Google Groups no longer supports new Usenet posts or subscriptions. Historical content remains viewable.
Dismiss

Reflexiones de Fidel: El mundo medio siglo después

0 views
Skip to first unread message

ere iii

unread,
Jan 5, 2010, 4:50:10 AM1/5/10
to
El mundo medio siglo después

por Fidel Castro Ruz

(Publicado en Cuba Debate)

Al cumplirse hace dos días el 51 aniversario del triunfo de la Revolución, acudieron a mi mente los recuerdos de aquel 1º de Enero de 1959. Ninguno de nosotros imaginó nunca la peregrina idea de que transcurrido medio siglo, que pasó volando, lo estaríamos recordando como si fuera ayer.

Durante la reunión en el central Oriente, el 28 de diciembre de 1958, con el Comandante en Jefe de las fuerzas enemigas, cuyas unidades élites estaban cercadas y sin escape alguno, este reconoció su derrota y apeló a nuestra generosidad para buscar una salida decorosa al resto de sus fuerzas. Conocía de nuestro trato humano a los prisioneros y heridos sin excepción alguna. Aceptó el acuerdo que le propuse, aunque le advertí que las operaciones en curso proseguirían. Pero viajó a la capital e instigado por la embajada de Estados Unidos promovió un golpe de Estado.  

Nos preparábamos para los combates de ese día 1º de Enero, cuando en la madrugada llegó la noticia de la fuga del tirano. Se impartieron órdenes al Ejército Rebelde de no admitir el alto al fuego y continuar los combates en todos los frentes. A través de Radio Rebelde se convocó a los trabajadores a una Huelga General Revolucionaria, secundada de inmediato por toda la nación. El intento golpista fue derrotado, y en horas de la tarde de ese mismo día nuestras tropas victoriosas penetraron en Santiago de Cuba.

El Che y Camilo recibieron instrucciones de avanzar rápidamente por la carretera, en vehículos motorizados con sus aguerridas fuerzas, hacia La Cabaña y el Campamento Militar de Columbia. El ejército adversario, golpeado en todos los frentes, no tendría capacidad de resistir. El propio pueblo sublevado, ocupó los centros de represión y las estaciones de policía. El día 2, en horas de la tarde, acompañado por una pequeña escolta, me reuní en un estadio de Bayamo con más de dos mil soldados de los tanques, artillería e infantería motorizada, contra los cuales habíamos estado combatiendo hasta el día anterior. Portaban todavía su armamento. Nos habíamos ganado el respeto del adversario con nuestros audaces, pero humanitarios métodos de guerra irregular. De este modo, en solo cuatro días -después de 25 meses de guerra que reiniciamos con unos pocos fusiles-, alrededor de cien mil armas de aire, mar y tierra y todo el poder del Estado quedaron en manos de la Revolución. En solo pocas líneas relato lo ocurrido aquellos días hace 51 años.   

Comenzó entonces la principal batalla: preservar la independencia de Cuba frente al imperio más poderoso que ha existido, y que nuestro pueblo libró con gran dignidad. Me complace hoy observar a aquellos que por encima de increíbles obstáculos, sacrificios y riesgos, supieron defender a nuestra Patria, y en estos días, junto a sus hijos, sus padres y sus seres más queridos, disfrutan la alegría y las glorias de cada nuevo año.

En nada se parecen, sin embargo, los días de hoy a los de ayer. Vivimos una época nueva que no tiene parecido con ninguna otra de la historia. Antes los pueblos luchaban y luchan todavía con honor por un mundo mejor y más justo, pero hoy tienen que luchar, además, y sin alternativa posible, por la propia supervivencia de la especie. No sabemos absolutamente nada si ignoramos esto. Cuba es, sin duda, uno de los países políticamente más instruido del planeta;  había partido del más bochornoso analfabetismo, y lo que es peor:  nuestros amos yankis y la  burguesía asociada a los dueños extranjeros eran los propietarios de las tierras, los centrales azucareros, las plantas de productos de bienes de consumo, los almacenes, los comercios, la electricidad, los teléfonos, los bancos, las minas, los seguros, los muelles, los bares, los hoteles, las oficinas, las casas de vivienda, los cines, las imprentas, las revistas, los periódicos, la radio, la naciente televisión y todo cuanto tuviera un valor importante.

Los yankis, apagadas las ardientes llamas de nuestras batallas por la libertad, se habían arrogado la tarea de pensar por un pueblo que tanto luchó por ser dueño de su independencia, sus riquezas y su destino. Nada en absoluto, ni siquiera la tarea de pensar políticamente, nos pertenecía. ¿Cuántos sabíamos leer y escribir? ¿Cuántos llegábamos siquiera al sexto grado? Lo recuerdo especialmente un día como hoy, porque ese era el país que se suponía pertenecía a los cubanos. No cito más cosas, porque tendría que incluir muchas más, entre ellas las mejores escuelas, los mejores hospitales, las mejores casas, los mejores médicos, los mejores abogados.  ¿Cuántos éramos los que teníamos derecho a ello? ¿Quiénes poseíamos, salvo excepciones, el derecho natural y divino de ser administradores y jefes?

Ningún millonario o sujeto rico, sin excepción, dejaba de ser jefe de Partido, Senador, Representante o funcionario importante. Esa era la democracia representativa y pura que imperaba en nuestra Patria, excepto que los yankis impusieran a su antojo tiranuelos despiadados y crueles, cuando convenía más a sus intereses para defender mejor sus propiedades frente a campesinos sin tierra y obreros con o sin trabajo. Como ya nadie habla siquiera de eso, me  aventuro a recordarlo. Nuestro país forma parte de los más de 150 que constituyen el Tercer Mundo, que serán los primeros aunque no los únicos destinados a sufrir las increíbles consecuencias si la humanidad no toma conciencia clara, cierta y bastante más rápida de lo que imaginamos de la realidad y consecuencias del cambio climático ocasionado por el hombre, si no se logra impedirlo a tiempo.

Nuestros medios se comunicación masiva han dedicado espacios a describir los efectos de los cambios climáticos. Los huracanes de creciente violencia, las sequías y otras calamidades naturales, han contribuido igualmente a la educación de nuestro pueblo sobre el tema. Un hecho singular, la batalla en torno al problema climático que tuvo lugar en la Cumbre de Copenhague, ha contribuido al conocimiento del inminente peligro. No se trata de un riesgo lejano para el siglo XXII, sino para el XXI, ni lo es tampoco solo para la segunda mitad de este, sino para las próximas décadas, en las que ya comenzaríamos a sufrir sus penosas consecuencias.

