Los Bancos de Alimentos y el Opus Dei
La gran convocatoria de la caridad celebrada entre los días 29 y 30 de Noviembre de este 2013 por la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) pretendía realizar "La gran recogida de alimentos 2013". Como podemos leer en la web habilitada para la campaña www.granrecogidadealimentos.org su
urgente objetivo es luchar contra el hambre y el despilfarro mediante
el trabajo de voluntarios y entidades colaboradoras entre las que
encontramos bancos, grandes supermercados, medios de comunicación o empresas de seguros privados.
Según la web de FESBAL los Bancos de Alimentos "son
organizaciones sin ánimo de lucro basados en el voluntariado;y cuyo
objetivo es; recuperar excedentes alimenticios de nuestra sociedad y
redistribuirlos entre las personas necesitadas, evitando cualquier
desperdicio o mal uso. La organización de un Banco de Alimentos se
orienta a un funcionamiento similar al de una empresa, con distintas
áreas y un equipo de dirección."
Pero
además del gesto ciudadano y solidario entre iguales que quieren con
su modesta aportación evitar que un vecino pase hambre... ¿Quién esta detrás del Banco de Alimentos? ¿Qué intereses puede haber en esta labor caritativa? ¿Qué
lleva a bancos, grandes centros de distribución de alimentos, compañías
de seguros, transnacionales y medios de comunicación a unirse en el
apoyo de esta urgente iniciativa?
Si realizamos en la página web del Opus Dei la búsqueda "Banco de Alimentos" nos da como resultado 42 entradas. Repasemos algunos cargos directivos del Banco de Alimentos.
- El Director de FESBAL es José Antonio Busto Villa, es supernumerario del Opus Dei.
- El presidente del Banco de Alimentos de Valladolid Jose María Zarate es supernumerario del Opus Dei.
- La presidente del Banco de Alimento de Badajoz Carmen de Aguirre Castellanos es supernumeraria del Opus Dei.
- El presidente del Banco de Alimentos de Santander Francisco del Pozo Blanco es supernumerario de Opus Dei.
- Manuel Pérez Hernández, de 67 años, presidente del Banco de Alimentos de Las Palmas de Gran Canaria es supernumerario del Opus Dei.
- José Antonio García García, de 73 años preside el Banco de Alimentos de Albacete y es supernumerario del Opus Dei.
Las
vinculaciones del Banco de Alimentos con el Opus Dei no son solo a
través de los supernumerarios en puestos de responsabilidad. Son
múltiples las referencias de cargos directivos y colaboradores del Banco
de Alimentos a las enseñanzas y el ideario del fundador del Opus Dei San Jose María Escriba de Balaguer; "Me llamo Vicente López-Alemany y soy Director general del Banco de Alimentos de Madrid, donde empecé a trabajar hace más de seis años gracias al espíritu de servicio que aprendí de las enseñanzas de San Jose María;
y a los buenos oficios de un amigo y profesor de la Escuela Naval
Militar de Marín, que fue el primero que me habló de los Bancos de
Alimentos." O Pedro Pereira que actualmente preside del Banco de Alimentos de Vigo y fue el coordinador general de estudios del colegio del Opus Dei Montecastelo de Vigo.
Una de la últimas noticias destacadas en la página web FESBAL es la llamada de teléfono que la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad Ana Mato, supernumeraria del Opus, hizo al presidente de la FESBAL José Antonio Busto felicitando
y deseando el mayor de los éxitos a los Bancos de Alimentos. ¿A que se
debe el respaldo de una ministra del Opus al presidente de la Federación
de Bancos de Alimentos y miembro supernumerario de la orden?
¿Utiliza el Opus Dei los Bancos de Alimentos para hacer proselitismo? Quizá
las declaraciones que podemos ver en el siguiente vídeo (a partir del
minuto 5:00) de Jose María Zarate, presidente del Banco de Alimentos
de Valladolid a los voluntarios nos puedan aclarar este punto.
Si
bien pudiera parecer casualidad el que destacados miembros de la
Prelatura personal de la Iglesia Católica ocupen cargos de
responsabilidad en el Banco de Alimentos, esto no deja de resultar
llamativo. ¿Qué interés respalda esta presencia?. ¿Esta es solo fruto
del compromiso personal o responde a una estrategia de más hondo
calado? Esta
presencia llama más la atención si tenemos en cuenta que en las cúpulas
de las grandes empresas financieras y de distribución que colaboran con
este Banco de Alimentos, abundan también miembros de esta prelatura y
que cuando esto es no así, una parte importante de sus cargos ejecutivos
se han formado en la escuela de negocio del Opus Dei, la IESE.
