Google Groups Home
Help | Sign in
(IVÁN): PARA DIOS, LOS QUE AMAN A JESUCRISTO SON INTEGROS
There are currently too many topics in this group that display first. To make this topic appear first, remove this option from another topic.
There was an error processing your request. Please try again.
flag
  1 message - Collapse all
The group you are posting to is a Usenet group. Messages posted to this group will make your email address visible to anyone on the Internet.
Your reply message has not been sent.
Your post was successful
Valarezo  
View profile
 More options Apr 15, 5:09 pm
Newsgroups: soc.culture.galiza
From: Valarezo <valare...@netzero.com>
Date: Tue, 15 Apr 2008 14:09:09 -0700 (PDT)
Local: Tues, Apr 15 2008 5:09 pm
Subject: (IVÁN): PARA DIOS, LOS QUE AMAN A JESUCRISTO SON INTEGROS
Sábado, 12 de abril, año 2008 de Nuestro Salvador Jesucristo,
Guayaquil, Ecuador - Iberoamérica

(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)

PARA DIOS, LOS QUE AMAN A JESUCRISTO SON INTEGROS:

Con justicia, abominación le son a nuestro Dios los perversos de
corazón, porque mienten siempre cada vez que abren su boca para hablar
belicosamente sólo lo que Satanás desea oír; pero los íntegros de
camino le son agradables perpetuamente, porque aman a su fruto de
vida, para caminar diariamente por el camino de la verdad y de la
justicia celestial. Además, el SEÑOR no desdeña al pecador o a la
pecadora en si, sino <<el espíritu de error que llevan en sus corazones
errados y profundamente equivocados en su andar por la vida de la
tierra>>, sin conocer el Espíritu de su Salvación Perfecta de sus almas
vivientes, su Hijo amado, ¡el Santo de Israel y de la humanidad
entera!

El camino del hombre le parece muy bien por donde va, pero su fin es
oscuro porque Dios no está en él, para bendecir cada paso de su vida,
en todos los lugares de la tierra; pues el camino del hombre, sin su
Dios, es de incertidumbre a incertidumbre, <<y jamás sabe cuando va a
tropezar con su mal eterno>>. Éste camino no le agrada en nada a
nuestro Padre Celestial ni a ninguno de sus seres muy sagrados en el
cielo, para que el hombre y la mujer de la tierra lo caminen, <<porque
les causa mucho daño en sus vidas cotidianas y en la vida de los suyos
también, para siempre>>.

Es por esta razón que nuestro Padre Celestial le ha dado al hombre del
paraíso y así también a cada uno de sus hijos e hijas, <<exclusivamente
el caminar de su Hijo amado, para que anden siempre agradándole a su
corazón muy santo>>, el cual requiere día y noche perfecta verdad,
justicia y santidad celestial de cada uno de ellos. Por lo tanto, sólo
el Señor Jesucristo es el camino, la verdad, la justicia y la vida,
<<el cual lleva al alma preciosa del hombre hacia su verdadero lugar
eterno>>, desde la tierra y hasta finalmente entrar de regreso al
paraíso, a su nueva vida infinita, llena de amor, paz, gozo, felicidad
y ante todo de salud celestial.

Ciertamente, éste es el camino angelical por el cual Dios creo al
hombre, <<para que lo caminase todos los días de su vida, en donde sea
que viva>>, ya sea en el paraíso, en la tierra o en su nuevo reino
celestial, por ejemplo; y fuera de este camino del paraíso, nuestro
Dios no quiere ver al hombre caminar jamás sin él. Porque éste camino
de Dios es un camino de amor y lleno de sus muchas y ricas
bendiciones; y, por tanto <<el amor de nuestro Creador es mejor que
nuestras mismas vidas>>, ya sea en la tierra o en el más allá, como en
el paraíso o como en La Nueva Jerusalén Gloriosa del cielo, por
ejemplo, eternamente y para siempre.

Pero el pecador no conoce ésta gran verdad celestial en su vida, por
eso peca a cada instante su corazón; es más, <<él está completamente
ciego a esta verdad del paraíso para su alma eterna>>, como cuando
vivía en el vientre de su madre, rodeado de tinieblas y sin jamás
poder ver ni menos saber nada más allá de su nariz. Entonces el
pecador sin entendimiento por nada, pues camina sobre toda la tierra
paso a paso, como el ciego que nació sin sus ojos o sin su vista
normal, por lo tanto <<jamás conoce de donde viene, ni hacia donde va>>;
puesto que todo es oscuridad y sin entendimiento alguno en su corazón
y en su mente también.

Y ninguno de nosotros debería ser así jamás, porque nuestro Redentor
vive, sentado a la diestra de nuestro Padre Celestial que está en los
cielos, <<para orar por cada una de nuestras necesidades día y noche y
sin cesar, para que jamás nos falte la protección sobrenatural de su
nombre muy santo y del bien del cielo y de la tierra>>. Empero, el
pecador vive totalmente perdido entre sus propias tinieblas, para
volver a tropezar una vez más, en algo que le hará más daño que antes
o hasta quizás perder su vida fatalmente, por ejemplo, en el hoyo de
la muerte; y, además el pecador vive así siempre, <<porque jamás ha
conocido la verdadera vida, en la cual fue creado inicialmente>>.

Ciertamente, el que camina por el camino de su pecado, pues entonces
<<no sabe vivir porque ya murió años atrás, como con Adán y Eva en el
paraíso>>; y, además como va a saber vivir <<si realmente jamás ha
conocido su propia vida, la verdadera vida del reino de los cielos>>,
como lo mencione anteriormente, ¡a nuestro Señor Jesucristo! Porque
los hombres y así también las mujeres fueron creados por las manos de
Dios en su imagen y en su semejanza celestial para vivir la vida, no
la del pecado, sino la otra vida, <<la verdadera del cielo, es decir,
vivir la vida de Dios y la de su Hijo amado, su Árbol de vida eterna,
¡nuestro Señor Jesucristo!>>.

Y el hombre, y así como la mujer también, va sufriendo a toda hora del
día, sin tener un momento de paz y de amor en su corazón, <<porque no
conoce a Dios aún, ni a su palabra viva, ni menos los grandes
beneficiosos de comer, en oración siempre, de los frutos saludables y
llenos de poderes del Árbol de Dios>>. Así, nuestro Dios lo ve desde
lejos como siempre y lo quiere ayudar, para que sienta tan solo un
toque de la verdadera vida que debería conocer para vivirla ya en la
tierra, por medio de su Jesucristo; pero si él no se deja, como Adán,
<<entonces nuestro Dios jamás podrá hacer nada por él ni por ninguno de
los suyos tampoco>>.

A no ser que levante su vista al cielo, en vez de estar mirando hacia
abajo por el poder de su pecado y, <<entonces vea con sus propios ojos
la gloria de Dios>>, la cual le ha estado hablando a su corazón desde
siempre, como desde el día que vio la luz del día por vez primera, por
ejemplo. Porque nuestro Dios desea que el hombre levante su cabeza y
le mire a Él, en su corazón y en su espíritu humano, por medio de su
Espíritu de fe, del nombre sagrado de su Jesucristo, <<para que
entonces Él lo pueda ayudar a cada momento de su vida, porque los que
miran a Dios, por medio de Jesucristo, son ayudados inmediatamente>>.

