«Se nos ha enseñado a no perder jamás el control por nada ―en la risa, en el llanto, en el amor, en la ira―, a no ir jamás más allá del límite.
Para todo hay un límite y solo se nos ha permitido llegar hasta dicho límite, luego debemos contenernos.
Tras un prolongado condicionamiento, se convierte en algo casi automático, como un termostato.
Llegáis hasta cierto punto y de pronto algo se activa en el inconsciente.
Algo hace clic y os detenéis.
Yo enseño el descontrol, porque solo en el descontrol seréis libres.
Y cuando la energía se mueva espontáneamente sin una mente detrás que la manipule, que la dirija, que le dicte órdenes, entonces se produce una tremenda felicidad.
Los árboles son más felices; existen en un plano inferior, pero son más felices.
Y lo mismo le sucede a los animales; existen en un plano inferior pero son más felices.
Y el motivo es que no saben cómo controlarse.
El hombre puede ser más feliz que los árboles y las flores y los pájaros, pero debe evitar una trampa, y esta es la trampa de controlarse.» OSHO
Ya les dejo a Nirmalin , amado compañero que trabaja meditativamente
en este espacio creado , junto a Dinmani , a Violeta , a Clara María ,
a Nena , a Viviana .. Radhika un intenso abrazo aromático y tierno ..
A quiénes aún no sienten que tengan algo para compartir , al menos
sería importante que ingresen al grupo , y cuando sientan que no les
interesa la temática que es OSHO PURO OSHO , pidan su egreso a los
facilitadores , NO ES BUENO TENER NINGUNA ENERGÍA ATRACADA , NI ES
BENEFIOSO PARA NADIE estar tan solo observando la energía de los que
comparten sin identificarse .
Seguimos compartiendo en este diáfano camino emprendido!!!!
Los abraza nuevamente
Radhi...
On 30 dic, 18:39, SATYAM DINMANI <satyamdinm...@gmail.com> wrote:
> <<Se nos ha enseñado a no perder jamás el control por nada --en la risa, en el
> llanto, en el amor, en la ira--, a no ir jamás más allá del límite.
>
> Para todo hay un límite y solo se nos ha permitido llegar hasta dicho
> límite, luego debemos contenernos.
>
> Tras un prolongado condicionamiento, se convierte en algo casi automático,
> como un termostato.
>
> Llegáis hasta cierto punto y de pronto algo se activa en el inconsciente.
>
> Algo hace clic y os detenéis.
>
> Yo enseño el descontrol, porque solo en el descontrol seréis libres.
>
> Y cuando la energía se mueva espontáneamente sin una mente detrás que la
> manipule, que la dirija, que le dicte órdenes, entonces se produce una
> tremenda felicidad.
>
> Los árboles son más felices; existen en un plano inferior, pero son más
> felices.
>
> Y lo mismo le sucede a los animales; existen en un plano inferior pero son
> más felices.
>
> Y el motivo es que no saben cómo controlarse.
>
> El hombre puede ser más feliz que los árboles y las flores y los pájaros,
> pero debe evitar una trampa, y esta es la trampa de controlarse.>> OSHO
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Había una niña que tenía una habitación muy especial: tenía las paredes elásticas. Cuando jugaba a botar la pelota le enviaba y tardaba minutos en volver. Entonces un día decidió que se tiraría contra la pared para ver hacia donde llevaba. Cogió carrenderilla y con todas sus fuerzas descubrió que la pared no ofrecía resistencia y que le permitía desplazarse con libertad, con la particularidad de que mientras más se alejaba, mejor veía lo que pasaba a sus alrededor, y siempre sin ser vista.
Con este descubrimiento volvió a su casa contenta al pensar que tenía el secreto de poder espiar desde la comodidad de su habitación. En esas estaba cuando su madre la llamo a comer. Estaban en los postres cuando su madre se lamentó de lo bueno que estaban los postres que había traído la abuela, que teniendo las dos la misma receta debían esperar a que los trajera la abuela porque siempre les salía exquisitos mientras a ella les salía sosos. La niña al oír esto decidió hacer uso de su secreto.
Se encerró en su habitación, se lanzó contra la pared y se acercó a casa de su abuela. Allí observó que su abuelita usaba los mismos ingredientes que su madre, pero ella no tenía prisa, sino que disfrutaba del momento y ponía amor en lo que hacía. Feliz, volvió a su casa, habló con su madre y le dijo que confiara en ella y que disfrutara de lo que hacía y pusiera amor en los pasteles. Así lo hizo y desde entonces en casa compartieron los deliciosos pasteles.
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