Tampoco se trata de una simple acción contra el imperio y sus secuaces, que en esto, como en todo, tratan de imponer sus estúpidos y egoístas intereses, sino de una batalla de opinión mundial que no se puede dejar a la espontaneidad ni al capricho de la mayoría de sus medios de comunicación. Es una situación que por fortuna conocen millones de personas honradas y valientes en el mundo, una batalla a librar con las masas y en el seno de las organizaciones sociales e instituciones científicas, culturales, humanitarias, y otras de carácter internacional, muy especialmente en el seno de las Naciones Unidas, donde el Gobierno de Estados Unidos, sus aliados de la OTAN y los países más ricos trataron de asestar, en Dinamarca, un golpe fraudulento y antidemocrático contra el resto de los países emergentes y pobres del Tercer Mundo.

En Copenhague, la delegación cubana, que asistió junto a otras del ALBA y el Tercer Mundo, se vio obligada a una lucha a fondo ante los increíbles acontecimientos que se originaron con el discurso del presidente yanki, Barack Obama, y del grupo de Estados más ricos del planeta, decididos a desmantelar los compromisos vinculantes de Kyoto -donde hace más de 12 años se discutió el peliagudo problema- y a hacer caer el peso de los sacrificios sobre los países emergentes y los subdesarrollados, que son los más pobres y a la vez los principales suministradores de materias primas y recursos no renovables del planeta a los más desarrollados y opulentos.

En Copenhague, Obama se presentó el último día de la Conferencia, iniciada el 7 de diciembre. Lo peor de su conducta fue que, cuando tenía ya decidido enviar 30 mil soldados a la carnicería de Afganistán -un país de fuerte tradición independentista, al que ni siquiera los ingleses en sus mejores y más crueles tiempos pudieron someter- asistió a Oslo para recibir nada menos que el Premio Nobel de la Paz. A la capital noruega llegó el 10 de diciembre, donde pronunció un discurso hueco, demagógico y justificativo. El 18, que era la fecha de la última sesión de la Cumbre, se apareció en Copenhague, donde pensaba permanecer inicialmente solo 8 horas. El día anterior habían llegado la Secretaria de Estado y un grupo selecto de sus mejores estrategas.

Lo primero que hizo Obama fue seleccionar a un grupo de invitados que recibieron el honor de acompañarlo a pronunciar un discurso en la Cumbre. El Primer Ministro danés, que presidía la Cumbre, complaciente y adulón, le cedió la palabra al grupo que apenas rebasaba 15 personas. El jefe imperial merecía honores especiales. Su discurso fue una mezcla de edulcoradas palabras aliñadas con gestos teatrales, que ya aburren a quienes, como yo, se asignaron la tarea de escucharlo para tratar de ser objetivos en la apreciación de sus características e intenciones políticas. Obama impuso a su dócil anfitrión dinamarqués que solo sus invitados podían hacer uso de la palabra, aunque él, tan pronto pronunció las suyas, hizo “mutis por el foro” por una puerta trasera, como duende que escapa de un auditorio que le había hecho el honor de escuchar con interés.

Concluida la lista autorizada de oradores, un indígena aymara de pura cepa, Evo Morales, presidente de Bolivia, que acababa de ser reelecto con el 65% de los votos, exigió el derecho a usar la palabra, que le fue concedida ante el aplauso abrumador de los presentes. En solo nueve minutos expresó profundos y dignos conceptos que respondían a las palabras del ausente Presidente de Estados Unidos. Acto seguido se levantó Hugo Chávez para solicitar hablar en nombre de la República Bolivariana de Venezuela; a quien presidía la sesión no le quedó otra alternativa que concederle también el uso de la palabra, que utilizó para improvisar uno de los más brillantes discursos que le he escuchado. Al concluir, un martillazo puso fin a la insólita sesión.

El ocupadísimo Obama y su séquito no tenían, sin embargo, un minuto que perder. Su grupo había elaborado un Proyecto de Declaración, repleto de vaguedades, que era la negación del Protocolo de Kyoto. Después que salió precipitadamente de la plenaria, se reunió con otros grupos de invitados que no llegaban a 30, negoció en privado y en grupo;  insistió, mencionó cifras millonarias de billetes verdes sin respaldo en oro, que constantemente se devalúan y hasta amenazó con marcharse de la reunión sí no se accedía a sus demandas. Lo peor fue que se trató de una reunión de países superricos a la que invitaron a varias de las más importantes naciones emergentes y a dos o tres pobres, a las cuales sometió el documento, como quien propone: ¡Lo tomas o lo dejas!

Tal declaración confusa, ambigua y contradictoria -en cuya discusión no participó para nada la Organización de Naciones Unidas-, el Primer Ministro danés trató de presentarla como Acuerdo de la Cumbre. Ya esta había concluido su período de sesiones, casi todos los Jefes de Estado, de Gobierno y Ministros de Relaciones Exteriores se habían marchado a sus respectivos países, y a las tres de la madrugada, el distinguido Primer Ministro danés lo presentó al plenario, donde cientos de sufridos funcionarios que desde hacía tres días no dormían, recibieron el engorroso documento ofreciéndoles solo una hora para analizarlo y decidir su aprobación.

Allí se incendió la reunión. Los delegados no habían tenido siquiera tiempo de leerlo. Varios solicitaron la palabra. El primero fue el de Tuvalu, cuyas islas quedarán bajo las aguas si se aprobaba lo que allí se proponía; lo siguieron los de Bolivia, Venezuela, Cuba y Nicaragua. El enfrentamiento dialéctico a las 3 de aquella madrugada del 19 de diciembre es digno de pasar a la historia, si la historia durara mucho tiempo después del cambio climático.

Como gran parte de lo ocurrido se conoce en Cuba, o está en las páginas Web de Internet, me limitaré sólo a exponer en parte las dos réplicas del canciller cubano, Bruno Rodríguez, dignas de ser consignadas para conocer los episodios finales de la telenovela de Copenhague, y los elementos del último capítulo que todavía no han sido publicados en nuestro país.

