Queridos amigos de Ciberayllu:
Siendo, a estas alturas, bastante obvio que este editor ya no edita
casi nada, les ofrezco a todos, escritoras y lectores, un muy
sincero saludo y, a cambio, les pido no una sino muchas disculpas,
por el silencio y la ausencia: no estaba muerto ni estaba de
parranda.
A estas alturas, este editor puede contar mucho del pasado de
Ciberayllu,
pero quisiera que también tenga futuro. Con este nefasto objetivo,
y ayudado siempre por la luz y guía de mis propósitos inconfesables,
quiero despojarme del autocrático manto de falso kuraka, y pedir a
quienes estén interesados en la permanencia de Ciberayllu a que
levanten la mano y digan presente.
Por si acaso, no se trata de plata, sino --poniéndome cursi como me
corresponde-- del oro inmarcesible del intelecto, la paciencia
lectora y la habilidad editorial. En otras palabras, hacer un
equipo de edición, para publicar y traer más sangre joven.
Invito, pues, a formar este equipo
entre quienes hayan publicado
en Ciberayllu, en especial durante este milenio. Me
pueden enviar una nota manifestando su interés y yo me comunicaré
con el grupo.
Para quienes estén en Lima y tengan interés en conversar sobre esto,
me envían una nota, mejor si con un teléfono, y quizá podamos vernos
antes del 8 de enero.
Mis mejores deseos para estas fiestas y para el año 2012.
Domingo Martínez Castilla