
Cuando un hombre
sufre de los efectos de una mordida de cobra, le dan a masticar ajíes,
la idea es que la persona intoxicada no sentirá el sabor picante si el
veneno estuviera aún a su sistema. Así también cuando está allí el
veneno de la sensualidad mundana, la veneración, el japam
(contemplación) y el dhyanam (meditación) – todos sabrán monótonos y
deprimentes. Por sobre todo, han de insistir en que los sentidos les
obedezcan cuando les ordenen desistir de arrastrarles. De lo contrario
serán un coche sin frenos. Con los sentidos bajo control, su
inteligencia se volverá clara para reflejar la Gloria del Dios que
permea el Universo. Esa es la enseñanza de las escrituras. Únicamente
una fe firme les puede ayudar a lograr la victoria. Manténganla hasta
que se les premie con la realización.
Sathya Sai Baba
Traducido de la pizarra de Prasanthi Nilayam.
(Herta Pfeifer)