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El espacio Interior

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☻illuminati☻

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Jan 6, 2010, 3:26:51 AM1/6/10
to
El espacio Interior

El planeta pasa por una serie de transformaciones, será
nuestra interpretación de él la que determine nuestra
situación en él. Si la vemos bajo esta luz, nuestra posición en el
mundo dependerá de la
calidad o nivel de interpretaciones. En nuestra conciencia
hay cierto número de claves
ya desarrollados. Cualquier estado es un lugar en el espacio interior,
y tiene sus propiedades
especiales, y una situación en el espacio exterior. Por ejemplo, el
estado de sospecha es un
lugar que tiene sus propiedades. Al encontramos en este estado podemos
estudiar sus propiedades
en el lugar que ocupa en el espacio interior, siempre y cuando estemos
lo
suficientemente desprendidos. En lo exterior habrá una situación
correspondiente. La
transición al estado de dicha significará un movimiento a otro lugar
en el espacio interior, y
las propiedades de tal estado serán muy diferentes. Todos los estados
psicológicos del ser humano
pertenecen al nivel inferior de conciencia, y esto nos proporciona un
nivel del
MUNDO, aquel hacia el cual estamos naturalmente relacionados.
Un nuevo estado de conciencia es una apertura a otro nivel del MUNDO.
A Grosso modo,
hemos visto que estos niveles son discontinuos. En otras palabras, el
mundo psicológico no es
un mundo uniforme. No es del mismo orden ni se encuentra al mismo
nivel del mismo físico,
así como el mundo externo y visible no tiene la misma escala que el
invisible.
Así como aquel fragmento del Todo, que nos parece ser el universo
exterior que registran los
sentidos, es el mismo para todos, así su porción no manifestada y que
se capta por la
experiencia interna también es el mismo. A esto último es a lo que
llamamos el espacio
interior. Por este motivo llegamos al mismo lugar a que otros llegan,
y tenemos las mismas
penetraciones, las mismas aberraciones y las mismas locuras. Y, en
verdad, y continuamente,
siempre llegamos a los mismos lugares sin darnos plena cuenta de ello,
tal como en el espacio
exterior cubrimos el mismo terreno en nuestros movimientos diarios. En
términos psicológicos
siempre tenemos que estar en alguna parte del estado interior, tal
como ocurre en el
espacio exterior.
Lo que eleva nuestro nivel de conciencia y nos abre un aspecto
diferente del MUNDO, es la
creación del momento. El hombre del tiempo conoce únicamente estados,
y
se apresura en ir de
uno a otro. El ahora es una vertical en esto y pertenece a la escala
de grados. En el ahora nos
colocamos por arriba del estado. El espacio interior cambia, se
amplía. Sentir el Tiempo en
si, es abrir un corredor interno. En lugar de los vengativos demonios
que habitan en nosotros,
a menos que nosotros nos habitemos a nosotros mismos, nos llega el
sentido de la vida.
Termina el asesinato del pasado, porque las grandes negaciones que
corresponden a la ilusión
del tiempo que pasa, comienzan a abandonarnos, y toda la vida empieza
a penetrar en el
ahora, 'Los justos viven en la eternidad', y no 'para siempre' como
dice la traducción que yerra
en su propósito. Vivir en la eternidad es vivir en el nuevo eón
( Aleister Crowley proclama la ley de Thelema "Voluntad" en griego
para
el Nuevo Eón de Horus que comenzó en 1904, con la recepción del texto,
y reemplazó al Eón de Osiris. En los textos de los thelemitas se
cuenta como primer año el 1904, en vez del año de la Era Común, y se
les añade las posiciones diarias del Sol y la Luna. Dos de las frases
más conocidas de este libro son: "Haz lo que tú quieras será el todo
de la Ley", y "Amor es la ley, amor bajo voluntad".)
, en la unidad, en la plenitud, en lo que
es completo, en la integración de toda la vida. Y esto es el ahora. El
enemigo de este ahora
es la ilusión del tiempo que pasa.
El ahora corresponde al segundo sistema, al segundo triángulo de
Fludd. Corresponde a la
captación de las dimensiones del tiempo.
