En este tipo de flashes podemos regular únicamente la exposición:
a) Variando la apertura del diafragma: cuanto más cerrados más oscura saldrá la
fotografía
b) Cambiando la distancia flash-sujeto: a mayor distancia menos luz recibe el
objeto.
c) Anteponiendo difusores ante el flash (este es un truco que usaban algunos
fotógrafos para disminuir la intensidad al usar el flash para rellenar sombras:
doblaban dos veces un pañuelo y cubrían con él el flash para atenuar dos puntos
su intensidad).
Los flashes en que la duración del destello se puede regular, se denominan
automáticos y son de dos tipos:
FLASH
AUTOMÁTICO: tienen un sensor
en la parte frontal de su carcasa que, al captar la luz rebotada en el
sujeto, determina cuándo se ha conseguido la cantidad correcta de luz y
detiene el destello. Con un flash de este tipo, basta con utilizar un
diafragma medio y no preocuparse de la distancia, dentro de ciertos
límites.
FLASH AUTOMÁTICO TTL: Son flashes como los
anteriores pero utilizan un sensor dentro de la cámara, conectado al
circuito del exposímetro. Estos flashes son los más cómodos y exactos al
analizar la luz que penetra por el objetivo (Throught The Lens = TTL), por
ello no precisan ajustes al anteponer filtros, fuelles, etc., ni cuando se
usa el flash separado de la cámara mediante un cable. Los llamados flashes
dedicados TTL, son una variante de los anteriores, pero aún más
sofisticados, pues al montarlos en la cámara, ajustan ellos automáticamente la
máxima velocidad de sincronización y ofrecen a través del visor información
sobre su estado de carga, confirmación de exposición de prueba, etc. Los más
recientes permiten usar los diversos modos avanzados de exposición con que
cuente la cámara.
Aunque casi todos ellos suelen ser fabricados por la misma marca que la cámara
(y por lo tanto muchísimo más caros que los de otros fabricantes), existen
sistemas independientes compatibles, como el sistema SCA de Metz, en que
variando el módulo adaptador del flash, pueden usarse con cualquiera de las
marcas de más prestigio, conservándose casi siempre la mayor parte de las
funciones que ofrece el flash original de la marca.
En los nuevos flashes, la mayor parte de ellos TTL
dedicados, pueden encontrarse funciones complementarias como las que
citamos a continuación:
Sincronización
con la cortinilla trasera: casi
todos los flashes sincronizan con la cortinilla delantera del obturador
(cortinilla primaria), pero en los que cuentan con esta función, puede
hacerse sincronizar opcionalmente con la trasera (segunda cortinilla).
Estroboscopio: Algunos modelos de
flash presentan la posibilidad de disparar varios destellos muy seguidos durante
la exposición de un sólo fotograma, lo que permite estudiar y observar
objetos en movimiento muy rápido (strobos= remolino; scopios= yo miro).
Flash
lento: En casi todos los nuevos modelos de cámaras SLR, al
montar el flash la velocidad de obturación se mueve en un rango de
1/30-1/250 de segundo, siendo casi siempre imposible obtener en automático
velocidades inferiores a 1/30. En ocasiones en que, de noche, o en
ambientes oscuros, existe una ligera iluminación de fondo y nos interese
captarla, debemos advertir a la cámara que nos permita usar velocidades
lentas. De esta manera, podemos conseguir un fondo correctamente iluminado
y aclarar el primer término con un destello de flash, evitando así las
típicas fotografías nocturnas en que el fondo sale totalmente negro. En la
imagen podemos ver a la izquierda el efecto del flash lento y a la derecha
el de un flash normal.
Flash
anti ojos rojos: Cuanto
más cerca está el flash del eje del objetivo y cuanto mayor sea la
oscuridad en la escena (y por tanto el iris del ojo esté más abierto),
mayor será el riesgo de que la luz del flash rebote en el vascularizado
fondo de la retina y produzca el "efecto ojos rojos".
Los filtros utilizados en fotografía son placas o discos más o menos transparentes que modifican la luz al ser atravesados por ella. Constan de un soporte tratado de tal forma que, como indica su nombre, filtran o retienen parte de las radiaciones que inciden sobre ellos.
Resulta muy difícil describir en una sola clasificación todos los tipos de
filtros, ya que pueden agruparse desde muchos puntos de vista.
Primero intentaremos verlos por encima los diversos tipos, para ver luego, más
detenidamente, los más utilizados.
COMBINACIONES ESPECIALES:
En los grandes teleobjetivos, en los ojos de pez y en la mayor parte de los objetivos de espejos, debido al gran tamaño de su superficie frontal, los filtros se introducen dentro del propio objetivo por medio de una trampilla especial que se encuentra en la parte más cercana al cuerpo de la cámara y son siempre de vidrio.
