INTRODUCCIÓN A LA ALFABETIZACIÓN EN COMPETENCIA EMOCIONAL & SOCIAL
La incursión en el verdadero aprendizaje de la Inteligencia Emocional
& Social se sustenta en la consideración simultánea de condiciones
esenciales tanto corporales como mentales, las cuales posibilitan que
una persona efectivamente genere o incremente Competencia Emocional &
Social.
Se instituyen como preliminares imprescindibles que potencian de un
modo natural y auténtico los efectos provenientes de la implementación
de las técnicas y metodologías de aprendizaje emocional y social:
adiestrarse en la modulación de ritmos respiratorios y de tonos
musculares; evocar (y saber diferenciar) estados fisiológicos
corporales; inmergirse conscientemente en actitudes psicomentales,
distinguiéndolas; ejercitar, entrenar y mantener condiciones
psicofísicas afirmándose en hábitos de calidad de vida con la
finalidad de movilizar efectivamente recursos energéticos
psicosomáticos que se articulen con los procesos de reingeniería
actitudinal.
Precisamente varios de estos recursos preliminares se encuentran
implicados poderosamente en los hallazgos que posibilitan sustentar la
noción de una inteligencia complementaria a la intelectual. Las nuevas
investigaciones apuntalan cada vez con más fuerza esta esencialidad
como viene demostrándose en modernos laboratorios de experimentación
científica (por ejemplo el E.M. Keck Laboratory for Funcional Brain
Imaging and Behavior, ubicado en el campus de Madison de la
Universidad de Wisconsin; el Centre National de la Recherche
Scientifique de París; el Laboratorio de neuroimageneología de la UCLA
o el Centro para el Desarrollo Cerebral y Cognitivo de Birkbeck en la
Universidad de Londres) a través de tecnología de punta (como la
resonancia magnética nuclear funcional; la imageneología óptica de
señales intrínsecas o el Electro Encefalograma de ciento veintiocho o
doscientos cincuenta y seis sensores -no el tradicional de unos pocos
sensores-) investigaciones las cuales propician neurocientíficos de
avanzada (como fue Francisco Varela o como son Richard Davidson o Paul
Ekman) que vienen explorando la relación entre el cerebro y los
estados mentales, los fenómenos emocionales y la conducta, inclusive
en programas fomentados oficialmente por gobiernos de países
desarrollados que invierten decenas de millones de dólares
estadounidenses en ellos.
Muy pocos interesados procuran dilucidar el motivo por el cual
eminentes teóricos o científicos abocados a la investigación de la
Inteligencia Emocional -y a otras modalidades de inteligencia- como
Reuven Bar-On en 1980, Howard Gardner en 1983, John Mayer & Peter
Salovey... quien creó el propio término en 1990!, no alcanzaron a
llegar masivamente al público lego y a especialistas de diferentes
ámbitos con sus respectivos conceptos, modelos o trabajos, como sí le
sucedió a Daniel Goleman con su libro "La Inteligencia Emocional" en
1995, obteniendo además de prestigio profesional el reconocimiento
mundial. Muchos lo atribuyen a la suerte o el azar, otros a la
"maquinaria marketinera" de la editorial que se sustentó en una "fama"
local de Goleman como escritor de artículos científicos para el New
York Times, etc.
En el imaginario popular occidental Goleman generó intelectualmente un
salto cuántico, propinando una estocada final al énfasis desmesurado o
absolutista sobre el cociente intelectual o CI, apresurando la visión
de un panorama emergente, soporte de un nuevo paradigma que viene
sistematizándose desde la década del 90, década de la tecnología
neurocientífica, del estudio del cerebro y de la mente.