Cuando llegamos al ahora, el mundo queda vuelto al revés. Nos hallamos
en el centro de las
cosas. La responsabilidad es nuestra. Si en nuestras vidas hubiese
este ahora, dejaríamos la
costumbre de culpar. Cuando Aleister Crowley se encontró en un estado
superior de conciencia,
advirtió que todas las relaciones sociales partían de él mismo. Estaba
centrado en si. Escribe
que '.. cuando uno está centrado en si mismo, la evidencia va en el
sentido opuesto, es decir
que el Universo surge de la propia mente. Toda la cuestión gira sobre
este punto, todas las
relaciones sociales, todo se desarrolla partiendo de este estado
recurrente... mucho más de lo
que podemos imaginar'. Vio cómo todas las disputas y las
reconciliaciones, penas y temores,
no son ya lo más principal del Universo'. Vio que todo esto se
desarrolla partiendo del estado
recurrente en sí mismo. Uno puede girar y girar en el mismo circulo de
dolores, sin advertir
que se trata de un estado interior y no de una situación externa en la
que inevitablemente
vemos todo como si las demás gentes tuviesen la culpa. Pero al verlo
todo a la luz de un
nuevo estado de conciencia, se percibe que todo emana de uno mismo. Y
ya hemos visto
cómo Ramsay percibió la posibilidad de ir más allá da los estados
recurrentes, más allá de los
estados que continuamente se repiten, porque el MUNDO es una serie de
posibles
transformaciones mentales. Por ejemplo, vio que el sentimiento de que
el mundo es la obra de
un demonio siempre recurrirá a cierto punto de la evolución mental; y
al darse cuenta de ello,
al recordar que esto siempre recurre, vio que era posible
sobreponerse.
¿No es esta, acaso, la única solución de la vida y sus problemas? ¿No
es esta la llave? De otro
modo, ¿no seria nuestra vida siempre una reacción? La solución estriba
en la creación de un
Yo, y en la creación de un ahora, que son una y la misma cosa en el
sentido que el Yo mora en
el ahora y no en el tiempo que pasa. Luego, en la reversión de las
cosas y, en la
transvalorización de todo, surge una comprensión del significado de la
vida, de lo que
tenemos que hacer. Y entonces nuestra vida no será algo que esté a
merced de la reacción, no
se basará en el triángulo inferior.

Lo que tiene que cambiar nuestras vidas en la recurrencia es nuestra
relación hacia el segundo
triángulo. Expondré brevemente mis opiniones personales al respecto.
Creo que en la recurrencia de la propia vida hay fases en las que la
inercia del impulso
disminuye, y entonces es posible cambiarla. El diagrama egipcio que
presento en la página del
título creo que se refiere a la recurrencia de las vidas en el océano
de la existencia mística.
Orígenes dice que los egipcios enseñaron la idea de la recurrencia. El
diagrama representa una
serpiente a la que se solía llamar Apophis. A menudo la serpiente
representa el tiempo. Se
supone que la serpiente que traga su propia cola, representa la idea
de la 'eternidad', o sea el
movimiento circular del tiempo, o el circulo de la vida. Apophis es el
destructor que hemos de
vencer. Podemos hallar muchos diagramas egipcios de esta serpiente,
diagramas que la
muestran sujeta o atravesada por cuchillos. Desde un punto de vista,
el Tiempo es el
destructor. Como meras criaturas pasivas del tiempo que pasa, somos
algo que el tiempo
continuamente destruye. Apophis nos devora. Los cuatro juegos de
rollos que se presentan en
el diagrama de la página del título, me sugieren que puede haber sido
una enseñanza acerca de
cuatro formas de la recurrencia, es decir cuatro clases de vida que
hemos de sobrellevar en
forma recurrente, que quizás algo también tengan que ver con las
cuatro castas. Creo que
Platón menciona únicamente tres sucesivas selecciones de la vida. El
diagrama egipcio puede
interpretarse como si significase que pasamos a alguna forma
particular de vida que recurre y
recurre hasta que el impulso de este 'cohete' espiral disminuye, y
entonces nos encontramos en
un punto donde se hace posible la transición, y también es entonces
cuando podemos penetrar
a otra forma de vida. Por cierto que todo esto no es sino una
especulación. Pero significaría
que cuando nos encontramos de lleno en una forma de vida, estaremos
bajo cierto impulso.
Debemos, por cierto, admitir que vemos a gentes cuyas vidas parecen
haber sido obviamente
enrolladas (como la cuerda de un reloj) y se mueven poderosamente por
su propio impulso.
También vemos que hay gentes cuyas vidas no han sido enrolladas tan
obviamente y que
parecen hallarse en un estado de transición. Podríamos reedificar una
antigua metáfora
diciendo que hay personas que encuentran un par de zapatos hechos y
caminan sin ninguna
dificultad; hay otras personas que parece que tuvieran que hacerse sus
propios zapatos.
Justamente aquellas personas para quienes la vida no es fácil son las
que pueden estar en
situación de cambiar algo en si mismas, y volcarse en nuevas
direcciones.