“Señor Presidente (Primer Ministro de Dinamarca)… El documento que usted varias veces afirmó que no existía, aparece ahora. Todos hemos visto versiones que circulan de manera subrepticia y que se discuten en pequeños conciliábulos secretos, fuera de las salas en que la comunidad internacional, a través de sus representantes, negocia de una manera transparente.”

“Sumo mi voz a la de los representantes de Tuvalu, Venezuela y Bolivia.  Cuba considera extremadamente insuficiente e inadmisible el texto de este proyecto apócrifo…”

“El documento que usted, lamentablemente, presenta no contiene compromiso alguno de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

“Conozco las versiones anteriores que también, a través de procedimientos cuestionables y clandestinos, se estuvieron negociando en corrillos cerrados que hablaban, al menos, de una reducción del 50% para el año 2050…”

“El documento que usted presenta ahora, omite, precisamente, las ya magras e insuficientes frases clave que aquella versión contenía.  Este documento no garantiza, en modo alguno, la adopción de medidas mínimas que permitan evitar una gravísima catástrofe para el planeta y la especie humana.”

“Este vergonzoso documento que usted trae es también omiso y ambiguo en relación con el compromiso específico de reducción de emisiones por parte de los países desarrollados, responsables del calentamiento global por el nivel histórico y actual de sus emisiones, y a quienes corresponde aplicar reducciones sustanciales de manera inmediata.  Este papel no contiene una sola palabra de compromiso de parte de los países desarrollados.”

“…Su papel, señor Presidente, es el acta de defunción del Protocolo de Kyoto, que mi delegación no acepta.”

“La delegación cubana desea hacer énfasis en la preeminencia del principio de ‘responsabilidades comunes, pero diferenciadas’, como concepto central del futuro proceso de negociaciones.  Su papel no dice una palabra de eso.”

“La delegación de Cuba reitera su protesta por las graves violaciones de procedimiento que se han producido en la conducción antidemocrática del proceso de esta conferencia, especialmente, mediante la utilización de formatos de debate y de negociación, arbitrarios, excluyentes y discriminatorios…”

“Señor Presidente, le solicito formalmente que esta declaración sea recogida en el informe final sobre los trabajos de esta lamentable y bochornosa 15 Conferencia de las Partes.”

Lo que nadie podría imaginar es que, después de otro largo receso y cuando ya todos pensaban que solo faltaban los trámites formales para dar por concluida la Cumbre, el Primer Ministro del país sede, instigado por los yankis, haría otro intento de hacer pasar el documento como consenso de la Cumbre, cuando no quedaban ni siquiera Cancilleres en el plenario. Delegados de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba, que permanecieron vigilantes e insomnes hasta el último minuto, frustraron la postrera maniobra en Copenhague.

No concluiría, sin embargo, el problema. Los poderosos no están habituados, ni admiten resistencia. El 30 de diciembre la Misión Permanente de Dinamarca ante Naciones Unidas, en Nueva York, informó cortésmente a nuestra Misión en esa ciudad que había tomado nota del Acuerdo de Copenhague del 18 de diciembre de 2009, y adjuntaba copia avanzada de esa decisión. Textualmente afirmó: “…el Gobierno de Dinamarca, en su calidad de Presidente de la COP15, invita a las Partes de la Convención a informar por escrito a la Secretaría de la UNFCCC, lo antes posible, su voluntad de asociarse al Acuerdo de Copenhague.”

Esta sorpresiva comunicación motivó la respuesta de la Misión Permanente de Cuba ante Naciones Unidas, en la que “…rechaza de plano la intención de hacer aprobar, por vía indirecta, un texto que fue objeto de repudio de varias delegaciones, no sólo por su insuficiencia ante los graves efectos del cambio climático, sino también por responder exclusivamente a los intereses de un reducido grupo de Estados.”

A su vez, originó una carta del Viceministro Primero del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de la República de Cuba, Doctor Fernando González Bermúdez, al Sr. Yvo de Boer, Secretario Ejecutivo de la Convención Marco de las  Naciones Unidas sobre Cambio Climático, algunos de cuyos párrafos transcribimos:

“Hemos recibido con sorpresa y preocupación la Nota que el Gobierno de Dinamarca circulara a las Misiones Permanentes de los Estados miembros de las Naciones Unidas en Nueva York, que usted seguramente conoce, mediante la cual se invita a los Estados Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático a informar a la Secretaría Ejecutiva, por escrito, y a su más pronta conveniencia, su deseo de asociarse al denominado Acuerdo de Copenhague.”

“Hemos observado, con preocupación adicional, que el Gobierno de Dinamarca comunica que la Secretaría Ejecutiva de la Convención incluirá, en el informe de la Conferencia de las Partes efectuada en Copenhague, un listado de los Estados Partes que hubieran manifestado su voluntad de asociarse con el citado Acuerdo.”

         “A juicio de la República de Cuba, esta forma de actuar constituye una burda y reprobable violación de lo decidido en Copenhague, donde los Estados Partes, ante la evidente falta  de consenso, se limitaron a tomar nota de la existencia de dicho documento.”

“Nada de lo acordado en la 15 COP autoriza al Gobierno de Dinamarca a adoptar esta acción y, mucho menos, a la Secretaría Ejecutiva a incluir en el informe final un listado de Estados Partes, para lo cual no tiene mandato.”

“Debo indicarle que el Gobierno de la República de Cuba rechaza de la manera más firme este nuevo intento de legitimar por vía indirecta un documento espurio y reiterarle que esta forma de actuar compromete el resultado de las futuras negociaciones, sienta un peligroso precedente para los trabajos de la Convención y lesiona en particular el espíritu de buena fe con que las delegaciones deberán continuar el proceso de negociaciones el próximo año.”, concluyó el Viceministro Primero de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba.

Muchos conocen, especialmente los movimientos sociales y las personas mejor informadas de las instituciones humanitarias, culturales y científicas, que el documento promovido por Estados Unidos constituye un retroceso de las posiciones alcanzadas por los que se esfuerzan en evitar una colosal catástrofe para nuestra especie. Sería ocioso repetir aquí cifras y hechos que lo demuestran matemáticamente. Los datos constan en las páginas Web de Internet y están al alcance del número creciente de personas que se interesan por el tema.

