Familia, ciudadanía y transformaciones sociales: escenarios para el trabajo social en el contexto del cambio de época (Parte I)

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Aon

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Jun 23, 2008, 8:41:05 PM6/23/08
to SALVEMOS a la TIERRA
Leer este artículo esclarecedor, abre la mente. (Aon)

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De:
José de Souza Silva
María Cecilia Vega Guzmán


“Cuando teníamos todas las respuestas, cambiaron las preguntas”
(Indígenas Aymara, Región Andina)

Resumen:
Este artículo sustenta la tesis de que la Humanidad se encuentra en un
proceso de transformaciones profundas que expresan realmente un cambio
de época histórica. Esta afirmación se fundamenta en la
identificación de cambios en la tecnología, las relaciones de
producción, la forma en que se vive la experiencia humana y la
cultura. Plantea la existencia de tres visiones de mundo en conflicto
en el cambio de época, y las concepciones que a partir de cada una de
ellas se derivan. Interrogan y sugiere algunos planteamientos sobre
las concepciones de familia, ciudadanía y transformaciones sociales
que encierra cada una de ellas y las implicaciones de las mismas para
el Trabajo Social Latinoamericano, identificando en una segunda parte
las llamadas reglas de la vulnerabilidad y el Trabajo Social para la
alineación y la domesticación, y en una tercera parte una síntesis de
los escenarios emergentes de la profesión, teniendo como eje de
referencia, las diferentes visiones del mundo en conflicto que
permiten una proyección futura de la disciplina en los escenarios de
la familia, la ciudadanía y las transformaciones sociales perceptibles
en el siglo XXI.

Introducción:
¿Qué familia? ¿Qué ciudadanía? ¿Qué transformaciones sociales? ¿Qué
Latinoamérica? ¿Qué globalización?
¿Cómo y por qué surge el presente trabajo colectivo para presentar en
el XVII Seminario Latinoamericano de Escuelas de Trabajo socia?

En el año 2000, nos encontramos en una actividad de trabajo que tuvo
lugar en la Sede de Occidente.

La claridad en el planteamiento de las tesis sobre el cambio de época
y la importancia de reconocer sus alcances, así como la pasión con que
el conferencista (José De Souza) esbozó sus contundentes, firmes y
oportunos argumentos, cautivaron mi interés y nos llevaron a cursar
desde ese momento, una invitación para compartir con el colectivo de
Trabajo Social latinoamericano, tan interesantes y desafiantes tesis.
Los encuentros se sucedieron alimentados por la amistad entrañable con
Raymunda Ferreira su esposa y mi colega y permitió construir una
utopía que hoy se hace realidad, identificar conjuntamente los
escenarios del Trabajo Social desde la comprensión del cambio de época
y sus implicaciones para la humanidad y el Trabajo Social.
El propósito de este trabajo es contribuir a la comprensión de las
diversas visiones de mundo en conflicto que podrían constituirse en
marco de análisis y de operacionalización del Trabajo Social, sus
implicaciones para el presente y futuro de la profesión y las
expectativas que podrían imaginarse en razón de cada una de las
tendencias.
Busca vislumbrar también un camino de esperanzas para quienes creemos
que es posible y no solo es sino que somos responsables desde el
compromiso ético político del Trabajo Social, asumir una postura
crítica pero constructiva, consciente pero imaginativa, de lucha pero
razonable desde lo posible en nuestro herido, convulso, controversial
y vital continente latinoamericano.
Pretende estimular preocupaciones pero a la vez, contribuir a una
mejor comprensión de los retos y desafíos que el Trabajo Social tiene
en el presente y futuro.
Se trabajarán las premisas iniciales para la comprensión de la
naturaleza del mundo en conflicto y el cambio de época.


(continúa … )
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.

Aon

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Jun 23, 2008, 8:42:17 PM6/23/08
to SALVEMOS a la TIERRA
El concepto de época histórica:
Las familias que percibimos, las ciudadanías que practicamos y las
transformaciones sociales que construimos.
Las “Américas Latinas” que queremos.
Las “globalizaciones” que imaginamos.
La organización del documento.

¿Época de cambios o cambio de época?:
De la época histórica del industrialismo a la época histórica del
informacionalismo.

Los cambios de épocas históricas:
La “Revolución Industrial” y el último cambio de época.
• Revolución Industrial y cambios cualitativos en las relaciones de
producción.
• Revolución Industrial y cambios cualitativos en las relaciones de
poder.
• Revolución Industrial y cambios cualitativos en la experiencia
humana.
• Revolución Industrial y cambios cualitativos en la cultura.

La “Triple Revolución” y el actual cambio de época:
• La “Triple Revolución” y transformaciones cualitativas en las
relaciones de producción.
• La “Triple Revolución” y transformaciones cualitativas en las
relaciones de poder.
• La “Triple Revolución” y transformaciones cualitativas en la
experiencia humana.
• La “Triple Revolución” y transformaciones cualitativas en la
cultura.

Visiones de mundo en conflicto en el contexto del cambio de época:
• La visión mecánica de mundo.
• La visión económica de mundo.
• La visión holística de mundo.

Aon

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Jun 23, 2008, 8:43:30 PM6/23/08
to SALVEMOS a la TIERRA
Introducción:
¿Qué familia? ¿Qué ciudadanía? ¿Qué transformaciones sociales?
¿Qué Latinoamérica? ¿Qué globalización? ¿Qué trabajo social?

No se puede ser neutral frente al futuro. Así pensaba Paulo Freire, el
educador brasileño más importante del Siglo XX. Con este pensamiento,
Freire nos enseña que no existe mucha distancia entre el pensar y el
actuar. Cuando el pensar se desarrolla con la mezcla de conciencia,
emoción y compromiso, el pensar es actuar. El aspecto más curioso
sobre Freire, a parte de su actitud ética, es su curiosidad
epistemológica y osadía intelectual permanentes, ingredientes escasos
en este momento de la historia de la humanidad. El Siglo XXI
extrañará mucho a Paulo Freire (ver Gadotti 2001).
Frente a la crisis de percepción que caracteriza el actual cambio de
época, no habrá creatividad sin curiosidad y osadía. La humanidad
experimenta un momento singular de su historia - un cambio de época,
que requiere un esfuerzo crítico y creativo hacia la comprensión de su
significado e impactos. Sí hay cambios profundos y veloces, pero
ellos no pertenecen a la época aún vigente del industrialismo, ellos
están cambiándola, y forjando una nueva época, que todavía lucha por
establecerse (De Souza Silva et al. 2001). Por ejemplo, si queremos
comprender cómo la globalización impactará el futuro de la familia, de
la ciudadanía y de las transformaciones sociales, no debemos mirar
dentro de la familia, de la ciudadanía y de las transformaciones
sociales, sino debemos ser curiosos y osados, e indagar primero sobre
la naturaleza de los fenómenos que están a afectar estos y otros
aspectos de la realidad global cambiante que desafían al Trabajo
Social del siglo XXI. Analizar la familia, la ciudadanía y las
transformaciones sociales ante la globalización implica cuestionar
también nuestra percepción de la familia, de la ciudadanía, de las
transformaciones sociales, de la región, del fenómeno de la
globalización y del mismo trabajo social en el contexto de un cambio
de época.
¿De qué familia, de qué ciudadanía, de qué transformaciones sociales,
de qué América Latina, de qué globalización y de qué Trabajo Social
estamos hablando?

No hay uno sino múltiples tipos de desarrollo, todos dependientes de
los modos de interpretación y de intervención vigentes, que a su vez
son dependiente de los valores, intereses y compromisos que forjan la
percepción, decisiones y acciones de los actores del desarrollo, y de
los que financian y/o deciden sobre la naturaleza, rumbo y prioridades
del desarrollo en la región. Existen tantos tipos de familia, de
ciudadanía, de transformaciones sociales, de América Latina y de
Trabajo Social como cuantas son las visiones de mundo para interpretar
la realidad y actuar sobre ella, lo que depende de las premisas y
compromisos ontológicos, epistemológicos, metodológicos y axiológicos
que moldean las visiones de mundo en conflicto en el actual momento
histórico de la humanidad. Latinoamérica tampoco es una región
homogénea, que se desarrolla bajo un conjunto convergente de valores,
intereses y compromisos, y su futuro también depende de muchos
valores, intereses y compromisos externos que intentan influenciar su
desarrollo. En definitiva, la globalización no es un fenómeno nuevo,
ni es algo intocable cuyas “tendencias” las sociedades nacionales no
pueden transformar a través de la acción colectiva y solidaria. No
todo está siendo globalizado, y el fenómeno incluye demasiados
conflictos y contradicciones para permitir una definición única de
referencia. Finalmente, el Trabajo Social no es interpretado y
practicado bajo apenas uno modo de interpretación y de intervención,
porque estos están fuertemente asociados a los modos de interpretación
y de intervención dominantes en el proceso de desarrollo en general.
Además, si la humanidad experimenta un momento singular de su historia
-un cambio de época-, cualquier cuestión de desarrollo debe ser
examinada en el contexto de dicho momento histórico, lo que implica
comprender primero su significado e implicaciones potenciales.

Las “reglas del juego” del desarrollo -su dimensión institucional- que
han prevalecido durante el industrialismo están en declinación,
fragmentando la coherencia institucional de esta época histórica.
Bajo crecientes contradicciones, nuevas “reglas del juego” del
desarrollo están siendo forjadas para moldear una nueva coherencia
institucional para la época histórica emergente -la época del
informacionalismo-, donde la información (un factor intangible, que
ahora es simultáneamente insumo y producto) y el concepto de red
asumen el papel protagónico en la creación de una nueva morfología
social para la organización de las sociedades modernas y de sus
actividades materiales y culturales (Castells 1996). Todo esto
significa que la humanidad experimenta un cambio de época, no una
época de cambios. Los cambios globales en marcha no pertenecen a la
época histórica del industrialismo, ellos están cambiándola, al mismo
tiempo que están forjando la “época del informacionalismo” (Castells
1996).

Aon

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Jun 24, 2008, 8:57:34 PM6/24/08
to SALVEMOS a la TIERRA

El concepto de época histórica:
Una época histórica es caracterizada por la dominación de un sistema
de ideas, un sistema de técnicas y una institucionalidad -conjunto de
las “reglas del juego” del desarrollo y de los mecanismos
institucionales para su implementación y perfeccionamiento- que
viabiliza ambos sistemas (Ellul 1964; Santos 2000; De Souza Silva et
al. 2001). La época histórica del industrialismo pasó a
caracterizarse por un sistema de ideas dominante, sintetizado por la
metáfora de una máquina para interpretar el mundo y actuar sobre
éste. Su sistema de técnicas es constituido por tecnologías
materiales -mecánicas, químicas y eléctricas- que han impulsado el
paradigma del desarrollo industrial. Su institucionalidad fue
establecida en torno a los Estados-Naciones, cuyo grado de soberanía y
de autonomía les permitía crear, gerenciar y perfeccionar las reglas
nacionales del juego de acumulación de capital, derivado de la
racionalidad económica forjada por la Revolución Industrial, y del
juego de la democracia, que se expandía bajo la racionalidad política
forjada por la Revolución Francesa. Hace más de cuatro décadas que,
por sus impactos negativos, el sistema de ideas, sistema de técnicas e
institucionalidad del industrialismo están bajo críticas crecientes e
inexorables, empujando esta época histórica hacia una crisis
irreversible.

