
Isabella’s Room es un gran despliegue de
creatividad alrededor de una trama mediocre: la característica definitoria de la
mayor parte de los espectáculos de nuestro tiempo, desde las películas de
Hollywood a esa meca teatral europea creada hace dos décadas en los pequeños,
florecientes y caducos Países Bajos. La forma se ha comido el fondo, el medio al
mensaje, la imagen a la palabra. Pero eso no quita para descubrirse ante un
espectáculo de enorme calidad y numerosas sorpresas, una habitación con
magníficas vistas interiores a lo que es una compañía teatral polifácetica en la
vanguardia de nuestro tiempo.
¿Qué
pasará cuando fallezca el actual Papa? ¿Cambiará el sino de la Iglesia? ¿Qué
conspiraciones están en marcha de cara a la sucesión del último conservador?
Los primeros años de Benedicto XVI dejan una
sensación de crisis creciente
en la Iglesia Católica.
Nunca antes los desacuerdos y disensiones
fueron
tan sonoros dentro y fuera del Vaticano. Un análisis
crítico del
Pontificado arroja luz sobre lo realizado y
lo pendiente, las promesas
incumplidas y las
expectativas frustradas. El futuro del catolicismo
se
presenta incierto, tanto si este octogenario Papa
gobierna aún una
década, como ante una hipotética
sucesión cercana en el tiempo.

'Krapp's Last Tape' (La última cinta de Krapp'),
obra en un acto de Samuel Beckett, retrata la enorme decrepitud de un anciano
sumido en la soledad y la podredumbre, y dedicado a escuchar las grabaciones en
las que ha ido recogiendo sus sentimientos, o mejor su ausencia de sentimientos
a lo largo de la vida. Repasa hoy en la penumbra de su cuarto la cinta número
cinco de la caja tres, grabada a los 39 años por el ser lejano que era entonces
y que sin embargo reflejaba ya la impotencia ante la felicidad que será
constante en su vida. Se identifica primero con aquel hombre que intuía el
principio del fin desde fecha tan temprana. Pero luego se pondrá a grabar un
epílogo desde el presente. Un colofón que termina en silencio. Esta obra ha sido
interpretada como una alegoría del fin de la historia, pero son ganas de llenar
folios. Es el final de una vida, ni más ni menos.
Uno
anhela experimentar de vez en cuando alguna mágica velada teatral capaz de
recuperar aquella emoción subyugadora que de niño sentías en el cine del barrio.
Pero una y otra vez sales decepcionado de lo que ves, dolorido de torturas
mentales, abochornado de trivialidades, deprimido y fatigado. Y es que no es
fácil acertar y mucho menos acertar plenamente. Por eso debemos descubrirnos
ante Robert Lepage y este 'The Blue Dragon' realmente excepcional. Lepage
confirma estar por encima de todo los creadores actuales, y el dragón que ha
traído a Madrid es punto y aparte entre los espectáculos que puedan verse en
este Festival de Otoño, en esta temporada y en muchas temporadas, en este país y
por esos mundos.