Es por eso que es muy bueno caminar a toda hora del día y de la noche
con el Señor Jesucristo guardado en el corazón, para protección y para
bendición constante de nuestros espíritus, de nuestras vidas y de cada
afán que emprendamos en nuestros corazones, por ejemplo, <<porque es el
SEÑOR quien nos hace prosperar en todo tiempo y siempre>>. Ciertamente,
nuestro Dios hará progresar los pasos de tu vida por toda la tierra,
pero sólo si crees en tu corazón y así confiesas el nombre bendito de
su Hijo amado, <<para que poderes de maravillas, milagros y prodigios
gloriosos del cielo y de la tierra abunden en tu vida y en la vida de
los tuyos, también>>. Porque eso es Dios en tu vida con su Jesucristo,
milagros tras milagros, <<para ayudarte a vivir y a crecer en su imagen
y en su semejanza celestial, para gloria eterna de su nueva vida
venidera del cielo y de la tierra, también>>.

Éste es el camino del paraíso y de la tierra también, para andar
siempre de milagro en milagro, de maravilla en maravilla y de prodigio
en prodigio, <<para que nuestras vidas sean bendecidas y prosperadas
siempre y la de los demás, también, en toda la tierra, para gloria y
honra del nombre y de la palabra viva de nuestro Padre Celestial>>. Por
ello, nuestro Padre Celestial nos llama día y noche, aunque estemos
caminando por el camino del pecado y de la maldad de Adán y Eva, por
ejemplo, <<para que despertemos ya, sólo en la luz viviente de su Árbol
de vida eterna>>, ¡nuestro Señor Jesucristo! En la medida en que,
<<hemos sido creados para despertar y vivir en la luz de nuestro Señor
Jesucristo>>, el único Salvador posible de nuestras almas infinitas, en
el paraíso, en la tierra y así también en la nueva era venidera.

Porque esta es la gloria de nuestro Padre Celestial en el cielo y así
también en todos los lugares de toda la tierra, para que el hombre la
reciba en su corazón y la confiese con sus labios, <<para que entonces
haya una relación constante entre el cielo y la tierra y sólo sea todo
bendición tras bendición para vivir la vida>>. Entonces <<ésta gloria de
nuestro Dios es que su Hijo amado ha descendido del cielo>>: como el
Hijo de Dios, como el Hijo de David, como el Cordero Escogido, como el
sumo sacerdote del cielo y de la tierra, como el gran rey Mesías, para
ser la luz del mundo entero, para los que viven en tinieblas entonces
vean su luz.

Por lo tanto, <<sólo el Señor Jesucristo es la verdadera luz del
hombre>>, como su única luz de su corazón y la de los ojos de su cara
también, por ejemplo, para que vea siempre por donde va en todos los
días de su vida por toda la tierra y hasta aún más allá de la nueva
eternidad celestial también. Y así él jamás ni ninguno de los suyos se
tropiece con Satanás ni con alguno de sus ángeles caídos ni menos con
la gente de la mentira eterna, para mal de su vida o para mal de la
vida de los demás también; supuesto que Satanás anda como león
rugiente, <<porque tiene hambre y sed, para ver a quien devorar
salvajemente>>.

Y Satanás sólo puede atacar y devorar la vida, como él sólo lo sabe
hacer a sus victimas comunes a diestra y siniestra, como a los que no
aman a Dios en su corazón, por medio del fruto del Árbol de la vida
eterna del paraíso, su Hijo amado, ¡nuestro Salvador Jesucristo! Y,
además nuestro Padre Celestial no creo al hombre o la mujer para que
sea comida en la boca de las bestias salvajes del mundo entero ni
menos de Satán, <<sino para que vivan con Él, siempre llenos de la
bendición infinita del Espíritu de la sangre y de la vida gloriosa de
su Árbol de vida eterna>>, ¡nuestro Señor Jesucristo!

Porque esto fue lo que le dijo a Adán en el paraíso: Aquí está tu
comida y tu bebida, pues come de él, para que vivas infinitamente con
tu Dios y Fundador de tu vida y la de tu linaje humano también; dado
que si nosotros comemos del fruto de la vida, <<entonces nuestro Dios
se puede alimentar de nosotros también>>. Es decir, que nosotros somos
en si la comida de Dios, si le obedecemos en su Jesucristo, así pues
como él es la comida de nuestro corazón, de nuestro espíritu, alma y
cuerpo humano día y noche en la tierra y en nuestras nuevas vidas
infinitas igual, de su nuevo reino venidero, por ejemplo. Además,
nuestro Padre Celestial con cada uno de nosotros <<se siente siempre
lleno en su corazón y en su alma santísima también>>, es decir, si tan
sólo le somos fieles a él en nuestros corazones día a día, por medio
de su Árbol de la vida eterna, ¡su Jesucristo Infinito!

Fue por esta razón, más que ninguna otra, que el Señor Jesucristo les
decía a sus apóstoles: Yo soy el pan del cielo, el que come de mí, no
volverá a tener hambre jamás. Y el que tome de mi sangre, no volverá a
tener sed jamás, en esta vida ni en la venidera, para siempre. Y
habiendo declarado estas palabras muy verdaderas en el cielo y así
también en todos los lugares y tiempos de la tierra, <<entonces los
apóstoles comieron del pan, el cual Jesucristo había partido con sus
manos; y también bebieron de la misma copa de vino del Señor
Jesucristo, con la cual había orado y dado gracias a Dios por ella>>.

Porque la copa de vino, por la cual nuestro Señor Jesucristo levanto
al cielo y dio gracias a Dios por ella, <<es su misma sangre santa y
expiatoria, para perdonarnos y volvernos a dar vida en abundancia>>,
para jamás volver a vivir en el pecado ni en sus tinieblas eternas,
sino en el Espíritu de la nueva vida infinita de Dios. Por lo tanto,
nuestro Padre Celestial sólo desea que el hombre camine siempre hacia
su Hijo amado, su Árbol de la vida eterna del paraíso y así también de
toda la tierra, <<para que coma y beba de sus frutos diariamente, y
deje de tener sed y hambre en todo su ser viviente, para siempre>>.

Porque en el día que Adán y Eva no comieron ni bebieron del Árbol de
la vida, <<pues entonces comenzaron a tener sed y hambre de Dios y de
su voluntad sagrada en sus corazones eternos>>, como nunca antes; y <<es
ésta misma hambre y sed la que mata al hombre cada día, ¡si Jesucristo
no es en su vida ya!>>. Y si verdaderamente deseas parar de sufrir y
hasta de morir cada día y hasta que finalmente, y sin que te des
cuenta por nada, caes en tu lugar eterno del infierno, <<pues ama a
Jesucristo en tu corazón antes que nada para ascender al paraíso>>, a
donde Dios mismo te llevo a conocer la vida eterna por vez primera.

Porque sólo los frutos del Árbol de Dios son de amor, paz, felicidad,
gozo y vida en abundancia, para enriquecer la vida de cada hombre,
mujer, niño y niña de la humanidad entera, comenzando con Adán y Eva
en el paraíso, por ejemplo. Aquí está tu verdadera vida, <<la cual tu
corazón y tu alma siempre han buscado desde el comienzo de tus pasos
por la tierra, para alcanzarla y jamás volverla abandonar>> (como
nuestros antepasados lo hicieron en el paraíso, como en un día de
mentiras y de desobediencia total a nuestro Creador Celestial).