Todo está bajo cuestionamiento generalizado: (i) la visión de mundo;
(ii) la naturaleza, rumbo y prioridades del paradigma de desarrollo;
y, (iii) los elementos orientadores de ésta época histórica -valores,
conceptos, principios, premisas, promesas, enfoques, modelos, teorías
y paradigmas- que servían de referencia para orientar a los actores
sociales, económicos, políticos e institucionales del desarrollo.
Bajo las contradicciones propias de un cambio de época (ver De Souza
Silva et al. 2001a), otra época está siendo forjada -la época del
informacionalismo.

En un cambio de época, diferentes visiones de mundo compiten entre sí
para reemplazar a la visión dominante de la época en declinación, cada
una intentando prevalecer como visión dominante en la época que
emerge. En el momento histórico actual, todos los temas son moldeados
por los valores, premisas y compromisos propuestos por dichas visiones
de mundo en conflicto. Actualmente, tres visiones de mundo se
enfrentan en medio al fenómeno del encuentro entre una época que
agoniza en su ocaso y otra que lucha por establecerse.

La primera es una “visión mecánica de mundo”, heredada de la época del
industrialismo y transformada por la revolución en torno a la
tecnología de la información. La segunda es una “visión económica de
mundo”, moldeada por los que están estableciendo un nuevo régimen de
acumulación para el capital corporativo transnacional. La tercera es
una “visión holística de mundo”, que emerge de la interacción entre
los actores que denuncian la vulnerabilidad del Planeta y proponen la
práctica sistémica de un desarrollo sostenible para todas las formas
de vida en la Tierra.

¿Cuáles son las implicaciones de las características de la época
emergente para el futuro de la familia, de la ciudadanía, las
transformaciones sociales y el Trabajo Social Latinoamericano? Esta
es una pregunta interpretativa, para la cual no existen respuestas
únicas, precisas y definitivas, sino respuestas comprometidas con las
premisas de alguna de las visiones de mundo en conflicto, que compiten
entre sí para prevalecer en la época emergente.

Aon

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Jun 24, 2008, 8:58:28 PM6/24/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Las familias que percibimos, las ciudadanías que practicamos y las
transformaciones sociales que construimos:
Cada época histórica establece un modo de interpretación y un modo de
intervención dominante sobre otros modos de interpretación y de
intervención, que coexisten bajo un conjunto de contradicciones que
estimulan el desarrollo del pensamiento crítico y evitan la dictadura
del pensamiento único. A cada modo de interpretación corresponde un
modo de intervención. Un modo de interpretación forja la formación de
los ciudadanos, y los valores, premisas y compromisos incorporados al
modo de interpretación dominante generalmente moldean un modo de
intervención cuyos valores, premisas y compromisos pasan a penetrar
todas las esferas de la vida humana. Irónicamente, la educación es la
institución social más conservadora de una sociedad. Las evidencias
históricas revelan que transcurrieron cerca de 100 años para que el
sistema de ideas, sistema de técnicas e institucionalidad de la época
del industrialismo estuvieran integralmente institucionalizados en los
contenidos, procesos y estructuras de los sistemas de educación de la
mayoría de las sociedades (Hartwell 1995). En el contexto del actual
cambio de época, este conservadurismo de la educación funciona de
forma favorable para la humanidad, porque nos permite cuestionar las
contradicciones del cambio de época y las características de la época
emergente, antes que estas penetren de forma no irreparable a los
sistemas de educación de nuestra región. Y sin educación crítica
(Castells et al. 1999) no hay ciudadanía ni familia, y sin ciudadanía
ni familia las transformaciones sociales pierden su significado y
relevancia.

Cada época histórica comparte una metáfora sobre la realidad, que
funciona como una ventana cultural a través de la cual nosotros
miramos la realidad para interpretarla y actuamos sobre ella para
transformarla. Eso significa que no hay una sino múltiples
realidades, ya que no hay una sino múltiples visiones de mundo que
moldean los modelos mentales de diferentes grupos de actores
sociales. Si la realidad es lo que nuestros métodos de observación
nos permiten percibir, la agricultura es una parte de esta realidad
revelada por nuestros métodos de observación y, por lo tanto, su
existencia es condicionada por nuestra percepción, decisiones y
acciones. Por ejemplo, la época histórica del industrialismo
compartió la metáfora de la máquina, que los sistemas de educación
incorporaron en el proceso de formación de los ciudadanos en general y
de los profesionales especializados en particular. Bajo esta visión
mecánica, la economía fue dividida en tres sectores -primario
(agricultura), secundario (industria) y terciario (servicio)-, y la
agricultura emergió como una máquina de “producir” alimentos, fibras y
otros tipos de productos. En el contexto del actual cambio de época,
las visiones de mundo en conflicto van otra vez redefinir nuestra
percepción de la agricultura y, por lo tanto, de la educación agrícola
superior.

fernando

unread,
Jun 25, 2008, 10:37:23 AM6/25/08
to SALVEMOS a la TIERRA
Quizas nos ciega la idea de ser el ser supremo de la
evolucion,estudiando un poco a Darwin sobre la evolucion de las
especies, los humanos no nos salvamos. Para mi solo estamos en una de
las millones de fases de la evolucion,! pero por ello nos hace
mejores, ! o distintos, al igual que otras especies, sin contar que lo
mas seguro es que seamos la especie mas moderna que se creo.
Si miramos solo lo que sabemos sobre nuestro origen quizas nos podemos
llevar un buen susto.
La gran cantidad de tribus que han habitado este planeta a lo largo de
la historia, tenemos desde antropofragos, que hoy en dia seria una
atrocidad, hasta las religiones que muchas de ellas no distan mucho de
los antropofagros.
Incluso hoy en dia hay unas distancias abismales entre grupos humanos
a otros, el concepto de familia por lo tanto lleva el mismo camino, y
subyace en nosotros el tabu impuesto por las religiones, que ademas
cada una va a lo suyo. Por eso yo sigo la norma de" yo soy yo y mis
circunstancias", las demas normas impuestas, solo las ponen los
poderosos para su propio beneficio, ya sea politico como religioso,
que las sigan ellos

Aon

unread,
Jun 25, 2008, 11:38:23 AM6/25/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Sí es verdad, la humanidad apenas está en pañales y todavía se
encuentra en "vías de evolución". Primitivamente tuvimos sólo un
cerebelo y funciones mentales elementales, y, con el correr de
millones de años, evolucionó la mente, y hoy ni siquiera se encuentra
a mitad de camino de dicha evolución.

Pienso lo mismo que vos Fernando, ahora la pregunta es: ¿si el ser
humano sobrevivirá a su auto destrucción para seguir evolucionando
todo lo que le falta evolucionar?

fernando perez

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Jun 25, 2008, 3:08:51 PM6/25/08
to salvemos-a...@googlegroups.com
Por el orden establecido la humanidad esta CAO, la pregunta es sobreviviran las demas especies a causa de nuestros errores, que culpa tienen.
Especies que han sobrevivido a catastrofes mayores , por naturaleza, que sucumban por la desidia de una especie que es inutil para el sistema natural y que ademas siempre va contranatura.
Hay veces que pienso la unica especie que cree en dios es la humana ¿ cuantas especies hay en el planeta ?....¿cuantas creen en un dios ?. y asi reflexionando me pregunto.¿donde esta ese dios para las demas especies'? acaso no fue el quien las creo....continuara

fernando perez

unread,
Jun 25, 2008, 3:12:01 PM6/25/08
to salvemos-a...@googlegroups.com
Si de acuerdo pero esta vez a quien le echaremos la culpa, te preguntas acaso tenemos una espada de Damocles encima o la espada nos la hemos ganado por nuestra desidia

El día 25 de junio de 2008 17:38, Aon <alesan...@gmail.com> escribió:

fernando perez

unread,
Jun 25, 2008, 3:14:13 PM6/25/08
to salvemos-a...@googlegroups.com
Esa pregunta debe de ser contestada por nosotros mismos ¿ hasta que punto estamos dispuestos a evolucionar ?

El día 25 de junio de 2008 17:38, Aon <alesan...@gmail.com> escribió:

fernando perez

unread,
Jun 25, 2008, 3:16:35 PM6/25/08
to salvemos-a...@googlegroups.com
Como ves intento seguir la filosofia del Tao, pero siempre existe esa pregunta que a unos u otros nos incomoda ¿hacia donde vamos?

fernando perez

unread,
Jun 25, 2008, 3:32:36 PM6/25/08
to salvemos-a...@googlegroups.com
Estamos en un momento critico, ni toda la antigua humanidad se imaginaria el poder al que hemos llegado, " nos tratarian de idolatras, brujos, paganos y todos los anti que les pudieran ocurrir" pero hoy en dia es realidad ¿ quien para esta barvaridad? hay muchos intereses monetarios por medio y tambien politicos.
 Desde nuestra humilde colaboracion tenemos el dever y la condiccion para poco a poco denunciar este abuso.
No solo por la raza humana , sino por todas las especies que coesinten en este planeta, ; he tenido un lapsus iva ha escribir nuestro planeta, pero no es nuestro y eso que quede bien claro

Aon

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Jun 26, 2008, 8:49:59 AM6/26/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Bajo la visión mecánica de mundo, influenciada por la revolución en
torno a la tecnología de la información, el desarrollo es percibido
como un proceso mecánico sofisticado, que se puede predecir y
controlar más exitosamente que antes. Apenas necesitamos de modos de
interpretación y de intervención centrados en la eficiencia productiva
y que incorporen la tecnología de la información como apoyo
imprescindible. Bajo la visión económica de mundo, la metáfora del
mercado reducirá el desarrollo apenas a un mero proceso para proveer a
la sociedad de los bienes y servicios que ella necesita. Lo que
necesitamos aquí es apenas de modos de interpretación y de
intervención centrados en la competitividad económica y tecnológica,
pues el crecimiento económico y el “libre” mercado son los motores del
desarrollo de las sociedades modernas y las fuentes de su felicidad.
Bajo la visión holística de mundo, la metáfora de un sistema complejo,
dinámico, multidimensional, interdependiente y con múltiples
funciones, el desarrollo emerge también como un proceso que refleja,
en mayor o menor grado, las principales características y
contradicciones de la sociedad que lo practica. El desarrollo es un
espacio para el encuentro entre la sociedad, la cultura y la
naturaleza, para contribuir a la mejoría de las condiciones, calidad y
nivel de vida de todas las formas de vida del Planeta.