La teoría con que se defiende la adhesión al documento es endeble e implica un retroceso. Se invoca la idea engañosa de que los países ricos aportarían una mísera suma de 30 mil millones de dólares en tres años a los países pobres para sufragar los gastos que implique enfrentar el cambio climático, cifra que podría elevarse a 100 mil por año en el 2020, lo que en este gravísimo problema, equivale a esperar por las calendas griegas. Los especialistas conocen que, esas cifras son ridículas e inaceptables por el volumen de las inversiones que se requieren. El origen de tales sumas es vago y confuso, de modo que no comprometen a nadie.

¿Cuál es el valor de un dólar? ¿Qué significan 30 mil millones? Todos sabemos que desde Bretton Woods, en 1944, hasta la orden presidencial de Nixon en 1971 -impartida para echar sobre la economía mundial el gasto de la guerra genocida contra Viet Nam-, el valor de un dólar, medido en oro, se fue reduciendo hasta ser hoy aproximadamente 32 veces menor que entonces; 30 mil millones significan menos de mil millones, y 100 mil divididos por 32, equivalen a 3 125, que no alcanzan en la actualidad ni para construir una refinería de petróleo de mediana capacidad.

Si los países industrializados cumplieran alguna vez la promesa de aportar a los que están por desarrollarse el 0,7 por ciento del PIB -algo que salvo contadas excepciones nunca hicieron-, la cifra excedería los 250 mil millones de dólares cada año.

Para salvar los bancos el gobierno de Estados Unidos gastó 800 mil millones, ¿Cuánto estaría dispuesto gastar para salvar a los 9 mil millones de personas que habitarán el planeta en el 2050, si antes no se producen grandes sequías e inundaciones provocadas por el mar debido al deshielo de glaciares y grandes masas de aguas congeladas de Groenlandia y la Antártida?

No nos dejemos engañar. Lo que Estados Unidos ha pretendido con sus maniobras en Copenhague es dividir al Tercer Mundo, separar a más de 150 países subdesarrollados de China, India, Brasil, Sudáfrica y otros con los cuales debemos luchar unidos para defender, en Bonn, en México o en cualquier otra conferencia internacional, junto a las organizaciones sociales, científicas y humanitarias, verdaderos Acuerdos que beneficien a todos los países y preserven a la humanidad de una catástrofe que puede conducir a la extinción de nuestra especie.

El mundo posee cada vez más información, pero los políticos tienen cada vez menos tiempo para pensar.

 Las naciones ricas y sus líderes, incluido el Congreso de Estados Unidos, parecen estar discutiendo cuál será el último en desaparecer.

Cuando Obama haya concluido las 28 fiestas con que se propuso celebrar estas Navidades, si entre ellas está incluida la de los Reyes Magos, quizás Gaspar, Melchor y Baltasar le aconsejen lo que debe hacer.

Ruego me excusen la extensión. No quise dividir en dos partes esta Reflexión. Pido perdón a los pacientes lectores.
 
Fidel Castro Ruz
Enero 3, 2010
3:16 p.m.

ere iii

unread,
Jan 5, 2010, 4:55:01 AM1/5/10
to

Juan Moreira

unread,
Jan 5, 2010, 5:58:31 AM1/5/10
to
Este Fidel est� cada d�a mas joven. Que Dios lo guarde y aniquile a sus
enemigos.
�Qu� claridad de pensamiento! No se lo pierdan..
Juan

/////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////
"ere iii" <ha...@tierrafeliz.net> wrote in message
news:4b430c75$0$6092$afc3...@news.optusnet.com.au...
El mundo medio siglo despu�s

por Fidel Castro Ruz

(Publicado en Cuba Debate)


Al cumplirse hace dos d�as el 51 aniversario del triunfo de la Revoluci�n,
acudieron a mi mente los recuerdos de aquel 1� de Enero de 1959. Ninguno de
nosotros imagin� nunca la peregrina idea de que transcurrido medio siglo,
que pas� volando, lo estar�amos recordando como si fuera ayer.


Durante la reuni�n en el central Oriente, el 28 de diciembre de 1958, con el
Comandante en Jefe de las fuerzas enemigas, cuyas unidades �lites estaban
cercadas y sin escape alguno, este reconoci� su derrota y apel� a nuestra
generosidad para buscar una salida decorosa al resto de sus fuerzas. Conoc�a
de nuestro trato humano a los prisioneros y heridos sin excepci�n alguna.
Acept� el acuerdo que le propuse, aunque le advert� que las operaciones en
curso proseguir�an. Pero viaj� a la capital e instigado por la embajada de
Estados Unidos promovi� un golpe de Estado.


Nos prepar�bamos para los combates de ese d�a 1� de Enero, cuando en la
madrugada lleg� la noticia de la fuga del tirano. Se impartieron �rdenes al
Ej�rcito Rebelde de no admitir el alto al fuego y continuar los combates en
todos los frentes. A trav�s de Radio Rebelde se convoc� a los trabajadores a

una Huelga General Revolucionaria, secundada de inmediato por toda la

naci�n. El intento golpista fue derrotado, y en horas de la tarde de ese
mismo d�a nuestras tropas victoriosas penetraron en Santiago de Cuba.


El Che y Camilo recibieron instrucciones de avanzar r�pidamente por la
carretera, en veh�culos motorizados con sus aguerridas fuerzas, hacia La
Caba�a y el Campamento Militar de Columbia. El ej�rcito adversario, golpeado
en todos los frentes, no tendr�a capacidad de resistir. El propio pueblo
sublevado, ocup� los centros de represi�n y las estaciones de polic�a. El
d�a 2, en horas de la tarde, acompa�ado por una peque�a escolta, me reun� en
un estadio de Bayamo con m�s de dos mil soldados de los tanques, artiller�a
e infanter�a motorizada, contra los cuales hab�amos estado combatiendo hasta
el d�a anterior. Portaban todav�a su armamento. Nos hab�amos ganado el
respeto del adversario con nuestros audaces, pero humanitarios m�todos de
guerra irregular. De este modo, en solo cuatro d�as -despu�s de 25 meses de

guerra que reiniciamos con unos pocos fusiles-, alrededor de cien mil armas
de aire, mar y tierra y todo el poder del Estado quedaron en manos de la

Revoluci�n. En solo pocas l�neas relato lo ocurrido aquellos d�as hace 51
a�os.