Hoy puedes muy bien recordar ésta vida perdida que se te quedo en el
paraíso, para recuperarla una vez más, y esta vez para siempre, <<sólo
con el Señor Jesucristo en tu corazón, en un momento de fe y de
oración ante nuestro Padre Celestial que te ve todos los días de tu
vida, desde el reino de los cielos>>. Hoy puedes muy bien volver a la
vida eterna perdida del paraíso, y con mayores glorias que antes,
<<gracias a nuestro Jesucristo, para no sufrir ni morir más, sino para
vivir la felicidad eterna de tu alma infinita, como jamás tu corazón
lo ha soñado, como desde el día que naciste en la tierra, por
ejemplo>>.

Además, ésta comida del Árbol de la vida jamás cesa, <<sino que siempre
está disponible para todo aquel que desee tomar parte de ella, en el
paraíso y así también en la tierra y en La Nueva Jerusalén Santa y
Perfecta del cielo, por ejemplo>>, en donde todo es paz y gloria para
el corazón de Dios y del hombre igual. Pero, desdichadamente el hombre
no sabe nada de estas grandes y profundas verdades del paraíso y de su
Salvador, <<porque la luz de su corazón y la de sus ojos son
tinieblas>>, como las mismas tinieblas que hicieron a Adán y a Eva
ciegos delante de Dios y de su Árbol de la vida, para que no coman de
Jesucristo jamás. (Es por eso que hay tantos rebeldes a nuestro Padre
Celestial y a su Jesucristo, su unigénito, en toda la tierra, por el
error de ceguera espiritual de Adán y Eva en el cielo.)

Para que de esta manera ninguno de ellos, ni sus descendientes, coman
ni beban de Jesucristo jamás, sino que se alejen cada vez más de su
presencia santa e infinitamente gloriosa para sus almas eternas, en
esta vida y en la venidera también; y así se pierdan sus almas eternas
en el infierno, <<llenas de sed y de hambre de Dios>>. Y éste es el
camino malo, el cual lleva al corazón y al alma preciosa del hombre y
de la mujer de ceguera en ceguera espiritual aún más profunda, <<para
que caigan en su mal eterno y no vuelvan a tener una oportunidad más,
para caminar por el camino que agrada a Dios y hacia el fruto de la
vida, ¡nuestro Jesucristo!>>.

Porque todo aquel que en su diario andar de su vida come y bebe en
oración, de los frutos del Árbol de Dios, nuestro Señor Jesucristo,
<<entonces comenzara apreciar mucho desde ya la vida eterna y cada una
de sus más ricas bendiciones de Dios y de su Espíritu Santo>>, para
jamás volver a tener sed ni hambre de Él infinitamente. Porque la
verdad es que cada vez que sientes que tienes sed o hambre de algo, y
en si no sabes lo que es, <<pues es sed y hambre del fruto de la vida
eterna, para satisfacer por fin en tu corazón y en toda tu alma
viviente: toda verdad y justicia de nuestro Dios que está en los
cielos>>.

De hecho ésta es la única vida eterna, la cual nuestro Creador le da
al hombre de toda la tierra, <<si tan sólo se acerca a Él, de ahora en
adelante, en el espíritu de fe, de su Hijo amado>>, el único Árbol de
la vida posible del paraíso, de la tierra y del nuevo reino venidero
también, en la eternidad. Porque <<sólo nuestro Señor Jesucristo es
nuestra verdadera bebida y nuestra verdadera comida del cielo y de la
nueva vida eterna, la cual su corazón ansía y busca desde tiempos
atrás>>, como el maná de los hebreos en el desierto, para alimentar
nuestros espíritus y cuerpos humanos, en la tierra, en el paraíso y
así también en La Nueva Jerusalén Celestial.

Porque el verdadero maná de Dios <<es la comida y bebida que descendió
del cielo, como del corazón de nuestro Dios, como de su vientre y alma
santísima, por ejemplo>>, para alimentar nuestros corazones y nuestras
vidas día a día en la tierra y en la nueva eternidad venidera, por
medio de su Hijo amado, ¡nuestro gran rey Mesías, el Cristo! Es más,
el maná del cielo el cual los hebreos comían cada día en si, <<era su
mismo gran rey Mesías, de su cuerpo y de su sangre expiatoria e
inmolada para enmienda de pecados para la humanidad entera>>, para que
todos vivan y no sufran más los males del pecado ni la muerte eterna
del infierno, eternamente y para siempre.

Además, el SEÑOR los llevo a los hebreos, al salir de Egipto una noche
en apuros, por el desierto hostil y sin vida alguna, camino a Canaán,
a la Tierra Prometida a sus antepasados, <<para que coman y beban
solamente de su Árbol de la vida eterna, su Ángel Glorioso, su gran
rey Mesías>>, ¡nuestro Señor Jesucristo! Pues Dios hizo dulce las aguas
amargas de Mara, e hizo también, milagrosamente, que Moisés hiciera
brotar agua de la roca y, además comían comida del cielo cada día <<y
sólo hasta que entrasen a la Tierra Prometida, la cual fluye leche y
miel del Árbol de la vida del gran rey Mesías de todos los tiempos>>,
¡el Hijo de David!

Porque en la Tierra Prometida iban a comer y a beber de la verdadera
comida y de la verdadera bebida del cielo, <<sólo para salud y vida
eterna de sus corazones, de sus espíritus y de sus nuevos cuerpos
glorificados infinitamente>>, ¡en el nombre misterioso y milagroso del
SEÑOR! Y <<ésta comida y bebida de los hebreos, y así también de las
naciones de la tierra, es nuestro Señor Jesucristo>>, el Hijo de David,
el Rey de reyes y Señor de señores, para gloria y para honra infinita
de nuestro Padre Celestial que está en los cielos.

Es por eso que <<nuestro Padre Celestial desaprueba a los que caminan
día y noche lejos de sus caminos muy santos e infinitamente gloriosos
del reino de los cielos y de su paraíso muy amado>>, como el caminar
santísimo de su Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo, para gloria y
para honra de su nombre honrado e infinitamente intocable por el
pecado. Porque sólo el camino de su Hijo amado es que realmente le
agrada a nuestro Padre Celestial y a su Espíritu Santo también, <<para
satisfacer toda justicia constantemente, porque está lleno de las
maravillas, milagros y prodigios de su nombre infinitamente bendito>>,
para bien del corazón y del alma de todos los hombres, mujeres, niños
y niñas de toda la tierra.

Pues el que camina por el camino de su Jesucristo, <<entonces está
caminando en el cielo, en el paraíso o en La Nueva Jerusalén Santa y
Gloriosa del más allá>>, para nuestro Padre Celestial y para su
Espíritu Santo (aunque no lo veas, ni lo creas así aún en tu corazón);
pero es así definitivamente, porque Dios mismo lo manifestó primero.
Además, nuestro Padre Celestial jamás ha mentido, <<sino que siempre le
ha dicho toda la verdad al corazón del hombre de toda la tierra mucho
antes que muera>>, y regrese su cuerpo al polvo de donde lo levanto en
el día de su creación con sus manos muy santas, para gloria y para
honra de su Árbol Celestial, ¡nuestro Señor Jesucristo!

Porque nuestro Señor Jesucristo les declaro a sus apóstoles y
discípulos, por ejemplo, asegurándoles: Si creen en mi, como los
ángeles del cielo, entonces ya no son de este mundo en donde han
nacido y viven, sino del mundo nuevo del más allá, para vivir por
siempre felices con su Padre Celestial y con sus huestes angelicales.
Es decir, que nuestro Padre Celestial nos ha dado del espíritu de fe,
de los ángeles del cielo, para creer en nuestros corazones, <<así como
los ángeles creen día a día para vida eterna y para alcanzar sus más
gloriosas bendiciones de siempre>>, en el único Árbol de la vida eterna
de la vasta creación de Dios, ¡nuestro Salvador Jesucristo!