Aon

unread,
Jun 26, 2008, 8:51:17 AM6/26/08
to SALVEMOS a la TIERRA

¿Qué trabajo social necesitan las sociedades de la región?
Todavía hay tiempo para influenciar el Trabajo Social que queremos
porque los cambios que se están operando en la realidad aún están en
proceso. Sin embargo, ya se pueden visualizar rasgos de una sociedad
que nos demanda la atención a un tipo de estado que se construye por
influencia transnacional, a procesos sociales que descubren la
complejidad de las relaciones sociales y la fragmentación de su
tejido, una política social cada vez menos coherente con los
requerimientos de esa complejidad social y a una sociedad civil
subyugada por el espejismo de un mejoramiento global de la sociedad
por influencia del efecto de cascada como producto del aumento del
capital privado, el estímulo de los criterios de eficiencia, eficacia,
y productividad como base del mal llamado “desarrollo”. Para eso,
debemos reflexionar sobre los modos de interpretación y de
intervención que mejor aportan a la construcción de un futuro
diferente y mejor para las sociedades Latinoamericanas. A cada visión
de mundo corresponde un modo de interpretación y de intervención, que
facilita el establecimiento del sistema de ideas, sistema de técnicas
e institucionalidad propuestos bajo dicha visión de mundo.

Aon

unread,
Jun 26, 2008, 8:55:16 AM6/26/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Bajo la “visión mecánica de mundo”, la educación racionalista forja
una intervención para la alienación de los ciudadanos, que son
“adiestrados” para funcionar como “recursos humanos”, meras “piezas”
del engranaje productivo, donde solo hay lugar para la razón
instrumental sin espacio para la emoción humana ni para las
dimensiones ecológica y social.
Bajo la “visión económica de mundo”, la educación evolucionista forja
una intervención para la domesticación de los ciudadanos, que son
“capacitados” para actuar apenas en sus roles económicos de
proveedores, productores, procesadores, vendedores, competidores,
inversionistas, consumidores, clientes, etc., mero “capital humano” o
“capital intelectual”, que privilegia las transacciones comerciales
sobre las relaciones sociales.
Bajo la “visión holística de mundo”, la educación crítica es sinónimo
de intervención para la transformación de los ciudadanos, que son
“formados” como “talentos humanos”, pensadores autónomos capaces de
imaginar y de crear más allá de su conocimiento previo, con el derecho
a tener derechos y con la responsabilidad de seres socio-históricos.

Aon

unread,
Jun 27, 2008, 7:53:30 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

¿Qué tipo de educación debe prevalecer en los sistemas de educación de
la región? ¿Qué tipo de pedagogía está formando a los trabajadores
sociales Latinoamericanos? ¿Qué modos de interpretación y de
intervención prevalecen en los procesos de desarrollo de la región?
Estas preguntas también generan muchas implicaciones para los modelos
de evaluación empleados en el proceso de acreditación hoy en América
Latina. Los modelos de evaluación no son neutrales, ellos reflejan
las premisas ontológicas (se refiere a la naturaleza de la realidad),
epistemológicas (se refiere a la naturaleza del conocimiento),
metodológicas (se refiere al método y a la naturaleza del indagar) y
axiológicas (se refiere a los valores y a la naturaleza de la
intervención) de aquellos que los formulan y aplican. A su vez, estas
premisas son derivadas de la visión de mundo que moldea los modelos
mentales de los evaluadores. ¿Bajo que visión de mundo y marco
pedagógico han sido formulados los modelos de evaluación que hoy
prevalecen en los procesos de acreditación de la región? ¿Quiénes
evalúan a los evaluadores y a sus modelos de evaluación?


Las “Latinoaméricas” que queremos:
La premisa de la homogeneidad histórica y cultural de América Latina
es una equivocación; aún las semejanzas de ciertos aspectos asociados
a su origen colonial no son suficientes para minimizar la influencia
de las diferencias entre los Estados-naciones de la región.
La aparente homogeneidad política y económica buscada por las
diferentes Cumbres de Presidentes y de Ministros de la región es parte
de una antigua estrategia de los Estados Unidos, que después de la
Segunda Guerra Mundial, y con el inicio de la Guerra Fría, necesitaban
asegurar su hegemonía en el mundo en América Latina. Los acuerdos
negociados en estas cumbres no necesariamente representan los
intereses de las sociedades nacionales; la mayoría de las propuestas
ahí negociadas nunca han sido consultadas con los diferentes grupos
sociales de la sociedad civil de las respectivas naciones. Solo parte
de las élites económica, política, intelectual y militar nacionales
influencian estos acuerdos, porque son los únicos beneficiarios de sus
consecuencias positivas; las consecuencias negativas son compartidas
entre la mayoría pobre y sin poder.
Por ejemplo, el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) no es
una iniciativa de los países de la región, para fortalecer su
capacidad de negociación frente a la competencia comercial y
tecnológica global. El ALCA es una estrategia de los Estados Unidos
con dos objetivos: (i) disminuir su creciente vulnerabilidad frente a
la penetración comercial de la Unión Europea, Japón y China en la
región; y (ii) asegurar su acceso al petróleo, biodiversidad y agua
de la región.
Con el ALCA, iniciativas regionales autóctonas, como el MERCOSUR,
pierden el significado que les dio origen. El ALCA no representa una
integración sino una subordinación anunciada de la región al poder
económico, político y militar de los Estados Unidos. La Tercera
Cumbre de las Américas celebrada en abril, en Québec, Canadá, anticipa
un ejemplo de esta subordinación. Ahí, los Presidentes y Jefes de
Estado de la región discutieron la llamada Cláusula Democrática, que
propone la exclusión de las sesiones de la Asamblea General de la
Organización de los Estados Americanos (OEA) y de los procesos de
integración comercial a aquel Estado en donde, por cualquier razón, se
interrumpa el orden democrático. ¿Qué cláusula democrática es esta,
que pune a los que violan a su democracia interna pero no pune a los
que violan a la democracia fuera de su territorio, como es el caso de
los Estados Unidos, que ha incluso apoyando el derrumbe de gobiernos
democráticos y el establecimiento de dictaduras militares en la misma
región? Entonces, ¿de qué Latinoamérica hablamos, si no hay un
Proyecto regional soñado originalmente por los países de la región?
Si el ALCA se establece, ¿cómo será posible un desarrollo que refleje
las realidades, necesidades y aspiraciones verdaderamente
Latinoamericanas? ¿De qué Latinoamérica se hablará con el ALCA, de
una Latinoamérica más autónoma o más subordinada que en el presente?

Aon

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Jun 27, 2008, 7:54:40 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Las “globalizaciones” que imaginamos:

En su historia moderna, la humanidad ya ha experimentado tres olas de
globalización (Held et al. 1999). Entre finales del siglo XV y mitad
del siglo XVIII, la primera ola de globalización fue financiada por el
capital mercantil, teniendo en el agrarianismo la base del comercio
mundial, con el apoyo de la tecnología de la navegación. Entre la
segunda mitad del siglo XVIII y el final de la Segunda Guerra Mundial,
la segunda ola de globalización fue financiada por el capital
industrial, teniendo en el industrialismo la base del comercio
mundial, con el apoyo de la tecnología material: mecánica, química y
eléctrica. Después de la Segunda Guerra Mundial, diferentes fenómenos
sociales, económicos, políticos e institucionales, y algunos avances
científicos y tecnológicos forjaron las condiciones que hoy permiten
al capital financiero liderar la ola contemporánea de globalización,
que tiene en el informacionalismo la base para su desarrollo; su
soporte llega a través de la tecnología intelectual: (i) la teoría -
tecnología de la interpretación- y la codificación de conocimiento
teórico para aplicación práctica (como ocurre en la revolución en
torno a la tecnología de la información y su penetración en todos los
medios y formas de comunicación).

Mientras estas olas de globalización difieren entre sí en cuanto a la
naturaleza de las estrategias, el perfil de los protagonistas, los
ámbitos temáticos de sus impactos y el alcance geográfico de los
cambios generados, la intención continúa inmutable. Confirmando los
estudios de Rousseau (1985) hace más de 250 años, otra vez los más
fuertes intentan establecer nuevas relaciones asimétricas de poder
donde el uso de su fuerza se transforma en derecho, mientras la
obediencia a esta fuerza es transformada en deber. De esta
institucionalización internacional de la desigualdad resulta un nuevo
orden de las cosas, donde la mayor parte de los beneficios generados
es privadamente apropiada (principalmente) por los más fuertes,
mientras los costos del intercambio desigual son socialmente
distribuidos entre la mayoría de los grupos más débiles.

Una comprensión del actual fenómeno de globalización implica
examinarlo en el contexto de otro fenómeno más amplio que siempre
precede, incluye y transciende cada nueva ola de globalización: un
cambio de época. Más allá de sus consecuencias y alcance geográfico,
los cambios relevantes que acompañan cualquier ola histórica de
globalización son aquellos que transforman el sistema de ideas,
sistema de técnicas e institucionalidad de la época anterior. De
hecho, una nueva ola de globalización ocurre apenas cuando existen las
condiciones favorables para la transformación cualitativa y simultánea
de las relaciones de producción, relaciones de poder, las formas a
través de las cuales vivimos la experiencia humana y la dimensión
cultural.
No es por mera coincidencia que no hay (ni habrá) una definición de
globalización que pueda satisfacer a todos los interesados; cada
grupo de actores busca incluir sus intereses particulares en la
definición de un fenómeno tan poderoso como éste. En términos
generales, la globalización es percibida como un proceso de
intensificación de los conjuntos de relaciones (sociales, económicas,
políticas, institucionales, etc.) que están asociadas a la
articulación y vinculación de localidades lejanas -geográfica e
históricamente separadas entre sí- de tal manera a permitir que
acontecimientos locales puedan ser influenciados y hasta mismo
condicionados por eventos lejanos (ver Giddens 1990; Castells 1996).
Mientras este trabajo no interpreta el fenómeno de la globalización,
es importante indicar que el mismo puede ser analizado desde las
perspectivas de las dimensiones espacio-temporal (la extensión de las
redes globales, la intensidad de las interconexiones globales, la
velocidad de los flujos globales y la propensidad de impacto de la
interconectividad global) y organizativa (la infraestructura de la
globalización, la institucionalización de redes globales para el
ejercicio del poder, el patrón de estratificación global, y los modos
dominantes de interacción global) del fenómeno (ver Held et al. 1999;
Lechener y Boli 2000; O'Meara et al. 2000). Obviamente, la
globalización puede también ser analizada como concepto, como proceso,
como estrategia y como ideología (ver Sklair 1991; Dickens 1992;
Castells 1996; Santos 2000). Pero, ¿qué globalización estamos
construyendo, la globalización del individualismo egoísta, que
condiciona el crecimiento económico a la exclusión social,
reproduciendo la “Brasil-ización” del mundo, o la globalización de la
solidaridad para la sostenibilidad de la vida en el Planeta?

