Incluyo aquí esta muy buena y concisa explicación que nos mandó Aimel
para que puedan seguir el hilo. Gracias amigo Aimel. Roig de
Leuchsenring es estudio ineludible en lo que a este tema se refiere.
También lo es Herminio Portell-Vilá, varios tomos eruditos y de
copiosa información sobre las relaciones entre EE.UU. y Cuba.
Estimada Yara y demas amigos martianos,
El tema sobre el Marti anti-imperialista y las intenciones de EEUU
hacia Cuba en el siglo XIX me parece fascinante. Aqui les va mi
pequeña contribucion al debate:
Las intenciones de EEUU hacia las colonias de España en el Caribe,
ósea Cuba y Puerto Rico, y principalmente Cuba por su posición
geográfica y economía superior, data de épocas de la presidencia de
Thomas Jefferson, John Adams, y otros fundadores de la Unión
Americana. A principios del siglo XIX, el liderazgo político
norteamericano compartía la opinión de que Cuba, por su proximidad
geográfica al sur de EEUU y su sociedad y economías tan similar al
mismo (esclavista y agricultora, basada en la mono producción y el
monocultivo), debería naturalmente “gravitar” hacia los EEUU y
unírsele. Tras la guerra con Inglaterra en 1812, EEUU veía como un
posible conflicto en el Caribe entre Inglaterra y España podría
terminar en la toma de las colonias españolas por Inglaterra
(recordemos que algo así paso en 1762 cuando los ingleses, en
conflicto con Francia y España tomaron La Habana). Un Caribe
totalmente inglés significaba un peligro para EEUU, puesto que podía
servir de plataforma para Inglaterra para intentar retomar sus ex-
colonias de Norteamérica. Con esta lógica en mente, John Quincy Adams
y James Monroe, su sucesor, trazaron una línea de política extrajera
hacia el hemisferio que se oponía a la intervención y expansión de
potencias europeas en el hemisferio americano. Esta línea de acción se
conoce como la Doctrina Monroe: EEUU no permitiría la intervención ni
expansión de Europa en América, y la vez mantendría el status-quo para
no alterar la correlación de fuerzas (balance of power) de las
potencias coloniales europeas. En base a esto, EEUU no haría nada para
promover la libertad e independencia de Cuba. De hecho, en el congreso
de Angostura en 1819, en que se constituyeron las Bases de la Gran
Colombia ideada por Bolívar, EEUU se opone a la idea de Bolívar de
lanzar una expedición para liberar a Cuba. Con la Doctrina Monroe,
EEUU asume hacia Cuba una “política de la fruta madura”; es decir, no
provocar ninguna acción que conlleve a la libertad de Cuba, mantenerse
como espectadores ante cualquier suceso que conlleve a la
independencia de la isla HASTA que EEUU perciba que la independencia
es ya inevitable y ahí, cuando la fruta (ósea la independencia de
Cuba) esté madura, intervenir y arrancarla del árbol antes de que
caiga por su propio peso. En consistencia con esa política, EEUU nunca
reconoció la beligerancia del gobierno de Cuba en armas, proveyó armas
a España para luchar contra los mambises cubanos, invirtió grandemente
en la industria azucarera y el comercio de Cuba durante los años de
entre guerras (1878-1895), confiscó las expediciones y frustró el plan
de la Fernandina ideado por Martí y el PRC con apoyo de los exiliados
de Tampa y Cayo Hueso (de ahí viene el resentimiento de los exiliados
de aquella época, en gran parte), y no se pronunció ante las barbaries
de la reconcentración de Weyler. Solo cuando España, rendida ante la
guerra que la llevaba a la bancarrota y desangraba a sus hijos,
ofreció a Cuba la autonomía a fines de 1897, y un cese a las
hostilidades a principios de 1898, EEUU decide intervenir a “ayudar a
los cubanos”. El Maine, haya sido accidente, explosión causada por
España o provocada por EEUU, fue sin dudas la excusa para intervenir y
evitar que esa fruta llamada Cuba ya madura, cayera sola a sumarse a
la comunidad de naciones libres.