Comenz� entonces la principal batalla: preservar la independencia de Cuba
frente al imperio m�s poderoso que ha existido, y que nuestro pueblo libr�

con gran dignidad. Me complace hoy observar a aquellos que por encima de

incre�bles obst�culos, sacrificios y riesgos, supieron defender a nuestra
Patria, y en estos d�as, junto a sus hijos, sus padres y sus seres m�s
queridos, disfrutan la alegr�a y las glorias de cada nuevo a�o.


En nada se parecen, sin embargo, los d�as de hoy a los de ayer. Vivimos una
�poca nueva que no tiene parecido con ninguna otra de la historia. Antes los
pueblos luchaban y luchan todav�a con honor por un mundo mejor y m�s justo,
pero hoy tienen que luchar, adem�s, y sin alternativa posible, por la propia

supervivencia de la especie. No sabemos absolutamente nada si ignoramos

esto. Cuba es, sin duda, uno de los pa�ses pol�ticamente m�s instruido del
planeta; hab�a partido del m�s bochornoso analfabetismo, y lo que es peor:
nuestros amos yankis y la burgues�a asociada a los due�os extranjeros eran

los propietarios de las tierras, los centrales azucareros, las plantas de
productos de bienes de consumo, los almacenes, los comercios, la

electricidad, los tel�fonos, los bancos, las minas, los seguros, los

muelles, los bares, los hoteles, las oficinas, las casas de vivienda, los

cines, las imprentas, las revistas, los peri�dicos, la radio, la naciente
televisi�n y todo cuanto tuviera un valor importante.


Los yankis, apagadas las ardientes llamas de nuestras batallas por la

libertad, se hab�an arrogado la tarea de pensar por un pueblo que tanto
luch� por ser due�o de su independencia, sus riquezas y su destino. Nada en
absoluto, ni siquiera la tarea de pensar pol�ticamente, nos pertenec�a.
�Cu�ntos sab�amos leer y escribir? �Cu�ntos lleg�bamos siquiera al sexto
grado? Lo recuerdo especialmente un d�a como hoy, porque ese era el pa�s que
se supon�a pertenec�a a los cubanos. No cito m�s cosas, porque tendr�a que
incluir muchas m�s, entre ellas las mejores escuelas, los mejores
hospitales, las mejores casas, los mejores m�dicos, los mejores abogados.
�Cu�ntos �ramos los que ten�amos derecho a ello? �Qui�nes pose�amos, salvo

excepciones, el derecho natural y divino de ser administradores y jefes?


Ning�n millonario o sujeto rico, sin excepci�n, dejaba de ser jefe de

Partido, Senador, Representante o funcionario importante. Esa era la
democracia representativa y pura que imperaba en nuestra Patria, excepto que
los yankis impusieran a su antojo tiranuelos despiadados y crueles, cuando

conven�a m�s a sus intereses para defender mejor sus propiedades frente a

campesinos sin tierra y obreros con o sin trabajo. Como ya nadie habla

siquiera de eso, me aventuro a recordarlo. Nuestro pa�s forma parte de los
m�s de 150 que constituyen el Tercer Mundo, que ser�n los primeros aunque no
los �nicos destinados a sufrir las incre�bles consecuencias si la humanidad
no toma conciencia clara, cierta y bastante m�s r�pida de lo que imaginamos
de la realidad y consecuencias del cambio clim�tico ocasionado por el

hombre, si no se logra impedirlo a tiempo.


Nuestros medios se comunicaci�n masiva han dedicado espacios a describir los
efectos de los cambios clim�ticos. Los huracanes de creciente violencia, las
sequ�as y otras calamidades naturales, han contribuido igualmente a la
educaci�n de nuestro pueblo sobre el tema. Un hecho singular, la batalla en
torno al problema clim�tico que tuvo lugar en la Cumbre de Copenhague, ha

contribuido al conocimiento del inminente peligro. No se trata de un riesgo
lejano para el siglo XXII, sino para el XXI, ni lo es tampoco solo para la

segunda mitad de este, sino para las pr�ximas d�cadas, en las que ya
comenzar�amos a sufrir sus penosas consecuencias.


Tampoco se trata de una simple acci�n contra el imperio y sus secuaces, que
en esto, como en todo, tratan de imponer sus est�pidos y ego�stas intereses,
sino de una batalla de opini�n mundial que no se puede dejar a la
espontaneidad ni al capricho de la mayor�a de sus medios de comunicaci�n. Es
una situaci�n que por fortuna conocen millones de personas honradas y

valientes en el mundo, una batalla a librar con las masas y en el seno de

las organizaciones sociales e instituciones cient�ficas, culturales,
humanitarias, y otras de car�cter internacional, muy especialmente en el

seno de las Naciones Unidas, donde el Gobierno de Estados Unidos, sus

aliados de la OTAN y los pa�ses m�s ricos trataron de asestar, en Dinamarca,
un golpe fraudulento y antidemocr�tico contra el resto de los pa�ses

emergentes y pobres del Tercer Mundo.


En Copenhague, la delegaci�n cubana, que asisti� junto a otras del ALBA y el
Tercer Mundo, se vio obligada a una lucha a fondo ante los incre�bles

acontecimientos que se originaron con el discurso del presidente yanki,

Barack Obama, y del grupo de Estados m�s ricos del planeta, decididos a
desmantelar los compromisos vinculantes de Kyoto -donde hace m�s de 12 a�os
se discuti� el peliagudo problema- y a hacer caer el peso de los sacrificios
sobre los pa�ses emergentes y los subdesarrollados, que son los m�s pobres y

a la vez los principales suministradores de materias primas y recursos no

renovables del planeta a los m�s desarrollados y opulentos.


En Copenhague, Obama se present� el �ltimo d�a de la Conferencia, iniciada
el 7 de diciembre. Lo peor de su conducta fue que, cuando ten�a ya decidido
enviar 30 mil soldados a la carnicer�a de Afganist�n -un pa�s de fuerte
tradici�n independentista, al que ni siquiera los ingleses en sus mejores y
m�s crueles tiempos pudieron someter- asisti� a Oslo para recibir nada menos
que el Premio Nobel de la Paz. A la capital noruega lleg� el 10 de
diciembre, donde pronunci� un discurso hueco, demag�gico y justificativo. El
18, que era la fecha de la �ltima sesi�n de la Cumbre, se apareci� en
Copenhague, donde pensaba permanecer inicialmente solo 8 horas. El d�a
anterior hab�an llegado la Secretaria de Estado y un grupo selecto de sus
mejores estrategas.