Aon

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Jun 27, 2008, 7:55:53 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

La organización del documento:

El presente documento está organizado en cuatro partes. La primera
introduce la cuestión del cambio de época histórica, a través de: (i)
algunas evidencias del último cambio de época, durante la Revolución
Industrial; (ii) una síntesis de las tres revoluciones contemporáneas -
económica, tecnológica y sociocultural- que están haciendo declinar la
época del industrialismo y están forjando la nueva época del
informacionalismo; y, (iii) la identificación de las tres visiones de
mundo derivadas de dichas revoluciones.
La comprensión del cambio de época es esencial para el análisis de
cualquier tema o cuestión contemporánea, porque este fenómeno
establece un nuevo sistema de ideas, un nuevo sistema de técnicas y
una nueva institucionalidad, dominantes sobre otros sistemas de ideas,
sistemas de técnicas e institucionalidades. La segunda parte examina
algunas “reglas del juego” del desarrollo del industrialismo, pues
ellas han condicionado el sistema de ideas, el sistema de técnicas y
la institucionalidad dominantes de esta época histórica. Para cada
una de las llamadas “reglas de la vulnerabilidad” corresponde una
observación sobre cómo dicha regla ha penetrado la educación agrícola
superior latinoamericana. La tercera parte sugiere algunas “premisas
de la sostenibilidad”, con la intención de contribuir a la
construcción de las “reglas del juego” del desarrollo sostenible.
Finalmente, se comparte un breve marco de referencia para los
interesados en construir los escenarios del Trabajo Social
Latinoamericano, a partir de los modos de interpretación y de
intervención inspirados por cada una de las visiones de mundo en
conflicto en el contexto del cambio de época, estableciendo algunas
reflexiones sobre la forma en que se construyen las relaciones
sociales, las carácterísticas de los estados y la sociedad civil y los
rasgos que podría servir de marco a la gestión de la política social y
a la práctica profesional del Trabajo Social.

Aon

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Jun 27, 2008, 7:57:45 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA
Parte-1

¿Época de cambios o cambio de época?
De la época histórica del industrialismo a la época histórica del
informacionalismo:

Esta no es una simple época de cambios; la humanidad experimenta un
cambio de época. El presente fenómeno de la globalización está
enmarcado en el contexto de este fenómeno histórico más amplio. Según
Manuel Castells (1996), una época histórica cambia cuando se
transforman de forma cualitativa y simultánea las relaciones de
producción, relaciones de poder, experiencia humana y cultura. Hace
más de 200 años que la lógica del agrarianismo fue confrontada por la
lógica del industrialismo emergente. La Revolución Industrial fue
capaz de consolidar un nuevo sistema de ideas, desarrollar un sistema
de técnicas y crear nuevos mecanismos institucionales para viabilizar
a ambos sistemas. Para eso, profundos cambios fueron generados para
alterar las relaciones de producción, relaciones de poder, experiencia
humana y cultura.
Nuestra tesis central es que, tanto el periodo de la Revolución
Industrial como el momento actual representan un cambio de época, no
una simple época de cambios (De Souza Silva et al. 2001a) los cambios
globales en marcha están cambiando la época del industrialismo y
forjando la época del informacionalismo.


¿Cuáles son las principales implicaciones del cambio de época para los
procesos de cambio institucional en marcha en las organizaciones de
desarrollo agrícola superior latinoamericanas? ¿Cómo las
características de la época emergente afectan los contenidos y los
modos de intervención pedagógica de la educación agrícola superior en
América Latina?
La “Revolución Industrial” y el último cambio de época:

El siglo XVIII determina el fin de una época y el comienzo de otra.
Los problemas que se plantearon durante este siglo no hallaron
solución en el marco del régimen social imperante y, por lo tanto,
forzaron el cambio social. Un cambio social que... marcaría el fin de
una época (Prólogo del libro de J.J. Rousseau El Contrato Social,
escrito en 1762; en Rousseau 1985).
En 1780 la Revolución Industrial estaba con nosotros. Por articular
algunos ejemplos simbólicos, nosotros podemos concluir sobre el fin de
una era y la llegada de otra en torno a 1780 (Christopher Hill,
historiador británico, en Reformation and Industrial Revolution,
1969:282).
Entre 1760 y 1800, algunos pensadores se dieron cuenta de que algo
cualitativamente diferente estaba ocurriendo, y que transformaría para
siempre el destino de la humanidad. Rousseau fue uno de estos agudos
pensadores sociales. Él entendió que los problemas del siglo XVIII,
antiguos y nuevos, no lograban ser comprendidos ni resueltos a partir
de las hipótesis, premisas, enfoques y preguntas que prevalecieron
hasta entonces. Por eso, él propuso su Contrato Social, una
contribución para la época emergente, que él tan bien logró
vislumbrar. Un análisis de estudios históricos sobre aquél período
(Hill 1969; Hobsbawm 1962, 1969; Held et al. 1999) revela los cambios
cualitativos y simultáneos que se desarrollaron en las relaciones de
producción, relaciones de poder, experiencia human y cultura.

Aon

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Jun 27, 2008, 7:59:05 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Revolución Industrial y cambios cualitativos en las relaciones de
producción:
Con la Revolución Industrial, los bienes y servicios más relevantes,
generados a partir del conocimiento tácito y mano de obra familiar,
pasaron a ser “producidos” por máquinas, en las fábricas creadas por
el sistema de técnicas del industrialismo emergente. Esto representó
el fin de la economía basada en el trabajo de los artesanos y el fin
de la relación entre maestros y aprendices. El conocimiento tácito de
estos actores fue sistematizado, traducido para el lenguaje mecánico y
materializado en las líneas-de-montaje de las fábricas, donde ya no se
necesitaba de las mentes sino de las manos de los que generaban
aquellos bienes y servicios. La economía productiva pasó a basarse en
tres factores tangibles e interdependientes: tierra, capital y
trabajo. La idea de progreso fue culturalmente introducida, con la
premisa de que el crecimiento material era ilimitado, y que
beneficiaría a toda la humanidad. El capital y el trabajo se quedaron
interdependientes; mientras el capital sobre-explotaba al trabajo,
uno no podría existir sin el otro.

Revolución Industrial y cambios cualitativos en las relaciones de
poder:
Durante la Revolución Industrial, el poder fue transferido de las
manos de los que poseían la tierra, y de las mentes de los que poseían
el conocimiento tácito, para las manos de los que poseían el capital
industrial, porque éstos pasaron a poseer las fábricas y las máquinas
del industrialismo emergente. La dinámica de la ecuación del poder -
integrada por los factores fuerza, dinero y conocimiento- fue alterada
(Toffler 1990).
Desde la invención de la agricultura, hace más de 10 mil años, la
fuerza había prevalecido sobre el dinero y el conocimiento dentro de
esta ecuación. A partir de la Revolución Industrial, la fuerza fue
reemplazada por el liderazgo del dinero, en el contexto de las reglas
nacionales establecidas por los Estados-Naciones, cuyo poder creció
rápidamente, principalmente para proteger la propiedad privada y
promover los intereses mercantilistas e (principalmente) industriales
del sistema capitalista en expansión. Obviamente, la fuerza continuó
a ser usada y abusada, pero el capital asumía el estatus
incuestionable de factor estratégico en la ecuación del poder, por su
aporte crítico al proceso de producción, distribución y apropiación de
la riqueza, a través de la sobre-explotación del trabajo.

Revolución Industrial y cambios cualitativos en la experiencia humana:
La Revolución Industrial generó impactos radicales en, por ejemplo, la
institución de la familia, en el concepto de sexualidad y en las
relaciones de los seres humanos con la naturaleza. En el caso de la
familia, toda su existencia pasó a ser planificada en torno al tiempo
mecánico establecido por los relojes de las fábricas, y no más por los
ritmos de la naturaleza que habían prevalecido sobre la dinámica de
las comunidades. Las fábricas separaron a los padres de sus hijos
durante el día, que se quedaron privados de la interacción frecuente a
que estaban acostumbrados. En el caso de la sexualidad, los esposos
fueran también separados de sus esposas por la fábrica durante el
día. Esta nueva realidad pasó a determinar hasta la hora en que
podrían hacer el amor: antes o después del horario de la fábrica.
Los casados y enamorados fueron presionados a programar el periodo en
que sus deseos y sentimientos podrían ser estimulados y cultivados, ya
que la fábrica se interponía entre las parejas durante el periodo más
largo en que estaban despiertos. La relación orgánica con la
naturaleza, que era lo común en el agrarianismo, fue radicalmente
reemplazada por una relación instrumental y utilitarista, donde la
naturaleza pasó a ser percibida apenas como una reserva de recursos
naturales y de ciertas materias-primas a ser explotadas.

Revolución Industrial y cambios cualitativos en la dimensión cultural
Con la Revolución Industrial, las relaciones sociales, antes de
naturaleza orgánica, fueron superadas en volumen e importancia por
relaciones de naturaleza mecánica, impersonal, generadas a partir de
la proliferación de las fábricas del industrialismo emergente. Éstas
reunían a extraños, que debían relacionarse entre sí, independiente de
su origen geográfico e historia social. La emergencia de nuevos
negocios en las ciudades industriales también atraía a extraños
(fenómeno de la urbanización), que se relacionaban de forma impersonal
en el espacio del mercado. En paralelo, el nuevo sistema de ideas
promovía los valores requeridos por el industrialismo mecánico:
individualismo, eficiencia, productividad, comando, control,
cuantificación, disciplina, puntualidad, asiduidad. Estaba en marcha
la consolidación de la cultura de la eficiencia productiva, donde la
metáfora de la máquina servía para todo: para interpretar el mundo y
para comprender la vida cotidiana, para actuar sobre la realidad
general y para decidir sobre las rutinas domésticas, para inspirar a
la educación de las masas y para moldear la práctica científica.

