BOGOTA.- La indignación con la guerrilla de las FARC crecía ayer en una Colombia conmocionada por el asesinato del gobernador de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar, un ataque que dejó en evidencia importantes grietas en la política de "seguridad democrática" del presidente Alvaro Uribe.
Cuéllar fue secuestrado el lunes por la noche en su residencia de Florencia, la capital del departamento de Caquetá, y degollado una hora después a pocos kilómetros de allí. Según las primeras pericias, el funcionario fue abandonado mientras agonizaba.
Ayer, mientras Cuéllar era velado en la sede de la Asamblea Legislativa provincial, se extendían en Colombia las expresiones de repudio por el ataque, que también provocó fuertes condenas del exterior, entre otros países, de Estados Unidos y Europa.
También hubo críticas tanto de la prensa como de diversos sectores políticos a Uribe, que, apenas conocida la noticia del rapto de Cuéllar, anunció que había ordenado a las fuerzas armadas colombianas el rescate militar de todos los rehenes en poder de las FARC. Además, los mismos sectores condenaron las fallas en la seguridad de Cuéllar, que ya había sufrido varios secuestros.
Pues parece que la influencia israelí en la política colombiana no
está restringida a la forma de tratar a los prisioneros, sino que
también se extiende a los métodos usados para evitar que los del lado
de uno sean secuestrados por los del otro lado: matarlos antes.
http://www.counterpunch.org/cook12102009.html
El procedimiento es conocido como "Hannibal."
VV