Porque todo hombre, mujer, niño y niña fueron creados en las manos de
Dios, en el día de su creación en el cielo, <<para que vivan en un solo
Espíritu con él y con su Árbol Redentor, el Mesías, rodeado por
siempre de sus huestes angelicales>>, para conocer sólo la paz, el
amor, la justicia y su gloria infinita, para siempre. Para que de esta
manera conozcan únicamente la verdad de su Creador, la cual llena sus
corazones y sus espíritus humanos de bendiciones gloriosas, llenas de
maravillas, prodigios, milagros de cada día <<para sanar sus cuerpos y
llenarlos de toda clases de alegrías y felicidades incomparables, por
la abundancia de las cosas que nuestro Dios les dará diariamente y por
siempre>>.

Porque nuestro Padre Celestial es el dador alegre de nuestras vidas,
si tan sólo le somos fieles a Él, por amor a su Hijo amado, ¡nuestro
Señor Jesucristo! Es más sólo nuestro Señor Jesucristo es la alegría,
el gozo y la paz del corazón y del alma santísima de nuestro Padre
Celestial, y así también como él mismo únicamente lo es de cada uno de
nosotros, en nuestros millares, en toda la tierra, hoy en día y por
los siglos de los siglos. En verdad, el hombre, la mujer, el niño y la
niña de toda la tierra, siempre han perdido muchas bendiciones
grandiosas para morirse enfermos por nada, <<porque no caminan por el
camino de Dios y de sus ángeles fieles, el camino del progreso por la
verdad, la justicia y de la vida infinita, nuestro Árbol de la vida>>,
¡el Señor Jesucristo!

Ciertamente, todo aquel que camina como Jesucristo camino por Israel,
en reverencia y en amor intimo de su corazón hacia Sus Diez
Mandamientos Sagrados, <<entonces las ventanas del cielo han de estar
abiertas continuamente para él o para ella>>, y así oír sus oraciones y
sus peticiones constantemente, para llenar sus vidas de todo lo que
necesiten de él cada día. Porque todo lo que le duele al hombre, la
mujer, el niño y la niña, <<es porque necesita ser lleno su corazón, su
alma y su cuerpo constantemente día y noche del bien del cielo>>, como
de los frutos espirituales del Árbol de la vida y de los dones
maravillosos del Espíritu Santo de Dios también, por ejemplo.

Porque nuestro caminar por la vida de toda la tierra, en si, <<necesita
poderes sobrenaturales del cielo>>, como de su Espíritu Santo y como de
su Árbol de la vida, además de nuestro Padre Celestial y de sus
ángeles gloriosos también, <<para sólo entonces poder vivir nuestras
vidas normales de cada día y sin el mal fastidioso de Satanás>>. Por
ello, nuestros corazones, cuerpos y espíritus humanos, <<requieren
riquezas del cielo>> y más no pobrezas del mundo de los muertos del más
allá, como del infierno, por ejemplo, dado que nosotros fuimos creados
en las manos de Dios, <<para ser ricos y sólo en Jesucristo>>; sin
embargo, Satanás nos ataca para hacernos pobres, para su reino de
pobreza eterna.

Ciertamente, nuestro Padre Celestial es rico infinitamente, <<meramente
para los que son ricos con él, y exclusivamente en el Espíritu de la
sangre y de la vida gloriosa y sumamente honrada de su Árbol de la
vida eterna, su Hijo amado>>, ¡nuestro Salvador Jesucristo! Es por esta
razón que la predicación de Dios y de su unigénito, nuestro
Jesucristo, es de suma importancia en toda la tierra, <<para no sólo
enriquecer tu vida, sino también las de tus muy amados>> (como tus
hermanos y hermanas, como tus hijos e hijas y en fin toda tu familia y
amistades, también); y así juntos caminen con Jesucristo siempre.

Y sin el Árbol de la vida instalado en el corazón del hombre,
<<entonces para nuestro Dios y así también para su Espíritu Santo nadie
podrá ser verdaderamente rico delante de él y de sus huestes
angelicales>> en el paraíso, en la tierra, ni menos en la nueva vida
infinita de La Nueva Jerusalén Santa y Perfecta del cielo. Porque <<el
Señor Jesucristo es la única verdadera riqueza solvente>> del hombre,
de la mujer, del niño y de la niña en el cielo y en la tierra; es
decir también que nuestro Señor Jesucristo es en si mucho más rico que
todo el oro, la plata, las joyas y piedras preciosas del mundo entero
y del reino de los cielos igualmente.

Efectivamente, ésta es una riqueza que ni aún el ángel más glorioso y
poderoso del reino de Dios posee libremente, porque nuestro Padre
Celestial le dio a su Hijo únicamente al hombre de la tierra, <<para
derramar del Espíritu de inmensas riquezas de su cuerpo, de su sangre
y de su vida sumamente honrada y glorificada en Sus Diez Mandamientos
Eternos>>. Es por eso que todo aquel que camina con el Señor Jesucristo
en su corazón, <<entonces está caminando su vida por la tierra
intachablemente a Los Diez Mandamientos de Dios y de Moisés, por
ejemplo>>, para ser bendecido ricamente en todo y sin parar jamás, cada
día en la tierra y para siempre en el cielo también.

Además, <<nuestro Señor Jesucristo es lleno de energías sobrenaturales
por su sangre expiatoria>>, para perdonar pecados, para sanar el alma y
el cuerpo del hombre, de la mujer, del niño y de la niña, con tan sólo
invocar su nombre santísimo, en un momento de oración y de fe, de
delante nuestro Padre Celestial y de los ángeles del cielo. Porque los
ángeles del cielo, así también su Espíritu Santo, <<son testigos fieles
de que nuestro Padre Celestial oye nuestras oraciones, ruegos,
peticiones e intercesiones>> y nos bendice abundantemente con cada una
de las cosas que le pidamos a Él (y hasta de lo que no le pedimos
también), sólo en el nombre sagrado de su Hijo amado, ¡nuestro
Salvador Jesucristo!

Porque todo lo que sube al cielo, sólo puede subir por medio de
nuestro Señor Jesucristo, <<y sin Él entonces nada puede entrar al
cielo ni menos a la presencia sagrada de nuestro Padre Celestial y de
su Espíritu Santo>>, por ejemplo. Así pues también todo lo que baja del
cielo, sólo puede bajar por medio de nuestro Señor Jesucristo, <<y sin
Él nada de nada podrá jamás bajar del cielo para llenar nuestros
corazones de riquezas y así bendecir nuestras vidas cada día y para
siempre en la nueva eternidad venidera del nuevo reino de Dios, como
en La Nueva Jerusalén Celestial>>.

Pero los rebeldes, como los que no le aman a él, o no le pueden amar
por medio de su fruto de vida eterna, como se lo pido a Adán, por
ejemplo, en su primer día de vida en el paraíso, <<entonces nuestro
Padre Celestial no les desea ningún mal, sino que espera pacientemente
que se arrepientan de su error eterno>>. Porque el que no le ama a Él,
como el Dios Creador del cielo y la tierra, por medio de su fruto de
vida, su unigénito, <<entonces vive en su error eterno de la pobreza
del mundo de los muertos, como Adán y Eva en el paraíso, quienes
tuvieron que alejarse de las riquezas del cielo por creer a Satanás>>.