Es relativamente fácil deducir los trastornos generados por la
Revolución Industrial: mucha turbulencia, inestabilidad,
incertidumbre, desorientación, discontinuidad, inseguridad,
fragmentación, perplejidad y, por lo tanto, vulnerabilidad
generalizada. El resultado fue la dominación de la lógica mecánica de
la época del industrialismo sobre la lógica orgánica de la época del
agrarianismo, a través del establecimiento dominante de un nuevo
sistema de ideas, un nuevo sistema de técnicas y una nueva
institucionalidad para el desarrollo. Pero el imperio del
industrialismo tuvo vida corta; 200 años después de la revolución que
le originó, el industrialismo agoniza en su ocaso, abriendo paso al
alba de una nueva época.
La época emergente es una fotografía fuera de foco. Todavía no es
posible anticipar como estaremos en el 2050. Pero algunas de las
tendencias actuales apuntan hacia un mundo más integrado
tecnológicamente y más interdependiente económicamente, pero más
fragmentado política y socialmente, y con más desigualdades sociales,
antiguas y nuevas (Amin 1997; Hoogvelt 1997; De Souza Silva et al.
2001a).

Aon

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Jun 27, 2008, 8:00:41 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA
Familia, ciudadanía y transformaciones sociales:
escenarios para el trabajo social en el contexto del cambio de época
(*1)

(Parte I) José de Souza Silva / María Cecilia Vega Guzmán

La “Triple Revolución”, el cambio de época actual y las visiones de
mundo en conflicto:

Un nuevo mundo está emergiendo al final de este Milenio (...) La
revolución en la tecnología de la información indujo la emergencia del
informacionalismo como la base material de una nueva sociedad. Bajo
el informacionalismo, la generación de la riqueza, el ejercicio del
poder y la creación de códigos culturales pasan a depender de la
capacidad tecnológica de las sociedades y de los individuos, con la
tecnología de la información como el centro de esta capacidad (Manuel
Castells, Sociólogo español, en End of Millenimum, 1998:336).

El sistema-mundo, como un sistema histórico, ha entrado en una crisis
terminal y es improbable que exista, tal como lo conocemos hoy, en los
próximos cincuenta años (Immanuel Wallerstein, Sociólogo
estadounidense, en The End of the World as We Know It, 1999:1).
La génesis del actual cambio de época está fuertemente asociada a tres
revoluciones -sociocultural, económica y tecnológica-, cuyos impactos
cruzados (no necesariamente compatibles entre sí), están cambiando el
sistema de ideas, el sistema de técnicas y la institucionalidad de la
época histórica del industrialismo (*2). Esto se percibe a través de
las transformaciones en las relaciones de producción, relaciones de
poder, experiencia humana y cultura. En los procesos de cambio que
están cambiando la época, hay tres visiones de mundo que compiten
entre sí para prevalecer en la época emergente (Anexo-1), cada una de
ellas es propuesta por los actores que promueven cada una de las tres
revoluciones que están transformando la época del industrialismo en la
época del informacionalismo.

Aon

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Jun 27, 2008, 8:02:01 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA
Revolución sociocultural:

Desde los años 60, un conjunto de movimientos socioculturales está
desafiando las bases de la civilización occidental y los valores de la
sociedad industrial de consumo. Por ejemplo, los movimientos
feministas, ambientalistas y por los derechos humanos, justicia
étnica, igualdad social y participación democrática denunciaron: (i)
los muchos absurdos derivados de la época del industrialismo, (ii) la
vulnerabilidad de la humanidad y del Planeta, y (iii) la necesidad de
un desarrollo sostenible.
La preocupación es por la sostenibilidad de todas las formas de vida
en el Planeta. Los cambios que tienen origen en esta revolución
sociocultural, como la cuestión de la participación del tercer sector,
la equidad de género, la valorización de lo social, la igualdad
social, los derechos de las nacionalidades indígenas, la justicia
étnica, la conservación de los recursos naturales, los derechos de los
niños, el desarrollo humano, las redes de solidaridad y el desarrollo
sostenible en general, no pertenecen a la época del industrialismo;
ellos están cambiándola bajo una visión sistémica de mundo.

¿Cómo los cambios originados en la revolución sociocultural afectarán
el futuro de la familia, de la ciudadanía, de las transformaciones
sociales, de la América Latina y del Trabajo Social latinoamericano?

La familia nuevamente enfrenta una serie de transformaciones derivadas
de los cambios económicos y políticos que se viven en la sociedad. La
incorporación de la mujer al espacio ocupacional, ha generado la
reorganización de la familia para que entre sus miembros se
resocialicen las tareas propias de funciones históricamente asignados
como roles sociales: por ejemplo el cuidado de las y los hijos
menores o de las personas mayores lo que corresponde a la función de
guarda y crianza que se desplaza a nuevos agentes como otros miembros
de la familia extensa, hijas o hijos mayores, o Agentes externos como
las entidades del estado y la sociedad civil constituidas para atender
dicha función.
Con respecto a la condición y los derechos de ciudadanía, se presenta
el imperativo ético de trabajar por un verdadero reconocimiento de los
derechos de ciudadanía, lo que implica el reconocimiento de que el
Trabajo Social cumple un papel articulador entre la sociedad civil y
las políticas públicas, y tiene entre sus responsabilidades la tarea
de impulsar la política social desde el enfoque de los derechos de
ciudadanía (Guendel, 1999):
• Considera que se dan efectos perversos del control social.
• Incorpora la perspectiva de género y la defensa y protección de los
derechos de las mujeres.
• Reconoce la existencia de derechos consustanciales al ciudadano y
la ciudadana.
• Reconoce la existencia de desigualdades en la estructura social.
• Plantea la construcción de sujetos activos y autoconcientes con
capacidades y relaciones.
• El centro de toda acción es el sujeto y a partir de él construye
una ciudadanía activa.
• Estimula la distribución del poder social.
• Procura construir relaciones de igualdad y equidad entre pares.
• Reconoce la subjetividad como elemento de política pública.
• Tematiza e incorpora en agenda pública los el poder en la familia,
la escuela y la comunidad.
• Emplea la focalización como fundamento de la búsqueda de equidad y
no como elemento de exclusión social.
• Comprende el abordaje de lo social desde una perspectiva de
universalidad como derecho.
• Fomenta la construcción de una cultura de respeto a los derechos
humanos y por una cultura de paz.
• Como parte de una nueva institucionalidad.
• Estimula la formación de capacidades locales y personales.
• Promueve la observancia de los derechos sociales institucionales.
• Promueva mecanismos de exigibilidad y rendición de cuentas.
• Establece la primordialidad de lo cultural.
• Define y considera la subjetividad como problema de intervención
(en la producción y distribución de valores con relación a los
derechos humanos).
• Considera y fomenta la conexión entre los sujetos y los derechos
humanos.
• Considera la autoafirmación del sujeto.

Aon

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Jun 27, 2008, 8:03:05 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Revolución económica:

A finales de los años 70, la crisis económica iniciada por dos choques
en los precios del petróleo reveló el agotamiento del régimen de
acumulación de capital de la época del industrialismo. Desarrollado
en torno a una economía productiva basada en factores tangibles -
tierra, capital y trabajo-, y dependiente del Estado-Nación para las
reglas nacionales del juego de acumulación, el régimen de acumulación
del capitalismo industrial entró en crisis irreversible. Eso dio
inicio a la formación de un nuevo régimen de acumulación de capital
(Anexo-2), de naturaleza corporativa, de carácter transnacional, de
alcance global y dependiente de un factor intangible información. Los
cambios derivados de esta revolución económica, que integran a la
llamada globalización, bajo etiquetas como reajuste estructural,
reforma económica, modernización productiva, privatización,
liberalización, desreglamentación, mega-fusiones, reconversión
productiva, flexibilidad laboral, dolarización de las economías
nacionales, integración regional y fondos competitivos, no pertenecen
a la época del industrialismo; ellos están cambiándola bajo una
visión económica de mundo.

¿Cómo los cambios originados a partir de la revolución económica
impactarán a la familia, la ciudadanía, las transformaciones sociales,
de la América Latina y del trabajo social latinoamericano?

Aon

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Jun 27, 2008, 8:04:04 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Revolución tecnológica:

A mediados de los años 70, se inició una revolución en torno a la
tecnología de la información, que ha influenciado otras revoluciones
científicas y tecnológicas y ha penetrado a la mayoría de los medios y
formas de comunicación. La dimensión microelectrónica de esta
revolución hace posible la concepción de redes virtuales capaces de
comprimir y eventualmente desmaterializar el tiempo histórico y el
espacio geográfico.
Por primera vez en la historia, la información es simultáneamente
insumo y producto. Los cambios derivados de esta revolución
tecnológica -la formación de redes virtuales, la integración
electrónica de formas (texto, sonido e imagen) y medios de
comunicación, la propuesta de la agricultura de precisión, la creación
de oficinas-en-red, los libros virtuales, los espacios inteligentes
(edificios, fábricas, oficinas y residencias, cuyas funciones básicas
son manejadas por computadoras independientes de un operador humano) y
el terrorismo cibernético-, no pertenecen a la época del
industrialismo, ellos viabilizan muchos de los cambios derivados de
las revoluciones sociocultural y económica, bajo una versión
sofisticada de la visión mecánica de mundo.

¿Cómo los cambios originados en ésta revolución pueden influenciar el
futuro de la familia, de la ciudadanía, de las transformaciones
sociales, de la América Latina y del trabajo social latinoamericano?

Obviamente, ninguna de estas revoluciones cambiará la época por sí
misma; son los impactos cruzados de ellas que generan otras crisis en
cadena, creando las condiciones para que se desarrollen procesos de
cambios globales, transformando de forma cualitativa y simultánea el
sistema de ideas, sistema de técnicas e institucionalidad de la época
vigente. Los cambios resultantes de estos impactos cruzados no
generan tendencias convergentes. Al contrario, la confrontación
dialéctica entre los intereses en conflicto de ambas épocas genera
contradicciones que, a su turno, moldean el futuro de la humanidad.
Pero estas contradicciones no resultan de una simple coincidencia
histórica. Los grupos de actores sociales que promueven cada una de
las tres revoluciones proponen una visión de mundo, en el intento de
que su percepción de la realidad y su imagen de futuro prevalezcan en
la nueva época. Sin embargo, los diferentes conjuntos de premisas,
promesas y compromisos asociados a estas visiones de mundo conducen a
la humanidad hacia futuros alternativos radicalmente diferentes entre
sí.

Si la humanidad está experimentando un cambio de época, deberíamos ser
capaces de identificar la ocurrencia de cambios profundos y
simultáneos en las relaciones de producción, relaciones de poder,
experiencia humana y cultura, como es posible identificarlos durante
la Revolución Industrial.
A continuación se comparten algunas evidencias de que los efectos
combinados de las revoluciones sociocultural, económica y tecnológica -
ya mencionadas- están confrontando la lógica de la época histórica del
industrialismo y creando la lógica de la época histórica del
informacionalismo. La naturaleza de la nueva época es capitalista, de
base corporativa, con actuación transnacional, alcance global y
funcionamiento centrado en torno a la lógica electrónica de las redes
virtuales y en la magia de la tecnología digital (Castells 1996, 1997,
1998; Cebrián 1998; Rifkin 2000).