Lo primero que hizo Obama fue seleccionar a un grupo de invitados que

recibieron el honor de acompa�arlo a pronunciar un discurso en la Cumbre. El
Primer Ministro dan�s, que presid�a la Cumbre, complaciente y adul�n, le
cedi� la palabra al grupo que apenas rebasaba 15 personas. El jefe imperial
merec�a honores especiales. Su discurso fue una mezcla de edulcoradas
palabras ali�adas con gestos teatrales, que ya aburren a quienes, como yo,

se asignaron la tarea de escucharlo para tratar de ser objetivos en la

apreciaci�n de sus caracter�sticas e intenciones pol�ticas. Obama impuso a
su d�cil anfitri�n dinamarqu�s que solo sus invitados pod�an hacer uso de la
palabra, aunque �l, tan pronto pronunci� las suyas, hizo "mutis por el foro"
por una puerta trasera, como duende que escapa de un auditorio que le hab�a
hecho el honor de escuchar con inter�s.


Concluida la lista autorizada de oradores, un ind�gena aymara de pura cepa,

Evo Morales, presidente de Bolivia, que acababa de ser reelecto con el 65%

de los votos, exigi� el derecho a usar la palabra, que le fue concedida ante
el aplauso abrumador de los presentes. En solo nueve minutos expres�
profundos y dignos conceptos que respond�an a las palabras del ausente
Presidente de Estados Unidos. Acto seguido se levant� Hugo Ch�vez para
solicitar hablar en nombre de la Rep�blica Bolivariana de Venezuela; a quien
presid�a la sesi�n no le qued� otra alternativa que concederle tambi�n el
uso de la palabra, que utiliz� para improvisar uno de los m�s brillantes

discursos que le he escuchado. Al concluir, un martillazo puso fin a la

ins�lita sesi�n.


El ocupad�simo Obama y su s�quito no ten�an, sin embargo, un minuto que
perder. Su grupo hab�a elaborado un Proyecto de Declaraci�n, repleto de
vaguedades, que era la negaci�n del Protocolo de Kyoto. Despu�s que sali�
precipitadamente de la plenaria, se reuni� con otros grupos de invitados que
no llegaban a 30, negoci� en privado y en grupo; insisti�, mencion� cifras

millonarias de billetes verdes sin respaldo en oro, que constantemente se

deval�an y hasta amenaz� con marcharse de la reuni�n s� no se acced�a a sus
demandas. Lo peor fue que se trat� de una reuni�n de pa�ses superricos a la
que invitaron a varias de las m�s importantes naciones emergentes y a dos o
tres pobres, a las cuales someti� el documento, como quien propone: �Lo
tomas o lo dejas!


Tal declaraci�n confusa, ambigua y contradictoria -en cuya discusi�n no
particip� para nada la Organizaci�n de Naciones Unidas-, el Primer Ministro
dan�s trat� de presentarla como Acuerdo de la Cumbre. Ya esta hab�a
concluido su per�odo de sesiones, casi todos los Jefes de Estado, de
Gobierno y Ministros de Relaciones Exteriores se hab�an marchado a sus
respectivos pa�ses, y a las tres de la madrugada, el distinguido Primer
Ministro dan�s lo present� al plenario, donde cientos de sufridos
funcionarios que desde hac�a tres d�as no dorm�an, recibieron el engorroso
documento ofreci�ndoles solo una hora para analizarlo y decidir su
aprobaci�n.


All� se incendi� la reuni�n. Los delegados no hab�an tenido siquiera tiempo

de leerlo. Varios solicitaron la palabra. El primero fue el de Tuvalu, cuyas

islas quedar�n bajo las aguas si se aprobaba lo que all� se propon�a; lo

siguieron los de Bolivia, Venezuela, Cuba y Nicaragua. El enfrentamiento

dial�ctico a las 3 de aquella madrugada del 19 de diciembre es digno de
pasar a la historia, si la historia durara mucho tiempo despu�s del cambio
clim�tico.


Como gran parte de lo ocurrido se conoce en Cuba, o est� en las p�ginas Web
de Internet, me limitar� s�lo a exponer en parte las dos r�plicas del
canciller cubano, Bruno Rodr�guez, dignas de ser consignadas para conocer

los episodios finales de la telenovela de Copenhague, y los elementos del

�ltimo cap�tulo que todav�a no han sido publicados en nuestro pa�s.


"Se�or Presidente (Primer Ministro de Dinamarca). El documento que usted
varias veces afirm� que no exist�a, aparece ahora. Todos hemos visto
versiones que circulan de manera subrepticia y que se discuten en peque�os
concili�bulos secretos, fuera de las salas en que la comunidad
internacional, a trav�s de sus representantes, negocia de una manera
transparente."


"Sumo mi voz a la de los representantes de Tuvalu, Venezuela y Bolivia.
Cuba considera extremadamente insuficiente e inadmisible el texto de este

proyecto ap�crifo."


"El documento que usted, lamentablemente, presenta no contiene compromiso

alguno de reducci�n de emisiones de gases de efecto invernadero.


"Conozco las versiones anteriores que tambi�n, a trav�s de procedimientos

cuestionables y clandestinos, se estuvieron negociando en corrillos cerrados

que hablaban, al menos, de una reducci�n del 50% para el a�o 2050."


"El documento que usted presenta ahora, omite, precisamente, las ya magras e

insuficientes frases clave que aquella versi�n conten�a. Este documento no
garantiza, en modo alguno, la adopci�n de medidas m�nimas que permitan
evitar una grav�sima cat�strofe para el planeta y la especie humana."


"Este vergonzoso documento que usted trae es tambi�n omiso y ambiguo en
relaci�n con el compromiso espec�fico de reducci�n de emisiones por parte de
los pa�ses desarrollados, responsables del calentamiento global por el nivel
hist�rico y actual de sus emisiones, y a quienes corresponde aplicar

reducciones sustanciales de manera inmediata. Este papel no contiene una

sola palabra de compromiso de parte de los pa�ses desarrollados."