Es por eso que sólo los que caminan con el Señor Jesucristo en sus
corazones, entonces pueden reclamar las riquezas del paraíso y del
reino de los cielos, <<las cuales legalmente les pertenecen a cada uno
de ellos, en sus millares, de todas las familias de la tierra>>; por
eso, el que no camina con el Señor Jesucristo, <<entonces es
absolutamente pobre y mísero>>. Y los no creyentes de corazón, como los
que no aman a nuestro Padre Celestial, ni a su Espíritu Santo ni a su
Hijo amado, nuestro Salvador Jesucristo, entonces <<no tienen vida
eterna>>; por lo tanto, ninguno de ellos tiene nada de nada en el cielo
ni en La Nueva Jerusalén Santa y Perfecta del cielo, para siempre.

Porque lo primero que se va ver al entrar al cielo, como en el día que
cada uno de nosotros entre a la nueva vida eterna, <<ha de ser la
presencia gloriosa del Árbol de la vida, como el Cordero Escogido de
Dios o como el Hijo de David, el Santo de Israel y de la humanidad
entera>>, ¡nuestro Salvador Jesucristo! Es por eso que estamos llamados
por Dios, como llamo a Adán y a Eva en el paraíso, ha caminar por
siempre con Él, pero sólo con su Hijo amado, el único Salvador posible
de nuestras almas infinitas, <<porque sin Él nadie podrá conocer a Dios
jamás>>; por ende, el Señor Jesucristo debería ser primero siempre en
nuestro diario vivir

Para que entonces le puedan conocer en sus corazones al Creador
Celestial, como su único Dios del cielo y de la tierra, <<para que sus
pasos por la vida sean guiados diariamente por los poderes
sobrenaturales de su Espíritu Santo>>, y siempre hacia él, el cual es
el único camino que conduce hacia su Árbol de la vida, ¡nuestro
Salvador Jesucristo! Ya que, no hay otro camino que conduce a Dios,
para los pasos del hombre del paraíso, de la tierra o de La Nueva
Jerusalén del cielo, <<sino no es sólo Jesucristo con nosotros>>. Porque
todo aquel que se acerque a su Dios, ha de encontrar a su Creador al
lado de su Árbol de la vida como siempre; o mejor dicho, nuestro Señor
Jesucristo estará sentado a su diestra del trono celestial, <<para así
interceder por sus bendiciones cotidianas por cada uno de sus fieles
hermanos y hermanas de las familias del mundo entero>>.

Y esto ha de ser así con cada uno de ellos, igualmente como nuestro
Dios trazo los pasos de su Hijo amado por Israel, para que siempre le
sirva a él, haciendo su voluntad constantemente, <<para que los que
están en las tinieblas pues entonces vean la luz del cielo, y
despierten de sus profundas muertes eternas del más allá>>. Porque los
que caminan sin el Señor Jesucristo en sus corazones, <<entonces están
dormidos y sus vidas son vulnerables a Satanás y a cada uno de sus
espíritus infernales>>: como maldiciones y enfermedades terribles del
mundo de los muertos, por ejemplo; pero los que están con Jesucristo,
<<entonces lo ven todo muy bien en sus vidas y nada les falta jamás>>.

Por lo tanto, los que creen en el Señor Jesucristo, pues entonces
caminan día y noche en la luz de la vida santísima de nuestro Creador
que está en los cielos, <<para jamás tropezar con ninguno de los males
de Satanás ni de sus ángeles caídos ni mucho menos con las gentes de
la mentira eterna>>, como lo mencione anteriormente, por ejemplo.
Porque los que siempre ven tinieblas, como en cada día de sus vidas,
<<es porque viven con Satanás>>, pues entonces sufren males terribles,
enfermedades rebeldes y hasta incurables también, para que caigan ya y
muerdan el polvo de la muerte eterna, en el infierno.

Y así jamás vuelvan a ver la luz del día ninguno de ellos, porque en
el más allá sin el Señor Jesucristo ya no hay luz en ninguno de sus
nuevos días eternos, sino sólo más tinieblas para atormentar sus vidas
infinitamente, es decir, <<que viven pobres todos los días de sus
vidas, porque son ciegos y no ven las riquezas eternas>>. Ahora, si
caminas con el Señor Jesucristo has de ser siempre rico, pero sino
<<morirás en pobrezas eternas de tu corazón y de tu alma infinita,
también, en la tierra y en el infierno candente e infinitamente
tormentoso del más allá>>, como cualquier pecador, vil y mentiroso a si
mismo y a su Dios que está en los cielos.

Por ello, no vivas más en el pecado, sino mata al pecado de tu vida
con los poderes sobrenaturales de la fe de tu corazón, <<por la sangre
santísima y expiatoria del Árbol de la vida, el Salvador de Israel y
del mundo entero>>, ¡nuestro gran rey Mesías, el Cristo! Porque la
verdad es que los que ven constantemente la luz de Dios, la cual es su
Árbol de vida eterna del paraíso y de nuestras vidas humanas también,
<<entonces viven confiados de su Creador y, por tanto disfrutan de cada
una de sus ricas y gloriosas bendiciones del cielo y de la tierra,
para que no les falte ningún bien jamás>>.

Porque todas las cosas que nuestro Padre Celestial ha creado en la
antigüedad y recientemente también, <<ha sido realmente por amor a los
que caminan día y noche en el camino que conduce siempre hacia su
Árbol de la vida eterna del paraíso>>, ¡nuestro Salvador Jesucristo!,
<<para que coman y beban de él a toda hora de los días de sus vidas>>.
Por esta razón, nuestro Señor Jesucristo les dijo a sus apóstoles: Si
me voy, entonces iré a preparar nuevas mansiones celestiales para cada
uno de ustedes, para que donde yo esté, pues entonces ustedes también
estén conmigo para siempre, y así vean mi gloria infinitamente.

Por lo tanto, sólo nuestro Señor Jesucristo es la gloria de nuestro
Padre Celestial que Adán y Eva vieron en el paraíso, <<y así también lo
es para con cada uno de todos nosotros, en todos los lugares de la
tierra>>, comenzando con Israel primeramente, eternamente y para
siempre. Y mayor gloria de Dios que nuestro Señor Jesucristo no la hay
en el cielo ni en la tierra; porque si existiera una gloria mayor para
el corazón de nuestro Padre Celestial, que no sea nuestro Señor
Jesucristo, <<entonces hace tiempo nos lo hubiese anunciado>>; por ende,
sólo nuestro Señor Jesucristo es la única gloria de Dios y del hombre
también.

En otras palabras, nadie puede alumbrar los pasos del hombre, de la
mujer, del niño ni de la niña en el paraíso, ni en la tierra ni en La
Nueva Jerusalén del cielo, <<sino es sólo el Espíritu de la sangre y de
la vida gloriosa de su Hijo amado>>, ¡nuestro Salvador Jesucristo!
Porque nuestro Señor Jesucristo es la luz que le prometió a sus
siervos fieles de la antigüedad, para que dejen de ser pobres sino
sólo ricos en él y, además <<el cual vendría a ellos en su día señalado
sólo por Él, como el Mesías, para que los que están en las tinieblas,
entonces vean la luz hacia las riquezas eternas>>.