Martí, que vivió por 17 años en EEUU y fue gran admirador de las
virtudes de este país, su pujanza, su apego a las libertades, también
tuvo la visión y el genio para percibir como la opinión de los
políticos norteamericanos hacia Cuba se basaba en esta fruta madura, y
como ya EEUU miraba a nuestras tierras con ojos expansionistas. Por
eso es justo decir que Martí no era anti-americanista, sino anti-
imperialista y anti-expansionista. Su genio político y su visión sobre
los planes de EEUU nos los dejó claramente y magníficamente plasmados
en su última carta a Manuel Mercado un día antes de morir, que nos
queda como testamento político, en donde escribe que “ya estoy todos
los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto
que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo
con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los
Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de
América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”
Espero que estas líneas contribuyan a aclarar un poco más el tema, y a
seguir fomentando el debate sano sobre el tema. Para más información y
documentación al respecto, los invito a buscar y leer las ponencias
del Dr. Emilio Roig de Leuschering, historiados de la Habana en la
Cuba republicana, tituladas Cuba no Debe su Independencia a los
Estados Unidos de América, presentadas ante el Congreso de la Academia
de la Historia de Cuba en 1940.
-----Original Message-----
From: Yara <dial...@jose-marti.org>
To: JOSE MARTI-Grupo de discusion sobre su vida y obra. <josemarti@googlegroups.com>
Sent: Thu, Nov 5, 2009 12:14 am
Subject: Biografía Intenciones de EE.UU. con respecto a Cub a en el Siglo XIX
ncluyo aquí esta muy buena y concisa explicación que nos mandó Aimel
ara que puedan seguir el hilo. Gracias amigo Aimel. Roig de
euchsenring es estudio ineludible en lo que a este tema se refiere.
ambién lo es Herminio Portell-Vilá, varios tomos eruditos y de
opiosa información sobre las relaciones entre EE.UU. y Cuba.
Estimada Yara y demas amigos martianos,
l tema sobre el Marti anti-imperialista y las intenciones de EEUU
acia Cuba en el siglo XIX me parece fascinante. Aqui les va mi
equeña contribucion al debate:
as intenciones de EEUU hacia las colonias de España en el Caribe,
sea Cuba y Puerto Rico, y principalmente Cuba por su posición
eográfica y economía superior, data de épocas de la presidencia de
homas Jefferson, John Adams, y otros fundadores de la Unión
mericana. A principios del siglo XIX, el liderazgo político
orteamericano compartía la opinión de que Cuba, por su proximidad
eográfica al sur de EEUU y su sociedad y economías tan similar al
ismo (esclavista y agricultora, basada en la mono producción y el
onocultivo), debería naturalmente “gravitar” hacia los EEUU y
nírsele. Tras la guerra con Inglaterra en 1812, EEUU veía como un
osible conflicto en el Caribe entre Inglaterra y España podría
erminar en la toma de las colonias españolas por Inglaterra
recordemos que algo así paso en 1762 cuando los ingleses, en
onflicto con Francia y España tomaron La Habana). Un Caribe
otalmente inglés significaba un peligro para EEUU, puesto que podía
ervir de plataforma para Inglaterra para intentar retomar sus ex-
olonias de Norteamérica. Con esta lógica en mente, John Quincy Adams
James Monroe, su sucesor, trazaron una línea de política extrajera
acia el hemisferio que se oponía a la intervención y expansión de
otencias europeas en el hemisferio americano. Esta línea de acción se
onoce como la Doctrina Monroe: EEUU no permitiría la intervención ni
xpansión de Europa en América, y la vez mantendría el status-quo para
o alterar la correlación de fuerzas (balance of power) de las
otencias coloniales europeas. En base a esto, EEUU no haría nada para
romover la libertad e independencia de Cuba. De hecho, en el congreso
e Angostura en 1819, en que se constituyeron las Bases de la Gran
olombia ideada por Bolívar, EEUU se opone a la idea de Bolívar de
anzar una expedición para liberar a Cuba. Con la Doctrina Monroe,
EUU asume hacia Cuba una “política de la fruta madura”; es decir, no
rovocar ninguna acción que conlleve a la libertad de Cuba, mantenerse
omo espectadores ante cualquier suceso que conlleve a la
ndependencia de la isla HASTA que EEUU perciba que la independencia
s ya inevitable y ahí, cuando la fruta (ósea la independencia de
uba) esté madura, intervenir y arrancarla del árbol antes de que
aiga por su propio peso. En consistencia con esa política, EEUU nunca
econoció la beligerancia del gobierno de Cuba en armas, proveyó armas
España para luchar contra los mambises cubanos, invirtió grandemente
n la industria azucarera y el comercio de Cuba durante los años de
ntre guerras (1878-1895), confiscó las expediciones y frustró el plan
e la Fernandina ideado por Martí y el PRC con apoyo de los exiliados
e Tampa y Cayo Hueso (de ahí viene el resentimiento de los exiliados
e aquella época, en gran parte), y no se pronunció ante las barbaries
e la reconcentración de Weyler. Solo cuando España, rendida ante la
uerra que la llevaba a la bancarrota y desangraba a sus hijos,
freció a Cuba la autonomía a fines de 1897, y un cese a las
ostilidades a principios de 1898, EEUU decide intervenir a “ayudar a
os cubanos”. El Maine, haya sido accidente, explosión causada por
spaña o provocada por EEUU, fue sin dudas la excusa para intervenir y
vitar que esa fruta llamada Cuba ya madura, cayera sola a sumarse a
a comunidad de naciones libres.