".Su papel, se�or Presidente, es el acta de defunci�n del Protocolo de
Kyoto, que mi delegaci�n no acepta."


"La delegaci�n cubana desea hacer �nfasis en la preeminencia del principio

de 'responsabilidades comunes, pero diferenciadas', como concepto central
del futuro proceso de negociaciones. Su papel no dice una palabra de eso."


"La delegaci�n de Cuba reitera su protesta por las graves violaciones de
procedimiento que se han producido en la conducci�n antidemocr�tica del
proceso de esta conferencia, especialmente, mediante la utilizaci�n de
formatos de debate y de negociaci�n, arbitrarios, excluyentes y
discriminatorios."


"Se�or Presidente, le solicito formalmente que esta declaraci�n sea recogida

en el informe final sobre los trabajos de esta lamentable y bochornosa 15
Conferencia de las Partes."


Lo que nadie podr�a imaginar es que, despu�s de otro largo receso y cuando
ya todos pensaban que solo faltaban los tr�mites formales para dar por
concluida la Cumbre, el Primer Ministro del pa�s sede, instigado por los
yankis, har�a otro intento de hacer pasar el documento como consenso de la

Cumbre, cuando no quedaban ni siquiera Cancilleres en el plenario. Delegados
de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Cuba, que permanecieron vigilantes e

insomnes hasta el �ltimo minuto, frustraron la postrera maniobra en
Copenhague.


No concluir�a, sin embargo, el problema. Los poderosos no est�n habituados,
ni admiten resistencia. El 30 de diciembre la Misi�n Permanente de Dinamarca
ante Naciones Unidas, en Nueva York, inform� cort�smente a nuestra Misi�n en
esa ciudad que hab�a tomado nota del Acuerdo de Copenhague del 18 de
diciembre de 2009, y adjuntaba copia avanzada de esa decisi�n. Textualmente
afirm�: ".el Gobierno de Dinamarca, en su calidad de Presidente de la COP15,
invita a las Partes de la Convenci�n a informar por escrito a la Secretar�a

de la UNFCCC, lo antes posible, su voluntad de asociarse al Acuerdo de
Copenhague."


Esta sorpresiva comunicaci�n motiv� la respuesta de la Misi�n Permanente de
Cuba ante Naciones Unidas, en la que ".rechaza de plano la intenci�n de
hacer aprobar, por v�a indirecta, un texto que fue objeto de repudio de
varias delegaciones, no s�lo por su insuficiencia ante los graves efectos
del cambio clim�tico, sino tambi�n por responder exclusivamente a los

intereses de un reducido grupo de Estados."


A su vez, origin� una carta del Viceministro Primero del Ministerio de
Ciencia, Tecnolog�a y Medio Ambiente de la Rep�blica de Cuba, Doctor
Fernando Gonz�lez Berm�dez, al Sr. Yvo de Boer, Secretario Ejecutivo de la
Convenci�n Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Clim�tico, algunos de
cuyos p�rrafos transcribimos:


"Hemos recibido con sorpresa y preocupaci�n la Nota que el Gobierno de

Dinamarca circulara a las Misiones Permanentes de los Estados miembros de
las Naciones Unidas en Nueva York, que usted seguramente conoce, mediante la

cual se invita a los Estados Partes de la Convenci�n Marco de las Naciones
Unidas sobre Cambio Clim�tico a informar a la Secretar�a Ejecutiva, por
escrito, y a su m�s pronta conveniencia, su deseo de asociarse al denominado
Acuerdo de Copenhague."


"Hemos observado, con preocupaci�n adicional, que el Gobierno de Dinamarca
comunica que la Secretar�a Ejecutiva de la Convenci�n incluir�, en el

informe de la Conferencia de las Partes efectuada en Copenhague, un listado
de los Estados Partes que hubieran manifestado su voluntad de asociarse con
el citado Acuerdo."


"A juicio de la Rep�blica de Cuba, esta forma de actuar constituye
una burda y reprobable violaci�n de lo decidido en Copenhague, donde los

Estados Partes, ante la evidente falta de consenso, se limitaron a tomar
nota de la existencia de dicho documento."


"Nada de lo acordado en la 15 COP autoriza al Gobierno de Dinamarca a

adoptar esta acci�n y, mucho menos, a la Secretar�a Ejecutiva a incluir en

el informe final un listado de Estados Partes, para lo cual no tiene
mandato."


"Debo indicarle que el Gobierno de la Rep�blica de Cuba rechaza de la manera
m�s firme este nuevo intento de legitimar por v�a indirecta un documento

espurio y reiterarle que esta forma de actuar compromete el resultado de las
futuras negociaciones, sienta un peligroso precedente para los trabajos de

la Convenci�n y lesiona en particular el esp�ritu de buena fe con que las
delegaciones deber�n continuar el proceso de negociaciones el pr�ximo a�o.",
concluy� el Viceministro Primero de Ciencia, Tecnolog�a y Medio Ambiente de
Cuba.


Muchos conocen, especialmente los movimientos sociales y las personas mejor

informadas de las instituciones humanitarias, culturales y cient�ficas, que

el documento promovido por Estados Unidos constituye un retroceso de las
posiciones alcanzadas por los que se esfuerzan en evitar una colosal

cat�strofe para nuestra especie. Ser�a ocioso repetir aqu� cifras y hechos
que lo demuestran matem�ticamente. Los datos constan en las p�ginas Web de
Internet y est�n al alcance del n�mero creciente de personas que se
interesan por el tema.


La teor�a con que se defiende la adhesi�n al documento es endeble e implica
un retroceso. Se invoca la idea enga�osa de que los pa�ses ricos aportar�an
una m�sera suma de 30 mil millones de d�lares en tres a�os a los pa�ses
pobres para sufragar los gastos que implique enfrentar el cambio clim�tico,
cifra que podr�a elevarse a 100 mil por a�o en el 2020, lo que en este
grav�simo problema, equivale a esperar por las calendas griegas. Los
especialistas conocen que, esas cifras son rid�culas e inaceptables por el

volumen de las inversiones que se requieren. El origen de tales sumas es
vago y confuso, de modo que no comprometen a nadie.


