En busca del acercamiento
Iban Gorriti
Diario Deia 03/07/2008
La comunidad islámica de Durangaldea abrirá un centro cultural en
Iurreta. El portavoz de Axora, Noureddine Bakhouch, elige DEIA para
convertir su solicitud en una llamada al entendimiento.
No tienen culpa porque están mal informados". La frase aunque no se
entiende a la primera lectura y sin más datos es cuando menos curiosa.
Pero, empecemos por el principio para poder analizarla con más calma.
Noureddine Bakhouch es el secretario de la asociación Axora de la
comunidad musulmana de Durangaldea.
El pasado 24 de abril, DEIA desveló que este colectivo tenía decidido
trasladar su mezquita de Matiena, en Abadiño, a Iurreta porque es la
localidad donde "más población islámica reside y porque los alquileres
son más bajos que en Durango".
A raíz de aquella noticia, los vecinos de la calle Zubiaurre donde Axora
ha alquilado un garaje de 120 metros cuadrados se reunieron el pasado
día 10 y hace una semana, portavoces de los portales cercanos se
entrevistaron con el alcalde, Iñaki Totorikaguena.
Tanto en la primera cita como en la segunda no tomó parte la comunidad
musulmana. Nadie se puso en contacto con ellos para que presentaran su
proyecto: más que un lugar de oraciones será un centro cultural para la
ciudadanía, "tanto musulmana como no".
El vecindario se ha mostrado contrario a un plan que el secretario de
Axora lamenta que desconozcan. Este diario ha recogido frases de vecinos
que en el anterior artículo no publicó. "¡Son moros, si fueran negros,
aún!", "¡si quieren rezar, ahí tienen la parroquia de San Miguel, bien
grande!", o una tercera perla: "Si el alcalde les deja, les damos
fuego". No tienen desperdicio.
A estas alturas la frase de Bakhouch se comprende mejor. "No tienen
culpa, porque están mal informados". Aún, con esas muestras de acritud
hacia lo no conocido, el secretario de Axora desea explicar el proyecto,
"superar este problema, porque no se nos conoce. Es el miedo a lo
desconocido".
La asociación es legal en el Gobierno vasco. Tiene su NIF como cualquier
centro cultural. "Son precisamente aquellos inmigrantes de puntos de
España los que más barreras nos ponen. ¿No tienen ellos un centro
andaluz o uno extremeño? ¿No tenéis los vascos casas vascas por todo el
mundo?", reflexiona el marroquí. En su país, en Casablanca hay una.
Bakhouch intenta evitar la palabra racismo o xenofobia. Aunque cuando se
le nombra asiente con la cabeza. "¡Es que antes de presentarnos, ya nos
dicen no queremos conoceros!", lamenta quien telefoneó a este diario
para solicitar ayuda y adelantar que el centro será "lugar de oración,
de comidas, cursos, deporte, charlas, para organizar viajes...".
La asociación asegura que se reunió con el alcalde iurretarra meses
atrás. En abril, Totorikaguena negó conversaciones previas. El permiso
de alquiler sigue adelante, así como el proyecto que está realizando un
arquitecto. "Queremos mostrarlo a los vecinos, al pueblo, al alcalde. No
están informados como para ir en nuestra contra", insiste.
CONTRA EL TERRORISMO
Sin embargo, al mismo tiempo la comunidad musulmana residente en
Durangaldea es consciente del flaco favor que les hace la aparición de
células islámicas terroristas, aunque a diario los medios también tratan
de sensibilizar a la población de que islamismo no es sinónimo de
terrorismo.
"Sé que existe una parte de mala imagen del Islam. La televisión ha
ligado las palabras islamismo con terrorismo y quien está un poco
informado sabe que no es así. Estamos en contra del terrorismo. ¿Son
todos los vascos terroristas?", invita a la reflexión.
Según ha podido saber este periódico, los vecinos de Iurreta que se
reunieron con el alcalde llegaron a defender que no quieren la presencia
de estos nuevos vecinos de Durangaldea porque, según ellos, "se
infravalorarán sus viviendas en caso de querer venderse".
El portavoz de Axora prefiere no buscar la confrontación. "Nosotros lo
que queremos es eliminar el problema. Buscamos el acercamiento del uno
con el otro, pero, está claro, que ellos también deben poner de su parte
y llamarnos para reuniones o convocatorias porque somos parte implicada
a la que no se le da opción de defenderse", explica Bakhouch. La
mezquita funciona desde hace cinco años en Matiena sin conflicto alguno
con los vecinos. "Vamos a hacer todo lo posible porque la relación con
los vecinos sea la mejor". Bakhouch se despide, mientras insiste: "No
tienen culpa. Están mal informados".
"Queremos superar este problema, porque no se nos conoce. Es el miedo a
lo desconocido"
"El colectivo musulmán somos parte implicada a la que no se le da la
opción de informar"
Iban Gorriti
Diario Deia 03/07/2008