En este sentido, hago las siguientes reflexiones como un ensayo. Hemos
de recordar que al
verla a la luz de la recurrencia, el énfasis cae sobre esta vida,
justamente esta vida nuestra a la
que hemos de aprender a decir que 'si' y con respecto a la cual hemos
de hallar una
responsabilidad nueva e individual. Lo más importante son otras
personas y las experiencias
significativas. Acerca de estas últimas ya hemos hablado. Hay gentes
de significación en
nuestra vida. O bien hay gentes que de pronto asumen un significado en
cuanto nosotros
sentimos la poderosa necesidad de lidiar con nosotros mismos. Y estas
personas no son
necesariamente las que nosotros, o cualquier otra persona, considere
significativas a primera
vista. Nos tocamos los unos a los otros de muy distintos modos, nos
afectamos de modos
igualmente distintos. Dos personas pueden ser mutuamente útiles, o muy
inútiles, la una para
la otra —o inútiles sólo en esta recurrencia. Y esto no es asunto de
cercanía o de parentesco,
sino de la situación que se ocupa en el espacio psicológico.
Desde el punto de vista del re-ingreso a la vida, nuestras relaciones
con ciertas personas
comienzan a tener un valor bastante nuevo y peculiar. Es un valor que
en forma alguna lo
puede proporcionar la noción del tiempo que pasa. Nos encontraremos
nuevamente con ellas.
Así. nuestras relaciones se encuentran siempre ante nosotros. Este es
el principal cambio en el
punto de vista que es preciso hacer, pues de otro modo los elementos
significativos en
nuestras vidas no serán del todo comprendidos. Si permanecemos ciegos
ante los elementos
significativos y no los valorizamos ni comprendemos, permanecerán
inactivos en nuestra
vida. Mas si los vemos bajo una luz especial, devienen activos. Les
prestaremos atención
interior, sentimiento interior, y de un modo imposible de hacerlo
cuando estamos cogidos por
la ilusión del tiempo que pasa. Comenzará la conciencia, o
comenzaremos a ser conscientes
en el Tiempo. Ahora bien; debemos pensar que estos puntos activos que
yacen en la vida son
capaces de esparcir su influencia en cualquiera de las dos direcciones
de las recurrencias,
hacia atrás o hacia adelante; y esto borra las partes inútiles de la
vida al crecer hacia ellas. Por
partes inútiles significo circunstancias accidentales, contactos y
fases en la vida que carecen
de un significado real o que tienen tan sólo un significado dañino.
Debemos representarnos el
cuadro de la vida como un crecimiento transversal al tiempo, y capaz
no solamente de crecer
en una parte, sino en muchas. Dicho en otra forma, hemos de librarnos
de la idea de que la
vida solamente crece partiendo del presente. Si pensamos que la vida
sólo parte del presente,
producirá en nosotros una equivoca relación hacia el momento. La vida
puede crecer en todas
las partes de sí misma y también afectarnos mediante esta dirección de
crecimiento —en otras
partes de nuestro Tiempo personal— y aun en el 'presente'. Pero es
necesario tener cierto
punto de vista a fin de permitir la entrada de estas influencias
crecientes, es necesario tener un
nuevo sentido del significado de la vida, y con ello darse cuenta de
lo que es verdaderamente
significativo; esto es algo que ha de basarse en el continuo
sentimiento, creado deliberada e
intencionalmente, de toda la vida. No podremos entonces suponer que en
la recurrencia de la
vida encontraremos todo exactamente de la misma manera.
El tiempo que pasa nos conduce a cada momento de nuestras vidas, como
si quisiera
revisarlas en detalle. Si nuestra conciencia fuese distinta,
registraríamos cada momento.
Veríamos hacia dentro de cada momento y dejaríamos una huella de
nosotros mismos; la
dejaríamos en nosotros mismos. Pero esto equivaldría a morar en el
ahora, en lo único en que
realmente puede hacerse algo. Se elevaría el potencial de la
conciencia. Pero el hombre del
tiempo rebaja este potencial de suerte que nuestra energía nunca se
recoge en el ahora, sino
que se disgrega y diluye en cien direcciones que toma la imaginación.
De suerte que estamos
siempre 'pensando' —según, decimos— y no advertimos que estos
pensamientos nos hacen
dar vueltas en un círculo vicioso y que jamás nos proporcionan un
verdadero punto de partida.
Tan sólo mediante una comprensión atesorada de un. modo muy especial
podemos aumentar
el sentido de la vida como un todo, y así dejar una huella. En la
Sabiduría de Salomón se
compara la vida del hombre 'injusto' a un 'barco que no deja huellas
en el mar, o a un pájaro
que no deja huellas en el aire'. Este es el hombre del tiempo. 'En
cuanto nacemos, comenzamos
a acercarnos hacia el fin y no dejamos huella alguna'. Los justos, al
vivir 'en la
eternidad' dejan una huella, o sea que su huella está por encima y
sobre la reacción.