artí, que vivió por 17 años en EEUU y fue gran admirador de las
irtudes de este país, su pujanza, su apego a las libertades, también
uvo la visión y el genio para percibir como la opinión de los
olíticos norteamericanos hacia Cuba se basaba en esta fruta madura, y
omo ya EEUU miraba a nuestras tierras con ojos expansionistas. Por
so es justo decir que Martí no era anti-americanista, sino anti-
mperialista y anti-expansionista. Su genio político y su visión sobre
os planes de EEUU nos los dejó claramente y magníficamente plasmados
n su última carta a Manuel Mercado un día antes de morir, que nos
ueda como testamento político, en donde escribe que “ya estoy todos
os días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto
ue lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo
on la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los
stados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de
mérica. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”
spero que estas líneas contribuyan a aclarar un poco más el tema, y a
eguir fomentando el debate sano sobre el tema. Para más información y
ocumentación al respecto, los invito a buscar y leer las ponencias
el Dr. Emilio Roig de Leuschering, historiados de la Habana en la
uba republicana, tituladas Cuba no Debe su Independencia a los
stados Unidos de América, presentadas ante el Congreso de la Academia
e la Historia de Cuba en 1940.
aludos,
imel
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Excelente aporte, ciertamente Martí como todo nuestro pueblo, admira
al pueblo norteamericano, que nada tiene que ver con sus gobiernos y
su ansia de apropiarse a Cuba a toda costa!
Rosa desde Cuba
On 5 nov, 00:14, Yara <dial...@jose-marti.org> wrote:
> Incluyo aquí esta muy buena y concisa explicación que nos mandó Aimel
> para que puedan seguir el hilo. Gracias amigo Aimel. Roig de
> Leuchsenring es estudio ineludible en lo que a este tema se refiere.
> También lo es Herminio Portell-Vilá, varios tomos eruditos y de
> copiosa información sobre las relaciones entre EE.UU. y Cuba.
> Estimada Yara y demas amigos martianos,
> El tema sobre el Marti anti-imperialista y las intenciones de EEUU
> hacia Cuba en el siglo XIX me parece fascinante. Aqui les va mi
> pequeña contribucion al debate:
> Las intenciones de EEUU hacia las colonias de España en el Caribe,
> ósea Cuba y Puerto Rico, y principalmente Cuba por su posición
> geográfica y economía superior, data de épocas de la presidencia de
> Thomas Jefferson, John Adams, y otros fundadores de la Unión
> Americana. A principios del siglo XIX, el liderazgo político
> norteamericano compartía la opinión de que Cuba, por su proximidad
> geográfica al sur de EEUU y su sociedad y economías tan similar al
> mismo (esclavista y agricultora, basada en la mono producción y el
> monocultivo), debería naturalmente “gravitar” hacia los EEUU y
> unírsele. Tras la guerra con Inglaterra en 1812, EEUU veía como un
> posible conflicto en el Caribe entre Inglaterra y España podría
> terminar en la toma de las colonias españolas por Inglaterra
> (recordemos que algo así paso en 1762 cuando los ingleses, en
> conflicto con Francia y España tomaron La Habana). Un Caribe
> totalmente inglés significaba un peligro para EEUU, puesto que podía
> servir de plataforma para Inglaterra para intentar retomar sus ex-
> colonias de Norteamérica. Con esta lógica en mente, John Quincy Adams
> y James Monroe, su sucesor, trazaron una línea de política extrajera
> hacia el hemisferio que se oponía a la intervención y expansión de
> potencias europeas en el hemisferio americano. Esta línea de acción se
> conoce como la Doctrina Monroe: EEUU no permitiría la intervención ni
> expansión de Europa en América, y la vez mantendría el status-quo para
> no alterar la correlación de fuerzas (balance of power) de las
> potencias coloniales europeas. En base a esto, EEUU no haría nada para
> promover la libertad e independencia de Cuba. De hecho, en el congreso