Aon

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Jun 27, 2008, 8:05:19 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Transformaciones cualitativas en las relaciones de producción:

La revolución en la tecnología de la información altera
estructuralmente las relaciones de producción.
En la economía informacional, la información es simultáneamente insumo
y producto. El conocimiento es aplicado sobre el conocimiento para
generar más conocimiento: los productos, procesos y servicios más
relevantes son los intensivos de conocimiento. Así, la productividad
y la competitividad comandarán la economía emergente; la
productividad será derivada de la innovación tecnológica y la
competitividad será derivada de la innovación institucional y de la
capacidad gerencial. Por eso, la capacidad cultural para usar la
tecnología de la información será crítica para la sociedad
informacional. Por primera vez en la historia, más allá de la
economía productiva, una economía inmaterial fue creada a partir de un
factor intangible: información. En la economía informacional, el rico
no depende del pobre, pues en ella el trabajador del conocimiento
(mejor pagado) reemplaza al trabajador manual (sobre explotado en la
economía productiva). El informacionalismo conlleva a la
concentración y a la globalización descentralizadas del capital, por
el uso del poder descentralizador de las redes electrónicas.

En la época emergente, el control sobre la propiedad intelectual es
más importante que el control sobre la propiedad física, el valor de
los bienes culturales es más alto que el valor de los bienes
materiales, y el prestigio aportado por el acceso al uso de los bienes
materiales es mayor que el prestigio aportado por la posesión de estos
bienes. La revolución en la tecnología de la información también
viabiliza otras revoluciones tecnológicas, como la robótica, nuevos
materiales, nanotecnología (*3), ingeniería genética (o biogenética,
biotecnología), (*4) etc. También están cambiando las relaciones
entre capital y trabajo: en su base, el capital es global; como
regla, el trabajo es local. El capital es globalmente coordinado; el
trabajo es individualizado. El trabajo es desagregado en su
desempeño, fragmentado en su organización, diversificado en su
existencia y dividido en su acción colectiva. El contrato social
entre el capital y el trabajo ha sido violado para permitir la
movilidad global del capital y construir la vulnerabilidad local del
trabajo. El capital ahora no solamente tiene alas sino que vuela
sólo.

¿Cómo estos y otros cambios asociados a las transformaciones en las
relaciones de producción están afectando a la familia, la ciudadanía,
las transformaciones sociales, la América Latina y el Trabajo Social
latinoamericano?

La velocidad con que se reproduce el conocimiento es
significativamente mayor, lo que sumado a la complejidad y velocidad
de los cambios en lo social, plantea a la profesión el reto de una
permanente actualización que permita de un lado la comprensión de lo
que ocurre en la sociedad y de otro, la incorporación de conocimiento
global que permita permanentemente resignificar los fenómenos y hechos
sociales sobre los cuales interesa producir nuevo conocimiento y
fundamentar las bases de los procesos de intervención.

Aon

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Jun 27, 2008, 8:06:16 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Transformaciones cualitativas en las relaciones de poder:

El asenso de un nuevo régimen de acumulación de capital, apoyado por
la tecnología de la información, está transformando las relaciones de
poder. Con la revolución en la tecnología de la información, el
conocimiento finalmente pasó a liderar la fuerza y el dinero en la
ecuación del poder. En esta dimensión, están en crisis el Estado-
Nación y la democracia representativa. A través de acuerdos
multilaterales, nuevas relaciones de poder son institucionalizadas e
implementadas por agencias multilaterales, bajo las reglas de
mecanismos supranacionales, que se colocan por encima de la
institucionalidad de los Estados-Naciones, en representación de los
intereses de actores transnacionales con ambiciones expansionistas.
Las reglas nacionales de los Estados-Naciones son redefinidas como
“barreras” a ser derrumbadas, para abrir paso a las reglas
supranacionales del capitalismo corporativo transnacional. Las redes
electrónicas crean un tipo de poder inmaterial que no respeta ni
necesita de fronteras nacionales; al contrario, éstas se han
transformado en inconveniencias para los intereses transnacionales.

Con la reducción de la soberanía y autonomía relativas de los Estados-
Naciones (*5), la democracia representativa se está transformando en
el arte de engañar al pueblo. El poder político para formular
políticas y tomar decisiones relevantes está institucionalmente
ubicado hoy principalmente en mecanismos supranacionales. De forma
deliberada, la ideología del Estado es reemplazada por la ideología
del mercado, que exige el debilitamiento del sector público y
privilegios para el sector privado. También hay una tendencia hacia
la globalización del poder de la sociedad civil, que se está
organizando en redes de poder social e institucional, para ejercer su
influencia sobre cuestiones generadas a partir de la revolución
sociocultural: el respeto a los derechos humanos, la conservación de
los recursos naturales, la justicia global, etc. Sin embargo, al
nivel del sistema político nacional (formal), la sensación
generalizada es de que la democracia representativa ya no es
suficiente para la práctica democrática porque, en el mundo
corporativo globalizado, los que son electos no deciden y los que
deciden no son electos. En la actualidad, los actores individuales
más poderosos del Planeta son corporaciones transnacionales, que
representan hoy la versión moderna de la monarquía absolutista (Busch
2000).

¿Cuáles son las implicaciones de estos y de otros cambios, derivados
de las transformaciones en las relaciones de poder, para la familia,
la ciudadanía, las transformaciones sociales, la América Latina y el
Trabajo Social latinoamericano?

Sin ánimo de brindar respuestas absolutas, es posible observar que en
el seno de las familias, ya no se cultiva con la responsabilidad de
otros momentos históricos, la formación de valores para una cultura
democrática en las relaciones familiares, como antesala de una
sociedad más democrática donde se respetan y defienden los derechos
humanos.
Cada día se descubre más violencia social que se cultiva en una
sociedad más irrespetuosa y represiva y se reproduce en la familia,
para proyectarse con más fuerza hacia la sociedad. En ella, las
personas no son consideradas necesariamente como ciudadanas y
ciudadanos, pues sus intereses, derechos y necesidades son supeditados
con frecuencia a las exigencias de procesos sociales, políticos y
económicos que trascienden los requerimientos del ser humano en
obediencia a la transnacionalización, es decir a los mandatos de un
capitalismo sin ciudadanía.
La necesidad urgente y permanente de aumentar el poderío centrado
ahora en el desarrollo tecnológico.
Y el conocimiento, lleva a un sobredimensionado interés del capital
por aumentar la tecnología y a invertir en el desarrollo de nuevos
mercados o para sostener los ya existentes.
La orientación de los estados a enfrentar la lucha económica,
representa para muchos sectores sociales especialmente los populares,
un permanente sacrificio de sus derechos económicos y sociales con lo
cual la ciudadanía se supedita a intereses económicos transnacionales,
que progresivamente deriva en exclusión, odio social, y xenofobia a lo
interno de las naciones.

Aon

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Jun 27, 2008, 8:13:56 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Transformaciones cualitativas en la experiencia humana:

La forma como se vive la experiencia humana -la familia, la
sexualidad, las relaciones de género, las relaciones interpersonales y
sociales, las relaciones con la naturaleza, etc.-, están bajo
transformaciones profundas, cuyos impactos en la experiencia humana
son difíciles de anticipar.
A partir de los años 60, varios movimientos socioculturales criticaron
las premisas de la civilización occidental y desafiaron los valores de
la sociedad industrial de consumo. Por ejemplo, el movimiento
ambientalista propuso el concepto de desarrollo sostenible, cuya
práctica implica cambios profundos en nuestra percepción, para que
cambiemos radicalmente nuestro modo de producción, patrón de consumo y
formas de vida. Después de tres mil años de hegemonía, la autoridad
patriarcal fue desafiada, generando la crisis del patriarcado y
abriendo paso al ascenso de la cuestión de género. La
heterosexualidad no será el único tipo de relación sexual socialmente
y legalmente aceptable; ya hay países que permiten el casamiento
entre parejas del mismo sexo biológico. El impacto potencial del
eclipse electrónico de la dimensión espacio-tiempo sobre la
experiencia humana es impresionante (Castells 1996; Cebrián 1998).

La tecnología de la información ha hecho posible la creación
electrónica del octavo continente (*6) del Planeta: un continente
digital, donde INTERNET es un puerto virtual en la era del acceso. En
este continente virtual, el tiempo histórico no cuenta, el espacio
geográfico desaparece y las relaciones sociales son innecesarias. Por
eso, el concepto de “red” asume consecuencias prácticas para la nueva
morfología social de las sociedades avanzadas del futuro. Finalmente,
el cuestionamiento de la ciencia, cuando practicada bajo la influencia
de la tradición filosófica conocida como Positivismo, está estimulando
la generación de nuevos paradigmas, que cambiarán nuestra percepción
sobre nosotros mismos y la forma como nos relacionamos entre nosotros
y con la naturaleza. Como resultado, un nuevo modo de generación y
apropiación de conocimiento está emergiendo bajo la lógica de la
generación de conocimiento en el contexto de su aplicación e
implicaciones (Kloppenburg 1991; Bawden 1999; Röling 2000); Castro
et al. 2001; De Souza Silva et al. 2001a; De Souza Silva et al.
2001b; Lima et al. 2001; Mato et al. 2001; Salazar et al. 2001).
Esta revolución cambia la experiencia humana, por cambiar nuestra
percepción sobre ella y, por lo tanto, nuestras decisiones y acciones
para transformarla. Irónicamente, la misma experiencia humana está
siendo mercantilizada, pues hoy día la comercialización de los bienes
culturales crece más que la comercialización de los bienes
materiales; el turismo global es la industria del futuro: ya no se
paga para conocer lugares diferentes sino para sentir nuevas
experiencias.

¿Cómo estos y otros cambios generados a partir de las transformaciones
en marcha en diferentes dimensiones de la experiencia humana pueden
impactar a la familia, la ciudadanía, las transformaciones sociales,
la América Latina y el Trabajo Social latinoamericano?

Indiscutiblemente estamos frente a un nuevo sujeto, inmerso en
relaciones sociales que trascienden la relación cara a cara y que
actúan en un medio descontextualizado del espacio físico y del entorno
social como ha sido identificado y conocido comúnmente. Ello plantea
a una profesión como el Trabajo Social, el imperativo de reconocer la
nueva expresión de las relaciones sociales, la naturaleza de las
mismas y los retos y desafíos que el nuevo tejido social plantea.

