

El pintor Mariano Lozano, -uno de los cuatro
miembros de aquel colectivo Estrujenbank, junto a Juan Ugalde, Patricia Gadea y
el poeta Dionisio Cañas, y el menos conocido del cuarteto-, sigue en la brecha e
inaugura una exposición de su producción última. Cosas que fueron y ya no son,
cosas a las que se privó de alma y ahora reclaman atención. Una mirada las
resucita. Es lo único que ahora pretende Lozano década y media después de
aquella experiencia integrada por parte de la critica artística dentro del
ámbito cultural de la Movida madrileña, un grupo que promovía la reflexión
social y política a través de la sátira y la transgresión, 'tigres que se
perfuman con dinamita', como titulaba uno de sus textos
literarios.