La cúpula del PASE le vendió el alma al diablo. Por poca cosa traicionaron las esperanzas del pueblo de Costa Rica. Es lamentable porque fortalece práctica corrupta y clientelista del PLN que se sostiene en el poder comprando conciencias. Al final les saldrá caro. A los traidores nadie los respeta. No se puede confiar en ellos porque si traicionaron una vez lo harán siempre. El pueblo se los cobrará.