Cibercultura, Ciberciudad, Cibersociedad. Hacia la Construcción de Mundos Posibles en Nuevas Metáforas Conceptuales.

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Mar 27, 2006, 3:39:17 PM3/27/06
to Cultura digital

Por: Jesús Galindo Cáceres


Cibersociedad. Lo social en otro tiempo-espacio perceptual
Metáforas perceptuales, acciones y relaciones

La sociedad está ahí, nos rodea; es nuestro día a día, lo común,
lo evidente, lo seguro, lo cierto. Por una parte es lo que siempre
rodea nuestra acción, lo que constituye las situaciones en que
actuamos, sus contextos. Y por tanto es segura, previsible, se explora
y se va conociendo cada vez mejor. Y por otra parte es el umbral de lo
desconocido, de lo amenazante, de lo peligroso. Mientras no tenemos un
dominio ecológico completo algo nos puede pasar, algo nos puede
dañar. Pero resulta que es muy poco probable que alguien tenga en
algun momento un total dominio ecológico, y al momento siguiente lo
pueda mantener. Lo social es entonces un marco constante de un claro
obscuro de luz y sombra.

La garantía para la incertidumbre de lo social es que mañana al
levantarme todo el mundo siga ahí y sea el mismo. Es decir, que no
cambie, que no se mueva. Y por supuesto una de las claves para que eso
suceda es que yo tampoco cambie, que sea el mismo. El exterior y el
interior están entonces en un aparente equilibrio estático. Lo que
sabía del mundo ayer es lo mismo que necesito saber para el mundo de
hoy, y por tanto basta que conozca el mundo una vez y eso me servirá
para siempre, para siempre, para siempre.

La sociedad texto es una configuración fija de representaciones sobre
el mundo de las relaciones entre los seres vivos parlantes y creadores
de posibilidades. Esa es la paradoja, un mundo construido para inhibir
la imaginación y la construcción de lo posible. Pero así puede ser y
funciona. El libro es la mejor metáfora de la sociedad texto. Siempre
el mismo, idéntico a sí mismo día a día, año tras año, permanente
mientras no se desintegre. Pero con una condición. El libro eterno
requiere una lectura eterna. Es decir, tanto texto como lectura deben
ser estables y fijas por siempre, que la mente tome la imagen del
cristal, siempre limpio y puro, inmóvil y confiable. Y una sociedad
fue construida, levantada sobre la metáfora de la inmovilidad. Y la
energía fue invertida en que así fuera y esa sociedad pareció
perpetuarse en el tiempo, anularlo por completo, vencerlo. Pero no, el
mundo cambió y lo eterno humano se desmoronó y desapareció, o casi.

Otra sociedad apareció; el texto permaneció como figura que obliga,
que ordena, que organiza, pero la lectura se liberó. Otro mundo
emergió de las posibilidades de interpretar, de significar. El control
sobre la mente se mantuvo gracias a la textualidad como imagen de la
disciplina que permite avanzar. La gramática ocupó el lugar del texto
para leer y ser leído. En principio cualquiera que tuviera acceso a
las normas de construcción podría leer lo armado a partir de ellas, y
podría escribir. Pero no fue así, muchos tuvieron la oportunidad de
leer, pero pocos tuvieron la oportunidad de escribir y de ser leídos.
El control sobre el texto garantizó aún cierto control, más sutil,
con menos gasto energético, con mayores posibilidades de manejo de la
apariencia de la nueva libertad gramatológica.

La metáfora de la gramática abrió al espacio social, diversificó a
la población. el número de textos se multiplicó y el de lectores
también. Aquella sociedad de pocos textos, pocos escritores y pocos
lectores pronto cambió su configuración. Y hubo más lectores
escritores potenciales, pero no escribían, y si escribían no tenían
opciones de ser leídos. El control sobre la difusión de los textos,
así como sobre su producción material, permitió que el antiguo
paradigma se continuara aun con una ecología gramatical emergente.

La sociedad gramatical proponía la libertad de lectura y de escritura,
pero sólo permitía la primera, y bajo ciertos condicionamientos de
aparatos políticos, ideológicos y económicos. Tuvo que llegar la
cibersociedad para abrir el espacio a la escritura y con ello cumplir
el ciclo de lo cerrado a lo abierto de la textualidad. El hipertexto
permitió por primera vez la posibilidad de construcción de la
textualidad desde la lectura. Antes, sólo la lectura se movía, la
textualidad quedaba intacta, sólo parecía agitarse en la
multiplicación de los textos a partir de respuestas de unos a otros
desde lecturas diversas. En el hipertexto el texto mismo se modifica en
la lectura. Y hay más. La multinteractividad permite la configuración
de la textualidad construida en tiempo real desde distintos lugares y
puntos de vista. La revolución de la cibersociedad trajo nuevos cursos
metafóricos; ahora es posible leer y escribir, y hacerlo en grupo y
colectivamente, no sólo la interactividad sino la multinteractividad,
no sólo la escritura sino la hipertextualidad. El tiempo pasó y la
sociedad cambió, el ciberespacio social inaugura la metáfora de la
configuración de mundos distintos desde la interacción real en el
espacio virtual. Y sí, cuantos cambios implica todo esto.

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