Manuel Salgado Tamayo
Profesor de la Universidad Central del Ecuador.
Quito, 1 de Octubre del 2009.
Para escapar a los lugares comunes que han dicho que la victoria de José Mujica en Uruguay es un triunfo “histórico” de la “democracia” en la “construcción de una sociedad más justa y equitativa”; hay que recordar que, el Uruguay es un país pequeño, que se extiende sobre una geografìa de 186.926 km2, con algo más de tres millones de habitantes, la mayoría de los cuales viven en Montevideo; con la población más vieja de América Latina, casi un país de jubilados, situado - como un corazón - entre dos colosos: Brasil y Argentina, que son, a la vez, parte de la última gran reserva agrícola que le queda a la humanidad, en la que además de la producción cerealera, existen unas 250 millones de vacas, que generan una de las agroindustrias más importantes del Mundo.
En la base económica de Uruguay está un aparato industrial y manufacturero apreciable, pero además tiene unos seis millones de hectáreas, dedicadas a la agricultura, en la que además del ganado vacuno, se crían millones de ovejas, un animal muy productivo que, sin embargo, se está quedando sin pastores, por lo que el ahora Presidente ha planteado la posibilidad de que miles de indios ecuatorianos vayan a trabajar en el campo uruguayo, “traer unas doscientas o trescientas mil familias” campesinas ecuatorianas al Uruguay, urbano y envejecido, proyecto para en que sólo le falta los recursos monetarios. ¡Que paradoja, al Uruguay progresista le falta lo que al Ecuador de la Revolución Ciudadana, le sobra: trabajadores del campo, que por ahora siguen emigrando.
¿Quién es este audaz soñador?
Pese a la audacia del proyecto que nos afecta y que nos recuerda las políticas stalinistas y/o polpotianas, José Mujica no es, ni será, un gobernante stalinista o polpotiano. Mujica es un socialista ético que, en su juventud, tomó las armas para enfrentar la amenaza de la dictadura, en un instante irrepetible; pero, es ahora, un dirigente político maduro, que se sabe heredero de las mejores tradiciones de los “blancos”, es decir, de los que mantuvieron vivo el ejemplo de Artigas y lucharon contra los ingleses; pues, en la actualidad ya no sabe qué significa ser del Partido Blanco. Mujica es un socialista que cree que gobernar es convencer, seguro de que las imposiciones nunca consiguen nada. Un ser humano convencido de que el socialismo es “una necesidad de sobrevivencia de la humanidad, pero no a través de la imposición del Estado”. Pues sabe que “a esta altura de la vida no se puede separar la idea del socialismo de la idea de la libertad”. Mujica es un crítico del esquema vertical de los Partidos Políticos, al estilo europeo, y rescata la experiencia del Frente Amplio – Frente Progresista, en el que han aprendido a vivir con las contradicciones, en un espectro muy amplio de individuos, partidos y movimientos, con posturas ideológicas y clasistas diversas, unidos en el ideal de construir un Uruguay más próspero y democrático.
Hay que decir, de paso, que esa amplitud democrática hace del pueblo uruguayo un pueblo tranquilo, sereno, maduro, que impresiona a todos los que lo conocen, que coinciden en señalarlo como el lugar ideal para vivir, pues nadie tiene que estar con la psicosis de la violencia y los asaltos diarios, que destruyen otras latitudes de América Latina.
José Mujica, como Nelson Mandela, se forjó en la lucha clandestina y soportó un cautiverio de 14 años. Como todo luchador excepcional, junto con Raùl Sendic, soportò con estoicismo el trato inhumano de sus captores. Salió de la cárcel al Congreso. Fue diputado y senador. Fue Ministro de Estado. No ha renunciado ni renunciará a vivir en forma modesta en su pequeña chacra, en las afueras de Montevideo.Viste con humildad. A sus 74 años bien cumplidos prefiere la bicicleta y caminar. Siempre se ha movilizado como un ciudadano más. Vive de modo austero y frugal con su esposa Lucía Topolansky, tambièn luchadora tupamara y Senadora de la Repùblica Oriental.
Antiimperialista, anticapitalista y socialista.