Aon

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Jun 27, 2008, 8:15:03 AM6/27/08
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Transformaciones cualitativas en la cultura:

Por causa de la penetración de la tecnología de la información en
todos los medios y formas de comunicación, gran parte de la humanidad
camina hacia la cultura de la realidad virtual. La sociedad-red
desincorpora de forma electrónica las relaciones sociales: el tiempo
se queda a-temporal; el espacio pierde su dimensión material; la
historia es de-historializada; y la sociedad se queda de-
secuenciada. Valores e intereses dominantes son construidos sin
referencia al pasado ni al futuro. La realidad será la presentada por
los medios de comunicación, no la que experimentamos diariamente. Los
que controlan redes de comunicación aumentan su poder de moldear y
manipular percepciones, opiniones, aspiraciones y hasta juicios de
valor. Sólo lo que es visible en las pantallas de los vehículos
electrónicos de imágenes es considerado como real; metafóricamente,
lo que no aparece en CNN no existe. Mientras nuestra realidad real
nos aísla individualmente en la lucha desigual por los medios
materiales de la supervivencia, y excluye a la mayoría del acceso a
los beneficios del crecimiento económico y del desarrollo tecnológico,
los fabricantes de la realidad virtual nos invitan a integrarnos para
compartir riesgos y costos globales: ecológicos, ambientales,
atómicos, etc.

Crece de forma vertiginosa la organización de redes virtuales, que
reemplazan a los contactos cara-a-cara, creando una especie de
vecindario electrónico global, donde las relaciones sociales y
políticas parecen innecesarias. Muchos padres ya no interactúan con
sus hijos; prefieren comprarles equipos de tecnología digital y
juegos electrónicos. Mientras la facilidad de acceso a la información
no encuentra precedente en la historia, la futura generación punto-com
corre el riesgo de asumir que ya no será necesario caminar para
conocer el mundo y transformarlo, una conveniencia para los poderosos,
que no enfrentarían las fuerzas vivas de la sociedad, apenas mensajes
electrónicos. Solamente el terrorismo cibernético alterará la calma
del octavo continente, este continente vacío de valores morales,
principios éticos y energía humana. Pero el terrorista cibernético no
mata a nadie; éste criminoso sin domicilio geográfico actúa en un
continente no habitado.

¿Cuáles pueden ser las implicaciones más críticas de estos y otros
cambios en la dimensión cultural para la familia, la ciudadanía, las
transformaciones sociales, la América Latina y el Trabajo Social
latinoamericano?

Aon

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Jun 27, 2008, 8:16:22 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Visiones de mundo en conflicto en el contexto del cambio de época:

Una visión de mundo es una ventana conceptual, a través de la cual
nosotros percibimos e interpretamos el mundo, tanto para comprenderlo
como para transformarlo. Esta ventana funciona como una especie de
lentes cultural, donde los ingredientes para su construcción incluyen
ciertos valores, creencias, principios, premisas, conceptos, enfoques,
etc., que moldean nuestra percepción de la realidad y, por lo tanto,
nuestras decisiones y acciones hacia todos los aspectos de nuestra
experiencia humana en el universo. En un cambio de época, todos son
presionados a cambiar de lentes, pues los lentes de la época en
declinación revelan un paisaje fuera de foco, cuya interpretación
parece imposible. Asumiendo el estatus de paradigma social, una
visión de mundo es el elemento cultural de referencia más poderoso de
que dispone un grupo social, una comunidad o una sociedad, para
(re)interpretar su pasado, comprender su presente y construir su
futuro. Cuando comprendemos que la realidad es lo que nuestro método
de observación nos permite percibir, pasamos a reconocer que nuestra
visión de mundo moldea nuestros modelos mentales, a través de los
cuales observamos, sistematizamos, interpretamos y aportamos
significado a nuestra propia experiencia en el mundo (De Souza Silva
et al. 2001a).

Si toda época establece una visión de mundo dominante, un cambio de
época establece una competencia entre visiones de mundo en conflicto.
Las tres revoluciones (previamente mencionadas) generan tres visiones
de mundo en conflicto -las visiones mecánica, económica y holística-,
que compiten entre sí para prevalecer en la época emergente. Aún
cuando una de ellas llegue a establecerse como dominante, la humanidad
va a convivir con las contradicciones y consecuencias de la lucha
dialéctica entre los intereses e influencias generados a partir de las
premisas, promesas y compromisos de las tres.

Aon

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Jun 27, 2008, 8:17:29 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

• Visión mecánica de mundo. En los siglos XVI y XVII, se estableció,
junto con la ciencia moderna, una visión mecánica de la realidad, bajo
la cual el mundo pasó a ser percibido a través de la metáfora de una
máquina. El marco conceptual de Galileo y Descartes, de una realidad
objetiva gobernada por leyes matemáticas exactas, fue completado por
la mecánica Newtoniana y la teología cristiana, legitimando el
mecanicismo y validando sus implicaciones: reduccionismo,
determinismo, linealidad y mono-causalidad.
Junto con esta visión de mundo, se consolidó el pensamiento duro,
donde solamente los “hechos” cuantificables, capaces de ser traducidos
al lenguaje matemático, pasaron a ser los “únicos” hechos relevantes.
Con la Revolución Industrial, en la segunda mitad del Siglo XVIII,
esta visión de mundo se consolidó, y hasta hoy ha prevalecido sobre
otras.
• Bajo ésta visión, el mundo es percibido como una máquina sin
sentimientos, donde la razón mecánica excluye a la emoción humana.
Sin espacio para valores morales ni principios éticos, este reinado de
la racionalización es “habitado” por piezas del engranaje que permiten
funcionar a la máquina. En este mundo mecánico, hay una ciudadanía
por derecho, pero con pocos ciudadanos de hecho.
• La historia no existe o no es relevante para la máquina; el pasado
y el futuro están asociados a la idea de progreso, que significa
apenas más soluciones instrumentales. El eficiente funcionamiento de
la máquina en el presente es lo que cuenta y el corto plazo.
• El contexto corresponde a “la” realidad “objetiva”, que existe
independiente de nuestra percepción, decisiones y acciones. Cabe a
las organizaciones “descubrir” qué parte de esta realidad puede o debe
ser considerada como “su” entorno. Los “hechos” relevantes en este
contexto son los hechos “duros”, visibles y cuantificables, que se
pueden predecir a partir del manejo de las leyes “naturales” que rigen
el funcionamiento de la realidad, a través de relaciones lineales de
causa y efecto.
• La organización es una máquina que transforma insumos en productos,
y que debe ser manejada como tal. Esta máquina es dinamizada por sus
recursos humanos, que son autómatas biológicos capaces de ejecutar
tareas rutinarias, replicar “recetas” y simular comportamientos, pero
no son capaces de crear, porque no se les da el espacio para pensar.
• Los modelos de intervención para el desarrollo son centrados en la
oferta, como resultado de los excesos de la racionalización -
eficiencia, cuantificación, control y predicción-, que generan rigidez
y linealidad. Para la máquina, el progreso es sinónimo de
crecimiento, y los medios -crecimiento económico y desarrollo
tecnológico- son privilegiados sobre los fines, que son plurales e
individuales.
• La tecnociencia (la fusión de la ciencia moderna con la tecnología
moderna) es factor de transformación de ciertos insumos en información
y tecnología, para aumentar la eficiencia de ciertos procesos
productivos, a partir de la racionalidad instrumental. Desde una base
mecanicista, que selecciona la eficiencia productiva como la
referencia para el proceso de innovación, la especialización
científica es descontextualizada de otras especializaciones, y es
desvinculada de los valores humanos: ciencia para la eficiencia.
• La metáfora de la máquina continúa como la base de está visión. Con
la revolución en torno a la tecnología de la información, la visión
mecánica de mundo gana sofisticación y vitalidad. Para la mayoría de
los físicos e ingenieros, la máquina apenas se ha hecho más compleja,
pero la tecnología de la información y la teoría del caos les permiten
comprender esta complejidad, a través del lenguaje y la precisión de
la matemática. Con la tecnología de la información, la máquina ha
ganado vida, pero es una vida mecánica como la vida de los robots más
sofisticados: sin emoción, pasión, sentimientos, valores,
aspiraciones, compromisos, etc.
• Los conceptos originalmente propuestos a partir de la metáfora de la
máquina son: progreso, eficiencia, control, cuantificación,
predicción, producción, productividad, engranaje, recursos humanos,
resultados, metas, impactos, disciplina, orden, equilibrio, cadena de
comando, redes (electrónicas).

Aon

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Jun 27, 2008, 8:18:57 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

• Visión Económica de mundo. Mientras no era dominante, la visión
económica de mundo siempre estuvo presente, desde los tiempos en que
el capital mercantil impulsó el comercio entre los continentes. Sin
embargo, a partir de la revolución económica actual, esta visión ha
ganado un nuevo y mucho más poderoso momentum. A finales de los años
70, el régimen de acumulación de capital de la época del
industrialismo empieza su declinación. Ahí se inicia una revolución
económica para formar otro régimen de acumulación: corporativo,
transnacional, informacional y global. Con la debacle del socialismo
en la Unión Soviética y en el Este Europeo, el sistema capitalista
aprovechó para reemplazar a la ideología del Estado por la ideología
del mercado, imponiendo esta visión como dominante.
• Bajo ésta visión, el mundo es percibido como un mercado sin
sociedades, donde las transacciones comerciales prevalecen sobre las
relaciones sociales. Este es un mundo habitado por proveedores,
productores, intermediarios, procesadores, vendedores, industriales,
intermediarios, banqueros, competidores, consumidores, clientes,
inversionistas, etc. En este mundo Darwiniano, la existencia es una
lucha por la sobrevivencia; sobrevivirá el más competitivo. Aquí hay
una ciudadanía por derecho, pero con pocos ciudadanos de hecho.
• La historia no existe o no es relevante para el mercado. Cuando
considerado, el pasado es apenas una reconstrucción cronológica, de
carácter evolucionista, de los hechos objetivos cuantificables. El
futuro, cuando considerado, se restringe a las tendencias del
mercado. En el largo plazo, la finalidad es la acumulación; en el
corto plazo el lucro máximo es lo que importa.
• El contexto es constituido apenas por diferentes tipos de mercados
con sus diferentes tipos de clientes y diferentes tipos de demandas.
Este es un contexto comprendido principalmente a través de las leyes
naturales del mercado -oferta y demanda-, y de la premisa de que los
individuos son necesariamente egoístas, tomando decisiones basadas en
sus intereses particulares y en la racionalidad económica. La
realidad “objetiva” relevante es la realidad económica, que puede ser
resumida en la realidad del mercado, con todas sus necesidades e
implicaciones. Lo que no tenga valor económico no es importante.
• La organización es un proveedor de productos y servicios para este
mercado, y debe ser manejada como tal. La dinámica de este proveedor
particular depende de su “capital humano” -una cosa-, y de su “capital
intelectual”-una mercancía-; su fuente de motivación es el lucro
máximo en el presente, su finalidad última es aportar a la acumulación
de capital, y su fuente de inspiración y referencia en cualquier
tiempo es únicamente el mercado.
• Los modelos de intervención para el desarrollo son centrados en la
demanda, conforme a la lógica aportada por las leyes del mercado,
ignorando otros aspectos sin voz ni voto en la realidad material y
social (como seguridad alimentaria y conservación de recursos
naturales). La modernización es sinónimo de globalización económica y
tecnológica, y los medios -crecimiento económico y desarrollo
tecnológico- son privilegiados sobre los fines, que son plurales e
individuales.
• La tecnociencia es un proveedor de ciertos productos, procesos y
servicios intensivos de conocimiento, para aumentar la competitividad
de los que innovan basados en la ciencia y en la racionalidad
económica. Desde una base economicista que selecciona al mercado como
la máxima referencia para el proceso de innovación, la especialización
tiene al mismo mercado como el único contexto relevante a considerar,
generando una tecnociencia comercial dirigida apenas para el lucro:
ciencia para la acumulación.
• La metáfora del mercado es central para la adopción de esta visión
de mundo. Esta metáfora traslada para las realidades sociales,
económicas, políticas e institucionales de la sociedad la lógica
evolucionista de la realidad “natural”, donde la existencia es una
lucha por la sobrevivencia. Esta metáfora representa un organismo
biológico y su lógica de competencia por la supervivencia. Con la
revolución en la tecnología de la información, esta metáfora gana un
componente mecánico -las redes electrónicas-, que aporta mucha
versatilidad a los actores de este mundo particular. La teoría del
caos ayuda a entender mejor la complejidad del mercado.
• Los conceptos originales propuestos a partir de la metáfora del
mercado son: competitividad, calidad, eficacia, valor agregado,
igualdad de oportunidad, ventaja comparativa, ventaja competitiva,
competencia, acumulación, oferta, demanda, utilidad, ciclo de vida,
modernización, cliente, retorno, capital humano, capital intelectual,
lucro, sobrevivencia, pragmatismo, individualismo.

