La Casa del Parque, ubicada en Cervera de Pisuerga, ofrece información
y un servicio de alquiler de prismáticos y telescopios.
El espectáculo se prolongará durante todo el mes.
El Parque Nacional Fuentes Carrionas , en plena Montaña Palentina,
acoge estos días los berridos que emiten los ejemplares de ciervos
machos durante la época de celo de la especie, que encuentran en este
espacio protegido un lugar ideal de cobijo, para lo cual se han
habilitado cinco puntos de información, según informaron fuentes del
Gobierno regional.
El monte se llenará de impresionantes sonidos de berridos y choques de
cornamentas
Además de ofrecer información sobre el espacio natural y la normativa
para observar la berrea sin perturbar su normal desarrollo, la Casa del
Parque, ubicada en la localidad montañesa de Cervera de Pisuerga, los
visitantes encontrarán un servicio de alquiler de prismáticos y
telescopios para contemplar la fauna. Los berridos largos y profundos
marcan el comienzo del ciclo biológico del apareamiento de los venados.
A medida que el frío y la humedad vayan en aumento, Fuentes Carrionas
se irá llenando de estos sonidos y de los espectaculares entrechoques
de cornamentas con los que los machos defienden sus harenes. Durante
esta época del año, los venados muestran sus cuernas altivos, a
sabiendas de que las hembras se hallan preparadas para concebir. Los
machos braman y pelean en los claveros, además de escarbar y orinan
sobre la tierra para delimitar su territorio.
Un espectáculo único
El venado macho intenta apoderarse de una parcela de terreno dentro del
área de campeo de las hembras y si un intruso aparece en su territorio
intentará disuadirlo. Si se trata de un macho grande le plantará cara,
berreará cerca de su contrincante y agachará la testuz dirigiendo las
cuernas hacia él. Los berridos pronto son sustituidos por el ruido, más
violento, del entrechocar de las astas. Las cuernas golpean y se
enredan entre sí, sin llegar a herirse los ciervos. Tan sólo se limitan
a mostrar su fuerza al contrincante, aunque en ocasiones, acaban
exhaustos y, algunas veces, las menos, se quedan enganchados y mueren
por no poder separarse.
Cuando uno de los contrincantes logre desequilibrar a su contrario, el
vencido se retirará de inmediato o reiniciará la pugna. Tras varios
días de luchas agotadoras, los machos ganadores cubren a las hembras de
sus harenes. Después de ocho meses de gestación, darán a luz, en el mes
de mayo, a una cría (raramente, dos) denominada jabato o cervatillo.