Siete meditaciones para visitar los monumentos

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vilma andrade

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Apr 4, 2012, 8:53:07 PM4/4/12
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Siete meditaciones para visitar los monumentos

FUENTE: CUARESMA, SEMANA SANTA Y PASCUA

Oración preparatoria
Dulcísimo Jesús sacramentado, que habiendo amado a los tuyo los amaste hasta el fin, según expresión del Evangelio, dirige una mirada de misericordia sobre mí, pobre pecador que, movido por los impulsos de tu gracia, vengo a visitar los monumentos, donde, en el día de hoy y en memoria de la institución de la Eucaristía, sacramento de tu amor, coloca la iglesia tan augusto sacramento, para que sea por los fieles adorado.
Concédeme, Señor, que de estas visitas saque yo los frutos apetecidos y la gracia necesaria para que enamorado de tan augusto sacramento, manantial de verdadera vida, le reciba siempre y sobre todo a la hora de la muerte, con las disposiciones debidas para que produzca en mi alma frutos de vida eterna. Amén.
- Primera Estación 
¡Amabilísimo Jesús, que permitiste a Juan, tu discípulo amado, reclinar su cabeza sobre tu pecho, para que aprendiera por los latidos de tu corazón el gran amor que nos tienes! Concédeme, Señor, que al hospedar en mi pecho al sacramento, que oculto en este sagrario he venido hoy a adorar, sienta inflamado mi corazón con las llamas de tu amor, purifiquen mis culpas y satisfagan de algún modo por mi pasada tibieza.
Amén.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.

- Segunda Estación
¡Divino Maestro de las almas, que al encontrarte con las santas mujeres que lloraban tu desdichada suerte en la Pasión, les dijiste que lloraran por sí mismas y por sus hijos, enseñándonos a todos con estas palabras cuánto nos conviene llorar nuestros pecados por los cuales Tú padecías!
Dame, Señor lágrimas inagotables con que yo lave mis faltas, y luz suficiente para que llegue a comprender tus enseñanzas. Amén.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
- Tercera estación
¡Jesús misericordioso, que premias a la Verónica la caridad que tuvo contigo, dejando impreso en su manto tu rostro! Imprime en mi alma la imagen de tu amor, que encerrado se encuentra en el sagrario, donde se oculta a mis miradas la sagrada Eucaristía, y concédeme que al unirse contigo mi alma cuando te reciba en la comunión quede en ella grabadas tus perfecciones, y que no se borren mientras viva.
Amén. 
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
- Cuarta Estación
¡Bondadísimo Jesús, que permitiste al Cirineo ayudarte a llevar la cruz, camino del Calvario! Señor que eres pan de los fuertes, dale fuerzas a mi alma por medio de tu alimento eucarístico que aquí adoro, a poder llevar la cruz pesada de mis pecados hasta la cima del monte  de la penitencia, donde purificada por completo pueda volar a gozar de tu presencia.
Amén.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
- Quinta Estación
¡Jesús Mío, que antes de morir quisiste preparar y fortalecer el corazón de tu apóstoles, dándoles tu alimento Divino! Concédeme, Señor, ya que tu bondad y misericordia me permitan aunque indigno, alimentar de tan celestial maná, el que mi alma adquiera tal virtud y fuerza que sepa rechazar siempre los ataques  de sus enemigos y sufrir resignada las penas y contratiempos de esta vida.
Amén.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
- Sexta Estación
¡Benignísimo Jesús, que, con el deseo de permanecer entre nosotros, das facultad a los sacerdotes para que conviertan el pan en tu cuerpo, y en tu sangre el vino!  Concede luz a los ojos de mi fe para que adore siempre reverente tan consolador misterio y agradecimiento a mi alma para que, encendida en tu amor, no te abandone nunca mi memoria en la soledad del sagrario.
Amen.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria.
- Séptima Estación
¡Oh Jesús, encerrado por mi amor en el estrecho recinto del Sagrario! No permitas Señor, que mi alma, se disipe saliendo al exterior, sino que encerrada en los límites de su deber , sepa imitar tu vida oculta de Nazareth, evitando de este modo los miles peligros que el mundo ofrece a los que a él se entregan.
Concédeme, Señor, la guarda de mis sentidos para tener siempre pura y tranquila mi conciencia y que mi corazón sea en todo tiempo, y sobre todo a la hora de muerte, digno de recibirte  y sagrario agradable a tu amor.
Amén.
Padre Nuestro, Ave María, Gloria


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