Es ahora, terminado el siglo XX con un balance tan demoledor
para las ínfulas humanas de todo signo, cuando puede comprenderse cabalmente el
Renacimiento y sus principales personajes, entre los que figura sin duda
destacado César Borgia. Parecería que hemos iniciado hace unas décadas una época
parecida, de confusión y crudeza, de emperadores desnudos y anteojeras
suprimidas, en la que las apariencias se evaporan y aparece la realidad humana y
social en toda su terrorífica presencia. Los prejuicios de la moralidad teórica
apenas pueden ya invocarse. Ansia de poder y riqueza lo mueven todo como
siempre, pero de nuevo a la luz del día. Los buenos ciudadanos ni son buenos ni
son ciudadanos. César Borgia puede ser ahora comprendido y hasta admirado
profundamente como lo fue por algunos precursores que intuyeron nuestro
tiempo.
28 Secretarios Generales de Conferencias Episcopales de Europa se reunirán este jueves, del 26 al 30 de junio, en su encuentro anual, que este año tendrá lugar en Covadonga. El encuentro está promovido por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) y se desarrollará por invitación de la Conferencia Episcopal Española y de su Secretario General, Mons. D. Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid. Estará presente el arzobispo de Oviedo, Mons. D. Carlos Osoro Sierra, y al celebrarse en España, los participantes conozcan de primera mano información sobre la situación de la Iglesia Católica en el país, y sobre el Año Jubilar de la Santa Cruz en Oviedo.
'El caso Makropulos' de Leoš Janácek llegaba al Teatro Real
de Madrid en una producción de la Ópera de París con un elenco especializado en
la música de este compositor: el director de escena Krysztof Warlikowski
–considerado como uno de los más innovadores del teatro actual– y el director
musical Paul Daniel –un especialista en el siglo XX–. Para un aficionado
corriente que se enfrenta a esta ópera -e incluso a las obras de Janácek por vez
primera-, el balance es complicado: buena música, complicada historia y
demencial puesta en escena.
Los fastos oficiales y oficiosos por la victoria europea de la selección
española de fútbol pasarán a la pequeña historia de nuestro convulso país, no en
su faceta deportiva, -al fin y al cabo ya lo había conseguido el franquismo
hacía 44 años-, sino en sus dimensiones político-sociales. Al grano. Un nuevo
patriotismo se ha oficializado. Como decía un destacado agitador mediático ya se
puede enarbolar la bendera roja y gualda, ya se puede decir viva españa, ya se
puede uno emocionar con el himno español, y ya se puede ser español a secas, que
no es poco en los tiempos que corremos. ¿Durará, por cuánto
tiempo?
A vueltas con Jesucristo: un teólogo rectifica su libro heterodoxo
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Los lectores de Infordeus habrán sin duda notado que últimamente apenas si escribimos sobre la cuarta guerra mundial en curso entre la potencia imperial occidental, Estados Unidos, y los rebeldes islamistas del yihadismo internacional. Y no es porque no tengan interés las muchas noticias diarias que genera, sino por el poco tiempo disponible. También es un hecho que tenemos abandonado este blog en ausencia afortunada de esos grandes atentados con los que de vez en cuando Al Qaeda nos recuerda su existencia y la opinión pública occidental vuelve a interesarse fugazmente por un fenómeno que querría ignorar. No obstante, no queremos pasar por alto el último artículo del especialista americano Daniel Pipes, The Enemy Has a Name.
El tenor italofrancés Roberto Alagna, considerado entre los
mejores de la actual ópera mundial, protagonizó en el Teatro Real un recital que
cotizaba entre lo más ansiado de la temporada. Fue su primera actuación en el
Real, una única sesión que en dos horas de duración abordó una selección de
excelsas arias de Giuseppe Verdi (1813-1901), al que la mayor parte de los
aficionados terminan colocando en el trono de máximo pontífice
operístico.