Sin embargo, a Porfirio no le gustó la carrera religiosa y entró a
estudiar al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, que era la
máxima
casa de estudios del estado.
Tomó la carrera de abogado y aunque no la terminó inmediatamente
debido a la falta de recursos, la concluyó posteriormente. Mucho se
ha
dicho que Porfirio Díaz era un hombre inculto, cosa totalmente falsa,
pues además de tener una sólida base académica recibida en el
seminario, Porfirio Díaz era una persona muy disciplinada y
responsable, de modo que siempre fue un brillante estudiante y un
distinguido masón.
En efecto, Porfirio Díaz tuvo una intensa instrucción masónica.
Debemos de recordar que para el siglo XIX la masonería era una
institución muy seria que daba capacitación e instrucción a las
personas más brillantes de la sociedad, debido entre otras cosas, a
la
falta de espacios y oportunidades educativas de aquel entonces. En
la masonería Porfirio Díaz llegó a ocupar el grado 33, el nivel más
alto, y fundó la logia "Cristo No. 1" que actualmente es considerada
una de las más antiguas de Oaxaca. El nombre masónico de Díaz fue el
de "pélicano".
Fue en el año de 1843 cuando se inscribió como alumno regular en el
Instituto de Ciencias y Artes y en 1846 se alistó en la Guardia
Nacional y dejó la escuela para combatir la invasión norteamericana,
aunque no participó en la contienda armada. Sus biógrafos dicen que
Díaz lideró a un grupo compañeros estudiantes del Instituto de
Ciencias y Artes para luchar en contra de la invasión Norteamericana.
Posteriormente trabajó como zapatero y carpintero, sin embargo, más
tarde, en 1854 trabajó como bibliotecario en el Instituto.
En 1853, Antonio López de Santa Anna ocupó por undécima vez la
presidencia de la República. En diciembre de ese año vendió el
territorio de La Mesilla a los Estados Unidos.
Este hecho fue la gota que derramó el vaso y provocó que en el estado
de Guerrero se rebelaran algunos militares al mando de Juan Álvarez,
quien proclamó el Plan de Ayutla, en el que se desconocía a Santa
Anna
como presidente. Porfirio Díaz nuevamente se alista en el ejercito
para pelear por la patria y se une en la mixteca al general José
María
Herrera. Así inició su carrera militar, en la que alcanzó rápidos
ascensos, pues para el 22 de diciembre de 1856 era ya capitán de
infantería de la Guardia Nacional.
La capacidad militar era sobresaliente en Díaz. Sus cualidades de
atleta, hombre disciplinado e intuición nata, lo hicieron un enemigo
invencible. Porfirio Díaz ha sido considerado como "el soldado de la
patria", antes que político y estadista, Díaz era un militar de
convicciones y de una inquebrantable fuerza de voluntad y templanza.
Gracias a los principios recibidos en la masonería siempre luchó por
la causa liberal y le infligió importantes derrotas a los
conservadores y a las tropas invasoras francesas. El Soldado de la
Patria intervino en tres guerras: la Guerra Mexicano-estadounidense
(1846-1848); la guerra civil (1858-1860) entre liberales y
conservadores, llamada Guerra de la Reforma, en la que apoyó la causa
liberal de Benito Juárez y la guerra en contra de la intervención
francesa (1863-1867) en contra de Maximiliano I de Hamsburgo, enviado
por el emperador francés Napoleón III. La vida militar de Porfirio
Díaz fue apasionante, tuvo mas aciertos y victorias que derrotas y su
valor, inteligencia y capacidad le hicieron ser temido y respetado
por
sus adversarios.
El 22 de diciembre de 1859 el Presidente de la República le pide
especialmente al Gobernador de Oaxaca, que le otorgue a Diaz el
ascenso inmediato, por su magnífico desempeño en el ataque de
Tehuantepec, el 25 de noviembre del mismo año. El 23 de enero de 1860
Porfirio Díaz es derrotado en Mitla a manos de Cobos y en 1876 en
plena Revolución de Tuxtepec, sufre otra derrota al verse perdido en
el pueblo norteño de Icamole, donde estalló en llanto y por eso le
dijeron "El llorón de Icamole", aunque finalmente logró vencer a sus
enemigos.
El 30 de enero de 1860 se le nombra Jefe de la Brigada de la Sierra,
de la División de operaciones del Estado de Oaxaca. El 19 de abril
del
mismo año son reconocidos sus méritos militares con una mención
honorífica por el asalto y toma de la manzana inmediata al Convento
de
la Concepción en Oaxaca. El 5 de agosto de 1860 se vive una acción de
guerra dada en Oaxaca por la División del Estado, en cuya jornada
resultó herido el coronel Porfirio Díaz.
El 14 de julio de 1861 se le otorga nuevamente una mención honorífica
por el valor demostrado en la jornada de Jalatlaco y por lo cual se
le
recompensa con el grado de General de Brigada. El 28 de abril de 1863
nuevamente obtiene una mención honorífica por el combate del 25 de
abril en Puebla.
El 30 de junio de 1863 es nombrado por el Presidente como "General en
Jefe del Ejército de Operaciones".