A la distancia, con el paso del tiempo, se apreciará mejor que Daniel
Goleman marcó una impronta racional colectiva al mundo occidental,
como lo hizo Sigmund Freud en su momento cuando promulgo su teoría
psicoanalítica (más allá de las discusiones respecto a su eficacia
terapéutica) Es paradójico que un neurocientífico como Sigmund Freud
genere una revolución teórica sustentando la preeminencia subjetiva y
psicológica en considerables fenómenos conductuales personales,
mientras que por su parte, un psicólogo como Daniel Goleman produzca
una conmoción teórica promulgando una nueva visión preponderantemente
biológica y objetiva respecto a la inteligencia, valorando
especialmente fenómenos conductuales y sociales basados en las
neurociencias.
Toda acción genera una reacción, y aunque la resistencia actual al
trabajo de Goleman sea menos cáustica y personal como le sucedió a
Freud en su época, asombra que aun científicos con un alto desarrollo
intelectual todavía de modo prejuicioso nieguen a priori facultades
que les han permitido a ellos mismos sostener motivadamente largas y
solitarias jornadas de formación e investigación, posponiendo muchas
veces con plazos extensos sus propias gratificaciones personales!
A Sigmund Freud y a Daniel Goleman los relacionan estrechamente
acepciones relativas al dominio de lo inconsciente. Joseph LeDoux en
"The Emotional Brain" comenta que "Freud acertó cuando describió la
conciencia como la punta del iceberg mental"; del mismo modo puede
decirse que Goleman acertó cuando escribió frases como "inconsciente
cognitivo" o "sentimientos viscerales" relacionándolos con la
inteligencia emocional, un modelo ampliado de lo que significa ser
"inteligente" porque coloca a las emociones en el centro de las
aptitudes para vivir, englobando habilidades como el control de los
impulsos, la autoconciencia, la canalización emocional, la confianza,
el entusiasmo, la empatía, la persistencia frente a las frustraciones,
la práctica de la gratificación prolongada; el motivar a otros
ayudándolos a que se desarrollen aprovechando los propios talentos y
consiguiendo su compromiso con respecto a los objetivos e intereses
comunes.
El origen anatómico (físico o corporal) de los impulsos emocionales y
de muchas conductas es primordialmente el sistema límbico... y el
sistema límbico es esencialmente inconsciente! (refiere a una zona de
núcleos neuronales, tejido nervioso o masas cerebrales grises,
subyacentes a la corteza cerebral (la cual es la capa o cubierta
superficial del cerebro, también compuesta por sustancia gris)
encargada de la función intelectual y del procesado consciente
predominantemente. El sistema límbico es un núcleo energético
cerebral, generador de apetitos, impulsos, emociones y estados de
ánimo que dirigen nuestra conducta.
Nuestras percepciones accionan y nuestro comportamiento se despliega
mediante procesos cerebrales de los cuales somos inconscientes, y
estos se informan a través de reacciones puramente viscerales. Sin la
retroalimentación activa y dinámica que nos proporciona de forma
visceral gran parte de nuestro cuerpo, no podemos distinguir las
emociones de los pensamientos. Al decir de LeDoux "no podemos
controlar nuestras reacciones emocionales directamente. Nuestro
control consciente sobre las emociones es débil, pues la construcción
del cerebro en este punto de nuestra evolución favorece a las
emociones: las conexiones (ascendentes) desde los sistemas emocionales
(como el sistema límbico) hasta los cognitivos (como la corteza
cerebral prefrontal) son más fuertes (y cuantiosas) que las que van en
sentido contrario"
¿Qué estrategias de capacitación efectiva en Inteligencia Emocional e
Inteligencia Social involucran recursos preliminares para el
desarrollo y el incremento de Competencia Emocional?, ¿De cuáles se ha
valido el mismo Daniel Goleman en su vida personal y laboral mucho
antes de promulgar la teoría de la Inteligencia Emocional?, ¿Cómo se
investigan científicamente?
De aquí en más comenzaremos a analizar cada uno de los recursos
preliminares y las respectivas estrategias, metodologías y técnicas
implementadas en los verdaderos procesos de alfabetización emocional &
social.