El mundo de la cultura
¿Quién forma parte de ese mundo? ¿Dónde se expiden los certificados de
pertenencia?
Pedro Ugarte
Diario El País 03/05/2008
"El mundo de la cultura" es una frase hecha, un soniquete que
desencadena paradójicos efectos semánticos: se mueve como un solo
hombre. El mundo de la cultura es una cosa informe e indistinguible.
Realiza sus movimientos como las bandadas de aves que armonizan giros
en el aire, o como esos bancos unánimes de peces que cambian de
dirección con asombrosa sincronía. El mundo de la cultura parece que
obra de ese modo: despide a un escritor cuando fallece, saluda la
llegada de no sé quién a no sé dónde, muestra su aflicción o su
alegría, organiza una protesta política. El mundo de la cultura, según
los medios, parece tan monolítico como una asamblea castrista. A pesar
de todo, los medios son indulgentes con el mundo de la cultura. La
expresión parece revestida de cierta autoridad. Lo malo es que
transmite la sensación de que ahí dentro no hay disensiones y quizás
por eso, en el fondo, a nadie le gustar decir que forma parte de esa
curiosa agrupación.
Por azarosas razones, he asistido en las últimas semanas a cinco o
seis francachelas de orden literario (el mundo de la literatura es una
subespecie del mundo de la cultura) y sorprendía el interés que
mostraba todo el mundo por excusarse, por disculparse, por subrayar su
presencia accidental. Era como si todos estuvieran de paso, como si
nadie se considerara de ese mundo, como si lo viera a distancia. "Yo
no debía estar aquí", oí decir a gestores culturales, esposas de
gestores culturales, publicistas de larga o corta trayectoria,
críticos literarios, poetas, diaristas, ensayistas, novelistas y
afición en general. Lo cual multiplica los interrogantes: ¿quién forma
parte del mundo de la cultura? ¿Dónde se expiden los certificados de
pertenencia? ¿Es el mundo de la cultura una leyenda urbana? Cuando el
mundo de la cultura se pronuncia sobre la guerra de Irak, ¿también tú
te pronuncias? ¿Tendrás acceso al inminente cóctel que prepara el
mundo de la cultura?
Hace muchos años acudió a Bilbao Jorge Semprún, en calidad de ministro
de Cultura, para celebrar un magno encuentro con el mundo de ídem.
Alguien consideró que yo formaba parte de ese mundo y me invitó, de
modo que acudí a la cita acompañado de un buen amigo. Mi amigo era
ingeniero, pero perfectamente podía haber sido australiano, divorciado
o socialdemócrata. Lo cierto es que en la entrada había un empleado
con librea, examinando los salvoconductos que permitían acceder a los
salones donde iba a celebrarse el gran concilio. Como sólo llevábamos
una invitación, el maestresala nos miró con aire desconfiado,
vagamente policial. No recuerdo si me identifiqué como integrante del
mundo de la cultura, ya que la invitación me protegía del desagradable
escrutinio, pero ello no eximió del interrogatorio a mi amigo, el
ingeniero:
- ¿Y usted? -le preguntó- ¿Está usted relacionado con el mundo de la
cultura?
Eso me gustaría a mí saber: ¿quién está relacionado con el mundo de la
cultura? O por mejor decir, ¿hay alguien que no lo esté? Mi amigo
Javier Viñals, el ingeniero, optó por mirar al cielo en busca del
auxilio divino. Aseguré al mucamo que mi amigo estaba relacionadísimo
con el mundo de la cultura, que prácticamente vivía en el epicentro de
tan cultural universo, que la cultura y él, en fin, formaban un cuerpo
místico, y por fin logramos acceder a los salones donde el señor
ministro iba a emprender su perorata.
El mundo de la cultura, ¿qué es el mundo de la cultura? Los medios de
comunicación siguen hablando de ese ente abstracto, inasible, y
mientras tanto algunos seres mundanos seguimos comiendo canapés en los
hoteles.
Pedro Ugarte
Diario El País 03/05/2008