Sofia
unread,Jun 3, 2012, 8:27:53 PM6/3/12Sign in to reply to author
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to SECRETO MASONICO
MEDALLONES DE DAMAS HERMETICAS:
I
El Mito de la primera mujer alquimista. María la Hebrea
"De este modo, a decir de María, la hermana de Moisés y profetisa,
debes moler una goma y conjuntarla con una goma por un verdadero
matrimonio, y la convertirás en un agua corriente"16.
En el tratado alquímico atribuido a la maestra, ésta explica, siempre
de manera jeroglífica, que el inicio del proceso está signado por la
cópula sagrada de dos principios:
"Coged pues Alum, Goma Blanca y Goma Roja, que es el Kibric de los
Filósofos, su Oro y su más grande Tintura, y juntad por un verdadero
matrimonio la Goma blanca con la roja"17.
Michael Maier clarifica la simbólica de este apareamiento en el
siguiente pasaje:
"Une al hermano con la hermana y ofréceles un filtro de amor. No
habría ahora en el mundo tal cantidad de hombres, si al hermano no se
le hubiera dado como primera esposa a su hermana. Así, pues, une de
buen grado a dos hijos de los mismos padres, de modo que sean marido y
mujer en el lecho. Dales de beber a ambos en el nectarino licor de
filtros de amor, y su amor engendrará la esperanza de un vástago"18.
Una vez consumada la unión en el jardín alquímico del alma, se concibe
una nueva posibilidad, pues a decir de la maestra:
"Reducid todo en Agua fluyente y purificad sobre el Cuerpo fijo este
Agua verdaderamente divina, sacada de los dos Azufres; y haced que
esta composición se vuelva líquida, por el secreto de las naturalezas,
en el Vaso de la Filosofía"19.
Esto es análogo al regreso ad uterum o al retorno a un estado
potencial, pura virtualidad; ser una nueva semilla en el seno de las
aguas primordiales contenidas en la matriz cósmica, lo que en el Éxodo
se visualiza como al embrión de oro (Moisés), abrigado por la cesta
(matriz) navegando por la corriente del río Nilo (líquido amniótico).
Y tras la concepción, la preñez: el niño alquímico en potencia,
Moisés, crece al calor y cobijo de ese receptáculo que filtra y
expulsa los desechos y aporta los nutrientes para el crecimiento
intrauterino. La maestra expresa también la fase de la gestación en su
tratado:
"Conservad el humo, y no dejéis escapar nada de él, y haced vuestro
fuego en proporción al calor del Sol en los meses de Junio y de Julio;
manteneos junto a vuestro Vaso y veréis en él cosas que os
sorprenderán. Pues en menos de tres horas vuestra materia se volverá
negra, blanca y anaranjada; y el humo penetrará el Cuerpo, y el
Espíritu será fijado"20.
Se acerca el momento del parto. El Exodo refiere que bajo la atenta
mirada de Miriam, Moisés es rescatado de las aguas por unas sirvientas
de la hija de Faraón. El Moisés humano ya había sido alumbrado (lo que
es análogo a decir que el hombre tiene un nacimiento carnal), y el que
ahora se recupera del río es el nacido por segunda vez, el que tras
morir a la condición profana renace como iniciado virtualmente en los
misterios de la vida y la muerte y está en disposición de
trascenderlos participando de la Inmortalidad. Moisés, que según la
etimología hebrea significa "el salvado o sacado de las aguas", y
según su derivación egipcia procede de moses, o en forma más completa
del término Tutmosis, es decir, "ha nacido el dios Thot"21, es el
prototipo del iniciado por Toth-Hermes, el "hijo de Hermes", el tocado
milagrosamente por su áurea varita y que, despierto y consciente de
esa energía universal que mora en su interior, decide encarnarla. Mas
esa encarnación no hubiera sido posible sin la presencia pasiva del
matraz, o de la matriz o athanor simbolizado por Miriam, en quien se
abre ahora el canal del parto para alumbrar al nuevo hombre.
El recién nacido a la luz de la Verdad necesita alimento, y su hermana
"viendo que la cesta fue extraída de las aguas por la hija de Faraón
se acercó a ella y le dijo: '¿Quieres que yo vaya y llame una nodriza
de entre las hebreas para que te críe al niño?' 'Vete', le contestó la
hija de Faraón. Fue, pues, la joven y llamó a la madre del niño"22.
Miriam representa también, como arquetipo de lo femenino, la que
procura el alimento orgánico y espiritual que hará crecer al iniciado.
Lo que ha sido depositado virtualmente en el corazón del neófito debe
ahora desarrollarse, lentamente y por etapas, gracias al sustento que
le aporta su propia madre-hermana, símbolos de la doctrina
tradicional. La alquimista expresa esta etapa como sigue:
"El todo se hará a continuación como leche, que se hará incerante,
fundiente y penetrante. Y este es el Secreto escondido"23.
Igualmente Flamel explica esta etapa del proceso como sigue:
"La nutrición se hace cuando la criatura, al estar fuera del vientre,
necesita ser alimentada. El primer alimento es la leche, que debe ser
dada con un calor adecuado para que lo que acaba de nacer sea poco a
poco confortado y corroborado, y el nutrimiento debe aumentarse a
proporción del crecimiento (...) Es necesario operar del mismo modo en
nuestra obra"24.