Kerikegaard comenta que en cuanto caía fuera de su 'entendimiento
religioso' se sentía como
si fuera un insecto. En la idea de la repetición, en la idea de querer
la repetición de las cosas,
halló un medio especial de acercarse a la vida, de dejar una huella.
Uno no debe estar siempre
tratando de evadirse de las cosas. Comenzamos a dejar una huella
cuando introducimos
nuevas actividades sobre la vida y así las recreamos continuamente por
medio de cierta clase
de esfuerzo. La vida es un laberinto en el que nos perdemos y no
podemos hallar salida
alguna. Nos consume el Minotauro porque no nos dejamos ninguna huella,
porque nos
perdemos de vista a nosotros mismos en cada momento, y olvidamos
desenrollar el hilo que
nos diera Ariadna.
Si dejamos una huella, podemos quizás en la recurrencia, encontrar a
algunas gentes más
temprano o más tarde que antes; o bien hasta puede cambiar el orden de
las cosas. Parte de
nuestra vida, de la que hemos obtenido todo cuanto es posible, puede
eslabonarse, por así
decirlo, de suerte que quede unida de una nueva manera, dejando
algunas más cortas, otras
más largas. Creo que las personas que nos son verdaderamente
significativas las conocemos
justamente cuando es posible conocerlas, o sea cuando estamos listos.
Si la vida crece como
un todo, podemos conocerlas antes —si es posible semejante cosa; o
bien, en cuanto nos sea
posible Debemos recordar que hay diferentes tiempos, o periodos, a
distintos niveles y que, en
última instancia, implican un proceso cósmico. Y toda esta gigantesca
maquinaria de ruedas
dentro de otras ruedas, puede hacer que algunas veces las cosas sean
posibles, y algunas veces
imposibles.
Si alguien tiene alguna significación para nosotros, semejante persona
puede o no quedar
influenciada por el hecho. Pero si hay un entendimiento especial en
común, la influencia será
mutua, y entonces el crecimiento de una quedará conectado con el del
otro. La inter-relación
de estas dos. personas no será entonces algo antojadizo y accidental
como lo son las
relaciones generales entre las gentes. Y en esta significativa inter-
relación debemos pensar
acerca de todos los diferentes aspectos y posibilidades de las
relaciones humanas. No
podemos pensar que sea un hecho solitario, aislado, porque en las
dimensiones superiores la
interconexión de la humanidad tiene que ser algo extraordinariamente
complejo. Podemos
suponer que cualquier relación significativa contendrá siempre
elementos muy emocionales
que, sin una comprensión especial y compartida en común, puede tomar
una forma muy
negativa y conducir a una violenta ruptura. Si esto llegase a ocurrir,
podemos imaginar que el
crecimiento de esta compleja inter-conexión llamada humanidad quede
impedida en ese
punto; en tanto que si la relación se establece, la inter-conexión
prosperará. Sin esta
comprensión especial, semejante forma de crecimiento de la humanidad
seria probablemente
imposible; pero yo diría más, diría que sería indudablemente
imposible. Cada organismo
crece de células separadas. Creo que en este sentido toda verdadera
relación es imposible sin
un entendimiento especial, compartido en común. Podemos imaginar que
si este crecimiento
tiene lugar en un punto de la humanidad, puede afectar todo el
organismo humano, en cierto
grado, aunque leve. Muchos de nosotros, como resultado de nuestras
reflexiones sobre la
vida, hemos llegado a la conclusión de que hay algo preciso que
retiene a la humanidad, algo
que no tiene conexión alguna con los acuerdos comerciales o con las
cuestiones políticas. No
puede pasar del estado en que se encuentra, y sigue dando vueltas y
más vueltas en el mismo
circulo. La civilización no puede pasar más allá de cierto punto. Se
le exige un crecimiento
mayor y parece incapaz de producirlo; siempre retrocede. Podemos
suponer que acá entran
estas cuestiones que llamamos una comprensión especial y relaciones
significativas; aún más,
es muy posible que haya cierto número de personas que tengan un deber
particular en este
sentido, y que encuentran una oportunidad especial a ciertos puntos de
la recurrencia general
de las cosas. Como ya lo he dicho, el diagrama egipcio me sugiere que
se indican cuatro
puntos en todos los ciclos de la vida. Por sobre todo es necesario
reflexionar sobre lo que se
quiere decir por 'comprensión especial', pues para lograrla hacen
falta ideas especiales, ideas
que pueden convertirse en nuevos elementos causales en la vida.
La vida en la Tierra es únicamente un trocito de la Totalidad, quizás
sí el más difícil de todos.

http://groups.google.com/group/secreto-masonico

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