Hola Jovita, va esta nota sobre una oportunidad.
ECOS DE HABITAT, que tal vez de alguna manera ustedes puedan aprovechar. Allí
estaremos. Va un abrazo. Luis.
ECOS DE HABITAT: otra pedagogía para subsistir,
superar y trascender.
Pedro Méndez.
La crisis civilizatoria que hoy todos
sufrimos resulta de una naturaleza social contradictoria y
desconectada de la naturaleza misma. Esta, no solo en su fase material
y sensible sino en su dimensión cósmica y trascendente. Tras décadas de
múltiples intentos por aumentar la conciencia sobre esta crisis, es patente
que la humanidad ensordece ante tantos discursos premonitorios.
Otro lenguaje se ensaya por el cual las
generaciones emergentes puedan no solo darse cuenta sino decidirse a actuar.
Este lenguaje sin palabras es el arte de la danza. El Grupo ETERNO CARACOL ha
estrenado su programa ECOS DE HABITAT, cuyas imágenes plásticas sin
argumentaciones nos envuelven emocionalmente en el drama humano del
desastre ambiental.
Los historiadores nos describen infinidad de
guerras entre los hombres a fin de imponer la supremacía de unos
sobre otros. Hoy, una clase infrahumana que
combina los vicios del poder denunciados por Aristóteles (tiranía, oligarquía,
demagogia), manipula los más avanzados medios tecnológicos (armas, dinero,
imagen) para controlar y explotar territorios y
poblaciones enteras, dando por resultado una abismal brecha entre
ricos y pobres.
Esta brecha no puede ni debe continuar. Unos
apuestan a la reforma gradual, otros no descuentan medidas drásticas en medio
de la catástrofe total. Habrá que transitar hacia nuevas formas de sociedad
donde la naturaleza humana pueda recrear formas de relacionamiento más justas,
esto es, recrear al Estado y al
Mercado. Generaciones intentan, fracaso tras fracaso, resolver
este predicamento.
Habrá que considerar también al
Mundo. La disputa por
conservar o imponer modelos de desarrollo, crecimiento, urbanización,
globalización, ha ignorado, despreciado, explotado, incluso agotado, la
base material más elemental sobre la cual hemos nacido como especie, el Planeta
Tierra.
Hoy, apenas si somos conscientes, el frenesí
civilizatorio que experimentamos desde hace apenas un siglo es
terriblemente depredador y día con día se destruye el fragil equilibrio entre
naturaleza y naturaleza social. La catástrofe no está en el futuro, se realiza
hoy cada segundo en la vida cotidiana considerada como normal.
El desafío actual de carácter supremo
reclama una conversión a los valores
vitales de subsistencia y a los valores cósmicos de trascendencia.
Apreciar los elementos naturales sometidos a las
costumbres
más comunes y que suelen ser
desapercibidos, pisoteados y destruidos en la cotidianidad, es una tarea
educativa fundamental.
El grupo ETERNO CARACOL, bajo la dirección de
la coreógrafa Ester Lopezllera, asumió tratar estos desafíos con el
lenguaje de la danza contemporánea, música excelentemente editada,
vestuarios, luces, penumbras y colores. Va a la búsqueda de nuevas
pedagogías que no dependan de las gastadas palabras. Los jóvenes rechazan cada vez más los abundantes y
trillados discursos. Sus mentes están saturadas de consignas producto
de la propaganda, la simulación y la incongruencia. Sin duda hace falta refundar
nuestra civilización, social y ambiental, en la ética. ETERNO CARACOL
propone lograrlo mediante la estética. Construir certeza mediante
belleza.
Su programa ECOS DE HABITAT se estrenó en agosto y
ya se presentó con llenos en el Teatro de la Danza, el escenario más distinguido
para este arte en la ciudad capital, donde una placa fue develada para celebrar
sus diez años de andanzas. Ahora, luego de otros propicios escenarios, se
presentará en el CENART (Churubusco y Tlalpan), en un espacio más bien de
cámara, el Foro de las Artes, donde el espectador por su cercanía con los
balarines, percibirá más directo tanto la sutileza o la
ironía como la angustia y el choque emocional.
Se trata de seis coreografías que
ilustran problemáticas del medio ambiente. Tenemos así una provocadora
serie de imágenes: La celosa disputa por la flora
inocente que termina en destrucción. Gula y
consumismo virtual transformando todo en basura hasta terminar
en basura humana. Tráfago y ruido que
ensordece el latido interior sin lo cual no es posible amar. Fauna bizarra, torpe en un medio, ágil y bella en
otro, que ante la amenaza de extinción responde con más vida.
Entre una y otra
exposición, a modo de interludios, la
persona humana se debate con angustia en medio de una vida sin sentido. El
espectador respira la angustia y la tensión que tanto discurrir y
trajinar implica sin que se resuelva el vacío existencial.
La obra se despliega en crescendo. La
segunda parte aporta las coreografías más destacadas dignas de cualquier
escenario de primer mundo. El tema del agua,
fuente escasa de vida reducida a fluido derrochable, nos presenta burlonamente la irresponsabilidad cotidiana.
La obra presenta
magistralmente la hermosura de las ondas acuáticas y nos recuerda que de
ahí provenimos y que su agotamiento augura nuestro propia extinción.
La última coreografía dedicada al aire que
respiramos expone el drama de nuestra época. Estamos cada vez más intoxicados,
es un fenómeno no solo individual donde la asfixia y el contagio se suman para
que en pánico culmine el exterminio colectivo. La compañía sintetiza en esta coreografía el drama civilizatorio que no
acabamos de asumir y confía en que la conmoción que sin duda su danza provocará
abra los corazones a un nuevo Que Hacer.
La humanidad no está condenada a desaparecer si
retoma la fórmula universal: Habrá que comunicarse con la naturaleza y
respetarla hasta en su más mínima expresión, la semilla como metáfora de todo lo
pequeño y humilde, que persistentemente, en oscuridad, genera vida
y con ella, se posibilita la nueva naturaleza social. El cierre de la obra, en calma contrastando con el
escándalo, nos obsequia y nos invita a una renovada admiración y
tarea por un recurso elemental de la vida.
Hacemos votos por que este grupo de danza continúe
produciendo bellas alternativas pedagógicas que interesan a todo habitante
del planeta y que aumente el público consciente, por hoy atrapado en medios cada
vez más virtuales, vacíos de identidad y calidez humanas. Parece que habrá que
retomar las enseñanzas pitagóricas, basadas en las matemáticas, la música,
la danza y alternarlas con silencios que permitan redescubrir la
verdad.
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ECOS DE HABITAT se presentará en el FONART (Centro
Nacional de las Artes, Río Churubusco 79 y Czda.Tlalpan, Metro Gral. Anaya), en
su "Foro de las Artes", en Octubre 30, 31 y Noviembre 1o., 6, 7 y 8.
Viernes a las 8pm, sábados a las 7pm y domingos a las 6pm. Boletos, $100 pesos,
con descuentos habituales. Se recomienda llegar unos quince minutos antes
de la función, la taquilla está distante de la sala. La función dura 90
minutos.