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Del “Troyazo” inesperado al “Curulazo” consumado

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traban...@yahoo.com

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Nov 4, 2009, 10:03:17 PM11/4/09
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“La mejor palabra no se dice”, sentenciaban los abuelos, queriendo
significar lo inapropiado de arriesgar afirmaciones que después puedan
resultar ilusorias. Los recientes acontecimientos al interior de la
Asamblea Legislativa ratifican dicha sentencia, al haber tirado por la
borda expresiones de autoritarismo, prepotencia y autosuficiencia de
la que hizo gala el poder político gobernante contra la mayoría de
los salvadoreños, en las últimas dos décadas. Y esto fue porque, como
dice el columnista Fernández: “Una característica fundamental de la
derecha dura, la derecha halcón, es flotar en un delirio supremacista
incapaz de reconocer la validez de los argumentos del otro…”

“Todos los nunca se llegan”, dice otra expresión popular. Mientras
durante los últimos meses, como secreto a voces, se conocían reclamos
y presagios de ruptura al interior de ARENA, la voz “democrática” de
su “sistema de libertades”, como siempre, se imponía. Todo se matizaba
como rumores de los “desestabilizadores de siempre”. Era tan granítica
la unidad partidaria –decían- que si no se nos complace “haremos arder
Troya”… y Troya ardió. Antes de lo esperado, ardió. Pero no en el
sentido amenazante ni hacia el destino de la amenaza. Fue hacia el
interior mismo de ARENA. Un harakiri no deseado. Un “troyazo
inesperado”…

El clima de agitación interior que ya venía desde quién sabe cuándo,
descarnó su realidad durante y, peor, después de la elecciones
presidenciales ganadas por Mauricio Funes-FMLN.

Las primarias y el candidato resultante no de la devoción de muchos en
ARENA, fueron agrandando la crisis con esfuerzos hacia su ocultación,
hasta la pérdida del Ejecutivo que activó el detonante. Son de sobra
conocidos los sucesos al interior de ARENA, las acusaciones y reclamos
mutuos, los quites y desquites, las renuncias “por motivos
personales”… hasta que, entre sorpresas, estalló el polvorín
partidario. Y ahora sí, con repercusión nacional…

En agosto, 23 diputados pidieron que se les tomara en cuenta con
asignación de plazas en el COENA. Y nada, ni siquiera una respuesta.
Es más, el 11 de octubre la asamblea general hace alarde de “unidad
granítica”; pero, el 12, arde Troya con el Harakiri de los doce
diputados de ARENA que, valientemente, desconocen a la cúpula. Y ahora
sí, las acusaciones. Quienes antes servían sin regatear, ahora señalan
a la cúpula como autoritaria y excluyente. Claro, lo que la mayoría de
salvadoreños siempre ha sabido.

Negociaciones, acusaciones mutuas, cambio de actitud grave a suave,
con ruegos de que vuelvan… y nada. Ahora los disidentes de ARENA son
traidores, pero cuando disidentes del FMLN se fueron al fracaso eran
valientes y patriotas. Y luego, las negociaciones, no sólo en ARENA
sino en la Asamblea Legislativa. Se imponía un reacomodo general: los
doce disidentes tenían derecho a plazas en la Junta Directiva. Claro,
se volvían la tercera fuerza en el pleno. En todos los partidos, la
inquietud: unos a subir, otros a la baja en puesto y en cantidad de
votos. El resto, a la expectativa.

El presidente Ciro Cruz Zepeda, entre ansias nada veladas de querer
seguir como tal, advertía que si esto no se daba, peligraban los
préstamos y el presupuesto (¿?). Y por su parte, el secretario general
del PDC, Rodolfo Parker, todavía con los acostumbrados arranques de
ironía de mal gusto, se ufanaba respondiendo a la prensa que ellos “no
cederían ni un milímetro”. Sólo que, al final, fueron metros los
cedidos entre la silla directiva y la curul de la llanura. Tal el
panorama hasta la medianoche del viernes.

Y lo esperado: “Asamblea renueva Junta Directiva. Arena se retiró del
pleno”, decía el titular de una noticia en Diario Co Latino (octubre,
sábado 31), agregando: “Al final, la nueva Junta Directiva de la
Asamblea legislativa quedó compuesta por 13 diputados. Tres de estos
puestos los ocuparán Guillermo Gallegos, como Vicepresidente, y Miguel
Ahues y César García como Secretarios.

Con este nuevo acuerdo el PDC pierde un puesto en la Junta Directiva,
específicamente Rodolfo Parker… ARENA pasó de tener tres directivos a
dos…”. El “curulazo” estaba consumado. La matemática parlamentaria
sufría cambio radical y significativo, sin duda alguna con mucha mejor
oferta de beneficio hacia el bien común de los salvadoreños.

Se quebró aquel bloque de derecha del unipartido ARENA-PCN-PDC que,
después de las elecciones, afirmó que se uniría graníticamente para
que no les sucediera lo que en otros países. Colapsó. Pero, seguirán
en la lucha, esperando el retorno. Deben volver un día. La alternancia
es signo de democracia, pero por las buenas. Será imperativo volver.
Sólo que por ahora, con futuro incierto, no se sabe cómo, cuándo, ni
desde dónde…


Renán Alcides Orellana

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