.
1. Filtros de corrección y contraste
Aunque los películas actuales traducen bastante bien los colores en tonos de
gris, siguen siendo demasiado sensibles a las radiaciones más cortas y por ello
los azules impresionan en mayor grado la película. Esto se traduce por ejemplo
en fotos con el cielo mas blanco de lo que debería ser.

En blanco y
negro, para utilizar correctamente los filtros, es imprescindible recordar
siempre la siguiente norma: UN FILTRO ACLARA LOS MOTIVOS DE SU PROPIO
COLOR, Y OSCURECE LOS DEL COLOR COMPLEMENTARIO .
No hay que olvidar que esta ley solo se aplica en B/N.
Si con película en color utilizamos un filtro rojo, lo único que conseguiremos es teñir de rojo la escena.
Por lo tanto, en B/N, sabiendo esto, podremos corregir los colores a nuestro gusto, oscureciéndolos, aclarándolos, o modificando el contraste en la copia final. Vamos a ver esto un poco más detenidamente.
Para dominar el filtraje con soltura conviene aprender la disposición del círculo cromático, que nos permitirá conocer exactamente la posición de los colores, de sus adyacentes y sus complementarios. Una muestra del mismo puede verse dos figuras más abajo, donde el efecto del filtro rojo.
Un truco para
andar por casa, que utilizo con frecuencia cuando no recuerdo el complementario
de un color, es mirar fijamente 30 segundos un color (intentad no pestañear ni
mover la cabeza) y cerrar a continuación fuertemente los ojos, en la retina
aparece al poco rato un mancha con el color más o menos complementario.
Haga la prueba con estos dos círculos de color. Mírelos fijamente mientras
cuenta hasta 30 y luego mire en el espacio blanco que hay bajo ellos. Verá cómo
las dos manchas roja y azul, pasan a ser, respectivamente, verde y amarilla.
Vamos a fijarnos despacio en lo que ocurre
con un filtro rojo de densidad media.
A través de este filtro, observaremos que:
La densidad del filtro determina la mayor
o menor transmisión de sus colores adyacentes y de los contiguos a su
complementario.
En la práctica esto nos permite un control enorme al fotografiar en blanco y
negro. Así, si por ejemplo queremos ir oscureciendo progresivamente el cielo
desde el blanco al negro, podemos utilizar filtros amarillos (el más
aconsejable), naranjas (cielo más grisáceo) y hasta el rojo, con el que
podremos simular tomas nocturnas. Los efectos de este último filtro resultan
muy dramáticos con un cielo muy azul y grandes nubes blancas.
La llamada "noche americana" en cine en blanco y negro, en la que se
ve al vaquero a caballo en un ambiente con el cielo oscuro, se obtiene
utilizando la combinación doble de un filtro rojo y un polarizador y
subexponiendo entre 1/2 y 1 diafragma. Se descubre fácilmente por la intensa
sobra que delata el truco.
Fotografiando con luz artificial, debido a su color rojizo, los objetos rojos resultan demasiado claros, por lo que resulta conveniente montar un filtro amarillo-verdoso para conseguir un gris más natural.
Las características de un filtro pueden
definirse con la llamada CURVA DE TRANSMISIÓN, que se traza
representando en ordenadas el valor de la transmisión y en abscisas, las
distintas longitudes de onda en nanómetros.
En las películas ortocromáticas (insensibles al rojo), ocurre un desequilibrio tonal muy fuerte, los rojos aparecen muy oscuros y los azules demasiado claros lo que puede amortiguarse con un filtro amarillo o naranja.
El contraste de un paisaje puede variarse
también utilizando un filtro adecuado. Debido a la abundancia de radiación UV
invisible en el ambiente, si utilizamos un filtro azul la fotografía se vuelve blanquecina
y neblinosa, por el contrario si queremos disminuir el halo atmosférico y
penetrar la contaminación utilizaremos un filtro amarillo o rojo, dependiendo
de la intensidad de penetración que deseemos.
2. Filtros ultravioletas
Estos filtros son con mucho, los más utilizados tanto en B/N, como en color. Es
transparente y posee la característica de retener las radiaciones UV que, en
B/N aclaran excesivamente los cielos, y en color producen una dominante
azulada.
Como es transparente, se utiliza también para proteger la lente frontal de los objetivos contra la suciedad y los arañazos. Por ello es aconsejable que cada objetivo tenga siempre puesto su propio filtro UV; es preferible arañar un filtro de 1.500 pts a una lente de 50.000 o más.
