Domingo, 22 de noviembre de 2009
El país se está desmoronando por todos lados, y al teniente coronel lo
que más le preocupa es mantener las tensiones con Álvaro Uribe,
resolverle el problema a Manuel Zelaya, construirles una plataforma
sólida a Evo Morales y a Rafael Correa, y reunirse una vez más con
Ahmadineyad.
El informe del Banco Central correspondiente al tercer trimestre de
este año reporta una caída de 4.5% del PIB. Por segundo trimestre
consecutivo se produce este retroceso, lo cual coloca a la nación,
desde el punto de vista técnico, en una recesión. De todas las cifras
tan preocupantes que presenta el reporte, una de las que más llama la
atención es la contracción en 9.5% de la actividad petrolera. ¡Vaya
paradoja!: los precios del crudo crecen y, sin embargo, esta rama de
la economía se desploma. El Gobierno está obligado a responder por qué
se produjo este descalabro, si la demanda de hidrocarburos en el plano
internacional ha crecido de forma sostenida, lo cual se refleja en un
repunte importante de los precios, luego de haberse acercado a los 30
dólares el barril durante los meses finales de 2008. Desde comienzos
de 2009 el petróleo comenzó a recuperar el terreno perdido, y esta
tendencia se ha mantenido constante. En la actualidad la cesta
venezolana gira alrededor de los $70, mucho más de lo que el Gobierno
había previsto en el presupuesto nacional. Entonces, ¿qué explica este
desplome? La respuesta debería darla el Presidente de la República
acompañado de su ministro de Energía y Petróleo y la Junta Directiva
de PDVSA. De todas maneras, puede adelantarse como hipótesis inicial
que estamos presenciando las consecuencias de haber politizado a
PDVSA, de haber despedido a sus gerentes más calificados, de haberlos
sustituido por activistas políticos y de haber convertido a Rafael
Ramírez en uno de los vicepresidentes del PSUV, en vez de mantener en
esferas claramente independientes la principal industria nacional y la
política del partido oficialista.
El socialismo del siglo XXI sigue mostrando su rostro más deplorable.
Con precios muy altos de nuestro principal producto de exportación,
caen la industria manufacturera, el comercio, la minería y el
transporte. ¿A qué se debe este fenómeno si en el pasado reciente
hablábamos de bonanza cuando el barril se colocaba por encima de 25
dólares? Ahora casi se triplica ese precio y, no obstante, el BCV nos
informa que estamos en recesión. El Gobierno dirá que el país ha sido
afectado por la crisis global del capitalismo. ¡Falso! La economía
norteamericana, una de las más sacudidas por la tormenta, viene
revitalizándose desde el segundo trimestre del año en curso. Esto,
unido a la manera como China ha sorteado la crisis, ha servido para
que la tempestad que asoló a la economía internacional, haya jalado
los precios del petróleo hacia arriba. Además, otros países
petroleros, tanto de la OPEP como de fuera de ella, que tomaron las
precauciones que la sensatez recomendaba, no fueron desajustados por
el remezón. Lo que ocurre es que este gobierno es tan improvisado,
inepto y corrupto, que no fue capaz de anticiparse a los
acontecimientos. El Fondo de Estabilización Macroeconómica (FEM) fue
desmantelado, mientras el organismo que lo sustituyó, el FONDEN (Fondo
de Desarrollo Nacional) ha servido para todo, menos para promover el
desarrollo nacional.
La “crisis del capitalismo” es un comodín que Hugo Chávez utiliza de
la misma manera que usa el fenómeno meteorológico de “El Niño”: con
ambos hechos pretende ocultar su incuria. Si hubiese sabido gobernar;
si hubiese tomado las previsiones oportunas; si le hubiese dado
prioridad a los problemas nacionales por encima de sus quimeras
revolucionarias internacionales, la industria petrolera no estaría
padeciendo una crisis tan aguda como la que vive y los venezolanos
tendríamos unos servicios públicos de alta calidad, electricidad y
agua incluidas. Lo más fácil es esconder la irresponsabilidad detrás
de los “enemigos externos” o de fuerzas telúricas independientes de la
voluntad humana.