> de Angostura en 1819, en que se constituyeron las Bases de la Gran
> Colombia ideada por Bolívar, EEUU se opone a la idea de Bolívar de
> lanzar una expedición para liberar a Cuba. Con la Doctrina Monroe,
> EEUU asume hacia Cuba una “política de la fruta madura”; es decir, no
> provocar ninguna acción que conlleve a la libertad de Cuba, mantenerse
> como espectadores ante cualquier suceso que conlleve a la
> independencia de la isla HASTA que EEUU perciba que la independencia
> es ya inevitable y ahí, cuando la fruta (ósea la independencia de
> Cuba) esté madura, intervenir y arrancarla del árbol antes de que
> caiga por su propio peso. En consistencia con esa política, EEUU nunca
> reconoció la beligerancia del gobierno de Cuba en armas, proveyó armas
> a España para luchar contra los mambises cubanos, invirtió grandemente
> en la industria azucarera y el comercio de Cuba durante los años de
> entre guerras (1878-1895), confiscó las expediciones y frustró el plan
> de la Fernandina ideado por Martí y el PRC con apoyo de los exiliados
> de Tampa y Cayo Hueso (de ahí viene el resentimiento de los exiliados
> de aquella época, en gran parte), y no se pronunció ante las barbaries
> de la reconcentración de Weyler. Solo cuando España, rendida ante la
> guerra que la llevaba a la bancarrota y desangraba a sus hijos,
> ofreció a Cuba la autonomía a fines de 1897, y un cese a las
> hostilidades a principios de 1898, EEUU decide intervenir a “ayudar a
> los cubanos”. El Maine, haya sido accidente, explosión causada por
> España o provocada por EEUU, fue sin dudas la excusa para intervenir y
> evitar que esa fruta llamada Cuba ya madura, cayera sola a sumarse a
> la comunidad de naciones libres.
> Martí, que vivió por 17 años en EEUU y fue gran admirador de las
> virtudes de este país, su pujanza, su apego a las libertades, también
> tuvo la visión y el genio para percibir como la opinión de los
> políticos norteamericanos hacia Cuba se basaba en esta fruta madura, y
> como ya EEUU miraba a nuestras tierras con ojos expansionistas. Por
> eso es justo decir que Martí no era anti-americanista, sino anti-
> imperialista y anti-expansionista. Su genio político y su visión sobre
> los planes de EEUU nos los dejó claramente y magníficamente plasmados
> en su última carta a Manuel Mercado un día antes de morir, que nos
> queda como testamento político, en donde escribe que “ya estoy todos
> los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto
> que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo
> con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los
> Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de
> América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”
> Espero que estas líneas contribuyan a aclarar un poco más el tema, y a
> seguir fomentando el debate sano sobre el tema. Para más información y
> documentación al respecto, los invito a buscar y leer las ponencias
> del Dr. Emilio Roig de Leuschering, historiados de la Habana en la
> Cuba republicana, tituladas Cuba no Debe su Independencia a los
> Estados Unidos de América, presentadas ante el Congreso de la Academia
> de la Historia de Cuba en 1940.
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From: Rosa C Baez <lab...@gmail.com>
To: JOSE MARTI-Grupo de discusion sobre su vida y obra. <josemarti@googlegroups.com>
Sent: Fri, Nov 13, 2009 1:17 pm
Subject: Re: Intenciones de EE.UU. con respecto a Cuba en el Siglo XIX
xcelente aporte, ciertamente Martí como todo nuestro pueblo, admira
l pueblo norteamericano, que nada tiene que ver con sus gobiernos y
u ansia de apropiarse a Cuba a toda costa!
Rosa desde Cuba
On 5 nov, 00:14, Yara <dial...@jose-marti.org> wrote:
Incluyo aquí esta muy buena y concisa explicación que nos mandó Aimel
para que puedan seguir el hilo. Gracias amigo Aimel. Roig de
Leuchsenring es estudio ineludible en lo que a este tema se refiere.
También lo es Herminio Portell-Vilá, varios tomos eruditos y de
copiosa información sobre las relaciones entre EE.UU. y Cuba.
