Para ser realmente liberal, hay que deshacerse de las profanas
posturas
políticas tanto de la izquierda y de la derecha, y considerar al
liberalismo
masónico aparte de todo esto.
Un liberal es aquel que tiene un criterio propio, basado en
experiencias por él mismo vividas, teniendo un caudal de
conocimientos
empíricos y objetivos, tiene la suficiente solidez para no basarse en
conocimientos ajenos y puede emitir entones un juicio propio; de
aquello que él es, ó bien un juicio acerca de que objetivamente es
el
universo que lo circunda. Un librepensador jamás dará un juicio
subjetivo, pues se basara en lo verificable y comprobable.
El ideólogo liberal deja de ser formal, si no acepta que cualquier
ideología cualquiera que sea pude llegar a corromperse, cuando se deja
de
considerar que las consecuencias de una ideología filosófica o de
cualquier
ideología política necesitan atención constante para no caer en el
dogmatismo.
Por lo tanto, para ser en realidad consecuente con el liberalismo,
uno tiene que desechar completamente, las divisiones, políticas,
sociales
nacionalistas ó religiosas, negar lo que es absolutamente falso: y
entonces, como resultado, quizás habría una posibilidad de ser real y
verdaderamente consecuentes con el liberalismo. Si un liberal
pretende tener
éxito deberá de construir un mundo enteramente distinto al actual, que
nada
tenga que ver con el mundo de las ideologías rígidas, lleno de manías,
conflictos
y competencias, un mundo cruel, brutal y violento. Cuando se trata de
imponer
una ideología a la fuerza, uno deja de lado el liberalismo masónico.
Sólo la mente que se libera de ideologías rígidas, y cuando
alguien es
verdaderamente revolucionario deja a lado los postulados dogmaticos.
No existe una mente revolucionaria antiliberal; aunque se llame de
extrema
izquierda, de derecha ó de centro, no será nunca liberal una idea
anti revolucionaria. La mente que
a sí misma se llama de izquierda o de centro está tratando con un
fragmento de la totalidad y divide incluso este fragmento en otras
partes diversas. Esto no es, en absoluto, una mente verdaderamente
revolucionaria. Liberal significa liberarse de ideologías
substanciales de la
política que aplasta a las minorías, el liberalismo al estilo
masónico es el
fin de la derecha, el fin de la izquierda. La mente realmente
liberal en el sentido profundo de esta palabra es revolucionaria,
porque esta más allá de la izquierda demagógica, de la derecha voraz
y del centro manipulador .
Comprender esto y cooperar unos con otros es producir un nuevo orden
social diferente. Y esa es nuestra responsabilidad. Si pudiéramos
desechar
todas estas cosas pueriles, toda esta inmadurez, creo que podríamos
ser una ayuda al orden social; y este es el único motivo para exponer
en un Foro masónico. Ustedes no van a sacar nada de mí, ni yo de
ustedes. Lo que es absolutamente esencial no es posible lograrlo por
medio de una ideología rígida y antiliberal . Creo que esto, desde el
punto de vista
histórico y de los hechos, es muy obvio. Lo que está pasando en el
mundo muestra la división y el conflicto que crean las ideologías
radicales. Si
usted conoce y se adhiere a una ideología por superior, grande y
noble
que sea si no es liberal, se incapacita para la cooperación. Quizás
esa ideología pueda
dar lugar a una destructiva tiranía de la derecha o de la izquierda,
más no es posible que pueda traer la cooperación de la comprensión y
el amor fraternal
On 15 oct, 07:14, Moisés Carrillo González <
moises.carri...@gmail.com>
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