A través del Banco de Alimentos se nos presenta a las grandes empresas de distribución , bancos y ejecutivos de grandes empresas como
entes altruistas. Estas empresas distribuidoras controlan el 70% del
mercado de alimentos y qué mejor que ellas para liderar esta gran obra
benéfica. Sin embargo los motivos de estas alianzas aparentemente
solidarias, introducen componentes de rentabilidad económica. Pudiera
parecer que las grandes distribuidoras de alimentos se acercan a este
tipo de actividades filantrópicas solo con la intención de mejorar su
imagen de empresa. Pero, además del efecto publicitario, un interesante
negocio se esconde detrás de la relación de estas empresas de
distribución con el Banco de Alimentos. ¿Qué consiguen las grandes
empresa de distribución con la donación? Según podemos leer en este artículo:
- Que no se produzca una caída de precios debido a que los alimentos no entran directamente en el mercado.
- Mejora su imagen corporativa.
-
No tienen costes en la destrucción de esos excedentes.
-
No tienen costes en la distribución pues lo hace un ejército de voluntarios.
-
Las donaciones, de cualquier tipo, desgravan un 35% en el Impuesto de Sociedades (con la Ley de Mecenazgo del PP será el 100%)
-
A la gente pobre se le acostumbra a la beneficencia, como si fuera ley divina, que haya ricos y pobres.
-
Los Bancos de Alimentos minan aún más las ventas del pequeño comercio en los barrios con más miseria.
-
Por
un lado regalan excedentes y por otro destruyen a los tenderos con las
marcas blancas que son fruto de la sobreexplotación en origen y la que
aplican a sus propios trabajadores.
Estas
empresas saben que los stocks donados evitan la caída de precios y el
gasto de destruirlos y aprovechan la ley que permite la desgravación del
35% de la cuota íntegra del Impuesto de Sociedades.
Pero
por si estos beneficios a las grandes superficies fuera poco, en un
perverso ejercicio de nueva filantropía, cada cierto tiempo y en fechas
señaladas, desde los medios de comunicación apelan a la ciudadanía a
campañas de "Gran donación de Alimentos". Esta presión mediática, que
habitualmente suele enmascararse con el rigor informativo, lleva a que
olvidamos que detrás de la palabra donación se esconde la mercantilista palabra "compra de alimentos". Los
alimentos "donados" en realidad son adquiridos por los solidarios
ciudadanos en estas grandes superficies donde son estratégicamente
ubicados los puntos de recogida del Banco de Alimentos. Se produce así
un incremento de sus cifras de negocio y beneficios.
Parece
evidente que más allá del mero efecto publicitario, el Banco de
Alimentos resulta un pingüe negocio para algunas empresas. Sin embargo,
detrás de la beneficencia, se encuentran otros interés más espurios
capaces de unir al OPUS, entidades financieras, grandes empresas trasnacionales y aseguradoras privadas. En los Think Tanks donde
el gran capital pergeña su estrategia futura, negocios enmascarados
como iniciativas solidarias ocupan un lugar destacado. En tiempos de
crisis las iniciativas como la del Banco de Alimentos, cumplen con una
doble función social. Por
una parte sirven de antídoto contra la movilización, tranquilizando las
conciencias de solidarios donantes e indignados con la injusticia
social. Estas
acciones que apelan directamente a la necesidad y tocan el fondo del
corazón, ni se cuestionan ni se plantean dar respuesta a las injustas
causas que generan el hambre. No cuestionan desigualdades sociales, la
beneficencia siempre fue una respuesta solidaria vertical (de arriba a
abajo). Por otra parte, se recupera la vieja estrategia de reforzar las
estructuras benéficas generadoras de dependencia, con
ánimo de mitigar la posible respuesta social de aquellas personas en
situación de necesidad extrema y que ya no tienen mucho que perder.
Existe alternativa: la RSP
Una alternativa de carácter horizontal, participativa y solidaria es La Red de Solidaridad Popular. Este es un extracto de su carta de principios:
"Las
personas que integramos la Red de Solidaridad Popular nos mueve la
necesidad de organizar la solidaridad como forma de resistencia frente a
la barbarie neoliberal que se nos está imponiendo y la motivación por
poner en práctica alternativas al sistema económico y político
dominante.Las iniciativas solidarias impulsadas por la Red de
Solidaridad Popular en ningún momento revestirán carácter benéfico, ni
asistencialista, ni caritativo, serán puestas en marcha conjuntamente
con las personas afectadas por las consecuencias de la crisis, partiendo
de sus propias demandas y necesidades e implicándolas activamente en su
diseño, gestión y organización." .
Artículo publicado en:
http://colectivonoaobelen.blogspot.com.es/2013/12/los-bancos-de-alimentos-y-el-opus-dei.html