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El Templo de Salomón y la Masonería

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®illuminati®

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Feb 10, 2010, 9:06:09 AM2/10/10
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El Templo de Salomón y la Masonería
La mano con un guante de garra de León cubierta de numerosos símbolos
fue usada
por los maestros albañiles cuando ellos trabajaron en el Templo de
Salomón. Se dijo
que el entendimiento del decorado sobre la superficie del guante
garra les otorgaría un poder Divino y regeneración Por lo tanto, por
medio de estas garras simbólicas hoy el masón exaltado es levantado
de
entre los muertos.


La Orden Masónica se origina en la Escuelas Secretas de la
antigüedad
judía, muchos de cuyos símbolos han sido preservados hasta nuestros
días en los diversos grados de la Logia Azul del Rito Escocés.
Respecto al término*FRANCMASÓN*, que constituye en sí mismo una
clave
de las doctrinas de la orden. “mucho antes de la construcción del
templo del rey Salomón, se conocía a los masones con el nombre de
Hijos de la Luz”. La masonería era practicada por los antiguos bajo
el nombre de LUX (luz), o su equivalente en los diversos idiomas
de
la antigüedad. La palabra Masonería viene del término Griego
MASOURANEO, que significa “yo estoy en el medio del cielo” aludiendo
al Sol.

El verdadero secreto masónico es la regeneración, la re-generación
del fuego
éterico en el Alma y la creación de una Alma nueva, relevado Por el
ritual del tercer Grado, bajo la alegoria de la muerte de Hiram y su
resurrección iniciática.