Moisés es alimentado por su madre sanguínea y posteriormente por la
adoptiva, la hija de Faraón, con lo que se manifiesta que éste recibe
tanto el influjo espiritual de la tradición hebrea como de la egipcia.
Nos dicen las escrituras:
"Durante tres meses fue criado en la casa de su padre; después fue
expuesto y le recogió la hija de Faraón, quien le crió como hijo suyo.
Moisés fue educado en toda la sabiduría de los egipcios y fue poderoso
en sus palabras y en sus obras"25.
En este ciclo arquetípico, que signa el inicio de la labor de
transmutación alquímica y que habrá de repetirse en los diversos
momentos del recorrido iniciático del operante, encontramos siempre a
Miriam-María como símbolo del soporte y sustento de la obra, y a
Moisés como el iniciado que reconoce todo dentro de sí y que habiendo
muerto a su condición profana y renacido a la realidad del Ser, decide
entregarse consciente y activamente a realizar lo recibido de forma
virtual. En realidad, Miriam y Moisés son las dos energías cósmicas
latentes en el interior de la conciencia del alquimista que esperan
ser desveladas y casadas en los diversos mundos o planos, dibujando
así un mapa de ruta en pos de la efectivización del Conocimiento.
*
* *
"La Alquimia, su estudio y práctica, tienen más que ver con la Cálida
evocación poética que con la fría precisión de una técnica."
Julio Pauls
Penetremos aún más en los arcanos de esta Ciencia de la revelación y
de la realización espiritual. Otra vez el mito nos guía por su senda
misteriosa y sobrenatural: Moisés se refugia durante 40 años en
Madián, junto al rey Jetró (representante de la Tradición Primordial)
y allí recibe la revelación del Nombre divino, la misión de guiar la
liberación de su pueblo y el poder para hacer prodigios. Además conoce
en su integridad el secreto del régimen de la Gran Obra. Tres son las
señales que la deidad le otorga, análogas a los tres colores (síntesis
de las tres etapas de la iniciación) que aparecen en el proceso de
cocción alquímico; la primera es convertir su cayado en serpiente y
ésta de nuevo en báculo (Obra al Negro, toma de conciencia de los
estados inferiores del Ser simbolizados por el reptil que se arrastra
por la tierra, y que por la influencia espiritual se endereza de nuevo
y tiende a elevarse al cielo). La segunda es que, tras la orden que
recibe Moisés de llevar su mano al corazón y volverla a sacar, la ve
cubierta de lepra, blanca como la nieve (Obra al Blanco, purga y
purificación del alma humana y del alma del mundo, sutilización
progresiva), y después de retornarla al corazón se cura completamente.
Por último, la divinidad le hace tomar agua del río, y derramándola
sobre la tierra, la convierte en sangre (Obra al Rojo,
universalización y culminación de la cosmización del Alma, fusión con
el Espíritu). Su hermana María también conoce los hitos de este
proceso, tal como evidencia esta cita que se le atribuye:
"Nada puede quitar al latón su oscuridad o su color, pero el Azoth es
como su primera cobertura. Esto se entiende cuando se hace la cocción,
pues entonces el Azoth colorea al latón y lo torna blanco. Pero el
latón recupera su dominio sobre el Azoth transformándolo en vino, es
decir, tornándolo rojo como el vino"26.
Y tras el atisbo de la perfección y simultaneidad de los misterios de
la Iniciación, Moisés retorna a Egipto identificado plenamente con el
eje del mundo que simboliza su cayado y reconociéndose el elegido para
realizar la unión permanente entre el cielo y la tierra, lo que le
hace asumir con vigor y fuerza la función de guiar o conducir a su
pueblo hacia Canaán (no por ningún mérito individual, sino por su
total apertura a la gracia derramada por el Espíritu que sopla donde
quiere y cuando quiere). Del simbolismo de la Unidad que se manifiesta
aparentemente dual en la pareja Moisés-María, vislumbramos ahora –con
el reencuentro de Moisés con su hermano y su hermana–, la aparición
del ternario27 en Aarón-Moisés-Miriam. Esta tríada se vincula con la
triunidad de principios ontológicos del ser y con los tres principios
de la Alquimia, a saber: el Azufre, masculino y activo, energía
representada por Aarón; el Mercurio, aspecto femenino y pasivo,
encarnado por María, y finalmente la Sal que los unifica, el principio
neutro o equilibrio entre los dos opuestos, representado por Moisés.
Ellos tres seguirán dibujando a partir de este instante el itinerario
interno hacia la Tierra Prometida, promoviendo la restitución del
estado de Hombre Verdadero y aún más allá, la del Hombre Trascendente.
Pero no nos precipitemos: el trabajo del adepto, signado siempre por
lo milagroso y simultáneo, se realiza conforme al orden cósmico, y sin
que ello signifique de ningún modo caer en rigideces o sistemas
cerrados, sí se contempla transitar por una vía escalonada, con
diversas etapas. Como nos dice Federico González:
"A partir de un momento determinado –para el que hay que estar
preparado internamente– se produce el comienzo efectivo del proceso de
conocimiento. Las pruebas iniciáticas son posteriores a ese punto y se
las asimila al paso por el laberinto. Las dificultades que cada
aspirante haya encontrado hasta el momento de la iniciación, deben
tomarse sólo como circunstancias preparatorias, por graves o
significativas que fuesen"28.