En política no acepta el capitalismo, sobre todo, porque es la concepción del hombre dirigido y del hombre manejado, porque es la sociedad en la que el propio capitalista vive asustado ante la posibilidad de que lo roben. Cree que, después de la crisis del socialismo real y el huracán bíblico del neoliberalismo, lo único que sobrevive de la izquierda es la socialdemocracia, que no es suficiente para resolver los problemas actuales de la humanidad, por lo que se hace necesario, dice, construir un socialismo autogestionario y participativo, que nos recuerda la experiencia de Tito, pero también el anarquismo libertario, digo yo, cuya mejor definición de la utopía la encuentra en los Kung San, un pueblo que vive en el desierto de Kalahari, cuyos habitantes responden a la pregunta de si tienen un jefe: “Nosotros somos jefes de nosotros mismos”.
Cree en la necesidad del socialismo, pero pone distancia con el agotamiento de esa posibilidad en Cuba, donde el socialismo “se cae a pedazos. Se cae de vejez”. Formulando una critica feroz al inmovilismo del Partido Único y a la eternización de líderes que niegan la alternabilidad. No cree que pueda haber socialismo en sociedades pobres, frívolas o analfabetas.
Política internacional e integración latinoamericana.
Mujica ha prometido “Una política internacional muy abierta y activa; seguro de que Uruguay tiene que “meterse en todos los pactos de integración que hay en América Latina”. Sobre esta urgencia recuerda la severa advertencia de Juan Domingo Perón: “El siglo que viene nos encontrará unidos o vencidos”. Un prerrequisito de la integración, parece decirnos, es que empecemos todos a estudiar portugués e inglés. Señalando que hay que integrar a la inteligencia para que haya real integración en América Latina.
Sobre la complejidad de las relaciones internacionales advierte que: “No se puede trazar una estrategia si no se tiene una visión de las consecuencias de lo que está pasando”. Con precisión - y sin mencionar a la potencia en descenso - ve que el futuro está en el Asia, por ello recuerda a Soros cuando aconseja poner a estudiar mandarín clásico a los nietos. Y encuentra en las vacas sagradas de la India una expresión de sabiduría. Considerar a las vacas seres sagrados le ha permitido a la India disponer de uno de los hatos ganaderos más grandes del mundo, pero, si se enferma el animal se lo comen y si muere por vejez también termina en la olla. Pero, advierte adicionalmente en la India el salto excepcional a la modernidad que le ha permitido, en pocos años, ser el primer productor mundial de cine y de software, actividades antes reservadas a las potencias.
El poder enciende todos los demonios.
No sabemos si Mujica se dio tiempo para estudiar la teoría del poder político, desde Aristóteles a los contemporáneos, pero utiliza la experiencia y el lenguaje popular para darse cuenta que: “Al hombre que está en la jerarquía, con cierto grado de poder, no le gusta que le cuestionen nada”.
La pericia, acumulada en años de lucha, le permite diferenciar la sabiduría académica de la política y aquilatar el papel de la oposición en la democracia: La oposición es una necesidad histórica..., dice: “ que te desbanquen de vez en cuando y te revuelvan y te hagan volver a la humildad republicana y te quedes sin nada y tengas que arrancar de nuevo para purificarte. .. porque el poder te enciende todos los demonios”, sentenciando con un adagio popular: “El tamaño del árbol se ve en el suelo”.
Su visión del Gobierno.-
Su dos objetivos estratégicos centrales en el Gobierno son transformar al Uruguay en un país agrointeligente que pueda beneficiarse de su ubicación geoestratégica y de las potencialidades intelectuales que tiene entre sus mejores profesionales, a los que se irían sumando los cuadros científico técnicos que se formen en los próximos años. El segundo elemento es hacer una profunda reforma del Estado, empeño en el que Mujica está dispuesto a dejar su propia vida, para construir un aparato eficiente y moderno, que sirva al pueblo uruguayo, orden que permita superar los vicios de la burocracia y la empleomanía, de la que no se han librado los propios miembros de la coalición gobernante.
Visionario y libertario observa con preocupación que los cambios civilizatorios propiciados por los avances recientes de la ciencia y la técnica generan una desventaja en la escuela a medio tiempo, que tienen los uruguayos como nosotros, institución que pierde la competencia frente a las influencias de la calle y la Televisión, por lo que está convencido de que “la Escuela a tiempo completo” es una urgencia impostergable, que permita retomar la iniciativa en la formación de los niños y los jóvenes.
Hombre sencillo, pero culto, responde que no ha pensado crear un Ministerio de Cultura porque: “Un Ministerio es lo que menos tiene que ver con la cultura, la cultura es libertad”. “Cuando hacés un Ministerio, es la cultura oficialista: el que voy a repartir la guita voy a ser yo, tenés que venir a lamerme las patas... no, No”. En consecuencia, renuncia a ese proyecto de algún autoritario despistado y, para curarse en sano recuerda las nefastas consecuencias del realismo socialista y pone un ejemplo uruguayo: ¿ Vos podés imaginar a Galeano apoyando un gobierno 100 %?. No, se responde el mismo, siempre va a estar cuestionando esto o lo otro. Y ese, reconoce, es un papel insustituible y necesario.