El interés por el conocimiento de la forma o la estructura del templo
de Jerusalen es, en realidad, el interés por el conocimiento
hermético de Salomón que personifica la sabiduría de la Tradición de
todas las edades. De acuerdo con el Talmud recopilación de la
tradición oral judía y base de la religión judía ,Salomón era experto
en Magias. También tenía profundos conocimientos de Teurgia y Goecia
y
era capaz de controlar sus propios demonios internos, obteniendo de
ellos buena parte de su sabiduría. En su Claviculas Salomonis o
Claves
del Rey Salomón trabajo en el que presumiblemente se exponen los
secretos mágicos obtenidos por Salomón y empleados por él en la
conjuración de espíritus- se arroja luz sobre los rituales
iniciáticos
masónicos.
El papa Inocencio III reconoce la posibilidad de que se tratara de un
mago en el más amplio sentido de la palabra. Hipótesis que basa en
las
afirmaciones del historiador judío Flavio Josefo, quien hizo especial
mención a los trabajos mágicos y dotes sobrenaturales de este rey.
Todo lo cual se encuentra asimismo reflejado en muchas tradiciones
orientales que subrayan, entre otras muchas, las facultades mágicas
de
Salomón, como se indica frecuentemente, por ejemplo, le hermetique
kabahala. Pero este misterios monarca encierra aún más sorpresas. Así
por ejemplo, los alquimistas medievales estaban convencidos de que
conocía los secretos de Hermes Trismegisto y que, gracias a ellos,
llegó no sólo a multiplicar los metales, sino también a fabricar la
piedra filosofal. Y se dice también que Salomón sabía cómo controlar
la "esencia od incorpórea del espíritu universal", conocimiento que
lo
habría asistido en la construcción del Templo. Por otro lado, y de
acuerdo con los antiguos rabinos, Salomón habría sido, paralelamente,
un iniciado de las escuelas mistéricas, siendo su templo un lugar de
iniciación que.
Tanto las gradas como los pilares situados a ambos lados del pórtico,
los querubines babilónicos y todo el arreglo de las alcobas indican,
de hecho, que el templo habría sido erigido de acuerdo a patrones
tomados de Egipto. Michel Lamy nos recuerda en La otra historia de
los
templarios que Salomón hizo también erigir unos santuarios para unas
"divinidades extranjeras". Consagró en particular unos templos a
Astarté, "la abominación de los sidonios" y a Milkom, "el horror de
los amonitas". Según el canon místico, siempre han existido sobre la
Tierra una serie de hombres santos que han accedido al trato íntimo
con la seidad. De ellos, el que alcanza la posición más alta entre
sus
contemporáneos es el enclave de su época, siendo los demás
intermediarios.
El enclave es un individuo misterioso que, desconocido y nada
conspicuo, se mezcla con la humanidad. Como un dinamo extraño
alrededor del cual todo converge, en él se encarna el significado y
el
espíritu de una edad hasta nuestros días. ¿Pudo ser Salomón el
enclave
del judaísmo kabalistico ? En el seno de la primera monarquía
terrestre se elevó el primer templo a Dios.
La Biblia recoge claramente las tradiciones según las cuales fue el
propio Gran Arquitecto del Universo -al que identificaban como Dios-
quien, en última instancia, ordenaba cuándo, quién y cómo se había de
construir el Templo. Para esta misión, de entre todos los hijos de
David Dios elegiría a Salomón: Y así fue. Cuando Salomón quiso alzar
el templo, pidió ayuda al rey de Tiro, Hiram, ya que tal edificación
requería un arquitecto experimentado en las técnicas y conocedor de
la
doctrina secreta de los números y de las formas. De ahí que el
monarca
enviara a Hiram-Abiff el fundidor, para que se hiciera cargo de la
sagrada obra. Pero como en todas los hechos acaecidos en épocas
remotas, en los que no se sabe muy bien donde termina la historia y
donde comienza la leyenda, las circunstancias iniciales no están nada
claras. Michel Lamy, en su obra La otra historia de los templarios
nos
dice que "fue sin duda edificado hacia el año 960 a.C., al menos en
su
forma primitiva. Salomón, que deseaba construir un templo para mayor
gloria de Dios, había establecido unos acuerdos con el rey fenicio,
que se había comprometido a proporcionarle madera (de cedro y de
ciprés). Éste le enviaría también trabajadores especializados:
canteros y carpinteros reclutados en Guebal, donde los propios
egipcios tenían por costumbre reclutar a su mano de obra cualificada.
El templo se elevó en el monte Moriah y su construcción tardó siete
años. Fue uno de los edificios más sagrados que jamás hayan existido
en la Tierra. La geometría secreta con la que fue erigido por Hiram
había sido heredada por el propio arquitecto, cuyo probable origen es
develado por Heckethorne en su libro Las sociedades secretas de todos
los tiempos y países. Según Heckethorne, Hiram habría sido
descendiente directo de la línea de Caín, lo cual podría explicar la
creencia de que el templo había sido realizado por demonios -o
elementales- sobre los que tanto Hiram como el propio Salomón
ejercían
cierto control. Pero ocurrió que la Reina de Saba se enamoró de
Hiram,
el arquitecto del templo, éste cayó en desgracia ante los ojos del
rey
y, finalmente, murió asesinado. Esto no quiere decir que el rey tenga
algo que ver con tal asesinato. Sin embargo, antes de morir dijo
Hiram
que tendría muchos descendientes que completarían su trabajo, es
decir, que construirían otros templos humanos. Y, en este sentido,
son
muchos los estudiosos que están convencidos de que esos descendientes
fueron los templarios, ya que ellos mismos se consideraban los
arquitectos y custodios de la "ciencia más secreta". De cualquier
forma es esta una cuestión muy confusa también, pues dice Michel Lamy
al respecto: "El arquitecto Hiram, según la leyenda, murió a manos de
unos compañeros celosos a quienes había negado la divulgación de
determinados secretos. Como consecuencia de la desaparición de Hiram,
Salomón envió a nueve maestros en su busca. Nueve maestros, como los
nueve primeros templarios, en busca del arquitecto de los secretos".
En aquella época se creía que el Templo de Jerusalén unía el Cielo y
la Tierra y que los ritos que allí se desarrollaban reforzaban está
asociación; por tanto, cualquier desviación en el servicio del templo
podía tener consecuencias catastróficas. El Templo de Salomón,
