Julio
Álvarez del Vayo (Villaviciosa de Odón, Madrid, 1890 - Ginebra, 1975) fue
periodista de joven, socialista temprano, y conspirador insistente a favor de la
llegada de la Segunda República, que le hizo embajador, diputado, ministro de
Exteriores, representante en la Sociedad de Naciones, y comisario del Ejército a
lo largo de sus siete años de existencia.
Socialista de izquierdas, filocomunista, prosoviético, fue de los que se
negaron a aceptar la derrota y quisieron mantener la lucha armada contra el
franquismo. Fue calumniado y ridiculizado, fracasó en sus intentos de organizar
una resistencia interior armada, y atravesó un largo ostracismo, hasta que por
fin en los años setenta contactó con los que empezaban a levantar la misma
bandera, los comunistas marxista-leninistas y el Frente Revolucionario
Antifascista y Patriota (FRAP) que aquellos crearon para llamar a la
insurrección popular armada. Para entonces su partido, el PSOE, ya lo había
expulsado, el PCE lo repudiaba por extremista, y el conjunto de la oposición
moderada de dentro y fuera del país lo menos que decía de él era acusarlo de
agente provocador y extremista trastornado.