Para trabajar en lugares con abundancia de UV
(alta montaña, playas, etc.) existen filtros UV un poco más intensos y teñidos
ligerísimamente de color salmón, son los llamados Skyligth que se fabrican en
varias intensidades.
3. Filtros polarizadores
Como su nombre indica, polarizan la luz al
ser atravesados por ella. Recordemos que un rayo de luz se define por 3
parámetros: La intensidad de la luz, que está en función de la altura de
las crestas de la onda (I); la Longitud de onda (L) que es
la distancia que separa dos crestas de onda y que en la práctica determina el
color de la luz el Ángulo de POLARIZACIÓN (a) que es un factor a tener
en cuanta cuando la luz se ha polarizado.
Un rayo normal de luz consta de un haz infinitos planos radiales (h). En
la figura simplificada sólo se han dibujado dos planos: amarillo y azul. Cuando
a luz se polariza por medio de un filtro (Pol), éste actúa como si fuese una
rejilla muy fina que admite el paso de un sólo plano de luz, el llamado plano
de polarización.
En la Naturaleza, cuando la luz atraviesa la atmósfera, ciertas sustancias o
cuando se refleja sobre una superficie que NO sea metálica, también resulta
parcialmente polarizada. El filtro actúa como una rejilla que permite eliminar
la luz que vibren un plano determinado, de esta manera, girando el filtro hasta
colocarlo girado 90º respecto al plano de polarización de esa luz, puede llegar
a eliminarse casi por completo.
Resulta sorprendente su efecto la primera vez que se usa y se mira a su través
el cielo, el agua o los brillos de un cristal.
En la práctica, este filtro se emplea para:
Oscurecer
el azul del cielo, este filtro puede usarse tanto en B/N
como en color.
Eliminar los reflejos: este
filtro elimina la luz polarizada procedente de los reflejos del agua,
del cristal y de cualquier otra superficie brillante NO metálica.
Si
observamos a través de dos filtros polarizadores rotados 90º el uno
respecto al otro, veremos únicamente un campo negro, ya que el segundo
filtro bloquea el 100% de la luz que polariza el primero. Pero si entre
ambos introducimos un objeto transparente que rote el plano de
polarización, aparecerá este cuerpo iluminado sobre el campo negro
antes citado. Si el objeto no tiene una constitución perfectamente
uniforme, o si soporta fuertes tensiones en su interior, pueden
producirse en su seno desviaciones parciales del plano, que hará que
aparezcan como colores tornasolados.
Este
efecto se aprovecha industrialmente para el estudio de fuerzas. En
efecto, introduciendo entre dos láminas polarizadoras, por ejemplo una
maqueta de un puente o una herramienta, realizada ambas en plástico o
metracrilato y observando el conjunto a contraluz, si efectuamos
presión sobre alguna zona del mismo, pueden observarse las líneas de
tensión y los posibles puntos de rotura expresados en forma de
gradientes de color tornasolados, sin tener que recurrir para la
observación de la rotura a loa costosos métodos de fotografía de alta
velocidad. En la imagen, hemos colocado como ejemplo una regla de
dibujo para observar sus defectos estructurales.
El obturador de Kerr o célula
Kerr, se construye básicamente anteponiendo al objetivo un celdilla en
la que sus paredes, frontal y posterior, están construídas con filtros
polarizadores rotados 90º entre sí. En esta posición, el filtro
anterior polariza al 100% la luz y el posterior impide su paso al estar
cruzado. Entre ambos filtros existe una celdilla con dinitrobenceno o
derivados. Esta sustancia tiene la característica de hacer rotar el
plano de la luz que la atraviesa exactamente 90º al recibir un impulso
eléctrico. 4. Filtros de densidad neutra
Son filtros color gris-neutro que actúan de forma similar a unas gafas de sol
oscureciendo el tema sin afectar al color.
Se utilizan para disminuir la profundidad de campo o para conseguir tiempos de
exposición largos cuando el nivel de luz es elevado. También se emplean para
controlar la exposición sin utilizar el diafragma.
¿Para que usarlos?, se preguntará usted, ¿sí con el diafragma o el obturador
podemos controlar perfectamente la luz?
La respuesta es que ambos sistemas, además de cumplir esas funciones de
regulación de luz, tienen otros "efectos secundarios" que en ciertos
casos pueden ser indeseados (variaciones en la profundidad de campo o en la
detención del movimiento).
Veamos dos ejemplos prácticos de utilización:
Los filtros de densidad neutra, de fabrican en varias
gradaciones desde 0,1 a 4,0. El primero provoca una disminución de luz de solo
1/3 de diafragma y el ND 4 de 13 diafragmas y un tercio ( el equivalente a
exponer 4 minutos a f 22 con un sol muy intenso.
