Hay en sus ojos un parpadeo nervioso que se acentúa cuando accede a que le tome fotos, con la única imagen que tiene de su única hija. No le gustan los recuerdos.
Sobrevive con memorias mientras busca a su siempre niña, de su mismo nombre y apellidos: Leticia García Leal, que cumple hoy un año sin saber dónde está.
La incógnita del presente sobre el pasado. Como hace 17 años. Es 7 de abril de 1996. Y su hija Leticia, ahora desaparecida a los 22 años, tiene 5. Ella, María Leti, trabaja en el turno de la mañana de la maquilla y su pequeña se queda al cuidado de su hermana Rosario García Leal, de 17 años, obrera de noche en la misma planta cinco de la Philips, donde ensambla televisores. Hasta que un día la pequeña no tiene quién la cuide: Rosario desaparece, sale de la maquilla, "agarra" la ruta especial para la colonia Azteca. Cinco meses sin saber de ella. Hasta que aparece:
Averiguación previa número 05396/96-1102.
Víctimas: Rosario García Leal, Guadalupe Verónica Castro Pando y Olga Alicia Carrillo Pérez.
Al sur de Lomas de Poleo se localizó el cadáver de una persona del sexo femenino, el cual carece de cráneo y extremidades superiores.
Como a sesenta metros al norponiente se encontró un maxilar inferior con sus piezas dentales completas, una clavícula completa con restos de piel acartonada.
A tres metros, un brasiere color negro, de talla chica con ambos tirantes rotos, un zapato de piel semienterrado color negro, un pantalón color café, un suéter color azul con guinda con la letra R, una bata de maquiladora con el logotipo de Philips en el lado izquierdo.
Autopsia: Violadas. Estranguladas. A trozos.
"La encontraron puro huesitos. La encontraron en Lomas de Poleo porque un señor avisó que ahí estaba una mano o algo....Era muy bonita también, morena clara. Mi mamá al menos la encontró y pudo enterrarla en Madera. Se mantiene muy tensa, le ha podido mucho lo de mi hija, volver a empezar la situación de antes", dice Mari Leti García Leal, nacida hace 45 años de edad en la sierra Tarahumara.
Apenas habla de la desaparición y feminicidio contra su hermana Rosario hace 17 años. El ahora es la desaparición de su hija Leticia. Cuidar a sus dos nietas, Jaqueline, de 4 y Jennifer, de 7 años de edad que esperan a su madre. Y cruzar un puente fronterizo de Juárez hacia El Paso, Tejas, para intentar encontrar un poquito de chamba limpiando casas.
Para llegar a la casita de María Leti, en la colonia Jarudo, hay que adentrarse por unos diez minutos en carro de calles sin pavimentar que surcan la colina de arena, ascender por algunos caminos que no tienen luz al anochecer y parecen aclararse con la luna. Este es el recorrido que Leticia García Leal hacía, caminando, a la 1 de la madrugada, cuando la rutera de la maquilla Río Bravo la dejaba de regreso de su jornada laboral.
"Yo siempre le decía que se cuidara mucho, mira lo que le pasó con Chayito. Ya de grande le conté todo a mi hija, se ponía triste, era su segunda mamá, vivía con nosotras. Cuando su tía desapareció mi suegra se la llevó para que yo buscará a mi hermana, para que Leticia no se acomplejara".
Pero el 17 de noviembre de 2011, de hoy hace un año, Leticia no regresó de su trabajo en la maquila. La mayor de sus pequeñas estaba enferma y a las ocho de la noche solicitó un permiso para regresar a su casa. La joven pensó en tomar una rutera pero el guardia de seguridad le pidió a un compañero de la maquila le llevara. La dejó en la Avenida de los Aztecas, la calle pavimentada más cercana a la colina donde vive.
"Ya no sé qué pasaría", dice Mari Leti. "Mi vida sí que ha cambiado mucho, es mi hija y lo peor es que la única. No puedo creer que me esté pasando por segunda vez. Yo vivo porque mi dios es mi grande y dios me tiene un propósito. Yo tengo esperanzas de que mi dios algún día me la va a traer viva".
Las autoridades "cambian mucho de parecer, me tiene bien desconcertada. Yo no estoy nada contenta porque principalmente no han hecho nada y no me han dado el resultado que quiero. Ojalá hicieran justicia y que vieran mi dolor y me estuvieran apoyando, pero yo sé cómo me lo estoy pasando, no duermo, me ha dado una embolia...".
Las hijas de Leticia piensan que su mamá está trabajando. "No sé qué decir, todavía no sé la realidad de ella, yo tengo la esperanza de que mi hija regrese. Están chiquitas y no les quiero traumar. Preguntan: y mi mami, ¿cuándo viene? yo quiero que ya venga mi mami. Al rato va a venir, no se agüiten".
*María Leti no va a intentar hoy encontrar más casas para limpiar y dar de comer a sus nietas. Tomará la ruta hacia la Catedral donde se celebrará una misa para que su hija Leticia García Leal aparezca viva. Y la seguirá buscando: con fotocopias de su foto que pegará en la zona centro de Juárez y el puente fronterizo de Santa Fe, donde hay una cruz rosa con clavos por las víctimas de feminicidio. Una de ellas, para su hermana Rosario.