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Prisionero del poder

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TORREBLANCA®

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Nov 24, 2009, 3:09:08 PM11/24/09
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Prisionero del poder
Ángel Lombardi

Martes, 24 de noviembre de 2009

El poder es una enfermedad y quienes llegan a padecerla en caso
extremo terminan viviendo solamente para él. No veo “Alo Presidente”
pero sí leo el reporte de prensa correspondiente y tengo que reconocer
que es una excelente oportunidad para el análisis psico-lingüístico.
Querámoslo o no, tenemos que interesarnos por lo que dice el
presidente, ya que por el poder acumulado, sus opiniones o decisiones
afectan nuestra vida y la de millones de conciudadanos.

A los gobernantes no se les ama ni se les odia, aunque ellos aspiran a
que se les teman, como aconsejaba Maquiavelo.

En el análisis racional del discurso presidencial, la semiología y
todas las ciencias de la comunicación resultan muy útiles para
entender al personaje en sus intenciones y estados de ánimo.

Recientemente, en su programa, el presidente hizo una afirmación
sumamente importante para el análisis de su personalidad y de su
política. Se asumió como un preso en Miraflores, como un león atrapado
en el fondo de una cueva, y todo ello por razones de “seguridad”, de
lo contrario viviría en un “apartamentico”. Modestia y austeridad que
no se corresponde ni con su tren de vida ni sus costosos viajes y
lujosas vestimentas.

Frente a esta evidente dualidad o disociación lo preocupante siempre
termina siendo la simbología y el lenguaje de la violencia, de la
amenaza recurrente, y del recelo y el resentimiento presente. La
política deja de ser un punto de encuentro y equilibrio y se convierte
en un campo de batalla. Si estas circunstancias de lenguaje y actitud
se ubican en el marco de una crisis económica de carácter global y
unas tensiones internacionales alimentadas con fines domésticos,
estaríamos entrando en un territorio de riesgos y peligros muy
comprometedores para los intereses nacionales.

La paz en el siglo XXI, después de las duras enseñanzas del siglo XX,
ha dejado de ser una aspiración y se convierte en una necesidad
absoluta. De allí que no hay nada más peligroso que el militarismo y
el armamentismo para enfrentar los desafíos del futuro, que no son
otros que la miseria y la pobreza generalizada, además del desafío
ambiental y el desafío nuclear.

Al presidente hay que tomarlo en serio y nunca cansarnos, aunque lo
hagamos con escepticismo, a invitarlo a la rectificación inteligente y
sensata, de un gobierno que fenece en el 2012 y que se ha empeñado en
dividir y excluir como política para permanecer en el poder.

El poder en términos civilizatorios sólo es útil si es ejercido con
probidad y competencia y siempre limitado y subordinado a las leyes.

angel.l...@hotmail.com

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