Maduro, que Dios y Chávez te protejan.
Estos días parecen notarse duros para el pueblo venezolano, más cuando se está ante el desfase de un candidato opositor que no vislumbra ni deslinda la realidad, de lo posible. Capriles, un fascista empedernido, no comprende que su derrota es un triunfo para el pueblo venezolano, ya que esa gran cantidad de votos obtenidos, pero menores que los emanados para el Presidente Maduro, muestra y pone al descubierto, a una dirigencia y un chavismo mediático, que vive en el espejismo de las multitudes y cree tener a Dios agarrado por las bolas. Tenemos fe, que el Presidente Maduro saldrá librado de este vendaval fascista y de esta dicotomia de antivalores chavistas, que creen en el socialismo, pero no en el poder popular. Si bien el fascimo es de vieja data, cosa de esperar de la oposicion, la cirujia a realizar dentro del chavismo es de mayor cuantia. Las luces de los cafetines, viejo proceder de la izquierda venezolana, ubica entre tragos y bambalinas politicas, a una dirigencia chavista en delirio extremo de la discusion, mientras los Consejos Comunales ponen la sangre en las calles y centros de votacion. Reflexión y acción mayor le toca al Presidente Maduro, poder llevar al carril a sus Concejales, Alcaldes, diputados regionales y nacionales para ponerlos a trabajar al servicio del pueblo. En San Cristóbal, bastión antichavista en “do mayor”, ha llegado a este punto, por la complicidad de un PSUV amparado por Caracas. Un PSUV regional: ineficiente, inescrupuloso y cómplice de tanta corrupción politica y sus deribados, que en forma galopante desborda en la grosería. De la noche a la mañana, una vieja y rancia dirigencia chavista, se autonombró candidatos a diputados. Pero lo peor, ninguna parte de las bases populares se dio cuenta de ello, lo infame fue que no chistó, vean pues allí, el origen de los resultados en las elecciones regionales. El Táchira se convirtió en el mayor aportador de votos a la oposicion. Tenia que ser así, ya que los diputados, y diputadas, los candidatos a Alcaldes, son seres desaparecidos de una acción política en los Consejos Comunales y problemas populares y, para males de la revolucion y bien de la oposicion, repiten su candidatura sin que nadie eleve la voz de protesta. Alcaldes, diputados y consejales, que parecen reyezuelos territoriales, donde cualquier mando o direccionalidad del partido hacia ellos, le huele a mierda. La aplastante derrota obtenida en el Táchira no les da ni la más minúscula vergüenza; se hacen los guevones como si la vaina no fuera con ellos, tanto así, que brillaron por su ausencia en la campaña electoral, si tuvieran vergüenza, pondrían su cargo político a la orden del PSUV Nacional. Pero me hace pensar que lo que aquí pasa es caldo que se expande en otros estados. Por ahora a Maduro, mientras sale del peo fascista en que lo tiene metido la oposición, creo que le espera uno más difícil, el caradurismo político de su propia dirigencia. Dios y Chávez lo protejan. Nota; Un peo de los fascistas es que no saben sumar ni creen en la ciencia estadistica, ellos creen que 60 diputados son más que 100, que un millón trescientos es mayor que un millón quinientos sesenta mil, pero ojo, también en nuestra dirigencia chavista, hay muchos que no saben sumar y andan llevando cemento, gas y harina pan pa” Colombia, porque según ellos, con lo poco que vende el supermercado bicentenario y mercal, llenamos nuestras despensa. Vaina arrecha te toca mi Presidente Maduro, dígale a Vielma Mora, que se apriete los calzones y asuma el poder politico en el Táchira, que no se deje cercar por una dirigencia derrotada y que no se haga el del Tambo, porque en este Táchira bonito, por los caminos del Páramo, La Fría y Abejales, pareciera que todavía mandara Cesar Pérez Vivas, por cierto muy castigado por sus propios. Que Dios me lo bendiga Nicolás y que Chávez te ilumine, ante el peo que te metimos. Nota final. Este articulo fue esrito la misma noche de la derrota propinada a la oposicion, sólo que las circuntancias fascistas, detuvieron la publicacion. Ojala que los chavistas comprendamos, que siete millones quinientos secenta mil votos, es un coñazo de votos y nos comportemos en consecuencia. Que Dios me lo acompañe Presidente.