“The economy, stupid” fue una frase utilizada en la campaña electoral estadounidense de 1992 donde competía Bill Clinton contra George Bush padre. La frase que se popularizó como “es la economía, estúpido” fue el slogan no oficial de la campaña de Clinton y buscaba persuadir al ciudadano de que no importaban temas como haber ganado la guerra del Golfo Pérsico o el fin de la guerra fria con la extinta URSS. En la arena política, el orgullo nacional no cuenta para el voto si los bolsillos están más vacíos que antes.
En la reciente discusión sobre el drawback, el MEF retrocedió a medias y no llevó a cero los aranceles para 785 partidas arancelarias. Sin embargo dio un zarpazo adicional bajando la tasa del drawback de 5% a 4% y 3% desde el 2015 y 2016 respectivamente.
En realidad el número de partidas liberalizadas era un tema accesorio, porque si el requisito principal para pedir el drawback es que el insumo importado, que ha pagado arancel se constituya en parte del producto final, entonces bastará con ponerle un sticker, una bolsa o un papel para cumplir los requisitos y poder pedir este beneficio.
El MEF ha opinado abiertamente a favor de eliminar el drawback. Un mecanismo que nunca le gustó y por lo general, la SUNAT se ha encargado que hacer difícil su utilización a los agroexportadores.
Sería interesante ver el tamaño de las multas y acotaciones que ha hecho históricamente la SUNAT para toda empresa exportadora que ha “osado” pedir su drawback. Observaciones que van desde la liquidación de las ventas (crítico para las empresas que venden perecibles) y el arma más letal de las últimas fiscalizaciones: la determinación del gasto computable por concepto de recuperación de drawback.
Advierto que entender esto es un suplicio, pero para hacerlo simple debo decir que siendo el drawback un ingreso que no paga renta, el dinero que se gasta en cobrarlo (personal, administrativo etc) tampoco es computable como gasto. El problema es que la SUNAT no reconoce el cálculo del gasto que hacen las empresas sino que ha establecido una “fórmula cuántica de cinco dimensiones” de prorrata para su determinación; la que acaba dando -cual caja de pandora- un número que puede ser hasta diez veces mayor a lo que verdaderamente gastan las empresas. En consecuencia, las empresas deben pagar mucho más impuesto a la renta de lo que corresponde, más las penalidades del caso.
Es la SUNAT quien complica más el Doing Business del país y no ayuda a simplificar las cosas. Esperamos que con la reducción de la tasa del drawback, estas fiscalizaciones tipo Gestapo, pasen a mejor vida.
01 de diciembre del 2014
Estimado Angel,
Entretenido, ameno, y notable por tu capacidad de definir la determinación del gasto computable en palabras simples.
Sin embargo…. no te pronuncias sobre el fondo del asunto. ¿Es conveniente el Draw Back para el país?
Saludos cordiales,
Carlos
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El origen del drawback, ayer CERTEX: básico (hasta 30%), complementario (10%) y descentralizado (10%), fue el dispositivo aun vigente dado en el gobierno militar que define y diferencia exp tradicionales de no tradicionales.
Se precisaron algunas partidas "tradicionales" y todo lo demás como no tradicional.
Lo que fue pensado como temporal y de reintegro para aranceles de 35% para arriba, en épocas en que el dólar estaba controlado o subvaluado, con inflación de 30% anual, de devolución de aranceles se convirtió en un porcentaje del valor FOB de la partida de exportación. Perpetuo.
Si se puede asaltar legalmente al Estado, con reintegros al valor FOB, con dólar alto, sin inflación y cero aranceles, por qué no??
Desde el CERTEX para adelante ya es historia conocida, la exportación ficticia sobrevaluada y otros etc.. Sea para conseguir dólares, sean de Venezuela o del Perú, cuando los dólares oficiales están baratos y subvaluados, o para conseguir devoluciones sobrefacturando o exportando basura o utilizando el drawback para que el Estado se encargue de las cuentas de los impuestos o de las utilidades extraordinarias.
Ejemplos:
Una exportadora conocida recibió por muchos años hasta 50% del valor FOB por reintegro tributario por exportar tops de alpaca, siendo el Perú el exportador del 85% del volumen mundial de alpaca.
Una empresa que exportaba chompas artesanales hechas 100% a mano, 100% alpaca, no aplicaba al drawback porque no tenía componentes importados ni los abogados para hacer frente a los procedimientos de la SUNAT.
Los hilanderos exportadores reciben por DRAWBACK en la actualidad un equivalente de 15.20 US$ por quintal de algodón exportado transformado en hilados. Si el precio de mercado de la fibra de algodón tipo tangüis hoy está en promedio 100 US dólares, el drawback es equivalente a un 15% de subsidio a la compra del algodón.
Los tejedores reciben en la actualidad un equivalente de 27.75 US$ por quintal de algodón exportado transformado en tejidos. Si el precio de mercado hoy está en promedio 100 US dólares es el 28% de subsidio a la compra del algodón.
Los confeccionistas reciben en la actualidad un equivalente de 84.5 US$ por quintal de algodón exportado transformado en confección. El estado les paga el 84.5 % del algodón procesado.