Durante la guerra de Reforma Don Porfirio Díaz libró 12 batallas, fue
herido de gravedad, creó una policía secreta, sufrió peritonitis,
instaló una fábrica de municiones, se volvió experto en ataques
súbitos y emboscadas. Pero sobre todo desarrolló todas su cualidades
y
dotes de estratega y líder con sus oficiales y tropa. Una de las
características de Díaz es que a diferencia de la mayoría de
oficiales
de alto rango, él venía de cuna humilde y sabía tener trato con la
tropa y con el pueblo, de quien siempre recibió mucho apoyo en los
momentos más difíciles de su carrera militar.
Los frutos vendrían más tarde, en 1866, cuando su estrella militar
comenzase a brillar por encima de todas, sus triunfos de Jalatlaco,
Miahuatlán y La Carbonera resonarían en los campos liberales.
El 2 de abril de 1867 lograba en Puebla su victoria más importante
con
la que se derrota al ejército invasor francés.
En su vida sentimental Porfirio Díaz también fue un hombre
apasionado.
En 1867 desposó a una sobrina llamada Delfina Ortega Díaz, hija de su
hermana Manuela Díaz, fruto de esta unión nacieron una niña llamada
Luz y un varón llamado Porfirio. Manuela murió y se sabe que Porfirio
era un hombre amoroso y cariñoso con su familia. Se dice que su gran
amor fue una mujer de Tehuantepec llamada Catalina Romero que según
cuenta la anécdota un día lo escondió debajo de su falda cuando era
perseguido por sus enemigos.
Sea como fuere, Díaz aun siendo Presidente le daba especial
consideración y dice la leyenda que mandó que el ferrocarril pasara
al
lado de su casa. Catalina Romero fue una mujer muy peculiar, era una
brillante y prospera comerciante, fundó una escuela para señoritas y
realizaba frecuentes viajes a Europa.
Finalmente en 1881 se casó con una adolescente de 17 años llamada
Carmelita Romero Rubio, que fue su esposa hasta su muerte y con quien
vivó en matrimonio 33 años.
Su vida como político al principio no fue exitosa. Al término de la
invasión francesa Díaz se enfrenta por la presidencia a su paisano
Benito Juárez García (1867) saliendo derrotado y se recluye en la
Hacienda de La Noria a las afueras de la Ciudad de Oaxaca. En la
siguiente elección presidencial compiten Benito Juárez, Sebastián
Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, ninguno de los candidatos obtiene
mayoría y es el congreso que elige a Juárez (1871) Díaz se levanta en
rebelión militar con el Plan de la Noria pero la rebelión no
progresa,
pues Benito Juárez García muere súbitamente de una angina de pecho en
el Palacio Nacional (1872) y toma la presidencia Sebastián Lerdo de
Tejada.
Pero en el año 1876 Porfirio Díaz protagonizó una prolongada serie de
acciones militares y derrocó al presidente Sebastián Lerdo de Tejada,
asumiendo la presidencia de la República. Según la Constitución
mexicana, no podía permanecer en la presidencia durante dos mandatos
consecutivos por lo que tuvo que renunciar en 1880 aunque continuó en
el gobierno como Secretario de Fomento.
Fue reelegido en 1884 y consiguió la aprobación de una enmienda a la
Constitución que permitía la sucesión de mandatos presidenciales,
permaneciendo en el poder hasta 1911. Porfirio Díaz como estadista
logró consolidar el proyecto de nación que los criollos liberales-
federalistas-republicanos-masones-yorkinos iniciaron en los comienzos
del siglo XIX, después de la independencia de España en 1821.
El proyecto era crear una nación como las que surgieron en Europa a
principios del siglo XIX. Abrir las fronteras a los capitales
extranjeros, industrializar al país y modernizarlo. Esto se inició
con
la expropiación de las tierras de los más pobres y la explotación de
grandes masas de indígenas y campesinos.
Las haciendas, las minas y las fábricas comenzaron a crear la riqueza
esperada. La clase dominante se volvió sumisos operarios de los
grandes capitales que llegaban de Inglaterra, Estados Unidos, Francia
y Alemania. En este modelo de desarrollo las masas funcionaban solo
como mano de obra barata y con muy pocos derechos.
La cultura autóctona y originaria fue tomada como un problema y grave
retraso al progreso y la modernidad. El modelo económico, político y
cultural era importado especialmente de Francia. México crecía
económicamente, se extraía la riqueza de la naturaleza y de la mano
de
obra barata, pero el costo social fue muy alto y para 1910, el grupo
de poder económico del Norte apoyados por Estados Unidos pretenden
que
Francisco I. Madero, hijo de una de las familias más poderosas del
Norte y que acababa de llegar de Inglaterra al concluir sus estudios,
jugara como Vicepresidente en la siguiente reelección de Porfirio
Díaz.
Como Díaz no lo acepta como compañero de fórmula para la siguiente
elección, Madero funda el Partido Antirreleccionista y pierde. Se
inicia la revolución y Porfirio Díaz renuncia a la presidencia el 21
de mayo de 1911 y el 26 del mismo mes parte desde el puerto de
Veracruz hacia Francia, en donde muere el 2 de Julio de 1915 a la
edad
de 84 años. Sus restos descansan el cementerio de Montparnasse en
París.
Porfirio Díaz dejó dicho que deseaba que sus restos descansaran en el
Templo de la Virgen de la Soledad en la Ciudad de Oaxaca, México.
LOS HOMBRES DE LA REFORMA