Porque todo aquel que camina en las sombras de las tinieblas de su
pecado por toda la tierra, en verdad vive de pobreza en pobreza,
porque su corazón es ciego y así también sus ojos, <<para no ver los
frutos del Árbol de la vida y alcanzarlos, para saborearlos con su
boca y con su alma infinita también, como Dios manda>>. Pero por otra
parte, los que caminan en la luz del Señor Jesucristo, entonces
siempre están satisfechos sus corazones y sus almas infinitas también,
porque ven lo que Dios les da continuamente y, por tanto <<son suplidos
abundantemente día y noche de los frutos de la vida eterna del Árbol
de Dios, su unigénito>> ¡nuestro Señor Jesucristo!

Entonces sólo nuestro Señor Jesucristo es la luz de nuestra vida, de
nuestra alegría, de nuestra paz, de nuestra sabiduría, entender e
inteligencia de las cosas de nuestro Dios, por lo tanto <<él mismo nos
guiara diariamente en su luz hacia las riquezas infinitas de la tierra
y del cielo>>, para no volver a conocer la escasez de nada jamás. Hoy,
los que tienen al Señor Jesucristo en sus corazones, <<no carecen jamás
de ninguna riqueza de Dios>>; pero los que tienen a Satanás en sus
vidas, aunque no lo vean así, <<pues carecen de todas las cosas para
pronto morir de sed y de hambre en el infierno>>; por ello sólo Dios es
rico con Jesucristo en nuestras vidas cotidianas.

Pero para esto tienes que creer en tu Creador Celestial, únicamente
por medio del Espíritu Santo de la fe eterna, en su Hijo amado, <<como
su Cordero Inmolado, como su Árbol de la vida y de la salud de tu
corazón y de tu alma viviente, en la tierra y así también en el
paraíso, eternamente y para siempre>>. Y sólo entonces nuestro Creador
y la luz infinita de su Árbol de la vida será la luz de la felicidad y
del gozo de tu corazón, en esta vida y en la venidera también, <<para
jamás volver a conocer a Satanás ni sus pobrezas eternas, sino sólo a
tu Dios y a sus riquezas insondables con Jesucristo en tu vida>>.

Y si hoy puedes hacer al Señor Jesucristo la luz de tu vida, pues
entonces, por lo que más ames en el mundo, <<pues hazlo sin esperar ni
un sólo momento más lejos de Él y de su gloria saludable>>, para tu
corazón y para cada día de tu nueva vida en la tierra y en el nuevo
reino angelical. Porque todos sufren y mueren a todas horas del día,
<<visto que Dios no está en sus vidas, por falta de la presencia del
Espíritu de la sangre expiatoria de sus pecados y de la vida gloriosa
de su Hijo amado>>, ¡nuestro Señor Jesucristo!

Porque es el Espíritu sempiterno de la sangre y de la vida gloriosa,
como el Cordero de Dios, como el sumo sacerdote, <<el cual realmente
expía por nuestros pecados, cada paso que damos en nuestras vidas,
para no morir por nuestras faltas y culpas, ni mucho menos perder
jamás ninguna de nuestras bendiciones eternas del cielo ni de la
tierra tampoco>>. Y así ya no sufran más los males del enemigo en sus
vidas, todos ustedes, sino que vivan por siempre gozosos y felices y,
por tanto <<llenos de la vida eterna del cielo, en sus corazones y en
cada día de sus vidas por toda la tierra y del más allá, también, como
de regreso al paraíso una vez más>>.

Porque nuestro Creador desea que cada uno de nosotros regrese al
paraíso, pero sin el pecado de Adán ni las tinieblas de la tierra en
donde nacimos, <<dado que en la nueva vida infinita de su nuevo reino
celestial ya no tendremos memoria del pecado, ni de los malos
recuerdos de nuestra vana manera de vivir del mundo pecador, por
ejemplo>>. Pues habremos nacido de nuevo desde ahora para caminar
recto, y no de la carne ni del espíritu de nuestros padres o de
nuestros antepasados del paraíso, <<y únicamente, milagrosamente, del
caminar de la carne santa y del Espíritu de la sangre y de la vida
gloriosa y sagrada del Árbol de la vida del nuevo reino celestial>>,
¡nuestro Señor Jesucristo!

Para que así nuestros pasos en la eternidad <<sean siempre de bendición
en bendición, para conocer sólo el bien de todas las cosas (y hasta de
las cosas que aún no conocemos, porque no hemos llegado a esos días
largos y eternos de la eternidad todavía)>>. Pero cuando entremos a
estos nuevos días de vida y de salud eterna, entonces <<lo haremos
caminando con nuestros cuerpos glorificados y santificados en la
sangre del Cordero Escogido de Dios y de su Espíritu Santo>>: para sólo
conocer la verdad, la justicia y la santidad infinita de nuestra nueva
vida eterna, sólo posible en Dios y en su Árbol Milagroso.

Prácticamente, la vida sin Satanás es dulce al corazón y alma de
nuestros cuerpos y de nuestros espíritus humanos; con toda seguridad,
caminar con Jesucristo en nuestros corazones endulza nuestras vidas a
todas horas del día y sin cesar jamás, como ya viviendo en el paraíso
o en La Nueva Jerusalén del cielo, por ejemplo. Es decir, que
<<viviremos libres de Satanás por vez primera>>, como desde el día que
fuimos creados, ya sea en el reino de los cielos o en el paraíso;
ciertamente <<seremos como el Señor Jesucristo, hijos e hijas de Dios>>,
cada uno de nosotros, de todas las familias, razas, pueblos, linajes,
tribus y reinos de la tierra.

Sí, así es, como lo lees, desde lo muy profundo del corazón de nuestro
Creador: porque nuestro Padre Celestial nos creo en sus manos santas,
como su obra muy gloriosa, <<pensando siempre en la imagen y en la
semejanza celestial de su Hijo amado, nuestro Árbol de la vida, el
gran rey Mesías de todos los tiempos>>, ¡nuestro Salvador Jesucristo!
Es por eso que cuando el Señor Jesucristo nació y camino por todo
Israel, nadie se asusto de su imagen ni de su apariencia, porque es
como cada uno de nosotros, en la humanidad entera; y somos como Él,
porque salimos de su cuerpo, de sus huesos y de su misma sangre santa
e infinitamente llena de vida eterna.

Por eso nos dijo: coman de mi carne y beban de mi sangre de vida
eterna, es decir, comer de la mesa del SEÑOR, del maná del cielo, como
su pan celestial y con su copa de vino, para vida y salud eterna de
nuestras almas y de nuestros cuerpos vivientes. Y, por tanto el que
camina con el Señor Jesucristo cada día de su vida, entonces come de
su maná y bebe de la fuente de agua de vida de la roca eterna, <<para
jamás volver a tener sed ni hambre en el paraíso, ni la tierra ni en
La Nueva Jerusalén Gloriosa y Sumamente Honrada por el Árbol de Dios>>.

Porque sólo nuestro Señor Jesucristo es realmente nuestra nueva carne
y nuestro nuevo Espíritu de la sangre y de la nueva vida infinita de
La Nueva Jerusalén Santa y Gloriosa del cielo, <<en donde viviremos
para siempre junto con nuestro Dios y con sus huestes angelicales,
para jamás volver a caminar los pasos de Satanás en nuestras nuevas
vidas celestiales>>. Pues hemos de caminar perfectamente día tras día
<<sólo en la carne, en el Espíritu de la sangre y de la vida santa e
infinitamente perfecta del Árbol de la vida, su Hijo amado y nuestro
único Salvador Celestial de nuestras almas eternas>>, ¡nuestro Señor
Jesucristo!