Que aun subsidiando a los textiles y a los confeccionistas, nada garantiza que usen algodón peruano.
Que del total exportado apenas el 40% es algodón peruano siendo el 60% algodón importado. Es decir, el Perú subsidia la importación de algodón americano, hindú y chino; fuera de que ellos, esos países subsidian su algodón.
Con qué autoridad se le puede pedir a los algodoneros ajustarse a un plan de competitividad??
Otra forma de mirar los subsidios del drawback, es mirar lo que representa respecto al impuesto a la renta.
Mi estimado al respecto (33% sobre ventas) lo precisó el señor Carlos Lozada respecto a costo fiscal, ver los cuadros adjuntos.
Los agro exportadores productores, que aplican al 15% del impuesto a la renta, para pagar impuesto a la renta deben tener utilidades sobre costos, rentabilidad, por encima del 50% del costo, o por encima de 33% de utilidad sobre ventas.
Se habla de 300 mil hectáreas agro exportadoras (y de 3000 millones de agro exportaciones no tradicionales) el resto es café que paga el 15 % de impuesto a la renta y no tiene drawback, donde probablemente más de la mitad de todo el drawback que se ha desembolsado a los agro exportadores no beneficia a los agro productores.
Las exportaciones no tradicionales (que son todas menos las tradicionales del año 78) que aplican al 30% del impuesto a la renta, con un drawback de 5 % deben tener utilidades sobre costos por encima de 20% o 17% sobre ventas para poder pagar impuesto a la renta.
Ni las AFP, mineras, bancos, seguros y otros monopolios u oligopolios tienen esas rentabilidades.
Entonces digamos las cosas como son, el drawback paga los impuestos a la renta de todas las exportaciones no tradicionales. De lo qué hablamos no es sino de una exoneración total. A casa 12 mil millones de dólares de exportaciones no tradicionales. Más de 35 años de esta política no ha generado una industria manufacturera competitiva, que dé empleo formal y buena paga salarial. Y se exige aún más.
Y el MEF se araña cuando se les libera 400 soles anuales a los que ganan menos de 44 mil soles anuales.
Pero como los malos hábitos, sobre todo a costa del Estado, se mantienen cuando se organizan los lobbies de presión, desde los algodoneros y cafetaleros que toman carreteras (los alpaqueros no pueden tomar las carreteras a 4200 m de altura), los gremios empresariales que tienen amigos en los Ministerios, en el ejecutivo, en el congreso, etc, se alarga la cosa, bajemos a 4 % el drawback, luego a 3 %, pero claro compliquemos los trámites, no reduzcamos los aranceles a 0%, para que solamente los que tengan los abogados y contadores estrella, sean solamente ellos los que apliquen al drawback en su integridad.
Reconozcamos que no hay política agraria, pues Agroideas no deja de ser un reducido y muchas veces privilegiado subsidio. No hay política agraria ni para los agroexportadores ni para los agroproductores ni para los productores agrarios para el consumo nacional, donde hay cada vez más el doble estándar según el interés privilegiado.
Y de exportaciones no tradicionales solamente hay una política, exoneración total, pues aún con las modificaciones actuales, para que los exportadores no tradicionales paguen impuesto a la renta, deben tener rentabilidades por encima del 13% sobre ventas para poder pagar algo.
El drawback en el sentido más preciso es un subsidio a los consumidores del extranjero, que pagan un menor precio por nuestro producto, pues la otra parte del ingreso del exportador la paga el Estado o todos los peruanos.
Eso es indefendible.
Paradoja, los pobres peruanos subsidiamos a los más poderosos consumidores del orbe USA; EU, principalmente.
Con la quinua también.
Por qué, si todas las ineficiencias que afectan a todos los peruanos y a todas las empresas, solamente deben ser compensadas a los exportadores (no necesariamente productores) de productos no tradicionales.
El drawbCK, con su arquitectura actual NO PROMUEVE, es un privilegio.
Giufra tiene razón. NO obstante, no ve que los seguros, el sistema financiero, las afps, las mineras también tienen sus políticas de privilegio (usufructan la renta minera y solo pagan impuesto a la renta). Los oligopolios lechero, azúcar, trigo, TALMA Y UN LARGO ETC también los tienen.
Si hay que quebrar algunos privilegios para mantener otros, hay que comenzar con el drawback pues la industria manufacturera está siendo quebrada. Pero ni eso se puede.
En realidad somos un Estado fallido de privilegios que se ufana de liberalidad.
Los que no tienen privilegios son los asalariados, los consumidores y los pequeños productores. Si afirmamos como que es verdad, que la falta de formalidad, de competitividad, de productividad y de precariedad en la producción no es un privilegio.
Hay mucho que hacer. Por lo pronto insistir en proponer una política agropecuaria competitiva a partir de la pequeña propiedad agropecuaria actualmente existente.
Por razón de la partida de Bruno REvez y un viaje de trabajo, me gustaría comentar lo publicado por el Grobman, sobre como construir competitividad en un sector de pequeña agricultura, en este caso, del sector algodonero.
Saludos
Hugo