Mujica respeta a los intelectuales, porque “son los tipos que plantean aventuras del pensamiento, parturientos por naturaleza, rompen las pelotas, eternamente revisionistas e inconformistas. Están pateando los esquemas.” Es decir, Mujica sabe que una revolución que no entiende y alienta el trabajo de los intelectuales es una revolución congelada.
Formula una crítica demoledora al Constitucionalismo y al legalismo al sostener que “profundizar la democracia no es escribir papelitos o cuestiones jurídicas”, poniendo en duda, muy sutilmente, los reales efectos de las Constituyentes y las reformas legales que, en la tradiciòn ibérica, se acatan pero no se cumplen; por ello, pone énfasis en que profundizar la democracia “es capacitar a la población, porque no vas a profundizar un carajo si no tenés una población mucho más rica en materia gris, en educación, en formación”. Mujica sabe, en este mismo terreno, que “la Universidad es un elefante jodido”. Pero sabe también que “la Universidad, aunque sea del Opus Dei”, termina dejando un círculo progresista, en el sentido de difundir conocimiento.
Preocupado del calentamiento global y sus efectos perversos sobre el Planeta, no coincide, sin embargo con el análisis de Fidel Castro, pues, en las condiciones concretas del Uruguay, ha llegado a la conclusión de que le conviene producir biodiesel, tanto por su menor efecto contaminante, como por las ventajas adicionales en la generación de alimento para animales que generaría.
Mujica se nos presenta como Presidente bien informado que sabe que los rusos tienen barcazas que pueden llevar, en pocos dìas, a cualquier sitio del mundo, plantas termoeléctricas capaces de generar la energía necesaria para la mitad de los habitantes de una ciudad del tamaño de Montevideo; y, que los chinos tienen lámparas públicas solares que se cargan el día y alumbran la noche. Mujica demuestra que sigue siendo un guerrillero, que predica y práctica la ética de la rebelión, sólo que ahora combate, fundamentalmente, con las armas de la inteligencia y la experiencia.
Como una buena parte de los habitantes del Cono Sur, Mujica sabe muy poco del Ecuador: Le preguntan: ¿ Lo conoces a Correa? ¿ Qué tal es? Responde: “Es un tipo netamente de izquierda. Está en una onda bastante pro indígena.” Aunque acierta, cuando define a la izquierda del Ecuador como un quilombo.
Este es el nuevo Presidente del Uruguay, Jośe Mujica, un hombre que ha dicho cosas que ninguna otra persona de izquierda ha podido decir sin que lo acusen de traidor o agente de la CIA.
Estimada:
Lo que se enseña en la Universidad en una pincelada acerca de estos principios y valores. Y debido a que nosotras nos encontramos realizando una tesis...esta pincelada debe ser ampliada en su plenitud, agotando idealmente todos las visiones existentes acerca del tema. Si bien es cierto, manejamos ciertos autores, quizá las personas que comparten esta página de internet, puedan contribuir a fortalecer estos conocimientos. Lo cual ha sucedido....ya que me han llegado emails a mi correo personal. Pero en fin, entiendo que no todos son iguales y como lo dice uno de los principios del trabajo social, hay que aceptar la diversidad.
Karen
</html
--~--~---------~--~----~------------~-------~--~----~
Has recibido este mensaje porque estás suscrito a Grupo "Red Informativa Colegio Trabajadores Sociales Santiago" de Grupos de Google.
Si quieres publicar en este grupo, envía un mensaje de correo
electrónico a red-informativa-colegio-tra...@googlegroups.com
Para anular la suscripción a este grupo, envía un mensaje a red-informativa-colegio-trabajado...@googlegroups.com
Para obtener más opciones, visita este grupo en http://groups.google.cl/group/red-informativa-colegio-trabajadores-so....
-~----------~----~----~----~------~----~------~--~---
| Estimada Cecilia La solidaridad es justamente uno de esos principios, ¿qué nos cuesta apoyar a la futura colega? Saludos, Marcela González Miranda Trabajadora Social marc...@yahoo.com --- El mié 9-dic-09, cecilia S M <ceciliasar...@hotmail.com> escribió: |
|