Las exigencias de los consumidores de los países desarrollados se han traducido en la imposición de medidas fitosanitarias en los mercados agrícolas internacionales, con el fin de incorporar el concepto de calidad e inocuidad alimentaria. En la actualidad, los países en desarrollo con vocación agrícola, se ven en la obligación de implementar procedimientos y recomendaciones técnicas para dar cumplimiento a estas exigencias. Lo anterior ha significado integrar en los procesos productivos estándares de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) y Buenas Prácticas de Manufacturas (BPM).
Las BPA pueden simplemente definirse como “Hacer las cosas bien y dar garantías de ello”.
Sin embargo, además de búsqueda de la inocuidad alimentara (defensa del consumidor local e internacional), las BPA promueven la preservación del medio ambiente en que se desarrolla la actividad agropecuaria (suelos, aguas y biodiversidad), el bienestar animal y el mejoramiento de la salud y las condiciones laborales de los trabajadores rurales y sus familias.
Este sistema fue puesto en marcha a finales de los años 90 (originalmente EUREPGAP) como una iniciativa de los comerciantes minoristas y supermercados europeos, siendo esta norma la mas exigida por los grandes supermercados extranjeros. Desde el punto de vista comercial, el uso de protocolos GLOBAL GAP son una ventaja competitiva al momento de acceder a nuevos mercados, o permanecer en ellos, convirtiéndose en una estrategia de diferenciación para los procesos de comercialización nacional e internacional de los productos agropecuarios.
Ante esta coyuntura y con el objetivo de brindar orientaciones generales sobre las Buenas Prácticas Agrícolas, facilitar la comprensión de los factores de riesgo más comunes en las distintas actividades de la producción agrícola y la atención que deben realizar los productores, independientemente de si la producción se orienta a la exportación o al comercio local, ponemos a su consideración el presente Curso Taller.
Atte,
HUAYNA KAPORAL