Estimada Yara y demas amigos martianos,
El tema sobre el Marti anti-imperialista y las intenciones de EEUU
hacia Cuba en el siglo XIX me parece fascinante. Aqui les va mi
pequeña contribucion al debate:
Las intenciones de EEUU hacia las colonias de España en el Caribe,
ósea Cuba y Puerto Rico, y principalmente Cuba por su posición
geográfica y economía superior, data de épocas de la presidencia de
Thomas Jefferson, John Adams, y otros fundadores de la Unión
Americana. A principios del siglo XIX, el liderazgo político
norteamericano compartía la opinión de que Cuba, por su proximidad
geográfica al sur de EEUU y su sociedad y economías tan similar al
mismo (esclavista y agricultora, basada en la mono producción y el
monocultivo), debería naturalmente “gravitar” hacia los EEUU y
unírsele. Tras la guerra con Inglaterra en 1812, EEUU veía como un
posible conflicto en el Caribe entre Inglaterra y España podría
terminar en la toma de las colonias españolas por Inglaterra
(recordemos que algo así paso en 1762 cuando los ingleses, en
conflicto con Francia y España tomaron La Habana). Un Caribe
totalmente inglés significaba un peligro para EEUU, puesto que podía
servir de plataforma para Inglaterra para intentar retomar sus ex-
colonias de Norteamérica. Con esta lógica en mente, John Quincy Adams
y James Monroe, su sucesor, trazaron una línea de política extrajera
hacia el hemisferio que se oponía a la intervención y expansión de
potencias europeas en el hemisferio americano. Esta línea de acción se
conoce como la Doctrina Monroe: EEUU no permitiría la intervención ni
expansión de Europa en América, y la vez mantendría el status-quo para
no alterar la correlación de fuerzas (balance of power) de las
potencias coloniales europeas. En base a esto, EEUU no haría nada para
promover la libertad e independencia de Cuba. De hecho, en el congreso
de Angostura en 1819, en que se constituyeron las Bases de la Gran
Colombia ideada por Bolívar, EEUU se opone a la idea de Bolívar de
lanzar una expedición para liberar a Cuba. Con la Doctrina Monroe,
EEUU asume hacia Cuba una “política de la fruta madura”; es decir, no
provocar ninguna acción que conlleve a la libertad de Cuba, mantenerse
como espectadores ante cualquier suceso que conlleve a la
independencia de la isla HASTA que EEUU perciba que la independencia
es ya inevitable y ahí, cuando la fruta (ósea la independencia de
Cuba) esté madura, intervenir y arrancarla del árbol antes de que
caiga por su propio peso. En consistencia con esa política, EEUU nunca
reconoció la beligerancia del gobierno de Cuba en armas, proveyó armas
a España para luchar contra los mambises cubanos, invirtió grandemente
en la industria azucarera y el comercio de Cuba durante los años de
entre guerras (1878-1895), confiscó las expediciones y frustró el plan
de la Fernandina ideado por Martí y el PRC con apoyo de los exiliados
de Tampa y Cayo Hueso (de ahí viene el resentimiento de los exiliados
de aquella época, en gran parte), y no se pronunció ante las barbaries
de la reconcentración de Weyler. Solo cuando España, rendida ante la
guerra que la llevaba a la bancarrota y desangraba a sus hijos,
ofreció a Cuba la autonomía a fines de 1897, y un cese a las
hostilidades a principios de 1898, EEUU decide intervenir a “ayudar a
los cubanos”. El Maine, haya sido accidente, explosión causada por
España o provocada por EEUU, fue sin dudas la excusa para intervenir y
evitar que esa fruta llamada Cuba ya madura, cayera sola a sumarse a
la comunidad de naciones libres.
Martí, que vivió por 17 años en EEUU y fue gran admirador de las
virtudes de este país, su pujanza, su apego a las libertades, también
tuvo la visión y el genio para percibir como la opinión de los
políticos norteamericanos hacia Cuba se basaba en esta fruta madura, y
como ya EEUU miraba a nuestras tierras con ojos expansionistas. Por
eso es justo decir que Martí no era anti-americanista, sino anti-
imperialista y anti-expansionista. Su genio político y su visión sobre
los planes de EEUU nos los dejó claramente y magníficamente plasmados
en su última carta a Manuel Mercado un día antes de morir, que nos
queda como testamento político, en donde escribe que “ya estoy todos
los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto
que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo
con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los
Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de
América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”
Espero que estas líneas contribuyan a aclarar un poco más el tema, y a
seguir fomentando el debate sano sobre el tema. Para más información y
documentación al respecto, los invito a buscar y leer las ponencias
del Dr. Emilio Roig de Leuschering, historiados de la Habana en la
Cuba republicana, tituladas Cuba no Debe su Independencia a los
Estados Unidos de América, presentadas ante el Congreso de la Academia
de la Historia de Cuba en 1940.
Saludos,
Aimel
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