Crecen la pobreza, el desempleo y la
corrupción
Escrito por Diputado José Merino del
Río *
La Prensa Libre, sábado 31 de
octubre
Más de un millón de pobres hay en nuestro país, de acuerdo
a los datos revelados en la Encuesta de Hogares de Propósitos
Múltiples 2009, del Instituto Nacional de Estadística y Censos
(INEC).
Mientras la administración Arias continúa
derrochando millones en una propaganda que pregona las glorias de su
política social, el INEC muestra que el 18.5% de los hogares
costarricenses están en condición de pobreza, regresando
prácticamente a la situación de hace cuatro años, lo que indica el
fracaso de este gobierno en el combate a la pobreza. Mucho del dinero
destinado a ese fin, se perdió por los sumideros de la corrupción,
del clientelismo político rampante y galopante. Arias y Chinchilla
culparán a la crisis mundial, pero esa misma crisis la padeció por
ejemplo Uruguay y el gobierno del Frente Amplio de ese país logró
reducir la pobreza extrema en un 50%.
El cuadro de pobreza crece hasta los límites
de la vergüenza en Puntarenas y en Guanacaste, donde afecta al 30 y
al 24 por ciento de los hogares respectivamente, precisamente las
provincias que reciben mayor inversión extranjera, especialmente en
turismo. Y crece particularmente la pobreza extrema, miles de hogares
donde literalmente reina el hambre.
El desempleo también experimenta un doloroso
crecimiento, la tasa de desempleo abierto aumenta de 4.9% a 7.8%. Si
al desempleo abierto se le suma la tasa de subempleo, el INEC concluye
que el desempleo total de la fuerza de trabajo pasa de un 13% en el
2008 a 19,4% para el 2009. No es por casualidad que la fracción del
PLN impidiera que sesionara el parlamento el jueves 29 de octubre, con
estas cifras saliendo del horno, coincidiendo con la sondeocracia que
ya le concede el triunfo a otra gloriosa administración
liberacionista.
Esta es la realidad social que tenemos, que
está también en la base del crecimiento de la delincuencia, de la
desintegración social, de la perdida de calidad de nuestros sistemas
públicos de salud y de educación. Hoy tenemos un país menos
solidario e inclusivo que cuando el Nobel de la Paz llegó al
gobierno, aun cuando la soberbia del mandatario le lleve a
descalificar toda crítica como malsana e infame, seguramente
arremeterá también contra el INEC.
Pero no a todo el mundo le va mal. El
coeficiente Gini, que se usa para medir la desigualdad de los ingresos
en un país, alcanzó el rango más elevado en la historia de Costa
Rica. Este año llegó al 0,439, en relación con el 0,424 en el
2008. Es decir que en nuestro país cada día la riqueza se
concentra en menos manos. En un polo de la sociedad un millón de
pobres, en el polo opuesto una ínfima minoría que nada en la
abundancia y el despilfarro. ¿Lucha de clases? Cada vez que este
diputado denuncia esta situación, enfrenta la batería de ataques
de esa nueva oligarquía que no puede justificar el aumento de sus
rentas con el trabajo honrado y las sanas prácticas empresariales.
Buena parte de esa desigualdad se explica por la expropiación de las
rentas del trabajo asalariado, pero otro buena tajada sale
directamente de las cloacas de la corrupción, del robo del conjunto
del ahorro nacional en todo tipo de negocios sucios.
Y todavía un sector de la cúpula
empresarial, tiene el descaro de responsabilizar a los diputados que
nos oponemos a las leyes que atentan contra los derechos de la clase
trabajadora de este desastre social del que apenas presentamos algunas
pinceladas. Son precisamente los mismos que financian las campañas
de los partidos que no quieren que nada cambie, que se siga gobernando
para los ricos. El Frente Amplio considera que estos son los grandes
debates que debían estar presentes en la campaña electoral en
curso, y no la propaganda basura que envilece nuestra
democracia.
* Partido Frente Amplio