�Cu�l es el valor de un d�lar? �Qu� significan 30 mil millones? Todos

sabemos que desde Bretton Woods, en 1944, hasta la orden presidencial de

Nixon en 1971 -impartida para echar sobre la econom�a mundial el gasto de la
guerra genocida contra Viet Nam-, el valor de un d�lar, medido en oro, se

fue reduciendo hasta ser hoy aproximadamente 32 veces menor que entonces; 30
mil millones significan menos de mil millones, y 100 mil divididos por 32,
equivalen a 3 125, que no alcanzan en la actualidad ni para construir una

refiner�a de petr�leo de mediana capacidad.


Si los pa�ses industrializados cumplieran alguna vez la promesa de aportar a
los que est�n por desarrollarse el 0,7 por ciento del PIB -algo que salvo
contadas excepciones nunca hicieron-, la cifra exceder�a los 250 mil
millones de d�lares cada a�o.


Para salvar los bancos el gobierno de Estados Unidos gast� 800 mil millones,
�Cu�nto estar�a dispuesto gastar para salvar a los 9 mil millones de
personas que habitar�n el planeta en el 2050, si antes no se producen
grandes sequ�as e inundaciones provocadas por el mar debido al deshielo de
glaciares y grandes masas de aguas congeladas de Groenlandia y la Ant�rtida?


No nos dejemos enga�ar. Lo que Estados Unidos ha pretendido con sus
maniobras en Copenhague es dividir al Tercer Mundo, separar a m�s de 150
pa�ses subdesarrollados de China, India, Brasil, Sud�frica y otros con los
cuales debemos luchar unidos para defender, en Bonn, en M�xico o en

cualquier otra conferencia internacional, junto a las organizaciones

sociales, cient�ficas y humanitarias, verdaderos Acuerdos que beneficien a
todos los pa�ses y preserven a la humanidad de una cat�strofe que puede
conducir a la extinci�n de nuestra especie.


El mundo posee cada vez m�s informaci�n, pero los pol�ticos tienen cada vez
menos tiempo para pensar.


Las naciones ricas y sus l�deres, incluido el Congreso de Estados Unidos,
parecen estar discutiendo cu�l ser� el �ltimo en desaparecer.


Cuando Obama haya concluido las 28 fiestas con que se propuso celebrar estas

Navidades, si entre ellas est� incluida la de los Reyes Magos, quiz�s

Gaspar, Melchor y Baltasar le aconsejen lo que debe hacer.


Ruego me excusen la extensi�n. No quise dividir en dos partes esta
Reflexi�n. Pido perd�n a los pacientes lectores.

PL

unread,
Jan 5, 2010, 7:07:13 AM1/5/10
to
On 5 jan, 11:58, "Juan Moreira" <J...@salta.ar> wrote:
> Este Fidel está cada día mas joven. Que Dios lo guarde y aniquile a sus
> enemigos.

Managua revela fotografías de Fidel Castro en una silla de ruedas
Autor y Ciudad:
DDCuba

Un diario digital nicaragüense reveló este lunes varias fotografías
de
Fidel Castro en las que se le ve unas veces de pie, y sujeto por
otras
personas, y otras sentado en una silla de ruedas, informó el portal
oficial Cubadebate.

Según la publicación, Daniel Ortega y Fidel Castro se encontraron dos
veces en La Habana en 2009. En la última de estas reuniones, en
diciembre, Castro se habría presentado en la casa donde se hospedaban
Ortega, su esposa Rosario Murillo y el resto de la familia.

Managua revela fotografías de Fidel Castro en una silla de ruedas |
DIARIODECUBA (4 January 2010)
http://www.ddcuba.com/cuba/noticias/2010/managua-revela-fotografias-de-fidel-castro-en-una-silla-de-ruedas

TORREBLANCA®

unread,
Jan 5, 2010, 7:14:06 AM1/5/10
to
On 5 ene, 06:58, "Juan Moreira" <J...@salta.ar> wrote:
> Este Fidel está cada día mas joven. Que Dios lo guarde y aniquile a sus
> enemigos.
> ¡Qué claridad de pensamiento! No se lo pierdan..
> Juan

el colmo del mamaguebiosmo, cuanta basura, cuanto doblegamiento,
cuanta sinverguensería. un gobernante se juzga por sus hechos, no por
sus escritos ni por la basura que durante decadas y decadas repite
como loro para que incautos y estupidos aplauden como focas, igual que
hace este esperpento.

el pueblo cubano esta sumido es la miseria, esclavizado y sometido,
con sus derechos humanos cercenados. mientras el anciano asesino en
silla de ruedas continúa prometiendo y chantajeando a una nacion
sometida y vejada, sin progresos ni vida. solo el mamaguebismo de
estos pendejos puede mostrarse. mas de cinco decadas y la misma
cantaleta.

> esto. Cuba es, sin duda, uno de los países políticamente más instruido del

> planeta;  había partido del más bochornoso analfabetismo, y lo que es peor:
> nuestros amos yankis y la  burguesía asociada a los dueños extranjeros eran


> los propietarios de las tierras, los centrales azucareros, las plantas de
> productos de bienes de consumo, los almacenes, los comercios, la

> electricidad, los teléfonos, los bancos, las minas, los seguros, los


> muelles, los bares, los hoteles, las oficinas, las casas de vivienda, los

> cines, las imprentas, las revistas, los periódicos, la radio, la naciente

> televisión y todo cuanto tuviera un valor importante.
>

PINKO

unread,
Jan 5, 2010, 9:06:25 AM1/5/10
to
Fidel claro, lucido y brillante como siempre.

PINKO


tdny

unread,
Jan 5, 2010, 12:26:54 PM1/5/10
to
Es una maravailla como este hombre, Fidel Castro Ruz, sigue manteniendo el
pulso del mundo,
podiendio analizar totalmente lo que esta pasando y explicarlo en forma que
cualquiera lo puede entender.
Fidel Castro Ruz sigue siendo un maestro.
Los EE.UU van acabar mal, no se puede abusar tanto de tanta gente y quedar
bien.

PINKO

unread,
Jan 5, 2010, 12:40:47 PM1/5/10
to

"tdny" <td...@live.com> wrote in message
news:ONqdnfQgEPnD697W...@earthlink.com...

> Los EE.UU van acabar mal, no se puede abusar tanto de tanta gente y quedar
> bien.
>

Take a looksee a esto

http://www.counterpunch.org/lindorff01042010.html

PINKO


0 new messages