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La invasión que no cesa: Unos 70 subsaharianos entran en Melilla saltando la doble valla con Marruecos

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CON FRANCO ESTO NO PASABA

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May 15, 2013, 7:39:46 AM5/15/13
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http://www.alertadigital.com/2013/05/14/unos-70-subsaharianos-entran-en-melilla-saltando-la-doble-valla-con-marruecos/

Siempre ha habido fronteras, como hay puertas en las casas. El limes
diferencia la civilización de la barbarie, como en la antigua Roma. Hay
vallas que diferencian la luz de las tinieblas, que distinguen la libertad
de la esclavitud y el islamismo no es otra cosa que esclavitud, satrapía,
miseria e indignidad.
Una de las vallas es la de Melilla. Las vallas no están para saltarse. La de
Melilla parece que está para lo contrario: para saltarse. Si es preciso, y
parece que lo es, las Fuerzas Armadas deben pasar a cuestionar la seguridad
de ese limes. La Guardia Civil dice que se ha puesto a sus números ahí para
hacer el pasayo, sin recursos legales ni material adecuado.
Si alguien quiere proponer que España abra sus fronteras para subvencionar a
todos los desheredados del mundo y ofrecerles sanidad y educación gratis que
lo diga, pero será tan estúpido como Zapatero o Rajoy. Ni España tiene esa
capacidad, como es dramáticamente notorio, pues según UNICEF hay 2,2
millones de niños españoles con desnutrición, ni hay economía que lo
sostenga, ni tiene lógica alguna destruir España en aras de los
sentimentaloides complejos de culpa de los denominados progres de izquierdas
y de derechas.
Estamos hartos de esos progres. La gente sensata está harto de esos
irresponsables progres demoledores de nuestra sociedad, frívolos enemigos de
nuestra civilización. La gente sensata se ha hartado de los políticos que
siguen los dictados de esos progres sin cordura ni ilustración. Los
españoles no somos ni responsables, ni mucho menos responsables, ni mucho
menos culpables, de los problemas de las poblaciones de otras naciones.
Deben resolver sus problemas, no crearnos a nosotros otros, que ya tenemos
bastantes. Cuando el imperio romano relajó su limes, se vino abajo.
La gente sensata está por el sentido común. Las fronteras y las vallas se
defienden con las armas, por supuesto, no con mantequilla de Burgos, ni con
soflamas de meapilas laicos, casi siempre subvencionados. Con el dinero de
otros hacen fiesta los devotos.
Si tuviéramos un Gobierno comprometido con España y no una banda de
malhechores entreguistas, nadie podría saltar la valla de Melilla. Y el que
lo intentase sabría a qué se arriesga. Una frontera no es un juego, ni un
capricho, ni un coladero, como no lo es la puerta de las casas. Sería ocioso
explicar que la fortaleza es siempre, a la postre, más humanitaria, que la
compasión peligrosa. Pues una actitud débil incrementa las avalanchas y sus
riesgos.
Nos están exportando excedentes de población sociedades atrasadas por el
islamismo, secta refractaria a cualquier ética del trabajo, que predica el
saqueo y el crimen. Para evitar esta invasión silenciosa, pero de alto
riesgo, hay fronteras, hay vallas. Más allá de la valla de Melilla está la
barbarie. La valla de Melilla debe ser impenetrable.
Otros 70 subsaharianos consiguen entrar en Melilla
Unos 70 subsaharianos, todos varones, han conseguido entrar en Melilla
saltando la doble valla con Marruecos, según han informado fuentes
policiales. Esta importante entrada se ha producido tras una avalancha sobre
la alambrada de unos dos centenares de indocumentados antes de la
medianoche.
El intento de salto masivo y organizado se produjo por la zona conocida como
‘Río Nano’, uno de los lugares preferidos por los inmigrantes para realizar
sus intentos debido a la orografía del lugar.
Según apuntan las citadas fuentes, esta zona permite superar con menos
dificultades los seis metros de altura de cada una de las dos vallas así
como la sirga tridimensional que hay entre ambas y que rodean los nueve
kilómetros de perímetro fronterizo.
La intervención de las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes a uno y
otro lado de la barrera permitió rechazar a una inmensa mayoría pero unos 70
lograron superar tanto los controles policiales como los obstáculos de las
valla, aunque esta cifra podría verse ampliada a medida que vayan
apareciendo quienes han logrado entrar.
Una vez consiguen pasar, intentan por todos los medios no ser detenidos para
no ser expulsados “en caliente” a Marruecos y así lograr una plaza en el
Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), aunque sea con el
expediente de expulsión bajo el brazo.
Sin embargo, son conocedores de que este trámite documental, que suele durar
meses e incluso años, muchas veces no puede concluirse ante la negativa de
los países a los que dicen pertenecer a admitir las repatriaciones, al no
aceptarlos como nacionales propios. Una vez ocurre esto logran su objetivo
final que es lograr el traslado a la Península para buscar un futuro en la
Unión Europea.

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