Aon

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Jun 27, 2008, 8:19:51 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

• Visión holística de mundo. Antes de la dominación del capitalismo,
la visión de mundo era de naturaleza orgánica y espiritual, que fue
aplastada por la visión mecánica de mundo durante la Revolución
Industrial. Con la revolución sociocultural en marcha, esta visión ha
sido rescatada, ampliada, profundizada, transformada y diversificada,
para incluir elementos del contexto que van más allá del simple
evolucionismo, que todavía prevalece entre la mayoría de sus
seguidores. A mediados de la década de los años 60, varios
movimientos socioculturales cuestionaron la civilización occidental y
la sociedad industrial de consumo. Asumiendo que estamos todos
vulnerables, los promotores de esta revolución proponen una visión
sistémica de mundo, bajo la cual todo está interconectado en la Tierra
y en el cosmos. Pero esta interdependencia no es sinónimo de
armonía; nuestros conflictos de intereses generan contradicciones.
• Bajo esta visión, el mundo es un sistema complejo y dinámico, con
múltiples dimensiones y funciones interconectadas (espacial, temporal,
ecológica, social, económica, política, institucional, ética,
estética), y es habitado por una diversidad de entidades vivas
interrelacionadas, incluyendo la especie humana organizada en
sociedades. En este mundo, la ciudadanía por derecho debe generar
ciudadanos de hecho.
• La historia es relevante para la comprensión, pues el pasado,
presente y futuro están inevitablemente conectados. Para construir un
futuro diferente y mejor es preciso, a partir de hoy, pensar, actuar y
aspirar diferente, basándose en lecciones del pasado, compromisos
negociados en el presente y escenarios (futuros) alternativos.
• El contexto es el producto de las diferentes percepciones de los
diferentes grupos de actores sociales, que comparten diferentes
visiones de mundo. Existen, por lo tanto, “contextos”, como
realidades socialmente construidas por las decisiones y acciones
derivadas de estas diferentes percepciones de la realidad. En este
sentido, el contexto es un espacio especial de desarrollo, donde
interactúan sociedad, cultura y naturaleza, bajo la racionalidad
ecológica (Röling 2000). Cualquier contexto incluye el mercado -con
sus clientes y demandas-, pero va más allá, para considerar otros
aspectos de la realidad material y social que el mercado no expresa.
• La organización es igualmente un sistema abierto y dinámico, que
refleja las principales características y contradicciones de los
sistemas más amplios con los cuales intercambia, debiendo ser
gerenciada bajo un enfoque necesariamente sistémico. Entre sus
múltiples funciones, la organización de desarrollo asume el papel
fundamental de un facilitador de cambio y desarrollo. En las
organizaciones, los seres humanos son percibidos como ciudadanas y
ciudadanos, quienes tienen imaginación y son capaces de pensar y de
crear más allá de su conocimiento y experiencias previas, y son
gerenciados como “talentos” humanos.
• Los modelos de intervención para el desarrollo son centrados en el
contexto (entorno), que incluye el mercado, sus clientes y sus
demandas, pero que va más allá; el contexto incluye otros aspectos y
otras dimensiones relevantes de las realidades material y social. El
desarrollo sostenible incluye el desarrollo humano y social,
subordinando los objetivos-medios (crecimiento económico y desarrollo
tecnológico) a los objetivos-fines: mejores condiciones, nivel y
calidad de vida.
• La tecnociencia es apenas un sistema facilitador de cambio y
desarrollo. Desde un compromiso con la totalidad, que implica
considerar el desarrollo como el encuentro entre sociedad, cultura y
naturaleza, la tecnociencia es desarrollada bajo control social
ampliado, en el contexto de su aplicación e implicaciones: ciencia con
conciencia, para la sociedad y la vida en el Planeta. La dimensión de
eficiencia y la económica, que prevalecen en las visiones mecánica y
económica, respectivamente, están presentes entre las dimensiones del
sistema. Pero eso ocurre en un relativo balance con otras
dimensiones, como las de sostenibilidad y de equidad, necesarias para
la existencia de todas las formas de vida en el Planeta. Con la
revolución en la tecnología de la información, los actores del
desarrollo ganan también mucha versatilidad para actuar bajo esta
visión de mundo. La teoría del caos aporta a la comprensión de la
complejidad de la realidad, aclarando que el orden y el caos son
partes intrínsecas de los sistemas no-lineales, y las teorías de la
cognición permiten ampliar nuestra comprensión del proceso de
generación de conocimiento, aclarando que la mente es un proceso, no
una “cosa” material.
• La metáfora del sistema es la base de esta visión, pues le permite
aceptar las diferentes, complejas y frecuentemente contradictorias
dimensiones de la realidad, evitando el reduccionismo, linealidad y
determinismo comunes en otras visiones de mundo, que reducen la
realidad apenas a una de sus múltiples dimensiones. Pero este no es
un sistema en equilibrio, sino en constante proceso de cambio.
• Los conceptos originalmente propuestos a partir de la metáfora del
sistema son: valores, sostenibilidad, complejidad, diversidad,
multicausalidad, no-linealidad, interdependencia, naturaleza,
sociedad, cultura, equidad, participación, interacción, construcción,
sistemas blandos, talentos humanos, solidaridad.

Aon

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Jun 27, 2008, 8:20:50 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Obviamente, ninguna visión de mundo llega a ser practicada de forma
pura. Hasta la visión dominante dentro de una época es forzada a co-
existir con aspectos e influencias de otras visiones de mundo. Lo que
generalmente ocurre es una combinación de algunos elementos de las
diferentes visiones, pero bajo la prevalencia del conjunto de premisas
de una de ellas. Una organización de desarrollo debe hacer primero
una reflexión ética antes de tomar la decisión política para la
adopción del conjunto de premisas de una de estas visiones de mundo;
solamente después debe importar algunos elementos de las otras
visiones de mundo, bajo la regla no negociable de que estos elementos
no pueden estar en conflicto con las premisas de la visión adoptada.
¿Cómo la familia, la ciudadanía, las transformaciones sociales y la
América Latina serán impactadas por la adopción de cada una de las
visiones de mundo, y cómo cada uno de estos escenarios pueden impactar
al trabajo social Latinoamericano?

Para contestar a estas y otras preguntas asociadas, es necesario
comprender primero que la dimensión institucional del desarrollo es
constituida por sus “reglas del juego” y por los mecanismos
institucionales para su implementación.

¿Cuáles “reglas del juego” del desarrollo han prevalecido durante la
época del industrialismo, y cómo ellas han penetrado las esferas de la
familia, la ciudadanía, las transformaciones sociales, la América
Latina y el Trabajo Social latinoamericano?

Aon

unread,
Jun 27, 2008, 8:21:41 AM6/27/08
to SALVEMOS a la TIERRA

Notas

(1). Conferencia presentada en la ciudad de Lima, Perú, 29 de octubre
-1º de noviembre del 2001.
(2). Castells (1996, 1997, 1998) ha realizado una investigación
extensa y profunda para explicar la génesis y analizar las
consecuencias de las transformaciones en marcha en las relaciones de
producción, relaciones de poder, experiencia humana y cultura.
(3). Para comprender la magnitud de la revolución tecnológica conocida
como nanotecnología, que hace posible el manejo de fracciones mil
veces más pequeñas que el milímetro y mil veces más veloces que un
segundo, ver, por ejemplo, Joy (2000).
(4). Para comprender las implicaciones científicas, tecnológicas,
ambientales, sociales, económicas, políticas, institucionales y éticas
de las nuevas biotecnologías, ver, por ejemplo, Doyle (1985), De Souza
Silva (1988, 1996), Busch et al. (1991), Rifkin (1999).
(5) Los Estados-Naciones no van a desaparecer, ni van a perder toda su
soberanía y autonomía. Estos conceptos están siendo deliberadamente
erosionados para que el poder del Estado-Nación pueda ser alterado,
para debilitarlo en sus antiguas funciones, asociadas a las reglas
nacionales que privilegian el régimen de capital de la época del
industrialismo, y para fortalecerlo en sus nuevas funciones,
requeridas para establecer, proteger y perfeccionar las reglas
transnacionales del régimen de acumulación de capital de la época del
informacionalismo. Al Estado lo desmantelaron, y ahora lo están
reconstruyendo bajo una nueva lógica: soberanía subordinada. Como el
Estado ya fue debilitado el suficiente para moldearlo al antojo del
régimen corporativo emergente, ahora hasta el Banco Mundial y el FMI
lo están valorando, pero, obviamente, bajo las nuevas “reglas del
juego” de lo que es un “buen gobierno”en la época de la acumulación
transnacional emergente.
(6) Según TIME Almanac 2000 (página 484), los siete continentes
geográficos existentes son: América del Norte, América del Sur,
Europa, Asia, África, Australia y Antártica. El grupo de islas del
Pacífico, conocidas como Oceanía, no es considerado un continente.


Tomado de: Universidad de Costa Rica
http://www.intersedes.ucr.ac.cr/05-art_09.html



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