construido en el siglo X a.C., se convirtió así en algo esencial no
sólo para la imaginería religiosa judía, sino también para el
simbolismo cristiano en siglos venideros. En el 587-586 a.C. fue
arrasado hasta los cimientos por Nabucodonosor. Restaurado alrededor
del 500 a.C. por Zorobabel, fue nuevamente destruido, para ser
reconstruido una vez más por Herodes "El Grande", no mucho antes del
nacimiento de Jesús. El tercer templo fue abatido finalmente por los
romanos en el año 70 d.C., ocupando en la actualidad su antiguo lugar
la mezquita de la Cúpula de la Roca, en la Explanada del Templo. Dice
Michel Lamy sobre las reliquias que se custodiaban en el Templo: "Si
bien la mayor parte de los objetos sagrados habían desaparecido en el
momento de las diversas destrucciones, y principalmente durante el
saqueo de Jerusalén por Tito, hubo uno que, aún habiéndose
volatilizado, no parecía haber sido sacado de allí. Ahora bien, había
sido para albergar dicho objeto por lo que Salomón hizo construir el
Templo: el Arca de la Alianza que guardaba las Tablas de la Ley. Una
tradición rabínica citada por Rabbí Mannaseh ben Israel (1604-1657)
explica que Salomón habría hecho construir un escondrijo debajo del
propio Templo, a fin de poner a buen recaudo el Arca en caso de
peligro"... Y continúa explicando: "No parece que el Arca hubiera
sido
robada con ocasión de alguno de los diferentes saqueos o por lo
menos,
de ser cierto, fue recuperada, según los textos. Su desaparición por
medio de un robo habría dejado numerosos rastros, tanto en los textos
como en la tradición oral. Louis Charpentier nos recuerda a este
respecto: "Cuando Nabucodonosor tomó Jerusalén, no se hace ninguna
mención al Arca entre el botín. Hizo quemar el Templo en 587 a.C.". A
Charpentier no le cabe ninguna duda acerca de ello: el Arca
permaneció
en su sitio, oculta bajo el Templo, y los templarios la descubrieron.
Esta es una cuestión en la que entraremos en profundidad cuando
tratemos los pormenores de la creación de la Orden del Templo. Según
ha escrito Jonathan Smith, recordando antiguas creencias, "la Piedra
de la Fundación, como en las construcciones mesopotámicas, es el
centro exacto del Cosmos, el eje o polo, y fue sobre esta Piedra
donde
estuvo Yahvé cuando creó el mundo; de esta Piedra surgió por primera
vez la Luz (se entiende que esta luz iluminaba el templo, que fue
construido sobre la Piedra y cuyas ventanas estaban diseñadas para
dejar salir la luz y no para permitir su entrada); de la superficie
de
esta Piedra se obtuvo, rascando, polvo para crear a Adán; bajo esta
Piedra está enterrado Adán; en esta Piedra ofreció Adán el primer
sacrificio; sobre esta Piedra Caín y Abel ofrecieron su fatal
sacrificio; de esta Piedra vinieron las aguas del diluvio y bajo esta
Piedra recedieron".
Se creía, en efecto, que bajo la roca fluían las aguas subterráneas,
fuerzas del caos que no cesaban de amenazar con engullir el mundo
ordenado. La función del Templo era, supuestamente, mantener a raya a
aquellas fuerzas.
Han sido muchos los exégetas que han tratado de reconstruir
teóricamente la estructura del Templo. Es el caso del franciscano
normando Nicolás de Lyre o el filósofo François Vatable. Incluso el
mismo Isaac Newton, subyugado por la magia de la visión de Ezequiel
donde se apuntaban las medidas del Templo de Jerusalén, hizo alarde
de
erudición como teólogo, filósofo, físico y matemático exponiendo sus
resultados en Solomon´s Temple. Su intención, dado el carácter
simbólico del templo, era conocer su forma para averiguar su
significado. Pero ni siquiera un gigante del pensamiento como él,
artífice de la Física clásica y de la mecánica celeste, pudo
descifrar
el mensaje mistérico subyacente en esa misteriosa forma
arquitectónica.
Y es que la sabiduría que el rey Salomón plasmó en la construcción
del
Templo parece estar más allá de las mediciones y los cálculos
matemáticos. Los que más se han acercado a esa fuente que inspiró a
Salomón son los masones, cuyos rituales dejan entrever un
conocimiento
esotérico milenario comparable al que configuró el Templo. Como
ilustración de esta herencia espiritual, tenemos los pilares de la
masonería, las columnas J y B; columnas de sabiduría y rigor del
cabalístico Árbol de la Vida-, que corresponden a los pilares del
mismo nombre que sostenían al pórtico del Templo de Salomón y que
Hiram-Abiff había hecho forjar en bronce. En su tiempo, Salomón fue
la
personificación de la sabiduría universal, siendo su Templo la "Casa
de la Luz Eterna", nombre que algunos exégetas han querido ver en el
propio rey: "Sol-om-on". De acuerdo con las enseñanzas mistéricas,
hay
tres templos de Salomón. El primero es la "Gran Casa del Universo",
en
medio de la cual se asienta el Sol, rodeado de sus compañeros
artesanos: los doce signos del Zodíaco. Tres luces -la estelar, la
solar y la lunar- iluminan este templo cósmico. Acompañado de sus
planetas, lunas o asteroides, es Divino se pasea con pompa por las
avenidas del espacio. Según esta interpretación, Hiram representaría
la luz física activa del Sol, mientras que Salomón simbolizaría su
refulgencia intelectual y espiritual, invisible pero todopoderosa. El
segundo templo simbólico es la "Mansión" o "Catedral del Alma", una
estructura invisible cuya comprensión corresponde única y
exclusivamente a un arcano masónico supremo. El misterio de este
edificio intangible está encerrado tras la alegoría del "Soma
Psychon"
o "traje de boda", como lo describió San Pablo, las "Vestiduras de
Gloria" del gran sacerdote . Según esta última interpretación, el
alma, creada a partir de una sustancia ígnea invisible, un metal
áureo
llameante, habría sido introducida por el maestro masón Hiram-Abiff
en
el molde de barro (el cuerpo físico), conformando el denominado "Mar
Fundido". Así, el Templo del alma humana habría sido construido por
tres maestros masones que personifican la sabiduría, el amor y el
servicio, y sólo cuando esta operación se realiza de acuerdo con la
Ley de la Vida, el espíritu de Dios mora en este lugar sagrado. El
templo del alma así concebido es la verdadera "Casa Eterna" y sólo
quien es capaz de erigirlo de esta manera está considerado como un
verdadero maestro masón. Estas caractéristicas las reunía en su
persona el rey Salomón.

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