Enrique Meléndez
ND
La enfermedad como recurso político
1 Mayo, 2012
Diosdado Cabello ha dicho que los venezolanos nos acostumbraremos a estar cruzados por los rumores acerca de la salud de nuestro teniente coronel; como si él no fuera el protagonista de estos rumores. He allí en lo que se ha vuelto especialista esta gente: en fomentar especies en la opinión pública; que en este caso sería jugar con la muerte del ciudadano presidente, a los fines de formar un manto de nubes en la atmósfera, para contrarrestar una situación sobrevenida a raíz de la aparición de Eladio Aponte Aponte en el escenario nacional, y de donde ha venido a quedar desenmascarado hasta el más pintado. Así uno se ve envuelto en el juego: un amigo lo llama, éste se comunica con el otro; arrancan los twitters; cuando menos acuerda la gente se olvidó de quien es Aponte Aponte, porque Chávez está en la agonía, y hasta doña Elena acaba de ser despachada en un avión para La Habana, a los fines de estar presente en los oficios de los últimos sacramentos a su hijo.
El hecho es que logran crear esa clímax en la opinión pública; no obstante, amanecen debelándose al día siguiente, pues les da por regodearse, a propósito de la especie que han sembrado, del éxito que han tenido, en ese sentido; cuando nadie les ha pedido que hablen sobre eso, y es por aquí por donde muestran sus costuras. Lo que explica la reacción de Cabello; mejor aún, la del propio Chávez, quien al momento de su reaparición; luego de habérsele dado por fallecido, indicó que eso era una prueba más de cómo operaban los laboratorios de guerra sucia del imperialismo norteamericano.
¿Chávez un problema a nivel internacional como para que dé tanta cuerda así? Obsérvese que Obama hasta se mostró muy displicente en la recién celebrada Cumbre de Cartagena, cuando aseguró que EEUU no abriga ningún problema con Venezuela; salvo que le parecía muy extraño la circunstancia de que, después de ser un amigo tradicional de ellos, se había aliado a un país que sí constituía un enemigo suyo, como era Cuba. Eso se parece mucho a la historia de Cipriano Castro, a quien un doctor caraqueño se le alzó a través de una montonera, y una vez reducido éste por sus tropas, mandó a que a sus guerrilleros se les hiciesen presos por unos días, mientras que a él se le mandó a decir que “se fuera para su casa, ya que se trataba de un hombre que no ofrecía peligro alguno”. Asimismo, ¿qué peligro puede ofrecer un país que sostiene con su supuesto rival un tratado de libre comercio, que consiste en suministrarle más de la mitad de su producción petrolera, y que lo cumple a cabalidad?
El más cómico de los embajadores de EEUU, que ha pasado durante la administración de Chávez, me refiero a William Brownfield, sacaba una lista donde estaban enumeradas todas las componendas en las que estaba metido su país, en su estrategia de saboteo al gobierno de Chávez, y donde aparecía hasta el fomento de una huelga de autobuseros de una ruta de Caracas. Así que, con el humor que le era característico, sacaría de nuevo su lista, y enumeraría en esta oportunidad:
-Sembrar rumores en torno a la salud del ciudadano presidente de Venezuela, con motivo del cáncer del que padece en estos momentos.
¿No infirió éste hace unos meses atrás, a raíz de la epidemia de cáncer que se desató entre algunas de las figuras presidenciales de la América Latina (Lugo, Lula, Kirchnner) que ese mal, en ese sentido, podía haberlo incubado EEUU en nuestro medio? He allí el por qué se ha mantenido en secreto la evolución de la enfermedad de nuestro teniente coronel; porque, finalmente, se le puede sacar un filo político, y que es lo que podríamos considerar como un oportunismo de la enfermedad; corroborada por lo que dice el encuestador Oscar Schemel, y quien encuentra que esta situación le favorece a nuestro teniente coronel.
Así como la política del control de cambio y del control de precios constituye una de las causas del gran fracaso económico de este gobierno; pero se la mantiene porque, al final, se transformó en un recurso político; así en esta oportunidad la enfermedad de Chávez resulta ser también un recurso político, y de aquí que no se suelte prenda al respecto. Obsérvese, sirve hasta para diluir la onda expansiva del efecto Aponte Aponte, con un agudo eco como su nombre, y que como decíamos atrás vino a desenmascarar a más de uno; pues lo que ha señalado hasta ahora este señor da pie hasta para la intervención de una fuerza multilateral en nuestro territorio, en tanto que lo que ha dicho hace pensar en la configuración de un narcoestado, con independencia de quién esté involucrado o no.
¿Quién no se da por muerto en las presentes circunstancias? Aponte Aponte ha hecho ver que la mayor parte de los casos emblemáticos, y que hasta ahora uno venía considerando políticos; en los cuales él actuó como juez, estuvieron marcados por la influencia del autócrata, y quien le impartía órdenes, en ese sentido; de modo que esto da pie para sustanciar cualquier tipo de prueba que se quiera presentar ante algún organismo internacional, a propósito de una demanda por violación de derechos humanos, y es así como todo se le ha juntado a nuestro teniente coronel a esta hora aciaga de su vida. Es aquí donde cabe la expresión, el barco le hace aguas por todas partes. Porque es verdad que Schemel dice eso, con respecto a la enfermedad de Chávez; el hecho cierto es que otras encuestadoras han tenido que abrir un compás en las preguntas, y colocar Chávez enfermo y Chávez sano, y resulta que el Chávez enfermo baja 6 puntos en los porcentajes. ¿Qué tal? Eso, es decir, la enfermedad, la guerra de las encuestas, y el hecho de proclamar que Capriles va a ser sustituido por otro candidato constituye la estrategia, que ha montado el oficialismo, para ganarnos la elecciones; un gallo fácil de matar.
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