Les escribo desde este otro asunto para no mezclar el tema de la inscripción y ahora también organización de autos para la salida a la granja.
Pensando en algo que escribió, creo que Ceci, mamá de Beni, que más allá de los nervios "onlines" tratemos de disfrutar y, se me ocurre porque no, de compartir, estos últimos meses de jardincito que nos quedan, me decidí a contarles este relato.
Yo, más que hecha una pila de nervios o ansiedad, me siento convertida en un verdadero torbellino de emociones, y pareciera que cada semana pasa algo en la vidita y crecimiento de mi "corazón de melón", que viene a remover ese torbellino y a hacerlo brotar de lágrimas y sonrisas, como nunca antes.
Este domingo a la noche, mientras intentaba hacer las últimas averiguaciones para la famosa preinscripción, y ahí sí que estaba hecha una pila de nervios, porque no lograba ni ingresar a la página pertinente que me decía que la contrasenia era incorrecta, me contestaba con otra pregunta la pregunta que le hacía al chat, etc.
En ese momento, en el que andaba con cara de loca y con los pelos parados, apareció corriendo mi solcito, felicísima con un dientito en su manito, gritando: - se me salió el diente, se me salió el diente!! - y con todo su cuerpito temblando de emoción.
Yo primero me quedé un segundo atónita, y luego me desbordó el torbellino y me puse a llorar, la abracé largo y tendido, ella estaba tan feliz por crecer, por su primer diente de leche que se le caía, y yo también estaba feliz, pero a la vez sentía tanto dolor... todo junto, todo tan fuerte.
Al rato, ya más tranquilas las dos, logré que se quedara dormida, pero no sin antes haber guardado su dientito en un ratoncito de plástico que le habían regalado en México y haberlo puesto, sus ojitos llenos de ilusión, debajo de su almohada.
A la una de la maniana, agotada, me tuve que poner a organizar el sobrecito, la notita, y en uno de esos desbordes torbellínicos, o no sé si ya a estas alturas no serán hormonales, bordeline, o qué, agarré y zapate! le puse dos billetes de 100 pesos adentro.
A la maniana siguiente, claro, lo primero que hizo fue mirar debajo de su almohada y se encontró con el sobre, el ratón de plástico vacío y los dos billetes y grito: - uy! de estos sí que no tuve nunca!! -
Triunfante se los guardó en su carterita y se fue a mirar televisión. A los minutos volvió, parece que anduvo haciendo cuentas, y me dijo que con todos los dientes que se le van a ir cayendo, va a tener mucha plata!!
Así, con esos términos!! me mató!!
Ya me está superando, pensé, he perdido el control.
Y así, que le voy a hacer, me voy dejando llevar por la marea, esto lo voy a vivir una sola vez, lo sé, vale que lo viva con libertad de emociones, así es que si me ven llorando a moco tendido por ahí o riendo como loca, sepan comprender.
Les mando un saludo!
Mariel mamá de Sophie