Al utilizar un filtro se produce una pérdida de luminosidad que implica un
aumento en el tiempo de exposición. Cada filtro tiene un valor característico
llamado FACTOR DE EXPOSICIÓN que figura grabado en la montura o en sus
instrucciones. El factor de un filtro indica el incremento de exposición que
exige su uso, y se calcula multiplicando el tiempo de exposición sin el filtro,
por el factor del filtro que se va a colocar.
Por ejemplo, si el filtro verde-amarillo Kodak Wratten Nº11, tiene un factor de 4, y la lectura del fotómetro nos da 1/250" a f11, si colocamos el filtro el tiempo de exposición pasará a ser 1/250 x 4, es decir 4/250 que equivale aproximadamente a 1/60 de segundo a f11, o lo que es lo mismo, 1/250 a f 5.6. Es decir produce una pérdida de dos puntos de diafragma.
En las cámaras TTL no es necesario hacer ningún
cálculo ya que la cámara mide la luz a través del filtro y compensa
automáticamente la exposición.
Cuando el filtro es muy denso, casi monocromático, aunque la cámara sea TTL
conviene medir la luz sin el filtro y calcular la exposición final aplicando el
factor correspondiente, ya que puede equivocarse el exposímetro la recibir sólo
la luz de un determinado color.
I. Filtros de conversión de color
Se utilizan para ajustar la temperatura de color cuando existe un desequilibrio
debido a la fuente de luz o al tipo de película.
Aunque existen filtros para equilibrar casi todos los tipos de luz, y película, y puede determinarse mediante nomogramas y/o termocolorímetros la gradación exacta, nosotros solo vamos a ver las combinaciones más frecuentes de luz y película para luz de día, las más utilizada por los aficionados. Los tipos de filtro hacen referencia a los códigos Kodak; los fabricantes de otras marcas, publican siempre sus equivalencias con Kodak.
Filtros para equilibra la luz con película para LUZ DE DÍA:
Con tubos fluorescentes es muy difícil de filtrar; hay fluorescentes para
fotografía, de 5.500 ºK, pero la mayor parte de las fábricas y oficinas están
equipados con tubos que apenas emiten luz roja, por tanto la escena aparece
verdosa. Aunque la emisión varía mucho con la edad del tubo, puede compensarse
en parte este color verdoso con un filtro magenta-claro especial, también
llamados FL .
II. Filtros compensadores de color
También
llamados filtros CC. Se utilizan para compensar pequeñas diferencias en el
desequilibrio de color, por lo general no debidas a problemas de iluminación.
Se usan a menudo para corregir los efectos derivados del error de no
reciprocidad debido a largas exposiciones, para ajustar el color entre
distintos lotes de película profesional, durante el duplicado o copia de
diapositivas, incluso en el cajetín de ampliadoras de aficionado para el
positivado manual en color.
En las latas de película profesional figuran muchas veces los valores de
filtraje necesarios, tanto para conseguir un color neutro entre distintos
lotes, como incluso en las hojas técnicas de los carretes individuales para corregir
el color en casos de largas exposiciones.
Se venden en juegos de los tres colores básicos CYM (cián, magenta y amarillo)
con distintas densidades (2, 5, 10, 30, 40, 50..).
Existen casi un centenar de modelos para
conseguir las chorradas más inverosímiles: destellos de todos los tipos,
imágenes múltiples, coloraciones fantásticas, etc. El abuso de estos filtros
marca la diferencia entre el artista y el hortera.
Muy pocos resultan útiles en fotografía; algunos como los filtros suavizadores
o flous, pueden resultar aconsejables en retrato para disimular imperfecciones.
Los filtros de estrella, en sus diversas versiones con 4, 6 o incluso más
puntas de destello) pueden añadir un toque original a algunas tomas
nocturnas y pueden incluso usarse como filtros suavizadores de retrato.

Los filtros de
campo partido, pueden ser muy útiles en paisajes y Naturaleza ya que permiten
atenuar la excesiva diferencia de luminosidad entre el cielo y la tierra. Sólo
tienen teñida la mitad de su campo y oscurecen y tiñen el cielo, dependiendo
del modelo.
Los de color tabaco o magenta claros, (imagen izquierda) pueden alegrar, en
muchas ocasiones, una foto con el cielo excesivamente blanco o monótono.
Los de color gris neutro se utilizan mucho para obtener detalle del cielo sin
oscurecer la el terreno.
Además de los filtros para película en blanco y
negro y color, existen otros filtros para película infrarroja, que logran unos
colores arbitrarios e irreales en la escena.
Diego Gabriel Dominguez
Trading Assistant
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