Y esto era precisamente lo que nuestro Padre Celestial le quiso hacer
entender en el corazón de Adán, <<pero no lo logro en el paraíso,
cuando lo llevo a los pies de su Árbol de la vida: para que coma de su
cuerpo, como el pan del cielo, y beba de su sangre, como el agua de la
vida eterna>>. (No se altere su mente ni su corazón de ninguna manera,
por estas palabras; sólo créale a su Dios, con su mismo corazón creado
por las manos de Dios, para obedecer siempre todo lo que él desee que
usted haga con su vida delante de su presencia santa, <<para cumplir
toda verdad, justicia y santidad infinita en su alma eterna>>.)

Es decir, para que de tal manera la carne de Adán ya no sea su carne,
sino la de Jesucristo, y así también la sangre de Adán ya no sea su
sangre, sino la de Jesucristo; <<porque ésta es la única manera en la
cual Adán con su linaje humano iba a vivir feliz con Dios, en el nuevo
reino celestial>>. De otra manera, nadie podrá vivir en el paraíso, en
la tierra, ni mucho menos en la nueva vida infinita del nuevo reino de
los cielos de Dios y de su Árbol de la vida, <<sin la carne inmolada y
sin la sangre expiatoria del Salvador del mundo entero y gran rey
Mesías de Israel>>, ¡nuestro Señor Jesucristo!

Y, hoy en día camina con cada uno de nosotros Jesucristo, para no sólo
cuidar de nuestros pasos, por donde sea que vayamos por toda la
tierra, <<sino también para bendecirnos constantemente con sus
maravillas, milagros y hasta prodigios sobrenaturales, como de los que
se ven y los que no, para honrar siempre el nombre de Dios en nuestras
vidas>>. Pero el pecador, como el que no ama a Dios ni a su Hijo amado,
<<no podrá jamás caminar en el Espíritu de la verdad ni de la vida
santísima del Árbol de la vida de nuestro Dios y de su Espíritu
Santo>>, sino que su fin es otro y terrible también a la vez.

Ciertamente, el pecador caminara de mal en peor por el camino sombrío
del pecado y de la muerte eterna también, <<el cual lleva al hombre
perdido y a la mujer perdida hacia su muerte final>>, el árbol de la
ciencia del bien y del mal, por ejemplo, en el infierno o al lago de
fuego. Es por eso que nuestro Padre Celestial te habla constantemente
y sin cesar a tu corazón y a toda tu alma también, para que no vayas
más por el camino del mal eterno de Satanás, <<sino que cambies tu
manera de caminar en la tierra y sólo con su Jesucristo instalado en
tu corazón, como debe de ser siempre>>.

Y esto es algo muy fácil de hacer (aunque no lo veas así, por causa de
las tinieblas en tu corazón), <<porque será nuestro Señor Jesucristo
quien caminara por ti, cada vez que vayas de un lugar a otro para
hacer prosperar cada una de las cosas que hagas en tu vida y en la
vida de los demás, también>>. Y, además nuestro Dios bendecirá
constantemente cada paso de tu andar por toda la tierra, por amor al
nombre sagrado de su Hijo amado, <<el cual vive en tu corazón desde el
día que lo aceptaste como tu único y suficiente Salvador de tu alma
infinita, para que tu nombre sea escrito en el Libro de la Vida Eterna
del cielo>>.

Porque sólo los que creen en sus corazones y así confiesan en sus
oraciones de fe, ante nuestro Padre Celestial, en el nombre sagrado de
su Hijo amado, <<pues sus nombres son escritos inmediatamente en el
Libro del Cordero Inmolado de Dios>>, para vivir desde ya la nueva vida
infinita del nuevo reino celestial del más allá. Ciertamente, que con
el Señor Jesucristo jamás volverás a pisar ni una sola vez los pasos
de las penumbras de Adán, sino que caminaras firme en cada paso que
des en tu vida, <<porque Él mismo ha de estar a tu lado>>; aunque no lo
veas, pero el Mesías ha de estar contigo caminando, <<porque él es fiel
a su nombre honrado>>.

Sí así es, nuestro Señor Jesucristo es fiel a su nombre santo, cuando
está en el corazón del hombre, de la mujer, del niño y de la niña,
para hacer prosperar al que lo ama a él, como al que lo honra día y
noche hablándole a su Creador, <<por medio de la oración y en la
privacidad de su alma eterna>>. Sí, nuestro Señor Jesucristo es tu
nuevo caminar por toda la tierra desde los días del paraíso y en La
Nueva Jerusalén Santa y Perfecta del cielo, también, tal cual como
Dios lo soñó, <<para que jamás te vuelvas a perder en las tinieblas de
las mentiras de Satanás, como les sucedió a Adán y a Eva en el
paraíso>>.

¡Vamos todos, denle gracias a nuestro Padre Celestial por su
Jesucristo que vive en sus corazones eternos, para conocer sólo el
camino milagroso de la verdad, la justicia y la santidad eterna de
todas las riquezas de sus corazones y de sus almas infinitas, en esta
vida y en la venidera también, como en La Nueva Jerusalén del cielo!
Camina con el Señor Jesucristo en tu corazón <<y serás integro para
nuestro Padre Celestial, para su Espíritu Santo y para sus huestes
angelicales en la tierra y en el cielo, hoy en día y para siempre en
la nueva era venidera>>.

El amor (Espíritu Santo) de nuestro Padre Celestial y de su Jesucristo
es contigo.

¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!

Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el
nombre del Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras
almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y
honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el
cielo, también, para siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo
amado, nuestro Señor Jesucristo.

LAS MALDICIONES BIBLICAS, para los que obran maldad día y noche,
(Deuteronomio 27: 15-26):

"'¡Maldito el hombre que haga un ídolo tallado o una imagen de
fundición, obra de mano de tallador (lo cual es transgresión a la Ley
Perfecta de nuestro Padre Celestial), y la tenga en un lugar secreto!'
Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'

"'¡Maldito el que le reste importancia a su padre o a su madre!' Y
todo el pueblo dirá: '¡Amén!'

 "'¡Maldito el que cambie de lugar los limites de propiedad de su
prójimo!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'

 "'¡Maldito el que desvié al ciego de su camino!' Y todo el pueblo
dirá: '¡Amén!'

 "'¡Maldito el que falsee el derecho del extranjero, del huérfano y de
la viuda!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'

 "'¡Maldito el que se acueste con la mujer de su padre, porque
descubre la desnudes de su padre!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'

 "'¡Maldito el que tenga contacto sexual con cualquier animal!' Y todo
el pueblo dirá: '¡Amén!'

 "'¡Maldito el que se acueste con su hermana, hija de su padre o hija
de su madre!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'

 "'¡Maldito el que se acueste con su suegra!' Y todo el pueblo dirá:
'¡Amén!'

 "'¡Maldito el que a escondidas y a traición hiera de muerte a su
semejante, sin causa alguna!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'

 "'¡Maldito el que acepte soborno para matar a un inocente, sin causa
alguna!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'

 "'¡Maldito el que no cumpla las palabras de esta ley, poniéndolas por
obra en su diario vivir en la tierra!' Y todo el pueblo dirá: '¡Amén!'

