El ex gobernador de Caracas Diego Arria se pronunció ante la nueva
expropiación que anunció el presidente Hugo Chávez durante su
alocución dominical y que perjudica a los comerciantes ubicados en las
cercanías de la plaza Bolívar.
“Estoy de acuerdo en rescatar el casco histórico de la capital, pero
para la gente, no para que lo acaben de convertir en una especie de
mini Kremlin de pandilleros al servicio del régimen. Ese es el
propósito real: el de secuestrar el centro de Caracas para sus
seguidores con muros de terror y de violencia”, afirma Arria.
Desde su punto de vista la plaza Bolívar ya fue ocupada hace años por
aquellos que califica como activistas del régimen. “La toma se hizo
con el apoyo de los alcaldes y del jefe de Estado, como aspecto
simbólico del apartheid que representa la columna vertebral de la
acción promotora del odio y la violencia del régimen”, critica el ex
gobernador.
Arria desconfía de las verdaderas intenciones del primer mandatario.
“El propósito de este nuevo atropello del jefe del Estado es el de
asegurarse que el centro de la capital esté ocupado por sus huestes
más violentas -lo que él llama eufemísticamente el poder popular-.
Sería la única zona de la ciudad donde él podría caminar. Lo anima una
tendencia depredadora, destructora y resentida que los venezolanos
todos sufrimos ya por una década”.
Asimismo, alerta la puesta en peligro del Palacio Arzobispal y de la
Catedral ante esta toma.
¿Para qué se necesita tener un palacio para el arzobispo? Esos
tiempos se acabaron.
T.Schmidt