Se espera que mañana, Jueves, 01 de julio, el presidente Obama pronuncie un importante discurso sobre la inmigración, esperamos que el presidente de un paso adelante para reafirmar el liderazgo del Gobierno Federal sobre la cuestión de la inmigración
Te esperamos: mañana, a las 9:30 am
En Casa Michoacán, 1638 S. Blue Island Ave.., Chicago
Para ver, discutir y analizar el discurso del presidente por que, La Reforma a nuestro sistema de inmigración debe ir más allá de la política de campaña y encontrar soluciones que permitan a las comunidades a vivir y trabajar juntos sin miedo, y recriminaciones que han dominado este tema durante años
Esperamos que el discurso del Presidente valla más allá de las cuestiones de la seguridad fronteriza y proponga estrategias buenas para tener un sistema que invierte en ideas y programas de apoyo a las familiar y la anidada de la comunidad, promueve la equidad y la responsabilidad individual, apoya a la integración de los inmigrantes en la sociedad estadounidense, y nos ayuda a reunirnos con nuestras familias y atraer a los mejores y más brillantes de todo el mundo.
"La crisis en Arizona fue creado por la ausencia de liderazgo y compromiso por parte del Gobierno Federal para arreglar nuestro sistema roto de inmigración. Mi esperanza es que el Presidente utilizará este discurso como una oportunidad para reafirmar la autoridad federal sobre las leyes de inmigración y la política,
Esperamos que el Departamento
de Justicia asuma el reto legal y demande contra la SB1070 de Arizona por
inconstitucional, el Presidente Obama – tiene que colocar la responsabilidad de
la reforma de inmigración en el que constitucionalmente corresponde: en manos
del Gobierno Federal. Y no en los estados.
Esperamos que el Presidente se aplique de lleno por que la frustración del pueblo es mucha por la falta de soluciones viables en materia de inmigración. Se debe poner en contexto esta frustración - la falta de acción federal lleva cada vez mas a querer impulso en los estados el aprobar leyes similares a la de Arizona, sin importar las consecuencias, El Presidente tiene que ocuparse de esta frustración y tomar en cuenta un sondeo que muestra indiscutiblemente de que los estadounidenses quieren una reforma migratoria integral.
Esta puede ser su momento para unir a la gente mediante la fijación de un marco legal que realmente avance al Congreso y sea aprobada y firmada.
José
Artemio
Arreola
Political
Director
Illinois Coalition for Immigrant and refugee Rights "ICIRR"
55 E Jackson
Blvd.
Chicago IL. 60604
' (312) 332-7360Ext.224
Cell :( 847)
338-5821
Aldea Global(Fran Ruiz | )
Obama, no los defraudes ahora
Fran Ruiz | Opini�n
Viernes 2 de Julio, 2010 | Hora de modificaci�n: 01:49
El presidente Barack Obama se dirigi� ayer a la naci�n para informar que
ha pedido a los republicanos que le permitan completar su tercera y �ltima
gran promesa revolucionaria: la reforma migratoria (las otras dos son la
sanitaria y la financiera).
Aprobadas las dos primeras, con enorme esfuerzo y desgaste, la �ltima
batalla se presenta como la definitiva, la que decidir� c�mo se articular�
Estados Unidos a lo largo de este siglo. La petici�n de Obama a los
republicanos no es s�lo una cuesti�n aritm�tica �necesita convencer a al
menos un par de senadores republicanos para que se sumen a los dem�cratas
cuando llegue el momento de votar� es una cuesti�n de seguridad nacional:
no hay econom�a ni naci�n que aguante once millones de trabajadores
ilegales, fuera de cualquier control federal y muchos de ellos a merced de
organizaciones criminales.
Esa masa de indocumentados �en su gran mayor�a mexicanos� significa un
problema similar al que en su d�a supuso la minor�a negra segregada,
constituida por ciudadanos de segunda categor�a, marginados por los
blancos y perseguidos como criminales cuando trataban de rebelarse. S�lo
el liderazgo del predicador Martin Luther King y su resistencia pac�fica
activa logr� poner en pie de guerra a un ej�rcito de desarmados que
dobleg� la resistencia blanca y consigui� que se reconocieran sus derechos
civiles (la prueba viva es el propio Obama como primer presidente negro de
la historia).
Pero los hispanos no tienen un Luther King a quien seguir. La comunidad
hispana en EU, con cerca de 50 millones de almas, ya m�s numerosa que la
negra, s�lo tiene al presidente Obama como �ltima esperanza para que se
reconozcan los derechos de esa gigantesca masa de trabajadores ilegales y,
sobre todo, para que haga frente a la contrarrevoluci�n en marcha
impulsada por la extrema derecha, que convierte en sospechosos de ser
criminales a todo el que tenga aspectos raciales latinos.
Por tanto, Estados Unidos se juega su futuro, con los partidarios de
aplicar una real-politik, en la que se asuma el coste de legalizar a
millones de sin papeles a cambio de redoblar el control policial en la
frontera, o los que apuestan por la �cacer�a� pura y dura del latino, como
pretende la gobernadora-sheriff de Arizona, Jan Brewer, su compa�era de
partido y �presidenciable� Sarah Palin, organizaciones supremacistas como
la muy activa Tea Party o el canal ultraderechista Fox.
Se ech� de menos en su mensaje de ayer el anuncio de que el gobierno
federal iba a presentar una querella contra la Ley Arizona, por
abiertamente racista y por extralimitarse de las limitaciones de los
Estados sobre la autoridad de Washington. Quiz� Obama no pretenda
exacerbar los �nimos de los sectores m�s duros del Partido Republicano;
quiz� busque un r�pido acuerdo con los republicanos moderados, antes de
que sean engullidos por lo m�s intransigente del Old Party.
En cualquier caso, el mensaje fue contundente y no deja lugar a dudas:
Estados Unidos es un pa�s de inmigrantes y su sistema migratorio tiene que
reflejar esta realidad. Negarla ser�a suicida, no s�lo para un supuesto
deseo de reelecci�n de Obama sino para la propia estabilidad y la paz
social de un pa�s cada vez m�s dividido por la cuesti�n migratoria.
La tercera ola revolucionaria, la migratoria, ya est� en marcha. Obama no
puede ahora defraudar a quienes prometi� en campa�a que iba a solucionar
este importante escollo, a esos millones de hispanos que depositaron en �l
la esperanza de un Estados Unidos m�s justo.