No conozco mayor desgracia para el ideario político de izquierdas que tener personas que hacen lo contrario de lo que dicen.
Pero debemos alegrarnos que los desenmascare la justicia y reconocer que los controles internos no funcionan.
Un representante político de izquierdas no debe esperar que le reclamen transparencia en sus cuentas públicas y privadas. Debe darlas periódicamente, entre otras cosas porque lo recogen los estatutos.
La transparencia evita muchos casos de corrupción.
Pero la mejor forma de evitarla es tener representantes políticos honestos.
Acompaño en el sentimiento a todas las personas que se sienten tan apenados como yo por casos de este calaña.
http://www.elmundo.es/andalucia/2016/07/31/579dc844e5fdea64198b45b2.html