Aon
unread,May 22, 2008, 7:36:30 PM5/22/08Sign in to reply to author
Sign in to forward
You do not have permission to delete messages in this group
Either email addresses are anonymous for this group or you need the view member email addresses permission to view the original message
to SALVEMOS a la TIERRA
Tanto la sensibilidad, la suavidad y la delicadeza, como la ternura y
el sentimiento amoroso entre otros, son los atributos más destacados
de la mujer en su feminidad, pero a su vez, constituyen valores
excelsos y esenciales del alma humana, al punto que estas expresiones
no se limitan sólo a la mujer en sí y por sí, puesto que, la feminidad
como virtud del espíritu evolucionado, también es expresada por muchos
varones aún en su masculinidad, generalmente por poetas y artistas y
por varones muy sensibles. Siendo que estas capacidades son dones
potenciales en todo ser humano, las que han sido sumamente
desvalorizadas por la cultura machista, como si en este rechazo se
demostrara una supremacía que destacara al género como mejor dotado,
completamente ficticio por supuesto. Meras apariencias de individuos
embrutecidos que temen a ser conquistados sentimentalmente y que huyen
despavoridos de toda sensibilidad, pero escapándose aterrorizados en
verdad, de las evidencias incuestionables que constatan que la mujer
se encuentra por naturaleza más evolucionada, mental, humana y
espiritualmente hablando, principalmente, por esta extraordinaria
facultad de feminidad.
Claro que si los varones miedosos doblegaran su machismo tanto a la
masculinidad como a la feminidad, se encontrarían de igual modo
evolucionados en conciencia.
Será, justamente, por el pánico ancestral a ser dominado por las
capacidades superiores de la mujer que, a lo largo de la historia,
ellas siempre han sido explotadas y usadas por las políticas machistas
que han imperado en todos los tiempos, quedando postergadas en todos
los proyectos sociales, en el lenguaje mismo, en la cultura del mundo
entero, para la que sólo apenas son consideradas “útiles” para parir
(en tanto conciban un primogénito varón «para ciertas comunidades»), o
simplemente para dar placer y servir a los varones y para limitarse a
los asuntos domésticos. Las mujeres han sido menoscabadas de todas
las maneras posibles por las desviadas concepciones de los varones,
plasmadas en sus mismas religiones fundamentalistas, en sus filosofías
discriminatorias y teorías, en sus leyes moralistas y reglas del
compartimiento que sólo favorecen al varón, y en sus soslayados
postulados contra el género opuesto, a veces, descaradamente aclamados
sin tapujos.
Las mujeres han sido mercantilizadas en toda la historia, y aún en el
siglo 21 siguen siéndolo de formas más sofisticadas o refinadas,
también a veces reforzado por el propio consentimiento a fin de
insertarse en el mundo machista y ser aceptadas por ellos.
Incluso hasta los presuntos defensores de la femineidad, igualmente
contaminados con la “privilegiada” educación varonil, no han hecho más
que acentuar diferencias a partir de sus defensas al “sexo débil”, por
causa de sus alegatos a favor de las “damas primero”, y de sus
irónicos reclamos de igualdad a partir de dedicarles días de
celebración, como el homenaje a la “mujer”, a la “secretaría”, al “ama
de casa”, a la “madre”, etc. como si la mujer necesitara de esto para
ser reconocida en sus cualidades y virtudes trascendentes y ser
merecedoras de verdadero respeto.
Por todo esto y mucho más, ya no es posible mantener ninguna de estas
imbecilidades sostenidas por milenios. Es tiempo de comenzar a
trabajar por un reinado matriarcal a nivel mundial, a fin de que no
existan más guerras, genocidios ni holocaustos, para que no haya más
discriminación ni desigualdad, para que la civilización recobre la
gloria de su edad dorada cuando se regía por el matriarcado.
El sistema patriarcal ha conducido a la humanidad a esta situación
actual, en la que nos encontramos al borde de la autodestrucción, ya
sea a causa de las incontables injusticias sociales, del poder
armamentístico acumulado, del deterioro del medio ambiente, del
exterminio de las especies y del agotamiento de los recursos
naturales. Estas son justamente, algunas de las características del
pervertido machismo y del sistema patriarcal que no sólo ha infringido
innumerables atrocidades contra las mujeres, sino contra las niñas y
niños, contra las ancianas y ancianos, contra los varones humildes de
buena voluntad, contra los seres humanos más indefensos de la tierra,
que son aquellos que sólo participan de la paz y el amor.
Por esto y tanto más, es necesario apoyar la causa feminista y apoyar
al feminismo hasta las últimas consecuencias, para que tengan su lugar
en la cultura, en las políticas de la tierra, en los estados, en las
religiones, pues no deberíamos permitir ninguna estructura social más,
que sea exclusivamente machista.
El feminismo debe unirse con todas sus diferencias, y deben formar una
sola fuerza con criterios diferentes pero con la misma meta de abolir
el reinado patriarcal.
Avancemos con la Revolución Pedagógica por una educación humanizada,
humanista y humanitaria, y unámonos al reclamo inteligente de las
mujeres feministas a favor de los derechos de la mujer, y así
impulsemos la nueva era matriarcal.
.