LOS ÍDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS

Es por eso que los ídolos han sido desde siempre: un tropiezo a la
verdad y al poder de Dios en tu vida. Un tropiezo eterno, para que la
omnipotencia de Dios no obre en tu vida, de acuerdo a la voluntad
perfecta del Padre Celestial y de su Espíritu Eterno. Pero todo esto
tiene un fin en tu vida, en ésta misma hora crucial de tu vida. Has de
pensar quizá que el fin de todos los males de los ídolos termine,
cuando llegues al fin de tus días. Pero esto no es verdad. Los ídolos
con sus espíritus inmundos te seguirán atormentando día y noche entre
las llamas ardientes del fuego del infierno, por haber desobedecido a
la Ley viviente de Dios. En verdad, el fin de todos estos males está
aquí contigo, en el día de hoy. Y éste es el Señor Jesucristo. Cree en
Él, en espíritu y en verdad. Usando siempre tu fe en Él, escaparas los
males, enfermedades y los tormentos eternos de la presencia terrible
de los ídolos y de sus huestes de espíritus infernales en tu vida y en
la vida de cada uno de los tuyos también, para la eternidad del nuevo
reino de Dios. Porque en el reino de Dios su Ley santa es de día en
día honrada y exaltada en gran manera, por todas las huestes de sus
ángeles santos. Y tú con los tuyos, mi estimado hermano, mi estimada
hermana, has sido creado para honrar y exaltar cada letra, cada
palabra, cada oración, cada tilde, cada categoría de bendición
terrenal y celestial, cada honor, cada dignidad, cada señorío, cada
majestad, cada poder, cada decoro, y cada vida humana y celestial con
todas de sus muchas y ricas bendiciones de la tierra, del día de hoy y
de la tierra santa del más allá, también, en el reino de Dios y de su
Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!, ¡El Todopoderoso de Israel y de las
naciones!

SÓLO ESTA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS

Esta es la única ley santa de Dios y del Señor Jesucristo en tu
corazón, para bendecirte, para darte vida y vida en abundancia, en la
tierra y en el cielo para siempre. Y te ha venido diciendo así, desde
los días de la antigüedad, desde los lugares muy altos y santos del
reino de los cielos:

PRIMER MANDAMIENTO: "No tendrás otros dioses delante de mí".

SEGUNO MANDAMIENTO: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo
que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas ni les rendirás
culto, porque yo soy Jehová tu Dios, un Dios celoso que castigo la
maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la
cuarta generación de los que me aborrecen. Pero muestro misericordia
por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos".

TERCER MANDAMIENTO: "No tomarás en vano el nombre de Jehová tu Dios,
porque Él no dará por inocente al que tome su nombre en vano".

CUARTO MANDAMIENTO: "Acuérdate del día del sábado para santificarlo.
Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día será
sábado para Jehová tu Dios. No harás en ese día obra alguna, ni tú, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el
forastero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días Jehová
hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y
reposó en el séptimo día. Por eso Jehová bendijo el día del sábado y
lo santificó".

QUINTO MANDAMIENTO: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días
se prolonguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te da".

SEXTO MANDAMIENTO: "No cometerás homicidio".

SEPTIMO MANDAMIENTO: "No cometerás adulterio".

OCTAVO MANDAMIENTO: "No robarás".

NOVENO MANDAMIENTO: "No darás falso testimonio en contra de tu
prójimo".

DECIMO MANDAMIENTO: "No codiciarás la casa de tu prójimo; no
codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su
buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo".

Entrégale tu atención al Espíritu de Dios y deshazte de todos estos
males en tu hogar, en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos,
también. Hazlo así y sin mas demora alguna, por amor a la Ley santa de
Dios, en la vida de cada uno de los tuyos. Porque ciertamente ellos
desean ser libres de sus ídolos y de sus imágenes de talla, aunque tú
no lo veas así, en ésta hora crucial para tu vida y la vida de los
tuyos, también. Y tú tienes el poder, para ayudarlos a ser libres de
todos estos males, de los cuales han llegado a ellos, desde los días
de la antigüedad, para seguir destruyendo sus vidas, en el día de hoy.
Y Dios no desea continuar viendo estos males en sus vidas, sino que
sólo Él desea ver vida y vida en abundancia, en cada nación y en cada
una de sus muchas familias, por toda la tierra.

Esto es muy importante: Oremos junto, en el nombre del Señor
Jesucristo. Vamos todos a orar juntos, por unos momentos. Y digamos
juntos la siguiente oración de Jesucristo delante de la presencia
santa del Padre Celestial, nuestro Dios y salvador de todas nuestras
almas:

ORACIÓN DEL PERDÓN

Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la memoria de
tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu
reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la
tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras
deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos
metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el
poder y la gloria por todos los siglos. Amén.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial
también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Por lo tanto, el Señor Jesús dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y
la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es POR MÍ".
Juan 14:

NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.

¡CONFÍA EN JESÚS HOY!

MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.

YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS
TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.

- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de éste MUNDO y
su MUERTE.

Disponte a dejar el pecado (arrepiéntete):

Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucito al tercer
día por el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que entré en tu
vida y sea tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.

QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ DECIRLE AL
SEÑOR SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios mío, soy un
pecador y necesito tu perdón. Creo que Jesucristo ha derramado su
SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi
pecado. Invito a Cristo a venir a mi corazón y a mi vida, como mi
SALVADOR.

¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador?  ¿Sí _____?  O ¿No _____?

¿Fecha? ¿Sí ____?  O ¿No _____?

Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de una
nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:

Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios,
orando todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate en AGUA y en El
ESPÍRITU SANTO DE DIOS, adora, reúnete y sirve con otros cristianos en
un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema
autoridad. Habla de Cristo a los demás.

Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros
cristianos que los hermanos Pentecostés o pastores del evangelio de
Jesús te recomienden leer y te ayuden a entender más de Jesús y de su
palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos están disponibles en
gran cantidad en diferentes temas, en tu librería cristiana inmediata
a tu barrio, entonces visita a las librerías cristianas con
frecuencia, para ver que clase de libros están a tu disposición, para
que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.

Te doy las gracias por leer mí libro que he escrito para ti, para que
te goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y así
comiences a crecer en Él, desde el día de hoy y para siempre.

El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de
Jerusalén día a día y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque ésta es
la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la
tierra: todas nuestras bendiciones y salvación eterna de nuestras
almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: "Vivan
tranquilos los que te aman.  Haya paz dentro de tus murallas y
tranquilidad en tus palacios, Jerusalén". Por causa de mis hermanos y
de mis amigos, diré yo: "Haya paz en ti, siempre Jerusalén". Por causa
de la casa de Jehová nuestro Dios, en el cielo y en la tierra:
imploraré por tu bien, por siempre.

El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Espíritu de
Dios a toda la humanidad, diciéndole y asegurándole: - Qué todo lo que
respira, alabe el nombre de Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso!
Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de
todo corazón, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor
al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y
como siempre, para la eternidad.

http://www.supercadenacristiana.com/listen/player-wm.asp?playertype=w...

http://www.unored.com/streams/radiovisioncristiana.asx

http://radioalerta.com


    Reply to author    Forward  
You must Sign in before you can post messages.
To post a message you must first join this group.
Please update your nickname on the subscription settings page before posting.
You do not have the permission required to post.
End of messages
« Back to Discussions « Newer topic     Older topic »

Create a group - Google Groups - Google Home - Terms of Service - Privacy Policy
©2008 Google