Una pieza irregular, con notables aciertos y gruesos defectos,
esta La Cena. Entre los primeros, la idea original, la escenografía, la
interpretación y la primera media hora de la obra; entre los segundos, el texto
-improvisado y plagado de parrafones insulsos-, las incongruencias del guión, la
excesiva duración, los chistes facilones, las alusiones a El País y Suso del
Toro, y el personaje principal, el excesivo Maestro Rada. Entre la brillante
primera escena del grupo de estudiosos tras una mariposa, y la no menos
brillante -pero totalmente sobrante- última escena de los cardenales de la santa
madre iglesia rodeando a Galileo Galilei, hay demasiadas cosas. Quien mucho
abarca, poco aprieta, y la sensación es que Els Joglars se conforman esta vez
con aprovechar su fama e ir tirando. Maestría formal e impotencia
conceptual.