¿Son inútiles los antidepresivos?
José Guimón Ugartechea
Psiquiatra y psicoanalista
Diario El Correo 28/03/2008
La Encuesta Nacional de Salud que acaba de hacer pública el Ministerio
de Sanidad destaca como preocupante la cifra de españoles de todas las
edades que padece trastornos mentales, en especial ansiedad y
depresión. La publicación hace unos días de un informe realizado en
una Universidad británica que pone en duda la eficacia de los modernos
antidepresivos ha producido alarma entre los usuarios y refutaciones
enérgicas por parte de las industrias farmacéuticas que los producen.
Sin embargo, en los últimos años, al menos dos estudios
norteamericanos habían llegado ya a conclusiones parecidas, y otros
trabajos habían señalado el riesgo de que estos tratamientos pudieran
aumentar las ideas y los intentos de suicidio en algunos pacientes,
especialmente en los adolescentes.
La metodología de este tipo de estudios, proviene de la llamada
'Medicina basada en las pruebas'. Esta corriente científica exige que
se realicen 'estudios controlados' en los que se analizan
estadísticamente las diferencias entre los resultados obtenidos por un
grupo de pacientes que se ha sometido a una técnica terapéutica con
los logrados por otro grupo de pacientes comparable que ha recibido
una intervención inactiva ('placebo').
El doctor Irving Kirsch y sus colaboradores, en su análisis de la
bibliografía al respecto, incluyeron además de la totalidad de los
resultados publicados ('metaanálisis') por los diversos autores,
algunos datos no publicados por éstos ('megaanálisis'). Entonces, las
diferencias entre las mejorías observadas en los pacientes que tomaron
antidepresivos y los que tomaron una sustancia inactiva (placebo)
desaparecían cuando la depresión era leve o moderada. Añaden que
incluso las diferencias que se hallaron entre ambos grupos cuando la
depresión era muy intensa se explicarían más por efecto psicológico
sugestivo que por la acción farmacológica.
No es el lugar para discutir las limitaciones que presenta el estudio
que comentamos, pero queremos insistir aquí en que los pacientes
depresivos pueden estar tranquilos porque existe entre los psiquiatras
un amplio consenso, basado en las investigaciones y la práctica de
casi medio siglo sobre el hecho de que los modernos antidepresivos son
muy eficaces, siempre que se cumplan las pautas que todo especialista
recomienda. En primer lugar el paciente debe tomar el antidepresivo a
dosis adecuada durante un tiempo suficientemente largo, es decir, al
menos seis u ocho semanas, para que ejerza su efecto. Debe luego
mantener la medicación durante varios meses. En el caso de que no haya
respuesta se suele cambiar a otro antidepresivo de la misma familia
química y, si aún no la hay, se puede ensayar el cambio a otro
antidepresivo de otra familia química. En caso de fracaso se asocian
en ocasiones otras sustancias químicas. Con ello se logra mejorar la
depresión en un porcentaje muy alto de casos. Sin embargo, a pesar de
todo, hay un cierto número de depresiones graves que no responde a
tratamientos medicamentosos ni psicoterapéuticos, llevando al
suicidio, a la incapacidad o al sufrimiento psicológico crónico.
Pero la investigación que comentamos tiene la virtud de llamar la
atención sobre determinadas prácticas de ética dudosa por parte de
algunas compañías farmacéuticas a la hora de dar publicidad a los
resultados de los ensayos clínicos que realizan para poner a prueba la
eficacia de los medicamentos que producen. En efecto, muchos
organismos científicos internacionales han denunciado que aquéllas
suelen publicar sólo los resultados positivos, omitir en ocasiones
algunos efectos indeseables o influir sobre las grandes revistas
científicas para que se difundan sus estudios con preferencia a otros.
El metaanálisis de Kirsch y sus colaboradores incluía, como hemos
dicho, por ejemplo, algunos datos que las compañías habían presentado
al organismo regulador norteamericano (Food and Drugs Administration)
que decide si permite la comercialización de un producto, pero que
luego no incluyeron en las publicaciones en revistas científicas.
Por otra parte, otro aspecto positivo de este estudio es que llama la
atención sobre los aspectos psicológicos que son útiles en la mejoría
de las depresiones. En efecto, numerosos estudios anteriores han
mostrado que la psicoterapia es tan eficaz como la medicación en
pacientes con trastornos depresivos mayores de intensidad leve y
moderada.
En cualquier caso es necesario recomendar a los medios de comunicación
el manejo cuidadoso de la literatura científica. La divulgación
indiscriminada de investigaciones exitosas puede hacer concebir falsas
esperanzas a muchas personas. La publicación de resultados negativos
sobre algunos tratamientos produce a veces un pesimismo injustificado
en otras. En ese sentido hay que recordar que la afirmación de que no
hay pruebas sobre la eficacia de determinado tratamiento no debe ser
tomada como que existen pruebas de su ineficacia.
José Guimón Ugartechea
Psiquiatra y psicoanalista
Diario El Correo 28/03/2008