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Viernes 18 de diciembre de 2009 | Publicado en edici�n impresa
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Algo grave tiene que estar pasando en el kirchnerismo para que un
dirigente peronista que es consciente de que no supera el 20 por ciento
de imagen favorable en las encuestas, como Eduardo Duhalde, se anime a
lanzar su candidatura presidencial.
Nada de lo que hace o anuncia el Poder Ejecutivo parece caer bien, lo
cual es el mejor s�ntoma del desgaste. De acuerdo con la consultora
Datam�tica (4125 encuestados en todo el pa�s al 30 de noviembre), la
pol�tica de seguridad es rechazada por el 85% de la ciudadan�a; el
manejo del Indec, por el 75,2%, y la econom�a del pa�s, por el 68,4%. Ni
la estatizaci�n del f�tbol logra respaldo: apenas el 25,7% la aprueba.
La imagen positiva de la gesti�n presidencial se desploma al 17 por ciento.
En los �ltimos d�as, los mercados festejaron la decisi�n oficial de
tomar 6500 millones de d�lares de las reservas del Banco Central para
garantizar el pago de la deuda p�blica. Pero, al mismo tiempo, se
comenz� a temer que los Kirchner terminen usando ese fondo para sostener
el descomunal ritmo de incremento del gasto p�blico. Y las expectativas
de inflaci�n para el a�o pr�ximo, de acuerdo con el �ltimo trabajo de la
Universidad Di Tella, ascienden al 33 por ciento.
La crisis de credibilidad del Gobierno se evidencia ante cualquier anuncio.
El kirchnerismo no encuentra a mano mejor argumento que atribuirles al
"�nimo destituyente" y a "la derecha" las razones de sus desgracias.
Hasta el embajador argentino en los Estados Unidos asoci� al gobierno de
Barack Obama con la supuesta derecha argentina (Cobos, Macri, De
Narv�ez) para explicar las referencias a la inseguridad jur�dica de
Arturo Valenzuela.
As� como para Hugo Ch�vez cualquier desgracia ol�a a "azufre", s�mbolo
del demonio estadounidense, para el kirchnerismo todo huele a derecha.
Incluso los campamentos piqueteros que crecen en torno de las oficinas
gubernamentales para reclamar participaci�n en los planes sociales; las
cr�ticas que cada tanto dirigen obispos cat�licos por la pobreza y el
hambre; las denuncias de intervencionismo estatal y de ataques a la
propiedad privada que ahora lanza la Uni�n Industrial Argentina; las
quejas del campo; la angustia del conurbano bonaerense por el estado de
inseguridad, convertida para voceros del oficialismo en una suerte de
sensaci�n propia de gente derechosa; los rezongos de los sectores medios
por los aumentos de precios, y hasta las demandas de los gobiernos
provinciales frente a sus emergencias fiscales.
Y no podr�an quedar fuera de esa consideraci�n las contundentes
afirmaciones del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo
Lorenzetti, acerca de la falta de reglas estables, o las de la ministra
Carmen Argibay alertando sobre la gravedad de que un jefe de Gabinete
desoiga una orden judicial.
La culpa siempre la tiene el otro. Y para los Kirchner, la culpa es de
ese monstruoso ente imaginario llamado "derecha", que, por esos
insondables misterios de la pol�tica, hoy representar�a a un 70 por
ciento de votantes que no optaron por el oficialismo.