El país, bajo la conducción de Chávez, perdió una oportunidad
excepcional de resolver algunas de sus graves deficiencias. La bonanza
petrolera le ha proporcionado a la nación una montaña de dólares que,
bien invertidos, habrían servido para que nos colocásemos al frente de
los países latinoamericanos en materia de bienestar y prosperidad. A
cambio de este destino lo que nos está dejando el socialismo del siglo
XXI es una sociedad plagada de déficits. La morgue de Bello Monte, el
Hospital de Lídice y la incapacidad de la policía para atender los
requerimientos de los estudiantes de la Universidad Santa María,
representan metáforas de ese país descompuesto y empobrecido que está
descuadernándose a pesar de que le entran 50 mil millones de dólares
cada año por vender el petróleo que la Naturaleza nos legó y que,
supuestamente, nos pertenece a todos los venezolanos (aunque en
realidad su único y verdadero dueño es un caudillo nacido en Barinas
a .mediados del siglo XX).
La recesión de Venezuela no es solo económica. Tal vez esta dimensión
podamos corregirla en pocos años. La recesión es fundamentalmente
institucional, ética y moral. En este plano el daño que el Gobierno
está causando es mucho más profundo, y tomará bastante tiempo sanarlo.
Igual que en argentina. Avanza la pobreza, la droga, el pueblo
manipulado como clientes políticos, avanzan los negociados, los mas
corruptos son los que estan en el poder y cada vez mas ricos y los
sindicalistas que "dicen defender" a los trabajadores y cada vez mas
ricos, destrozaron la democracia, destrozaron la república pero siguen
repartiendo valijas con dinero para mantenerse en el poder. El poder
es lo único que les interesa.
Sin lugar a dudas esta es la era de los imbéciles. Los imbéciles de
Chavez, Castro, Kirchner (en sus dos versiones), Correa, todos ellos
acompañados por un coro de retardados mentales que se hacen pasar por
intelectuales o artistas populares.
Todo un asco.
parece que Trino se gana el pan hablando paja de Chávez, desde hace
años. Esto escribió ese baboso inmundo hace siete años:
"El divorcio
Trino Márquez
Jueves, 12 de diciembre de 2002
Por supuesto que no me refiero al de la pareja presidencial, sino al
divorcio que se produjo entre la inmensa mayoría del país y Hugo
Chávez. Esta es una ruptura definitiva. Ocurrió lo mismo que en esas
parejas en las que el desencanto toma el lugar de antiguas pasiones.
Ya Chávez no puede gobernar para la mayoría, simplemente porque la
gente dejó de creerle, seguirle y respetarle. La única solución que la
gente acepta frente a él es su renuncia. "
http://www.analitica.com/va/politica/opinion/5155271.asp
No, si al final dan risa.
VV
y esto escribe " ese baboso inmundo " hoy día sobre ese gran
patriota y excelente persona de hugo y usted no lo refuta, solo como
siempre escribe mierda y babosidades .. ...
" Si hubiese sabido gobernar;
si hubiese tomado las previsiones oportunas; si le hubiese dado
prioridad a los problemas nacionales por encima de sus quimeras
revolucionarias internacionales, la industria petrolera no estaría
padeciendo una crisis tan aguda como la que vive y los venezolanos
tendríamos unos servicios públicos de alta calidad, electricidad y
agua incluidas. Lo más fácil es esconder la irresponsabilidad detrás
de los “enemigos externos” o de fuerzas telúricas independientes de la
voluntad humana. " .
Hagase garchar.
Sr Bufozzo
"b eli" <mara...@gmail.com> escribi� en el mensaje
news:0bbc98d5-cd02-44ab-bd0c->
Igual que en argentina. Avanza la pobreza, la droga, el pueblo
manipulado como clientes pol�ticos, avanzan los negociados, los mas
corruptos son los que estan en el poder y cada vez mas ricos y los
sindicalistas que "dicen defender" a los trabajadores y cada vez mas
ricos, destrozaron la democracia, destrozaron la rep�blica pero siguen
repartiendo valijas con dinero para mantenerse en el poder. El poder
es lo �nico que les interesa.
Sin lugar a dudas esta es la era de los imb�ciles. Los imb�ciles de
Chavez, Castro, Kirchner (en sus dos versiones), Correa, todos ellos
acompa�ados por un coro de retardados mentales que se hacen pasar por