Publicado inicialmente en EL MASÓN APRENDIZ
Por Iván Herrera Michel
Después de leer el contenido de los dos volúmenes de la obra “La Masonería y Sus Grados Escoceses. Un diálogo desde la laicidad y la racionalidad”, la primera conclusión que viene a la mente es que su autor pertenece a la casta de Masones que se preocupan por estudiar las superestructuras de la Orden, disfrutan de un gran entusiasmo por ellas y más allá de preocuparse por que tengan un futuro, analizando su realidad, se dedican a plantear un escenario acorde con el siglo XXI y los fines progresistas e inclusorios para los que fue fundada en 1717.
Por su parte, las Grandes Constituciones de 1786, atribuidas a Federico II de Prusia, fuente primigenia de la normativa del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA), son claras cuando disponen que “tiene la Masonería por objeto la Unión, la Felicidad, y el Bienestar de la familia humana en general y de cada hombre en particular. Debe, pues, trabajar con confianza y energía y hacer incesantes esfuerzos por conseguir esos objetivos. Únicos que reconoce dignos de ella". (..)